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¿Cómo estudia Leonor de Borbón sin privilegios en la universidad?
Leonor comienza Ciencias Políticas en la Carlos III con régimen ordinario, tras su formación militar y sin el plan especial que tuvo Felipe VI.

Resumen
- Leonor inicia Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III
- Seguirá el régimen académico ordinario, sin un plan hecho a medida
- Su acceso fue por Early Admission tras estudiar Bachillerato en Gales
Leonor de Borbón ha cambiado esta mañana los uniformes militares por las aulas. La princesa de Asturias ha comenzado este 7 de septiembre de 2026 el grado en Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid, en el campus de Getafe, después de completar tres años de formación en las Fuerzas Armadas. Una nueva etapa de cuatro cursos que tiene una particularidad relevante: académicamente, la universidad sostiene que recibirá el mismo trato que sus compañeros.
No habrá un programa universitario diseñado específicamente para la heredera ni profesores escogidos para construirle un itinerario a medida, como ocurrió con Felipe VI cuando empezó Derecho en 1988. Leonor seguirá las clases, horarios, evaluaciones y calendario establecidos para el resto del alumnado. Su condición institucional seguirá ahí, naturalmente —una futura reina no se vuelve anónima por cruzar la puerta de una facultad—, pero el criterio anunciado es separar todo lo posible la Corona del expediente académico.
La jornada inaugural ha dejado, precisamente, esa imagen. Leonor llegó unos diez minutos antes del comienzo de las clases, saludó a responsables de la universidad y entró en el edificio donde estudiará sin que los periodistas pudieran acompañarla hasta el aula. Más de medio centenar de medios aguardaban en el campus. Ella se limitó a expresar que llegaba con “muchas ganas”. Después, clase.
Una princesa en clase, pero la misma clase para todos
La escena tiene algo de experimento institucional. No porque resulte extraño que una heredera estudie en una universidad pública —también lo hizo su padre—, sino porque la Carlos III pretende que su presencia altere lo mínimo posible la vida cotidiana del campus.
El rector, Ángel Arias, había trasladado previamente al profesorado que la docencia y la evaluación no cambiarían con la llegada de Leonor. Había cierta inquietud comprensible entre algunos profesores sobre cómo tratar académicamente a una alumna que, fuera del aula, ocupa el primer lugar en la línea de sucesión a la Corona. Dentro, sin embargo, deberá entregar trabajos, presentarse a exámenes y responder a los criterios docentes ordinarios.
La seguridad será inevitablemente distinta. También la atención mediática. Normalidad absoluta sería una ficción: los estudiantes corrientes no llegan a clase acompañados por dispositivos de protección ni encuentran decenas de cámaras en la entrada. Pero una cosa es la logística que exige su posición constitucional y otra, bastante diferente, modificar notas, grupos o asignaturas.
Hasta la ropa elegida para este primer día apuntaba a bajar varios grados el protocolo: vaqueros anchos, camisa blanca, deportivas y un bolso grande, una indumentaria bastante más cercana a cualquier campus madrileño que a una recepción en palacio. La Corona no cabe realmente en una mochila, claro, pero el gesto estaba ahí.
Felipe VI sí tuvo un itinerario universitario especial
La comparación con su padre permite entender mejor qué cambia. Felipe de Borbón inició en octubre de 1988 sus estudios en la Universidad Autónoma de Madrid. Su formación tenía como eje la licenciatura de Derecho, complementada con materias de Ciencias Económicas, pero el programa fue organizado teniendo expresamente en cuenta las funciones que desempeñaría como futuro rey.
Aquello iba bastante más allá de disponer de escolta. Aunque formalmente compartía algunas clases con el alumnado ordinario, en determinadas asignaturas recibió docencia en un seminario reducido de unos 30 estudiantes seleccionados entre quienes tenían mejores expedientes. Contó también con una atención académica específica y con Aurelio Menéndez, catedrático de Derecho Mercantil y antiguo ministro de Educación, como tutor.
Eran otros tiempos. En su primer día se concentraron alrededor de 200 estudiantes y los fotógrafos pudieron entrar incluso en el aula. Casi cuatro décadas después, el planteamiento es justo el contrario: cámaras hasta la puerta y, a partir de ahí, vida académica privada.
Leonor tampoco tendrá un itinerario universitario confeccionado para ella. Existe, eso sí, un matiz importante: recibirá fuera del grado formación complementaria en Derecho Constitucional, una materia especialmente vinculada al papel que previsiblemente desempeñará en el futuro. No es difícil entender el motivo. Quien algún día podría ejercer la jefatura del Estado necesita algo más que haber hojeado la Constitución la víspera.
Cómo entró Leonor en la Universidad Carlos III
La admisión es el punto que más debate ha provocado. Leonor no hizo la PAU, la prueba con la que buena parte de los estudiantes españoles compite por una plaza universitaria. Entró mediante el procedimiento denominado Early Admission de la Carlos III.
No se trata de una vía creada para ella. Está prevista por la universidad para alumnos procedentes de sistemas educativos distintos al español que han cursado el equivalente al Bachillerato fuera de España. Leonor estudió el Bachillerato Internacional en el UWC Atlantic College de Gales, de modo que podía acogerse a este procedimiento.
La admisión anticipada valora el expediente académico y las calificaciones en materias relacionadas con la carrera solicitada, y la resolución corresponde a una comisión universitaria. La Carlos III puede reservar mediante este sistema una parte limitada de sus plazas para estudiantes que cumplen esos requisitos.
La discusión, por tanto, admite más matices que un simple privilegio sí o privilegio no. Su ingreso se ajusta a las normas existentes, pero también es razonable que despierte debate que la futura jefa del Estado acceda a una carrera muy demandada sin enfrentarse a la misma PAU que la mayoría de sus compañeros. Legalidad y percepción pública no siempre caminan cogidas del brazo.
Ciencias Políticas, cuatro años para una futura jefa del Estado
Leonor cursará un grado de cuatro años y 240 créditos en la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas del campus de Getafe. El programa mezcla Ciencia Política con materias de Derecho, Economía, Sociología, Historia, Humanidades, metodología y Relaciones Internacionales.
No es una elección especialmente extravagante para alguien destinado a ocupar la jefatura del Estado. La carrera estudia precisamente el funcionamiento de las instituciones, los sistemas políticos, la administración pública, el comportamiento electoral, las relaciones entre poderes y las dinámicas sociales que rodean a la política.
Durante estos años deberá compatibilizar la universidad con sus compromisos institucionales como princesa de Asturias, algo que la Casa del Rey ya hizo constar cuando anunció sus estudios. Su agenda, por tanto, no será exactamente la de una alumna que puede desaparecer después del último examen de junio.
La heredera llega, además, después de tres cursos consecutivos de formación militar en Zaragoza, Marín y San Javier. El cambio de paisaje resulta considerable: del régimen de las academias militares a una facultad donde las discusiones políticas, las asociaciones estudiantiles y los cafés entre clase y clase forman parte del mobiliario invisible.
Una carrera que ha ganado interés
La elección de Leonor ha tenido también un curioso efecto alrededor del grado. La nota de corte de Ciencias Políticas en la Carlos III ha pasado del entorno del 9,5 del curso anterior al 10,7, en un contexto de aumento de las solicitudes.
Sería exagerado atribuir automáticamente toda esa subida a la princesa. Las notas de corte dependen de la demanda, las plazas disponibles y las calificaciones de quienes solicitan ingreso. Pero negar que su presencia ha multiplicado la visibilidad de la carrera sería igualmente complicado. Ciencias Políticas rara vez ocupa tantas portadas antes de que empiece una clase de teoría del Estado.
La propia universidad entra así en el foco. La Carlos III es una universidad pública, creada en 1989, con una marcada orientación internacional y grupos relativamente contenidos en algunas titulaciones. En el grado de Leonor habrá estudiantes españoles y extranjeros y, en determinadas materias, su grupo compartirá docencia con alumnos de Relaciones Internacionales.
Ese entorno será probablemente una parte importante de su formación. Gobernar no corresponde al monarca en una democracia parlamentaria, pero comprender una sociedad plural, escuchar argumentos incompatibles entre sí y convivir con personas que no necesariamente sienten fascinación por la institución monárquica tampoco parece un aprendizaje inútil para quien aspira algún día a representarla.
La normalidad será precisamente no cambiar las reglas
El primer día universitario de Leonor de Borbón tiene más interés por lo que aparentemente no ocurrirá que por las fotografías de su llegada. No habrá un plan académico confeccionado para la princesa, como sí existió para Felipe VI; la universidad afirma que profesores, exámenes y criterios de evaluación seguirán funcionando igual.
Eso no convierte a Leonor en una estudiante corriente. No lo es. Tiene escolta, obligaciones oficiales y una biografía institucional escrita en buena medida antes de nacer. Fingir lo contrario sería convertir la normalidad en decorado.
Pero hay una diferencia sustancial entre aceptar esas circunstancias y extenderlas al terreno académico. La modernización de una monarquía constitucional se juega también en detalles poco solemnes: sentarse en un aula, compartir profesor, someterse a una nota y descubrir que, frente a un examen, el apellido Borbón no debería contestar ninguna pregunta por ti.
Ese será el verdadero examen de estos cuatro años. No tanto comprobar si Leonor puede parecer una universitaria más durante unas horas, algo imposible del todo, sino si una institución acostumbrada durante siglos a las excepciones consigue que, al menos dentro de la facultad, las reglas comunes sean precisamente eso: comunes.












