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¿Qué revela el mensaje inédito de Isak Andic a Jonathan sobre el caso?

El mensaje de Isak Andic a Jonathan muestra un tono conciliador antes de la excursión a Montserrat y añade contexto a la investigación judicial.

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isak andic enviando un sms

Resumen

  • Un mensaje de Isak Andic a Jonathan apunta a un tono de acercamiento
  • La investigación sigue abierta y Jonathan mantiene su inocencia
  • El caso enfrenta indicios policiales con explicaciones de la defensa

El caso por la muerte de Isak Andic, fundador de Mango, suma una pieza que importa menos por su espectacularidad que por lo que puede decir sobre las semanas anteriores a la tragedia. Un mensaje atribuido al empresario recoge una frase especialmente significativa dirigida a su hijo Jonathan: “Me hace mucha ilusión poder estar a solas y hablar tranquilamente contigo”. La conversación sitúa a padre e hijo ante un encuentro buscado, íntimo y aparentemente orientado al diálogo, un matiz relevante porque una parte importante de la investigación gira precisamente alrededor del estado de su relación.

Ese mensaje no resuelve el caso ni demuestra qué ocurrió el 14 de diciembre de 2024 en Montserrat. Sí introduce contexto. Y en una investigación construida fundamentalmente sobre indicios, los contextos pesan. Jonathan Andic continúa investigado por un presunto delito de homicidio y mantiene su inocencia; la instrucción sigue abierta y no existe sentencia que determine que causara la muerte de su padre. El hijo del empresario quedó en libertad provisional en mayo tras depositar una fianza de un millón de euros, con retirada de pasaporte y obligación de comparecer periódicamente ante la Justicia.

El mensaje de Isak Andic que vuelve a poner el foco en la relación

La frase conocida encaja con una tesis que el entorno y la defensa de Jonathan llevan meses sosteniendo: padre e hijo podían haber atravesado conflictos importantes, pero estaban intentando recomponer su relación. No es una sutileza menor. La Fiscalía y la investigación policial han considerado las desavenencias familiares y económicas como uno de los elementos capaces de explicar un eventual móvil; la defensa, por el contrario, insiste en que seleccionar únicamente los episodios más ásperos ofrece una fotografía torcida de una relación mucho más compleja.

Hay incluso otro dato conocido durante el verano que apunta en esa dirección. Fuentes del entorno de Jonathan aseguraron que aquella excursión había sido planteada para conversar sobre planes de futuro y proyectos personales del hijo. Según esa versión, Isak conocía esos planes y Jonathan estaba ilusionado con ellos. También trascendió que dos días antes de la muerte el fundador de Mango había enviado un mensaje relacionado con Montserrat. Nada de ello permite reconstruir por sí solo los últimos minutos en el sendero, claro. Pero hace más difícil reducir la relación paterno-filial a una simple enemistad.

Una familia puede discutir por dinero, poder, herencias y orgullo —material bastante corriente desde que existe la familia— y, al mismo tiempo, intentar reconciliarse. Los tribunales no juzgan novelas con personajes de una sola pieza. Juzgan hechos.

Los mensajes anteriores ofrecían una imagen mucho más dura

La dificultad está en que el sumario contiene comunicaciones de signo muy distinto. En julio de 2024, Jonathan escribió a su padre una frase que terminó ocupando titulares: “No me extraña que pensaras que era capaz hasta de matarte”. La Fiscalía la incorporó entre los elementos con los que defendía la existencia de una relación deteriorada. La defensa respondió que aquella expresión pertenecía al lenguaje empleado durante una terapia familiar, que estaba sacada de contexto y que el conjunto de la conversación tenía un tono afectuoso y conciliador.

Ahí aparece una de las grandes batallas del caso Andic: no tanto qué dicen los mensajes, que están escritos, sino cómo deben interpretarse. Una misma conversación puede parecer siniestra cortada en tres líneas y bastante menos inquietante cuando se leen las treinta anteriores. O al revés. De ahí que el nuevo mensaje cobre interés: permite observar otra tonalidad en los intercambios entre Isak y Jonathan, más cercana al acercamiento que a la ruptura.

Eso tampoco convierte automáticamente la versión defensiva en verdadera. Sería exactamente el mismo error, pero con el signo cambiado. El mensaje es una pieza de contexto, no una prueba definitiva.

Qué ocurrió el 14 de diciembre de 2024 en Montserrat

Isak Andic, de 71 años, murió durante una excursión con Jonathan por la zona de Collbató, en el macizo de Montserrat. Padre e hijo caminaban solos cuando el fundador de Mango se precipitó por un cortado de más de cien metros. Jonathan avisó a los servicios de emergencia y explicó que avanzaba por delante de su padre cuando escuchó ruido de piedras y descubrió la caída.

En un primer momento, la muerte fue tratada como un accidente de montaña y las actuaciones llegaron a archivarse provisionalmente. Después, los Mossos d’Esquadra impulsaron nuevas pesquisas y la causa terminó reabierta. Las sucesivas declaraciones de Jonathan, determinadas circunstancias del terreno y otros elementos llevaron la investigación hacia la hipótesis de un posible homicidio.

Los investigadores han analizado, entre otras cosas, las marcas existentes junto al precipicio, la posición y características de la caída, los movimientos previos en la zona, los teléfonos móviles y las declaraciones sobre cómo transcurrió la excursión. La jueza consideró en mayo que existía un conjunto de indicios suficiente para imponer medidas cautelares severas a Jonathan, aunque el procedimiento continúa en fase de investigación.

Los indicios que mantienen abierta la hipótesis del homicidio

Entre los elementos que han generado sospechas figura la desaparición del teléfono que Jonathan utilizaba cuando murió su padre. El móvil fue sustituido meses después durante un breve viaje a Quito, donde el empresario afirmó haber sufrido un robo. Los investigadores también han estudiado las visitas realizadas a Montserrat antes del fallecimiento y las discrepancias entre diferentes versiones sobre la posición exacta de padre e hijo en el momento de la caída.

Los Mossos realizaron reconstrucciones de una marca de calzado hallada junto al desnivel. La resolución judicial que impuso la fianza recogió la tesis policial de que aquella huella no encajaría fácilmente con un simple resbalón. La defensa lo discute y sostiene que los propios informes no determinan de forma concluyente qué provocó la caída ni acreditan la intervención de otra persona. Ese desacuerdo técnico será decisivo: las sospechas sirven para investigar; para condenar hace falta bastante más.

Hay también elementos favorables a Jonathan que forman parte del expediente. Los audios de su llamada al 112 muestran al hijo del empresario pidiendo ayuda entre sollozos pocos minutos después de la caída. Dos excursionistas que estuvieron con él posteriormente lo describieron como bloqueado y en estado de shock. Son datos compatibles con una reacción genuina de angustia, aunque, jurídicamente, tampoco permiten establecer por sí mismos lo sucedido segundos antes.

La terapia familiar se ha convertido en una pieza inesperada

La investigación ha terminado internándose también en un terreno bastante insólito para un caso penal: la terapia que seguían miembros de la familia Andic. La instructora ha tratado de aclarar qué papel desempeñó la terapeuta Julia Lüderwaldt en el acercamiento entre padre e hijo y en determinadas excursiones planteadas dentro de ese proceso. Incluso se ha investigado si pudo existir alguna participación de terceras personas en los acontecimientos.

En septiembre ha cobrado especial importancia el testimonio de una colaboradora de la terapeuta. Según las informaciones conocidas sobre la instrucción, los Mossos intentan reconstruir una salida realizada por ambas a la zona de Montserrat pocos días antes de la muerte de Isak. La colaboradora habría participado en la búsqueda de rutas destinadas a actividades terapéuticas y declaró sobre recorridos efectuados antes de la tragedia.

La defensa cuestiona buena parte de esta construcción. También ha impugnado que una unidad policial pueda elaborar una valoración global de los indicios, al considerar que la valoración de la prueba corresponde a la jueza y no a los investigadores. El procedimiento, que comenzó con una caída aparentemente accidental, se ha convertido así en una especie de mecanismo de relojería: mensajes, senderos, teléfonos, terapias, reconstrucciones y versiones enfrentadas, cada pieza tocando a la siguiente.

La herencia y Mango, el otro gran escenario del caso

La relación profesional entre Isak y Jonathan tampoco fue lineal. Jonathan tuvo importantes responsabilidades en Mango, pero su padre recuperó protagonismo ejecutivo después de varios ejercicios difíciles para la compañía. Más adelante, Toni Ruiz asumió la dirección y el primogénito quedó alejado de la primera línea de gestión. Las discrepancias familiares terminaron mezclándose con cuestiones empresariales y patrimoniales.

La Fiscalía ha prestado atención a esas tensiones y al reparto de la fortuna como posible contexto económico. Sin embargo, Judith y Sarah Andic, hermanas de Jonathan, declararon que el testamento se revisaba periódicamente y que determinadas entregas patrimoniales a los hijos se compensaban para mantener un reparto equilibrado. También negaron que existiera un conflicto familiar por la herencia en los términos planteados por la acusación.

Jonathan dejó temporalmente la vicepresidencia de Mango tras su detención para concentrarse en su defensa. En una carta pública calificó la acusación de “injusta e infundada” y sostuvo que se había formado una percepción de culpabilidad mediante una visión parcial de los acontecimientos. Sigue, no obstante, vinculado a otros proyectos empresariales y patrimoniales de la familia.

Un mensaje importante, pero ninguna sentencia escrita en WhatsApp

La aparición de la frase de Isak Andic sobre sus ganas de estar a solas con Jonathan introduce un dato especialmente útil para entender los días anteriores a su muerte. Sugiere que el fundador de Mango contemplaba aquel encuentro con una disposición positiva y quería conversar tranquilamente con su hijo. Frente a la imagen de una relación irremediablemente rota, aparece otra más incómoda para cualquier relato demasiado sencillo: dos personas que habían tenido conflictos y seguían hablando.

Ese matiz puede resultar favorable a la defensa porque afecta a uno de los pilares narrativos del supuesto móvil, la hostilidad entre padre e hijo. Pero no borra los demás indicios investigados ni permite concluir que la caída fuera accidental. Del mismo modo, los mensajes más duros de Jonathan tampoco constituyen, aislados, la prueba de un homicidio.

El caso Andic sigue precisamente ahí, en esa zona mucho menos cinematográfica y bastante más seria: entre indicios que la acusación considera convergentes y explicaciones alternativas que la defensa intenta acreditar. La montaña ya fue examinada palmo a palmo; los teléfonos, también. Ahora hasta las palabras escritas meses antes son observadas como bajo una lupa.

Y quizá ese sea el principal valor del mensaje conocido. No ofrece la frase definitiva que explique lo ocurrido en Montserrat. Ofrece algo más modesto, pero jurídicamente importante: contexto. En una causa sin un testigo directo de la caída y todavía pendiente de resolver contradicciones, peritajes y recursos, convertir ese contexto en certeza sería adelantarse varios kilómetros al tribunal.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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