Ocio
¿Quiénes serán los mejores jóvenes de LaLiga 2026-27 esta temporada?
Lamine Yamal encabeza una camada de talento joven en LaLiga, con Güler, Cubarsí, Huijsen, Espí y Moleiro preparados para subir otro peldaño.

LaLiga 2026-27 tiene un favorito evidente cuando se habla de talento joven: Lamine Yamal juega otra carrera. Por detrás aparece un grupo que ya ha dejado de pedir permiso, con Arda Güler, Pau Cubarsí y Dean Huijsen como candidatos a convertirse en figuras estructurales de Real Madrid y Barcelona. Y un escalón más abajo, aunque con margen para alterar el orden en pocos meses, están Carlos Espí, Alberto Moleiro, Marc Bernal, Jon Martín o Xavi Espart. No todos parten del mismo sitio ni van a tener los mismos minutos. Precisamente ahí está la gracia.
La diferencia entre promesa y estrella suele descubrirse cuando llega febrero, las piernas pesan y el entrenador deja de regalar minutos. Por eso, para proyectar cuáles pueden ser los mejores jóvenes de LaLiga 2026-27 importa menos el vídeo de tres regates que una combinación bastante menos romántica: rendimiento anterior, edad, continuidad, importancia táctica y espacio real en la plantilla. Con esa medida, Lamine sigue claramente por delante, mientras Güler, Cubarsí y Huijsen llegan preparados para un curso en el que ya no bastará con ser jóvenes y buenos. Tendrán que mandar.
Lamine Yamal ha dejado de ser una promesa
Hay un pequeño problema al incluir a Lamine Yamal entre las grandes promesas de LaLiga: ya no lo es. Nacido en julio de 2007, ha comenzado la temporada con 19 años después de ser elegido mejor jugador de LaLiga 2025-26. No mejor joven. Mejor jugador, a secas. Cerró aquel campeonato con 16 goles y 12 asistencias y fue una pieza decisiva para que el Barcelona revalidara el título.
La cifra cuenta bastante, aunque explica sólo una parte. Lamine puede fijar abierto al lateral, atraer una segunda ayuda y, en cuestión de segundos, convertir esa superioridad defensiva del rival en el problema contrario. Recibe pegado a la derecha, amenaza por fuera, conduce hacia dentro y obliga al bloque a deformarse. Ese detalle táctico separa al extremo vistoso del futbolista que altera partidos enteros. El Barcelona juega distinto porque él está ahí.
A sus 19 años empieza, de hecho, una fase más complicada. Ya no existe el factor sorpresa. Los rivales preparan coberturas específicas, le conceden menos duelos limpios y conocen su tendencia a buscar el carril interior. El siguiente salto no consiste necesariamente en hacer veinte regates más, sino en elegir mejor cuándo acelerar, aparecer en zonas nuevas y sostener sus cifras durante una temporada cargada después del Mundial conquistado por España. Tiene el techo más alto de esta generación y también el listón más cruel: lo extraordinario empieza a parecernos normal. Mala costumbre del espectador.
El segundo escalón: Güler, Cubarsí y Huijsen
Detrás de Lamine hay tres futbolistas jóvenes que podrían discutir durante el curso quién ocupa el siguiente asiento. Son distintos hasta en la forma de hacerse notar. Arda Güler necesita el balón; Pau Cubarsí hace que circule; Dean Huijsen intenta que todo empiece desde atrás sin convertir cada salida de balón en una película de suspense.
Arda Güler tiene que transformar talento en mando
Güler afronta la temporada con 21 años y después de su verdadero curso de consolidación en el Real Madrid. En 2025-26 disputó 33 partidos de Liga, 25 como titular, con cuatro goles y ocho asistencias. En todas las competiciones alcanzó 51 encuentros, seis tantos y doce pases de gol. Incluso fue reconocido como jugador revelación de la Champions y dejó una de las imágenes de la Liga con aquel disparo desde más de 65 metros frente al Elche, elegido mejor gol de la temporada.
Pero el dato interesante llegó casi sin ruido en el estreno liguero del nuevo Madrid de José Mourinho: Güler salió de titular y asistió a Bellingham. Es relevante porque su gran interrogante nunca ha sido el pie izquierdo, sino el lugar que ocupa dentro de un equipo lleno de futbolistas que también quieren recibir entre líneas.
Puede terminar siendo uno de los mejores centrocampistas jóvenes de LaLiga si consolida ese papel de organizador ofensivo, mezclando pausa con último pase. Su fútbol tiene algo de jugador antiguo metido en un campeonato acelerado: levanta la cabeza antes de recibir, ve el pase que todavía no existe y no necesita correr constantemente para mover al adversario. Si Mourinho le concede responsabilidad, la temporada podría convertir definitivamente a Güler en cerebro y no sólo en talento.
Cubarsí y Huijsen, centrales jóvenes para equipos que exigen mucho
Pau Cubarsí tiene 19 años y juega como si alguien hubiera olvidado comunicárselo. En abril fue elegido mejor sub-23 del mes en LaLiga y durante la pasada campaña volvió a confirmar dos virtudes muy difíciles de fabricar: interpretación del espacio y salida de balón. No es el central que impresiona porque despeja hacia la tercera grada. Muchas veces impresiona justo por lo contrario: porque consigue que no haya nada que despejar.
Su margen de crecimiento está en los escenarios donde el Barcelona queda partido y el central debe defender muchos metros a su espalda. Ahí el fútbol deja de ser geometría de salón y aparece el barro. Cubarsí ha avanzado también en eso. Si mantiene continuidad, puede terminar la 2026-27 no simplemente como uno de los mejores defensas jóvenes de España, sino entre los centrales más completos de la competición.
Huijsen llega desde otro molde. 1,96 metros, capacidad para progresar con el pase y personalidad para asumir riesgos, a los 21 años ya completó 40 partidos con el Real Madrid durante 2025-26, 28 de ellos en Liga. La nueva temporada la empezó disputando los 90 minutos frente al Espanyol.
No todo fue perfecto el curso anterior y probablemente eso juega a su favor. Se le han visto errores de concentración y momentos en los que la confianza se acerca peligrosamente al exceso; cosa de centrales jóvenes que saben que técnicamente son mejores que muchos delanteros. Pero el material es extraordinario. Si Mourinho consigue darle una estructura defensiva estable, Huijsen puede crecer muchísimo sin necesidad de hacer cosas nuevas, simplemente reduciendo errores. Para un central de 21 años, a veces ésa es la auténtica revolución.
Carlos Espí y Moleiro llegan con números, no con promesas
Carlos Espí es quizá el caso más interesante porque hace un año difícilmente habría ocupado este espacio. El delantero explotó con el Levante, terminó la Liga 2025-26 con once goles —diez llegaron en las últimas trece jornadas— y fue elegido mejor jugador sub-23 de la competición. El Real Madrid terminó fichándolo en julio con contrato hasta 2031.
Y entonces ocurrió lo que convierte una historia bonita en una amenaza deportiva: necesitó apenas diez minutos de Liga con su nuevo club para marcar. Entró contra el Espanyol y consiguió el 2-1 definitivo en el minuto 90. Un disparo, un gol. El tipo de estreno que infla titulares y también expectativas.
Espí, de 21 años, ofrece algo muy diferente al catálogo habitual de jóvenes delanteros técnicos. Es un atacante grande, potente, capaz de jugar de espaldas y atacar el área. Su problema será evidente: competir por minutos en un ataque donde está Mbappé y sobran alternativas. Su ventaja también. Mourinho históricamente ha apreciado a los delanteros que pueden cambiar la naturaleza física de un partido. Si Espí convierte quince o veinte minutos por encuentro en ocasiones reales de gol, podría acabar siendo mucho más que un suplente útil.
Alberto Moleiro vive una situación opuesta. Tiene menos ruido alrededor pero mucho más espacio para ser protagonista. El canario, de 22 años, convirtió su primera campaña con el Villarreal en la confirmación de que su fútbol podía producir cifras, no sólo aplausos. Alcanzó diez goles en Liga y ganó el premio al mejor sub-23 de octubre. En el inicio de la 2026-27 ya ha sumado una asistencia.
Moleiro es especialmente peligroso cuando recibe entre lateral y central y puede girarse. Conduce corto, cambia de dirección sin anunciarlo y aparece cada vez mejor cerca del área. Antes parecía un centrocampista ofensivo que eventualmente marcaba; ahora empieza a comportarse como un futbolista que puede decidir diez o quince partidos por temporada. Ese cambio vale oro.
Bernal y Espart representan la siguiente ola del Barcelona
Marc Bernal tiene una historia menos lineal. Debutó con el primer equipo del Barcelona con 17 años y una grave lesión de rodilla frenó violentamente su progresión. Volvió. Durante 2025-26 disputó 22 partidos de Liga, marcó dos goles y dio una asistencia; en el estreno del nuevo campeonato ya fue titular y jugó 80 minutos. Con 19 años, mide 1,93 metros y ofrece una mezcla bastante poco común de físico, lectura posicional y buen primer pase.
El Barça tiene multitud de centrocampistas, lo cual suena estupendo hasta que uno pretende jugar. Bernal deberá ganarse cada minuto, pero su perfil es diferente: puede sostener el centro, cubrir espacios y permitir que futbolistas más creativos vivan unos metros por delante. No necesita tocar cien veces el balón para influir. Si físicamente deja atrás definitivamente la lesión, éste puede ser el curso en que recupere el tiempo perdido.
Y luego está Xavi Espart, posiblemente el nombre que dentro de unos meses haga parecer conservadora cualquier previsión de agosto. También nació en 2007. Se formó como centrocampista, ha jugado como lateral en ambos costados y Hansi Flick lo lanzó como titular en el estreno contra el Elche: 90 minutos y una asistencia. El técnico ha destacado precisamente su inteligencia, su versatilidad y su calidad con balón.
Ese tipo de futbolista suele enamorar a los entrenadores porque arregla problemas sin exigir que el sistema se adapte a él. Puede comenzar una jugada como lateral, aparecer por dentro como centrocampista y terminar ocupando una altura propia de un interior. Todavía sería precipitado situarlo al nivel de Lamine o Cubarsí —un partido no convierte a nadie en estrella, por mucho que el verano futbolístico disfrute intentándolo—, pero Espart reúne las condiciones para ser una de las revelaciones de LaLiga 2026-27.
Jon Martín, Pau Navarro y los jóvenes que crecen lejos del gran foco
La lista no acaba en Madrid y Barcelona. Jon Martín, con sólo 20 años, ha ganado terreno en la Real Sociedad después de una temporada de crecimiento considerable. El club renovó su contrato hasta 2032 y en el inicio del campeonato ya ha tenido peso en la circulación desde atrás; en uno de sus primeros encuentros registró 70 pases. Central zurdo, fuerte y técnicamente limpio, tiene el contexto adecuado para hacerse adulto sin que cada error ocupe media portada.
En el Villarreal aparece Pau Navarro, nacido en 2005 y ya integrado en la primera plantilla. Puede actuar en distintas posiciones defensivas y el pasado marzo estuvo entre los candidatos al premio sub-23 de LaLiga. No tiene todavía el cartel de otros nombres de esta selección, pero sí una cosa que a los 21 años suele valer bastante más: un club que sabe desarrollar futbolistas y minutos que pueden ir aumentando.
También conviene guardar sitio para Mikel Jauregizar, de 22 años, cuyo peso en el Athletic ya supera la etiqueta de proyecto, y para Víctor Muñoz, que encadenó los premios al mejor sub-23 de febrero y marzo de la pasada Liga con Osasuna antes de recibir su primera convocatoria con la selección española absoluta. Son jugadores menos vendibles como fenómeno de verano, quizá porque ya hacen demasiadas cosas serias.
Y existen comodines todavía más salvajes. El Barça tiene al delantero egipcio Hamza Abdelkarim, de 18 años, máximo goleador azulgrana de la pretemporada con cuatro tantos; el Levante ya ha hecho debutar a Marc Santos con apenas 15 años. Meterlos entre los mejores de la temporada sería apresurado. Ignorarlos también. En el fútbol joven, seis meses pueden ser media vida.
LaLiga 2026-27 puede convertir edad en jerarquía
La fotografía inicial deja tres grupos bastante claros. Lamine Yamal parte como el mejor joven de LaLiga y uno de los mejores futbolistas de la competición sin necesidad de añadir la edad. Güler, Cubarsí y Huijsen están justo detrás: ya han demostrado nivel de élite y este curso deben convertirlo en autoridad sostenida. Espí y Moleiro llegan con números capaces de sacudir ese orden, mientras Bernal, Espart, Jon Martín o Pau Navarro representan la zona más imprevisible, donde una sucesión de buenos partidos puede cambiar una carrera.
Lo atractivo es que no hablamos únicamente de extremos diminutos que regatean hasta al jardinero. Hay centrales, mediocentros, delanteros de área, laterales híbridos, creadores. La nueva generación de LaLiga es tácticamente diversa, quizá su característica más interesante.
Al final, la edad sirve para ordenar estadísticas y fabricar etiquetas. El césped hace otra cosa. Allí nadie pregunta el año de nacimiento cuando un delantero encara, cuando un central queda solo ante Mbappé o cuando el Bernabéu empieza a impacientarse. Ahí se separan las promesas de los jugadores importantes. Y en la temporada 2026-27, varios de estos jóvenes parecen bastante cansados de esperar su turno.

Actualidad¿Qué se sabe hoy de los terremotos de Venezuela y cómo sigue el país?
Salud¿Por qué me duelen las piernas por dentro? Causas, síntomas y alertas
Naturaleza¿Dónde siguen activos los incendios en España este 28 de septiembre?
Economía¿Cómo funciona la nueva cuenta de Revolut al 3,51% TAE en España?
ActualidadSan Miguel 2026: fecha, día de la semana y santoral
Actualidad¿Cuánto cuesta el desfile de la Fiesta Nacional en Madrid en 2026?
Economía¿Cuándo llega Kaufland a España y qué ciudades tendrán compra online?
Actualidad¿Qué pasó con el terremoto de Colombia? Balance, víctimas y réplicas
Ocio¿Cuándo es Halloween 2026 en España y qué día se celebra este año?
ActualidadCalendario laboral 2026: ¿cuántos días festivos tendrás en España?
Salud¿Por qué mi sudor huele mal y antes no? Causas y cuándo preocuparse
Ocio¿Cómo queda la Liga Endesa? Fichajes, bajas y renovaciones 2026-27









