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¿Por qué más de 180 figuras apoyan a Mark Ruffalo ante Paramount?

Más de 180 figuras de Hollywood respaldan a Mark Ruffalo frente a Paramount en una polémica sobre antisemitismo, Gaza y la fusión con Warner.

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Ruffalo llama a Trump peor ser humano

Más de 180 figuras de Hollywood vinculadas al cine, la televisión, la cultura y otros ámbitos han firmado una carta abierta en defensa de Mark Ruffalo después de que Paramount acusara al actor de recurrir a tópicos antisemitas al criticar la multimillonaria operación para integrar Paramount Skydance y Warner Bros. Discovery. Entre los firmantes aparecen nombres de considerable peso, como Joaquin Phoenix, Joel Coen, Jonathan Glazer, Todd Haynes, Hannah Einbinder, Ilana Glazer, Tony Kushner y Wallace Shawn.

El motivo del respaldo es bastante concreto. Los firmantes consideran que presentar las críticas políticas y empresariales de Ruffalo como antisemitismo constituye una acusación injustificada que puede acabar confundiendo la crítica al Gobierno de Israel con el odio hacia los judíos. Paramount sostiene exactamente lo contrario: cree que el actor cruzó una línea al vincular una operación corporativa con Israel, Gaza y los intereses empresariales de la familia Ellison.

El choque, por tanto, ha dejado de ser una bronca entre una estrella y un estudio. La controversia alcanza la libertad de expresión, la guerra de Gaza, la concentración mediática y una operación empresarial valorada en alrededor de 111.000 millones de dólares. Demasiados ingredientes para que aquello quedara reducido a otra discusión pasajera de Hollywood.

Por qué Paramount acusó a Mark Ruffalo de antisemitismo

La disputa nació de las críticas de Ruffalo a la adquisición de Warner Bros. Discovery por Paramount Skydance, una operación impulsada por David Ellison y respaldada financieramente por su padre, Larry Ellison, cofundador de Oracle.

Ruffalo, conocido tanto por interpretar a Hulk en el universo Marvel como por su activismo político, difundió en agosto un vídeo de Safra Catz, vicepresidenta ejecutiva de Oracle, en el que hablaba del apoyo tecnológico prestado por la compañía a Israel después de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023.

El actor aprovechó esas declaraciones para cargar contra Oracle y contra los Ellison. Vinculó la tecnología de la compañía con las operaciones militares israelíes y utilizó términos como “genocidio” y “apartheid” para describir la situación de los palestinos. También atacó la fusión entre Paramount y Warner Bros. Discovery, argumentando que concentraría todavía más poder económico, tecnológico y mediático en pocas manos.

Paramount respondió con dureza. Un portavoz aseguró que la empresa estaba preocupada por la utilización de “tópicos antisemitas” en lo que, desde su perspectiva, era una disputa empresarial. La compañía consideró que introducir conceptos como genocidio y apartheid en ese contexto iba demasiado lejos y banalizaba el sufrimiento asociado a esos términos.

Ruffalo rechazó inmediatamente esa interpretación. Defendió que sus críticas iban dirigidas contra decisiones políticas, contratos tecnológicos y estructuras empresariales, no contra los judíos como pueblo o religión. También sostuvo que la acusación de Paramount tergiversaba el sentido de sus palabras.

La carta que ha convertido la polémica en un asunto de Hollywood

La reacción no quedó ahí. Más de 180 personalidades decidieron respaldar públicamente al intérprete y denunciar lo que consideran acusaciones espurias de antisemitismo. La carta convierte una disputa corporativa y política en un debate mucho más amplio dentro de la industria cultural estadounidense.

La importancia del documento reside también en quién lo firma. No son únicamente compañeros de reparto o amigos del actor. Entre las adhesiones figuran cineastas, intérpretes, escritores y otras figuras del mundo cultural, desde Joaquin Phoenix y Joel Coen hasta Jonathan Glazer, Hannah Einbinder, Tony Kushner e Ilana Glazer.

Los firmantes sostienen que acusar de antisemitismo a Ruffalo por cuestionar una gran operación corporativa puede convertirse en una forma de silenciar críticas legítimas. También advierten de un problema nada menor: cuando una acusación tan grave se emplea de manera demasiado amplia, existe el riesgo de diluir su significado precisamente frente a manifestaciones reales de odio antijudío.

Ahí está el corazón de la controversia. Criticar al Gobierno de Israel no equivale automáticamente a antisemitismo, sostienen quienes respaldan a Ruffalo. Sus detractores responden que determinadas narrativas sobre empresarios judíos, dinero, control de medios y poder político pueden reproducir estereotipos antisemitas aunque quien las formule asegure perseguir otro objetivo. La frontera es delicada. Y vieja.

La fusión de Paramount y Warner está detrás de mucho más

Reducir la historia a Gaza sería quedarse a medio camino. Ruffalo lleva tiempo enfrentado al proyecto de unión entre Paramount Skydance y Warner Bros. Discovery, y no está solo. La operación supone una concentración empresarial gigantesca dentro de una industria que lleva años acumulando fusiones, recortes y cambios de propietarios.

Más de un millar de profesionales de la industria ya habían expresado su oposición a la operación. Sindicatos y trabajadores temen que una nueva ronda de concentración termine traducida en algo bastante conocido en Hollywood: menos producciones, plantillas más pequeñas y menor competencia para contratar a escritores, actores y técnicos.

La Writers Guild of America llevó esa preocupación a los tribunales para intentar bloquear la adquisición, al considerar que una Paramount-Warner con mayor poder de mercado podría reducir salarios, oportunidades laborales y volumen de producción. Una coalición de 12 estados estadounidenses también ha cuestionado la operación desde el terreno antimonopolio.

Paramount defiende, por el contrario, que una compañía de mayor tamaño estaría mejor situada para competir contra gigantes como Netflix y Disney. Sus adversarios ven otro paisaje: menos propietarios controlando más contenidos, más canales de distribución y una porción creciente de aquello que millones de personas ven, escuchan y leen.

Oracle, los Ellison y el elemento que encendió la disputa

La dimensión tecnológica explica por qué Ruffalo llevó su crítica bastante más allá del cine. Oracle mantiene desde hace años relaciones comerciales con instituciones israelíes, incluidas organizaciones gubernamentales y militares. El actor utilizó esas conexiones para cuestionar que la familia Ellison amplíe simultáneamente su influencia sobre tecnología, entretenimiento y medios.

Sus palabras fueron deliberadamente ásperas. Y ahí empezó el incendio. Para Paramount y quienes consideran problemático el discurso del actor, asociar a los Ellison con una trama de poder político, económico y mediático vinculada a Israel puede evocar viejos prejuicios antisemitas sobre el control de las instituciones.

Para los defensores de Ruffalo, evitar mencionar conexiones empresariales comprobables únicamente porque sus protagonistas sean judíos supondría una restricción absurda del debate público. La discusión adquiere todavía otra capa cuando parte del respaldo al actor procede precisamente de artistas e intelectuales judíos. Eso no liquida el debate, pero sí impide reducirlo cómodamente a dos bandos simples.

Ruffalo, Gaza y una discusión que Hollywood arrastra desde hace años

Mark Ruffalo nunca ha escondido sus posiciones sobre Oriente Próximo. Durante años ha defendido los derechos de los palestinos y ha criticado diferentes actuaciones del Gobierno israelí. Su perfil político, por tanto, no apareció repentinamente con la operación de Paramount y Warner.

La guerra de Gaza ha hecho mucho más visible una fractura que ya existía dentro de la industria estadounidense. Actores, directores y guionistas se han pronunciado tanto a favor de Israel como en defensa de la población palestina; otros han denunciado el antisemitismo mientras reclamaban simultáneamente un alto el fuego. Hollywood vende rebeldía en pantalla con extraordinaria facilidad. Fuera del plató, las cosas se complican bastante.

Esta controversia expone precisamente esa tensión. Antisemitismo y crítica a Israel no son conceptos intercambiables, aunque tampoco cualquier crítica queda automáticamente inmunizada frente al antisemitismo por declararse política. El contexto, las palabras empleadas y los argumentos importan.

La carta favorable a Ruffalo intenta fijar esa separación. Paramount considera que el actor la desdibujó. Y en medio queda una disputa que mezcla una guerra devastadora, empresas tecnológicas, una macrofusión cinematográfica y la vieja batalla por saber quién controla los grandes altavoces de la cultura estadounidense.

El debate que Hollywood no consigue encerrar

El respaldo de más de 180 figuras convierte el enfrentamiento en algo bastante mayor que la reputación personal del actor. Lo que se discute en Hollywood es hasta dónde puede llegar la crítica política y empresarial sin caer en prejuicios contra una comunidad y, a la inversa, cuándo una acusación de antisemitismo puede utilizarse de manera demasiado amplia para desactivar esa crítica.

Mientras tanto, la operación entre Paramount y Warner Bros. Discovery continúa sometida a una fuerte contestación judicial, sindical y política. Es un detalle esencial: la pelea de Ruffalo no nació en un vacío ideológico, sino alrededor de una de las mayores concentraciones empresariales de la historia reciente del entretenimiento estadounidense.

Paramount ve en determinadas palabras del actor una frontera traspasada. Ruffalo y quienes lo respaldan ven un intento de convertir una acusación extremadamente seria en escudo frente al escrutinio político. Más de 180 firmas no resuelven la discusión, pero sí han cambiado su dimensión: aquello que parecía otro rifirrafe de Hollywood se ha convertido en una batalla incómoda sobre poder, identidad, Gaza y libertad de expresión.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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