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¿Qué ha dicho Losantos sobre Sánchez, Marruecos y la crisis de Ceuta?

Federico Jiménez Losantos vuelve a esRadio con una dura acusación contra Sánchez por Ceuta, Marruecos y el precedente político del Sáhara español.

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Federico Jimenez Losantos en esRadio

Federico Jiménez Losantos ha regresado este martes 1 de septiembre a esRadio con una acusación de enorme calibre político contra Pedro Sánchez: sostiene que el presidente del Gobierno ha «entregado Ceuta» de una manera comparable, a su juicio, con el giro español sobre el Sáhara Occidental. Es una valoración del periodista, no un hecho jurídico: Ceuta continúa siendo territorio español y no se ha producido ninguna cesión de soberanía.

El comentario ha abierto la nueva temporada de Es la Mañana de Federico, que vuelve a emitirse de lunes a viernes entre las 6:00 y las 12:00 horas. Quienes buscan esRadio directo pueden seguir la emisión por la señal convencional de la cadena y a través de su plataforma digital; después, los distintos tramos quedan disponibles en formato de audio. La vuelta de Losantos coincide, además, con una jornada especialmente cargada: la crisis de Ceuta, el papel de Marruecos y el posible viaje de Felipe VI a la ciudad autónoma han vuelto a colocarse en el centro del debate político.

Losantos acusa a Sánchez de «entregar Ceuta» a Marruecos

El arranque de temporada no ha tenido precisamente temperatura de septiembre. Losantos ha situado el foco en la gestión del Gobierno durante la crisis migratoria que comenzó a finales de julio y ha llevado su crítica un paso más allá: interpreta la posición mantenida por Sánchez respecto a Marruecos como una forma de debilitamiento político de España en Ceuta.

El espacio difundido por esRadio esta mañana lleva un título inequívoco: La traición de Sánchez al entregar Ceuta a Marruecos. La propia cadena resume el comentario señalando que Federico analiza la situación actual de la ciudad y acusa al presidente de haberla «entregado» al país vecino. Es, por tanto, el marco argumental elegido por Losantos para su regreso a las ondas.

Conviene separar aquí la pólvora retórica de los documentos. España no ha cedido Ceuta a Marruecos, ni existe una modificación de su estatus territorial. El problema planteado por Losantos es político: considera que la actitud del Ejecutivo hacia Rabat, su interpretación de la crisis migratoria y la controversia sobre una visita del Rey transmiten una imagen de concesión ante las reivindicaciones marroquíes.

Y esas reivindicaciones existen. Marruecos ha cuestionado históricamente la soberanía española sobre Ceuta y Melilla, mientras que el Gobierno español sostiene que ambas forman parte inequívoca de España. Esa diferencia de posiciones lleva décadas en el equipaje diplomático de los dos países y reaparece, con mayor o menor estruendo, cada vez que la relación bilateral atraviesa turbulencias.

Por qué Losantos compara Ceuta con el Sáhara

El paralelismo utilizado por el periodista remite directamente a marzo de 2022, cuando Pedro Sánchez comunicó al rey Mohamed VI que España consideraba la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental como «la base más seria, creíble y realista» para resolver el conflicto.

Aquella decisión supuso un cambio relevante en la política exterior española y permitió recomponer las relaciones con Rabat después de una grave crisis diplomática. Sánchez defendió posteriormente en el Congreso que una solución debía alcanzarse dentro del marco de Naciones Unidas y resultar aceptable para las partes. Es decir: hablar de que España «entregó el Sáhara» pertenece al terreno de la crítica política, no describe literalmente lo ocurrido.

El giro diplomático de 2022 sigue pesando

Cuatro años después, aquel movimiento continúa funcionando como telón de fondo cada vez que aparecen tensiones entre España y Marruecos. El Sáhara se ha convertido, para buena parte de la oposición y de los comentaristas críticos con Sánchez, en una especie de metro patrón con el que medir cualquier gesto del Gobierno hacia Rabat.

Losantos lleva esa comparación hasta Ceuta. Su tesis es que la política española estaría subordinando demasiado sus decisiones a la necesidad de mantener una buena relación con Mohamed VI, especialmente en materias sensibles como inmigración, seguridad fronteriza y cooperación antiterrorista.

Precisamente esos ámbitos explican también por qué sucesivos gobiernos españoles han considerado estratégica la relación con Marruecos. Geografía obliga. El Estrecho mide pocos kilómetros y la diplomacia, por desgracia o por fortuna, no permite cambiar de vecino cuando llega una discusión incómoda. El equilibrio entre cooperación y firmeza es, desde hace años, uno de los ejercicios más delicados de la política exterior española.

La crisis de Ceuta que ha devuelto Marruecos al centro político

El contexto inmediato es la entrada irregular masiva registrada los días 30 y 31 de julio. El propio Gobierno reconoció oficialmente que produjo una presión inédita sobre los sistemas de control fronterizo, identificación, acogida, protección de menores, seguridad y servicios públicos.

La situación alcanzó tal dimensión que el Consejo de Ministros aprobó el Real Decreto 681/2026, de 25 de agosto, declarando Ceuta en situación de interés para la seguridad nacional. No es una expresión periodística ni un calificativo partidista: es la denominación jurídica utilizada por el Ejecutivo.

Durante agosto, la gestión de esa crisis ha alimentado un enfrentamiento político bastante menos ordenado que cualquier decreto. El Gobierno ha defendido la cooperación con Marruecos y Sánchez ha señalado que no existen elementos que permitan atribuir a las autoridades marroquíes la organización de la llegada masiva. El presidente también ha acusado a redes vinculadas a Rusia, Israel y sectores de extrema derecha de difundir desinformación relacionada con la crisis, acusaciones rechazadas por Moscú e Israel.

La oposición, por el contrario, ha exigido mayor firmeza hacia Rabat y ha cuestionado que un movimiento de semejante magnitud pudiera desarrollarse sin conocimiento de las autoridades del país vecino. Esa divergencia explica parte del ruido actual. Otra parte, no menor, nace de la Corona.

Felipe VI entra en una disputa que Zarzuela intenta enfriar

Pedro Sánchez aseguró el lunes que existen «argumentos y razones suficientes» para que Felipe VI visite Ceuta y Melilla. Dijo también que el desplazamiento se produciría cuando se diesen las condiciones y que Gobierno y Casa Real tendrían que coordinarlo.

El presidente introdujo después una comparación llamativa. Recordó sus propias visitas a las ciudades autónomas y afirmó que Felipe VI llevaba «más de 20 años» reinando sin haber viajado a ellas. El dato era incorrecto: Felipe VI fue proclamado rey en junio de 2014, hace algo más de 12 años. Moncloa explicó posteriormente que Sánchez pretendía referirse al tiempo transcurrido desde la última visita de la Casa Real.

Horas después, Sánchez y Felipe VI mantuvieron un despacho en el Palacio de la Zarzuela. La coincidencia temporal añadió combustible a una polémica que ya iba bien servida, aunque fuentes gubernamentales insistieron en que la reunión estaba agendada desde antes del verano y transcurrió con la normalidad habitual.

No hay fecha para el viaje del Rey

El detalle esencial, al menos por el momento, es bastante menos espectacular: no existe una fecha anunciada para la visita de Felipe VI a Ceuta.

Sánchez ha dicho que el viaje se realizará cuando las circunstancias lo permitan, mientras desde el entorno de la Casa del Rey se ha rebajado la expectativa de una visita inmediata. El precedente, además, tiene peso diplomático. Juan Carlos I viajó a Ceuta y Melilla en 2007, una visita que provocó una fuerte protesta de Marruecos.

La posibilidad de que Felipe VI haga ahora el mismo recorrido llega en un momento especialmente sensible. Marruecos afronta su propia agenda política y distintas voces del país han mostrado incomodidad ante un desplazamiento del jefe del Estado español a Ceuta. No consta, de momento, una modificación de la posición española por esas reacciones.

Es la Mañana de Federico vuelve en plena tormenta política

Todo este paisaje explica por qué el regreso de Losantos a esRadio ha encontrado una materia prima abundante. Es la Mañana de Federico comienza nueva temporada con Ceuta instalada en el debate nacional y con la relación entre Sánchez, Marruecos y Felipe VI convertida en una sucesión de declaraciones, rectificaciones y gestos institucionales que cada partido interpreta a su manera.

El programa mantiene su horario habitual, de 6:00 a 12:00, con información, tertulia y comentario político. esRadio ofrece la emisión en directo y mantiene posteriormente las distintas secciones en su fonoteca y plataformas de pódcast. Para una búsqueda como es radio directo, ese es también el dato práctico detrás del repunte de interés: la cadena ha recuperado este 1 de septiembre su parrilla de temporada con Losantos nuevamente al frente de las mañanas.

Su primera intervención deja pocas dudas sobre el tono. Losantos considera que la política de Sánchez hacia Marruecos entraña una cesión política y la conecta con el precedente del Sáhara. El Gobierno sostiene exactamente lo contrario: defiende que la cooperación con Rabat sirve para proteger los intereses españoles y niega que la integridad territorial de Ceuta esté en discusión.

Una disputa política que no cambia el mapa

Hay, pues, una diferencia fundamental entre la noticia y la interpretación. La noticia es que Federico Jiménez Losantos ha regresado a esRadio acusando a Sánchez de haber «entregado Ceuta» a Marruecos y comparando su política con el giro sobre el Sáhara. La interpretación pertenece al periodista.

Los hechos institucionales son otros: Ceuta continúa bajo soberanía española, el Gobierno ha declarado la ciudad en situación de interés para la seguridad nacional tras la crisis de julio y Felipe VI podría visitarla, aunque no existe una fecha confirmada.

La relación con Marruecos vuelve así a esa incómoda zona donde se mezclan frontera, inmigración, diplomacia y política doméstica. Todo en muy pocos kilómetros cuadrados. Losantos ha regresado escogiendo la versión más abrasiva del debate; Moncloa y Zarzuela, mientras tanto, se mueven con un lenguaje bastante menos inflamable. En política exterior suele ser recomendable. Sobre todo cuando, al otro lado de la frontera, también escuchan la radio.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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