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¿Cómo salvó Zverev un partido imposible ante Sonego en el US Open?
Alexander Zverev remontó a Lorenzo Sonego tras casi cinco horas y evitó una eliminación inesperada en su estreno del US Open 2026 en Nueva York.

Alexander Zverev estuvo a dos puntos de quedar eliminado en la primera ronda del US Open 2026. Y sobrevivió. El alemán remontó una noche que por momentos parecía perdida ante Lorenzo Sonego y terminó imponiéndose por 6-4, 3-6, 6-7(7), 7-5 y 6-4, después de un partido de casi cinco horas en la pista Arthur Ashe de Nueva York.
El número uno del cuadro necesitó una versión bastante menos elegante de la que seguramente imaginaba para su debut: resistir, equivocarse, volver a empezar y aguantar cuando Sonego tenía el partido al alcance de la mano. El encuentro terminó alrededor de la 1:55 de la madrugada en Nueva York y dejó a Zverev en segunda ronda frente al francés Quentin Halys. Un estreno brutal para uno de los grandes aspirantes al título.
Zverev estuvo a dos puntos de despedirse del US Open
El marcador final puede engañar un poco. Cinco sets, sí, pero el peligro fue bastante más serio de lo que sugiere una simple remontada.
Zverev había ganado el primer parcial por 6-4, aunque necesitó convertir solo una de las numerosas oportunidades de rotura que generó. Sonego reaccionó de inmediato. El italiano, número 89 del mundo, comenzó a jugar con más decisión, atacó la red, encontró profundidad y se llevó el segundo set por 6-3.
En el tercero la batalla se volvió áspera. Ninguno conseguía despegarse y el parcial acabó en un desempate en el que un doble fallo de Zverev ayudó a inclinar la balanza. Sonego se colocó dos sets a uno y Arthur Ashe empezó a oler algo que en los Grand Slam siempre cambia la temperatura de la noche: una eliminación inesperada.
No era un rival cualquiera jugando por encima de sus posibilidades durante media hora. Sonego llevaba tiempo metido en el partido y estaba convencido.
El cuarto set convirtió el partido en una cuestión de supervivencia
Ahí estuvo el punto de máxima tensión. Con 5-4 para Sonego en el cuarto set, Zverev quedó a solo dos puntos de perder el encuentro. El alemán había llegado a Nueva York como primer cabeza de serie de un Grand Slam por primera vez en su carrera y podía marcharse en la ronda inicial.
No ocurrió. Zverev sostuvo el saque cuando el margen prácticamente había desaparecido, consiguió después romper el servicio del italiano y terminó llevándose el parcial por 7-5. De repente, una noche que durante varias horas había pertenecido emocionalmente a Sonego volvía a empezar desde cero.
La diferencia estuvo también en el desgaste. Tras casi cuatro horas de intercambio, carreras y puntos largos, Sonego comenzó a perder frescura. Zverev, más estable en el tramo decisivo y mejor al resto que durante el comienzo del encuentro, encontró finalmente la grieta que llevaba toda la noche buscando.
El alemán generó 22 oportunidades de break, de las que convirtió cinco. Un dato que resume bastante bien su partido: mucha presión sobre el servicio rival, poca eficacia durante largos tramos y suficiente acierto cuando ya no quedaba espacio para otra vida.
Un quinto set sin margen para otra desconexión
En el parcial definitivo Zverev consiguió sostener el nivel y cerró el encuentro por 6-4. No hubo una exhibición repentina ni una transformación cinematográfica. Hubo algo más prosaico, y probablemente más importante en un Grand Slam: piernas, servicio y cabeza.
Sonego había llevado al favorito hasta el límite pese a llegar con un precedente estadístico bastante poco alentador. Antes del encuentro había perdido los seis enfrentamientos anteriores contra Zverev. En Nueva York estuvo más cerca que nunca de romper esa secuencia.
No le alcanzó.
Por qué este partido importa para Zverev más allá de la primera ronda
Zverev no aterrizó en este US Open como un aspirante secundario. Llega como campeón de Roland Garros 2026, después de alcanzar también la final de Wimbledon, y ocupa el número dos del ranking ATP. Con Jannik Sinner ausente y Carlos Alcaraz recién regresado de una lesión, el alemán aparece inevitablemente entre los hombres a vigilar en Nueva York.
Hay otro detalle. Este es su primer Grand Slam como campeón de un major y también su primera aparición como primer cabeza de serie en uno de los cuatro grandes torneos. La etiqueta pesa. No siempre de la manera que muestran las fotografías del trofeo.
Zverev conoce bien Nueva York. En 2020 alcanzó aquí su primera final de Grand Slam y estuvo muy cerca de ganar el título antes de perder ante Dominic Thiem. Seis años después llega en una situación distinta: ya sabe lo que supone conquistar un grande y, precisamente por eso, las expectativas son bastante menos discretas.
Su victoria ante Sonego elevó además su balance de la temporada a 47 triunfos en el circuito ATP, la cifra más alta del año en este momento, con 19 victorias en torneos de Grand Slam.
Quentin Halys, el siguiente obstáculo de Zverev
Superado el susto, el cuadro coloca ahora frente a Zverev a Quentin Halys. El francés llega a la segunda ronda con un antecedente poco favorable en los enfrentamientos directos: el alemán domina por 2-0.
Los dos partidos se disputaron precisamente durante esta temporada, en Miami y Roland Garros, y ambos terminaron con victoria de Zverev. Sobre el papel, por tanto, el número uno del cuadro vuelve a ser favorito. Sobre una pista de Grand Slam, después de lo sucedido con Sonego, el papel quizá convenga guardarlo un rato en el bolsillo.
El principal interrogante será el físico. Un partido de casi cinco horas en primera ronda no elimina necesariamente a un candidato al título, pero consume energía antes de tiempo. El US Open es una carrera de siete partidos y Zverev acaba de gastar en el primero mucho más combustible del previsto.
Una madrugada que pudo cambiar todo el torneo
Existe, al menos, una lectura favorable para el alemán. Sobrevivir a un encuentro así puede liberar tensión. Zverev llegó a reconocer después del partido que necesitaba una batalla semejante y destacó la resistencia de Sonego, consciente de lo cerca que estuvo de marcharse a casa. Su sensación después fue mucho más sencilla: estaba feliz de haber ganado. Poco más había que adornar.
Y existe la lectura contraria. Un favorito que necesita cinco sets y casi cinco horas para superar al número 89 del mundo deja dudas. Especialmente cuando el problema no fue una sola mala manga, sino varias fases de tenis irregular, errores de derecha y dificultades para aprovechar las oportunidades de rotura.
Las dos cosas pueden ser ciertas a la vez. Así funcionan los Grand Slam: una victoria agónica puede revelar grietas y, al mismo tiempo, construir confianza.
Zverev sigue vivo, pero el US Open ya le ha enseñado los dientes
Alexander Zverev llegó al US Open 2026 con el cartel de primer cabeza de serie y una oportunidad enorme de pelear por el título. Su primer partido estuvo a punto de convertir todo aquello en una anécdota de una sola noche.
Sonego le arrebató dos sets, lo colocó a dos puntos de la eliminación y convirtió un debut aparentemente rutinario en un maratón bajo las luces de Arthur Ashe. Zverev respondió cuando prácticamente no tenía alternativa y salió de la pista con una victoria por cinco sets, casi cinco horas en las piernas y la segunda ronda asegurada.
No fue el comienzo dominante de un favorito. Fue algo bastante más incómodo: una supervivencia. Y en Nueva York, a veces, los torneos grandes empiezan precisamente así.












