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¿Por qué visita Macron España el 29 y 30 de septiembre y qué busca?

La visita de Estado de Macron a España reunirá a Sánchez y los Reyes mientras el Tratado de Amistad sigue pendiente del Constitucional español

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Emannuel Macron sonrie con su traje en la calle

Resumen

  • Macron visitará España los días 29 y 30 de septiembre de 2026
  • Los Reyes ofrecerán una cena de gala y Sánchez lo recibirá en Moncloa
  • El Tratado de Amistad sigue pendiente de una decisión constitucional

Emmanuel Macron realizará una visita de Estado a España los días 29 y 30 de septiembre de 2026, un viaje con bastante más carga política de la que deja entrever el ceremonial. El presidente francés será recibido por los Reyes, participará en una cena de gala y mantendrá un encuentro con Pedro Sánchez en el Palacio de la Moncloa. Estará acompañado por su esposa, Brigitte Macron.

La visita llega, además, con una cuestión incómoda flotando sobre la relación entre Madrid y París: el Tratado de Amistad y Cooperación firmado en 2023 continúa sin completar su tramitación en España. El Congreso autorizó el acuerdo en junio de 2026, pero el Senado llevó uno de sus artículos al Tribunal Constitucional y la tramitación quedó suspendida a la espera de una resolución. Es decir, no estamos ante una simple fotografía de banderas, uniformes y copas de cristal. Hay política de fondo. Y bastante.

Macron llegará a España el 29 de septiembre

La Presidencia del Gobierno ha confirmado oficialmente las fechas. Macron estará en España el martes 29 y el miércoles 30 de septiembre dentro de una visita concebida para reforzar unas relaciones bilaterales que, sobre el papel, son especialmente estrechas: ambos países comparten frontera, pertenecen a la Unión Europea, a la OTAN y al espacio Schengen y mantienen una intensa relación económica, política y de seguridad.

El programa completo todavía no ha sido detallado públicamente. Sí consta que Felipe VI y la reina Letizia ofrecerán una cena de gala en honor del presidente francés y que Pedro Sánchez lo recibirá en la Moncloa el 30 de septiembre a las 12:00.

No será una visita cualquiera desde el punto de vista protocolario. La última visita de Estado de un presidente francés a España fue la realizada por Nicolas Sarkozy en abril de 2009. Macron había recibido una invitación para realizar la suya años atrás, en 2018, pero el viaje fue aplazándose. Ocho años después de aquella invitación, finalmente habrá alfombra roja.

Una visita distinta de los encuentros habituales con Sánchez

Macron y Sánchez se han visto muchas veces en cumbres europeas, reuniones internacionales y encuentros bilaterales. Una visita de Estado, sin embargo, juega en otra categoría diplomática.

Es la modalidad de mayor rango protocolario entre dos países. Interviene directamente la Jefatura del Estado, incluye ceremonias institucionales y tiene una dimensión simbólica que no poseen los encuentros ordinarios entre gobiernos.

De ahí que París y Madrid quieran presentar estos dos días como una reafirmación de la relación franco-española. La paradoja es evidente: mientras se prepara la vajilla para la cena de gala, uno de los grandes acuerdos políticos firmados por ambos países continúa atrapado en una discusión constitucional española.

El Tratado de Amistad sigue pendiente en España

Macron y Sánchez firmaron en Barcelona, el 19 de enero de 2023, el Tratado de Amistad y Cooperación entre España y Francia. El documento pretendía elevar la relación bilateral a un nivel comparable al que España mantiene con algunos de sus socios europeos más próximos.

El acuerdo contiene 36 artículos repartidos en diez títulos y contempla cooperación política, económica, cultural, educativa, europea y transfronteriza. También introduce mecanismos destinados a hacer más frecuente y estructurada la coordinación entre ambos gobiernos.

Precisamente ahí apareció el problema constitucional.

El artículo que terminó ante el Constitucional

El artículo 2.4 establece que un miembro del Gobierno de uno de los dos países sea invitado al Consejo de Ministros del otro al menos una vez cada tres meses y de manera rotatoria. Una fórmula diplomáticamente vistosa, pero constitucionalmente mucho menos decorativa.

La primera tramitación española acabó mal para el Gobierno. El Congreso de los Diputados denegó el 14 de mayo de 2025 la autorización necesaria para que España quedase obligada por el Tratado. Aquella negativa provocó que un primer procedimiento abierto ante el Tribunal Constitucional perdiera su objeto: sin autorización parlamentaria, el acuerdo no podía incorporarse al ordenamiento español.

El Gobierno volvió a intentarlo en 2026, esta vez acompañando la tramitación de una cláusula interpretativa relacionada con el polémico artículo 2.4.

El escenario cambió. El 18 de junio de 2026, el Pleno del Congreso sí concedió la autorización solicitada. Parecía que el obstáculo comenzaba a despejarse.

Duró poco. El 9 de julio, el Senado aprobó por 146 votos a favor, 112 en contra y dos abstenciones pedir nuevamente al Tribunal Constitucional que determinara si ese artículo del Tratado es compatible con la Constitución. La consecuencia fue inmediata: quedó suspendida la tramitación mientras el tribunal decide.

Por eso resulta más exacto hablar de un acuerdo pendiente de resolución constitucional que de un tratado simplemente rechazado. El expediente ha recorrido ya Congreso, Senado y Tribunal Constitucional, con una primera negativa parlamentaria, una segunda autorización y otra impugnación posterior. Un pequeño laberinto jurídico para un tratado que nació, precisamente, con la intención de facilitar las relaciones.

España y Francia cooperan aunque el gran tratado esté suspendido

La situación tampoco significa que las relaciones entre España y Francia estén paralizadas. Ni mucho menos.

España y Francia mantienen acuerdos y mecanismos de cooperación independientes del Tratado de Amistad. Un ejemplo especialmente significativo es el Tratado de cooperación en materia de defensa, firmado también en Barcelona el 19 de enero de 2023 y que entró en vigor el 1 de agosto de 2025.

La cooperación policial y antiterrorista tiene igualmente décadas de recorrido, mientras que las relaciones comerciales, las conexiones energéticas, las infraestructuras transfronterizas y la coordinación dentro de la UE continúan funcionando por sus propios cauces.

Hay, pues, dos velocidades. La relación cotidiana avanza; el gran paraguas político diseñado para institucionalizarla sigue esperando.

La Moncloa se ha limitado por ahora a presentar el viaje como parte del trabajo para reforzar la relación bilateral en todos los ámbitos. No se ha difundido todavía una agenda temática exhaustiva de la reunión entre Sánchez y Macron.

El contexto europeo, sin embargo, difícilmente puede quedarse fuera de la habitación. España y Francia comparten debates sobre defensa europea, autonomía estratégica, migración, energía, industria y tecnología, aunque sus posiciones no siempre coinciden.

La relación entre los dos países tiene algo de matrimonio geográfico: resulta muy difícil escapar de ella. Los Pirineos no se mudan y Bruselas tampoco queda demasiado lejos.

En los últimos años, Madrid y París han intentado precisamente convertir esa proximidad inevitable en una cooperación más estructurada, desde defensa hasta proyectos industriales y tecnológicos. El Tratado de Amistad era la pieza política que debía ordenar buena parte de ese edificio.

Macron llega a la recta final de su presidencia

La fecha añade otro ingrediente. Emmanuel Macron encara los últimos meses de su segundo mandato presidencial, iniciado formalmente en mayo de 2022. Las próximas elecciones presidenciales francesas están previstas para la primavera de 2027.

La Constitución francesa limita a dos los mandatos presidenciales consecutivos, de modo que Macron no puede presentarse en 2027 para enlazar inmediatamente un tercero.

Eso convierte sus últimos grandes viajes de Estado en movimientos especialmente interesantes. No porque Macron haya dejado de mandar —continúa siendo presidente con todas sus competencias—, sino porque Europa empieza a mirar hacia la sucesión francesa.

España recibe así a un presidente que lleva casi una década en el Elíseo y que ha convertido la idea de una Europa con mayor autonomía política, militar y tecnológica en una de las señas de identidad de su presidencia.

Para Sánchez, la visita permite escenificar la proximidad con una de las principales potencias de la UE. Para Macron, España representa un socio relevante en el sur europeo y una pieza importante en asuntos como Mediterráneo, defensa, energía y política comunitaria.

Madrid y París aún tienen un asunto pendiente

La visita del 29 y 30 de septiembre ofrecerá las imágenes habituales de una ocasión de Estado: recepción institucional, Palacio Real, conversaciones políticas y cena de gala. El protocolo tiene sus reglas y no suele admitir zapatillas.

Pero detrás de la ceremonia quedará una cuestión bastante concreta. España y Francia llevan desde enero de 2023 intentando culminar un Tratado de Amistad diseñado para estrechar su cooperación y, más de tres años después, todavía depende de una resolución del Tribunal Constitucional.

Macron llegará, por tanto, a un país que es aliado, vecino y socio esencial de Francia, pero donde el gran acuerdo destinado a simbolizar precisamente esa cercanía continúa en pausa. Una contradicción muy europea: la relación funciona mientras el tratado sigue pendiente.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.