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¿Qué cambia en Onda Cero? Latorre toma la mañana y Alsina el magacín
Onda Cero reparte su mañana entre Rafa Latorre y Carlos Alsina, mientras Marta García Aller asume La brújula en una temporada de grandes cambios.

Foto: Electro07 / Wikimedia Commons (CC BY 3.0)
Onda Cero ha empezado la temporada 2026-2027 con uno de los cambios más profundos de su programación reciente: Rafa Latorre dirige desde las 6.00 hasta las 10.00 el tramo informativo de ‘Más de uno’, mientras Carlos Alsina aparece a partir de las 10.00 para hacerse cargo de la parte más ligada al entretenimiento, la cultura, las entrevistas y el humor. El programa sigue existiendo como una sola marca, pero la mañana tiene desde el 31 de agosto dos centros de gravedad.
No es la desaparición de Alsina ni una retirada completa de la actualidad. Conviene precisarlo porque el titular fácil corre más que la radio: el periodista continúa en ‘Más de uno’ y la información sigue atravesando su franja. Lo que desaparece es el modelo en el que Alsina gobernaba prácticamente toda la gran mañana de Onda Cero, desde el primer café hasta bien entrado el mediodía. La política dura, la entrevista informativa y la tertulia pasan fundamentalmente a las manos de Latorre.
El movimiento arrastra otra pieza importante. Marta García Aller sustituye a Rafa Latorre en ‘La brújula’, el gran espacio informativo de la tarde-noche, mientras la emisora conserva a Jaime Cantizano, Julia Otero y buena parte de sus voces más reconocibles. Mucho movimiento, sí, pero sin tirar los muebles por la ventana. Onda Cero ha elegido una reforma de tabiques.
Onda Cero divide ‘Más de uno’ entre Latorre y Alsina
La jornada arranca a las 6.00 con Rafa Latorre. Su bloque llega hasta las 10.00 y concentra noticias, análisis, economía, deportes, entrevistas y tertulia. Es decir, ese territorio de la radio matinal donde una dimisión, una crisis diplomática o un nuevo lío parlamentario pueden convertir en papel mojado el guion preparado media hora antes.
Latorre llega a la mañana después de cuatro temporadas al frente de ‘La brújula’, espacio que había cerrado su mejor curso de audiencia desde 2015. El estreno tampoco fue precisamente discreto: la nueva temporada comenzó desde Ceuta, convertida en esos días en uno de los principales centros de la actualidad española. Una manera bastante explícita de señalar el rumbo del primer tramo de ‘Más de uno’: información pegada al terreno y poco interés por empezar septiembre calentando motores.
La nómina de colaboradores también cambia. Se incorporan al análisis nombres como José Ignacio Wert, Ketty Garat, Rosa Belmonte, Leyre Iglesias, David Mejía y Daniel Gascón, mientras continúan voces habituales como Rubén Amón, Carlos Rodríguez Braun, Pilar Cernuda, Carmen Morodo, Francisco Marhuenda, Joaquín Manso o Toni Bolaño. Daniel Ramírez gana presencia y Natalia Hernández se incorpora a ‘La España que madruga’.
Hay una continuidad deliberada, por tanto. Latorre no llega a una habitación vacía; hereda parte del ecosistema que llevaba años escuchando el público de Alsina. Cambia el director de orquesta en las primeras horas, no todos los instrumentos.
Carlos Alsina cambia de terreno, pero no desaparece de la actualidad
A las 10.00 entra Carlos Alsina. Hasta las 12.20, ‘Más de uno’ se convierte en un magacín más marcado, con conversaciones, ciencia, cultura, gastronomía, historia, humor y las ficciones sonoras que han terminado siendo una rareza —en el mejor sentido— dentro de la radio generalista.
Siguen nombres muy asociados a esta parte del programa, como Manu Marlasca, Luis Rendueles, Jorge Freire, Alberto Aparici, Emilio Doménech, David de Jorge o Javier Traité. Los miércoles conserva espacio ‘Radioficción’ y los viernes continúa ‘La cultureta’. Entre las novedades aparece la lingüista Elena Herráiz, conocida como Linguriosa, y el humorista Aníbal Gómez se incorpora al equipo de cómicos.
Presentar el movimiento como una simple salida de Alsina de la política se queda corto. Onda Cero está haciendo algo más interesante: separa con mayor nitidez información y entretenimiento y coloca una personalidad radiofónica diferente en cada bloque. Latorre tiene un perfil más concentrado en la conversación política y el análisis inmediato; Alsina lleva años demostrando que puede hacer una entrevista a un ministro y, veinte minutos después, construir una pieza sobre arqueología, cine o lenguaje sin que el programa parezca haber cambiado de planeta.
También habrá un pequeño puente diario entre ambos. Antes del relevo, Latorre y Alsina compartirán una llamada, una especie de costura para evitar que las dos partes de ‘Más de uno’ parezcan emisoras distintas pegadas con celo.
Marta García Aller hereda ‘La brújula’
El ascenso de Rafa Latorre obligaba a cubrir una de las casillas más delicadas de la parrilla. La escogida ha sido Marta García Aller, que pasa a dirigir y presentar ‘La brújula’ de lunes a viernes, desde las 19.00 hasta las 23.30.
García Aller era ya una voz conocida para el público de Onda Cero, tanto por su participación en ‘Más de uno’ como por su presencia en el análisis económico y político. Ahora deja de ser una de las firmas que entran y salen del estudio para asumir la responsabilidad completa de un programa que llega a la antena justo cuando las noticias del día han dejado de ser urgentes, pero todavía necesitan explicación y contexto.
Ahí reside el reto. La tarde-noche radiofónica no consiste únicamente en repetir lo ocurrido desde las ocho de la mañana con música solemne de fondo. ‘La brújula’ tendrá que conservar el crecimiento obtenido con Latorre y, al mismo tiempo, adquirir la voz de su nueva directora.
El cambio también completa una operación poco frecuente: Onda Cero ha promovido internamente a dos periodistas que conocían bien la casa. No hay un fichaje galáctico aterrizado desde otra cadena con una campaña de carteles. Hay desplazamientos dentro del tablero.
Una revolución que llega después del mejor curso desde 2015
Lo curioso es el momento elegido para hacer la mudanza. Onda Cero no estaba intentando apagar un incendio de audiencias. Al contrario.
La segunda ola del EGM de 2026 situó a la cadena en torno a 2,3 millones de oyentes de lunes a viernes, su mejor resultado desde 2015. Carlos Alsina cerró el curso con aproximadamente 1,7 millones de seguidores diarios en ‘Más de uno’, mientras Rafa Latorre superaba el medio millón con ‘La brújula’. Julia Otero también firmó registros especialmente sólidos durante el fin de semana.
En otras palabras: la emisora ha decidido tocar una máquina que funcionaba. En radio eso tiene algo de herejía doméstica. El oyente habitual puede perdonar una sintonía nueva; cambiarle la voz que escucha mientras prepara el desayuno es otro asunto.
Pero ahí está precisamente la apuesta. Onda Cero intenta repartir mejor sus activos antes de que aparezca el desgaste, no después. Latorre recibe una franja con mayor exposición; Alsina reduce varias horas de política cotidiana y concentra su radio en territorios donde su estilo personal puede resultar más difícil de imitar.
No hay garantía de que funcione. Tampoco la había en mantener durante años exactamente el mismo dibujo. La radio vive de rutinas, pero una rutina demasiado cómoda acaba sonando como el ascensor del edificio.
La batalla de la mañana también cambia en la SER
Los movimientos de Onda Cero no ocurren en una urna de cristal. La temporada 2026-2027 está alterando simultáneamente varias de las grandes franjas de la radio española.
La Cadena SER ha colocado a Aimar Bretos al frente de ‘Hoy por Hoy’ tras la salida de Àngels Barceló. José Luis Sastre, por su parte, asume ‘Hora 25’, el programa nocturno que dirigía Bretos. Son cambios que afectan justamente a los espacios con los que Onda Cero compite por el oyente informativo.
COPE presenta un panorama bastante más estable. Y esa estabilidad también es una estrategia: mientras sus rivales cambian voces y horarios, mantener referencias conocidas permite vender continuidad. No es muy revolucionario, claro. Pero tampoco hay una norma que obligue a hacer revoluciones cada septiembre.
El punto de partida de esta competición sigue dejando a Onda Cero en tercera posición entre las grandes generalistas. En la segunda ola del EGM de 2026, la SER rondaba los 4,4 millones de oyentes diarios, COPE los 3,6 millones y Onda Cero los 2,3 millones. La distancia continúa siendo considerable, aunque la cadena de Atresmedia llega al nuevo curso después de una evolución positiva.
El experimento real se escuchará entre las seis y las diez
La cuestión más interesante no será comprobar si Carlos Alsina conserva seguidores a las 10.00. Será observar qué ocurre antes.
Durante años, una parte importante de la identidad de ‘Más de uno’ descansó en el modo de Alsina de abrir la jornada: monólogo, entrevista, preguntas muy trabajadas, una ironía bastante menos estridente que la habitual en la conversación política española. Rafa Latorre hereda también esa costumbre del oyente, algo más difícil de transferir que un horario o un estudio.
Tiene a favor que no llega como un desconocido. Su trayectoria en Onda Cero, su presencia previa junto a Alsina y sus resultados en ‘La brújula’ reducen el salto. Y la emisora conserva deliberadamente colaboradores y códigos reconocibles para evitar el efecto de despertarse un lunes y descubrir que alguien ha cambiado hasta los cuadros de la cocina.
Alsina, entretanto, obtiene una franja con menos obligación de perseguir cada declaración política del minuto. Puede parecer una reducción de protagonismo si se mira únicamente el reloj. También puede ser exactamente lo contrario: más libertad para hacer una radio de autor, menos encadenada al carrusel diario de réplicas, contrarréplicas y ruedas de prensa en las que demasiadas veces cambia el portavoz y permanece el bostezo.
Onda Cero cambia sin romper con Onda Cero
La nueva parrilla revela una idea bastante clara. La emisora no quiere renunciar a las voces que le han permitido alcanzar su mejor temporada en más de una década; quiere colocarlas de otra manera.
Rafa Latorre pasa a ocupar el escaparate informativo más importante. Carlos Alsina conserva ‘Más de uno’, pero concentra su presencia desde las 10.00 en una franja donde entretenimiento, cultura y actualidad pueden mezclarse con mayor libertad. Marta García Aller recoge ‘La brújula’ y asume uno de los principales desafíos de su carrera. Julia Otero mantiene el fin de semana; Jaime Cantizano continúa con ‘Por fin’; Edu Pidal sigue ligado a la noche deportiva y Edu García, a ‘Radioestadio’.
No es exactamente una ruptura. Es una redistribución del poder dentro del dial.
La radio española lleva décadas demostrando que su materia prima no son solo las noticias. Son las voces, las manías, las pausas, incluso el modo particular en que alguien pronuncia las seis de la mañana cuando el resto del país todavía está buscando las zapatillas. Onda Cero ha cambiado esas costumbres justo cuando los números le daban la razón. Puede parecer extraño. Precisamente por eso esta temporada merece atención: cuando una emisora modifica lo que funciona, ya no está reparando el presente. Está apostando por cómo cree que sonará el futuro.












