Actualidad
Los mejores eventos deportivos 23 de enero: ¿qué ver hoy?
Alcaraz en Australia, Levante-Elche en abierto, Barça en Lyon y madrugada NBA: horarios, TV y pronósticos, con el pulso del deporte español.

Alcaraz en Australia, Levante-Elche en abierto, Barça en Lyon y madrugada NBA: horarios, TV y pronósticos, con el pulso del deporte español.
El 23 de enero de 2026 llega cargado de ese deporte “de sofá” que en España funciona como una banda sonora: fútbol a hora decente para cerrar el día, baloncesto europeo en franja de cena, tenis de madrugada desde Melbourne con un español convertido en fenómeno global, y la NBA empujando la noche hacia el sábado como una ola lenta, inevitable. La foto, sin rodeos, se resume así: LaLiga abre jornada con un Levante–Elche en abierto, el Barça visita al ASVEL en Euroliga, el Rally de Montecarlo entra en un tramo delicado de viernes y, al otro lado del reloj, Carlos Alcaraz vuelve a ocupar el centro en el Open de Australia con un partido que hoy ya se ha convertido en noticia. Entre medias, canales y plataformas se reparten el pastel: Teledeporte y RTVE Play sostienen el gran escaparate en abierto, DAZN y los operadores completan el mapa del fútbol, Eurosport manda en el tenis del Grand Slam, y la NBA vuelve a jugar a su hora, la de siempre, esa que aquí se llama madrugada y se vive con café o con ojeras.
Lo importante en un día así no es solo “qué hay”, sino qué pesa. Pesa el fútbol porque marca conversación inmediata; pesa el tenis porque Alcaraz está en ese punto en el que cada ronda parece un examen público; pesa la Euroliga porque enero es el mes de las cuentas, de las victorias que parecen rutinarias y luego muerden; y pesa Montecarlo porque el rally en invierno no tiene piedad, es un deporte de precisión con el asfalto como trampa. Todo junto compone un viernes de deporte muy español: mucho en pocas horas, y lo mejor escondido en rincones del horario.
LaLiga abre la persiana: Levante–Elche, noche de nervio
A las 21:00, en el Ciutat de València, se juega un Levante UD–Elche CF que abre la jornada liguera y que, por detalles muy concretos, se vuelve “partido del día” sin necesidad de cartelón. Primero, porque se ve en abierto: Teledeporte y RTVE Play lo ofrecen como plato fuerte, y eso cambia el alcance, la conversación, la sensación de evento compartido. Segundo, porque es enero y enero no perdona: los equipos que están en zona incómoda ya no pueden esconderse detrás de la palabra “proceso”. Y el Levante llega en ese punto en el que el estadio puede ser salvación o condena, depende de cinco minutos, de un error, de un rebote que cae donde no debe.
El Elche aparece con un perfil más frío, más de equipo que sabe a qué juega incluso cuando no le sale. No hace falta adornarlo: en partidos de este tipo, con un local obligado a empujar, el visitante suele tener una ventaja psicológica rara, como de quien entra en una habitación ajena y decide no tocar nada. Si el Elche resiste el arranque, si no se deja contagiar por el ruido del primer cuarto de hora, el guion se abre: aparecen los nervios, el partido se estira, y la segunda parte se convierte en una mezcla de balón parado, transiciones cortas y faltas tácticas para cortar el impulso.
Las claves deportivas suelen sonar repetidas, pero aquí son muy de verdad. La primera decisión del Levante con balón importa: si intenta jugar con paciencia y se equivoca en salida, el golpe anímico es doble; si se va directo, si busca área pronto, el partido se vuelve áspero, de segundas jugadas. Y ahí el Elche suele sentirse cómodo, porque vive bien en el terreno del orden. En el tramo final, cuando el reloj aprieta y el marcador manda, aparece lo que de verdad define estos viernes: el equipo que gestiona mejor el miedo. El Levante no puede conformarse; el Elche puede vivir con el empate mientras espera el error ajeno. Pronóstico sin humo ni frases grandilocuentes: partido cerrado, con momentos de tensión alta y más probabilidad de marcador corto que de festival. Si hay un favorito emocional es el Levante por la necesidad, pero el favorito táctico, el que suele salir vivo de noches así, tiende a parecerse al Elche.
Melbourne y la madrugada española: Alcaraz, Moutet y el partido que ya es noticia
En Australia el tenis se juega con luz de verano y aquí se sigue con la casa en silencio, como si el deporte fuese un secreto. Esta madrugada, Carlos Alcaraz ha afrontado su tercera ronda del Open de Australia ante Corentin Moutet, un rival con talento y con una manera de competir que a veces parece improvisación y a veces parece teatro, de ese teatro bueno que engancha porque no se sabe qué viene después. Alcaraz, que ya no es “promesa” ni “fenómeno emergente” sino figura central del circuito, ha convertido cada ronda en una prueba pública: no basta con ganar, se mira cómo gana, qué sensaciones deja, qué gesto aparece en el rostro cuando el partido se complica.
El choque con Moutet tenía miga por estilo. Moutet es de esos jugadores que rompen el ritmo con una dejada cuando nadie la espera, que cambian la altura de la bola como quien cambia de marcha en un coche viejo: brusco, pero eficaz si acierta. Y Alcaraz, cuando está fino, es exactamente lo contrario y lo mismo a la vez: potencia, velocidad, variedad… y una capacidad para hacer que lo difícil parezca lógico. Hoy ha ganado y ha avanzado a octavos, dejando además una frase que retrata bien el tono: ha reconocido que se lo pasó bien jugando contra él, lo que, en plena tensión de Grand Slam, dice bastante de la seguridad con la que se movió por el partido.
Hay un dato que redondea el día, de esos que quedan como marca en la libreta: este encuentro ha llegado en el contexto de su partido número 100 en Grand Slam, una cifra que no es solo redonda, es simbólica, porque habla de continuidad, de salud competitiva, de estar siempre ahí cuando el calendario aprieta. Y en Australia el calendario aprieta de verdad: calor, turnos largos, rivales que no se regalan nada.
El interés español hoy no está únicamente en el resultado, sino en la lectura: cómo se está construyendo Alcaraz en pista dura en un torneo que todavía no ha conquistado y que exige una mezcla rara de paciencia y agresividad. Cuando Alcaraz entra en modo control, sin prisas, la pista parece más grande para él y más pequeña para el rival. Cuando entra en modo vértigo, a veces se deja un par de errores innecesarios que no rompen un partido hoy, pero pueden complicar uno dentro de una semana. En tercera ronda se permite el lujo de corregir; en cuartos o semis, ese lujo se vuelve carísimo.
El tenis de hoy, además, deja ese efecto colateral que en España se nota en la conversación deportiva: mientras el fútbol se juega a las nueve de la noche con bares encendidos, el tenis se vive como una especie de vigilia doméstica. Y Alcaraz, con su estilo, ha conseguido algo difícil: que esa vigilia parezca un plan razonable. Pronóstico a partir de lo visto: si mantiene el equilibrio entre paciencia y ataque, y si el saque acompaña en momentos puntuales, su camino en Melbourne vuelve a parecer real, no un deseo.
Euroliga en Lyon: el Barça y el partido que exige oficio
A las 20:45, el FC Barcelona de baloncesto visita al LDLC ASVEL Villeurbanne. En la Euroliga, las visitas a Francia a veces se tratan como trámite y luego se convierten en pantano: un parcial en contra, una pista que aprieta, un rival sin nada que perder, y el partido se llena de pequeñas trampas. ASVEL no atraviesa su mejor momento, pero eso no lo hace inocuo; lo hace peligroso de otra manera, porque un equipo tocado suele jugar con una mezcla de rabia y liberación, esa sensación de “ya da igual”, que en deporte puede ser dinamita.
El Barça llega a enero con el calendario apretado y con la obligación de sumar fuera para sostener su posición. En esta fase de temporada, la Euroliga ya no es un torneo de gestos bonitos: es un torneo de posesiones bien jugadas, de minimizar pérdidas, de controlar el rebote como si fuese una deuda. El partido se debería decidir en terrenos muy concretos: si el Barça impone su físico cerca del aro sin cargarse de faltas, si castiga desde el perímetro cuando la defensa cierre la zona, y si mantiene la calma cuando el rival intente acelerar con parciales cortos.
Hay un factor invisible que cuenta mucho: el Barça viene de semanas en las que cada gran partido deja eco, y el eco pesa. A veces el equipo reacciona con madurez; a veces, con ansiedad por demostrar. En Lyon, el enemigo principal suele ser ese: la prisa. Si el Barça juega a su ritmo, con circulación y con criterio, lo normal es que termine ganando. Si se precipita, si entra en un intercambio de tiros sin orden, el partido se acerca a un terreno donde ASVEL puede vivir a base de energía y rachas.
Pronóstico: Barcelona favorito, por plantilla y por estructura, con una condición clara: debe ganar el partido de los detalles. Si lo hace, el marcador debería acompañar sin necesidad de milagros. Si no lo hace, puede tocar noche de sudor.
Montecarlo en modo invierno: el rally que decide en la sombra
En paralelo al deporte de pabellón y estadio, el Mundial de Rallys arranca el año con su ritual: Montecarlo. Este viernes 23 de enero es jornada de tramos con horarios marcados y con un enemigo clásico que no aparece en el rótulo de televisión: la sombra. En Montecarlo, el hielo no se anuncia; se esconde. En una curva soleada se corre con confianza, y cien metros después, donde el sol no entra, el asfalto se convierte en vidrio. Esa es la esencia del rally aquí: no gana solo el que va rápido, gana el que adivina el terreno.
El seguimiento televisivo y en streaming suele concentrarse en ventanas concretas de especiales, con tramos de tarde que, por horario español, entran como un plan perfecto antes del fútbol. La jornada de hoy, con especiales encadenadas, invita a estar pendiente del directo, porque los rallies, cuando se resumen, pierden parte de su magia: el suspense real está en ver cómo un piloto entra en una curva “a ciegas” y sale, o no sale, con el coche alineado. Y también está en escuchar cómo los copilotos cantan las notas como quien recita un conjuro.
En clave española hay una ausencia que se nota: esta edición llega sin pilotos españoles en la lista de inscritos, algo que deja el interés un poco más “de aficionado puro” y menos de identidad. Dani Sordo, que vuelve a estar vinculado al programa de Hyundai en 2026, no está en Montecarlo, y eso le quita al fin de semana ese punto de “a ver qué hace el nuestro”. Aun así, Montecarlo siempre se sostiene solo: por historia, por escenarios y porque es el rally que más castiga el exceso de confianza.
Pronóstico en rally es una palabra peligrosa, pero se puede decir algo sensato: hoy es día de errores. No de accidentes espectaculares necesariamente, sino de esos errores que cuestan quince segundos y luego pesan como un saco. Si un piloto sale líder tras la jornada del viernes, lo valioso no es la ventaja; lo valioso es haber evitado el desastre. Montecarlo es una carrera donde la épica a veces consiste en no hacer el tonto.
NBA: la madrugada como territorio propio
Y cuando el fútbol europeo baja el volumen, la NBA empieza a subirlo al otro lado del Atlántico. El calendario del 23 de enero deja partidos con nombre y con atractivo, de esos que, vistos desde España, se convierten automáticamente en “plan de madrugada”. Un Boston Celtics–Brooklyn Nets entra por la puerta con lo que siempre trae Boston: estructura, defensa seria, un equipo que suele jugar como si todo estuviese calculado. Y un Denver Nuggets–Milwaukee Bucks tiene ese brillo de duelo de gigantes, aunque la NBA sea un animal cambiante y las rotaciones, lesiones o descansos alteren cualquier previsión a última hora.
Aquí el atractivo no es solo el partido en sí, es el ambiente que lo rodea: pabellones en horario prime americano, narraciones que suben la épica, y esa sensación de estar viendo algo “en directo” mientras en España la ciudad duerme. La NBA funciona así desde hace décadas para el aficionado español: un deporte que se vive en diferido emocional, con highlights al día siguiente y con un núcleo duro de noches completas.
La emisión en España varía según acuerdos y ventanas, pero el patrón se repite: partidos seleccionados en plataformas de streaming y operadores, con una guía diaria que marca qué encuentro recibe el foco. Más allá del “dónde”, lo que importa hoy es el tipo de noche que pinta: muchas veces, cuando el cartel es fuerte, la NBA ofrece partidos igualados en los primeros cuartos y decide todo en un tramo final de talento puro, cuando las defensas se ajustan y el ataque se reduce a ejecuciones de estrella. En esos minutos, la liga se vuelve simple: un bloqueo, una ventaja mínima, un tiro difícil… y a vivir con el resultado.
Pronóstico general para la jornada: los favoritos suelen cumplir, pero enero siempre trae sorpresas porque es mes de acumulación, de viajes, de piernas pesadas. Y cuando las piernas pesan, el tiro exterior manda. Si hay que señalar una tendencia típica, es esa: partidos que se abren o se cierran por rachas de triples, no por dominios largos. La NBA de hoy, como casi siempre, se decidirá en momentos cortos que luego parecen inevitables cuando se ven repetidos en vídeo.
Lo que deja el día: deporte español en primer plano, y el resto como eco
Este 23 de enero se puede leer como un mosaico bastante coherente. El fútbol sostiene el horario y la conversación, con un Levante–Elche que además tiene el factor “en abierto” y, por tanto, se convierte en partido transversal, de los que se comentan incluso sin ser un clásico. El tenis pone el gran nombre español del día con Alcaraz avanzando en Melbourne, consolidando esa sensación de que su torneo no es una promesa sino una campaña real, partido a partido, sin necesidad de dramatizar cada punto. La Euroliga coloca al Barça en una pista donde lo importante es el oficio, ese baloncesto menos romántico y más útil que gana temporadas. Montecarlo recuerda que el motor en invierno es otra cosa, un deporte de nervios finos, de decisiones invisibles. Y la NBA, fiel a su naturaleza, vuelve a reclamar la madrugada como territorio propio, con duelos que se disfrutan casi a escondidas, cuando todo lo demás ya terminó.
Al final, el día deja una impresión muy reconocible: en España el deporte no se apaga, solo cambia de franja. Se va el fútbol, entra el baloncesto americano; se duerme con el eco del Ciutat y se despierta con el recuerdo de un punto imposible en Melbourne. Y así, casi sin darse cuenta, enero se llena de noches largas y de mañanas cortas, con el deporte haciendo lo que hace siempre cuando está en su mejor versión: ocuparlo todo sin pedir permiso.

Actualidad¿Qué se sabe hoy de los terremotos de Venezuela y cómo sigue el país?
Salud¿Por qué me duelen las piernas por dentro? Causas, síntomas y alertas
Naturaleza¿Dónde siguen activos los incendios en España este 28 de septiembre?
Economía¿Cómo funciona la nueva cuenta de Revolut al 3,51% TAE en España?
ActualidadSan Miguel 2026: fecha, día de la semana y santoral
Actualidad¿Cuánto cuesta el desfile de la Fiesta Nacional en Madrid en 2026?
Economía¿Cuándo llega Kaufland a España y qué ciudades tendrán compra online?
Actualidad¿Qué pasó con el terremoto de Colombia? Balance, víctimas y réplicas
Ocio¿Cuándo es Halloween 2026 en España y qué día se celebra este año?
ActualidadCalendario laboral 2026: ¿cuántos días festivos tendrás en España?
Salud¿Por qué mi sudor huele mal y antes no? Causas y cuándo preocuparse
Ocio¿Cómo queda la Liga Endesa? Fichajes, bajas y renovaciones 2026-27









