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¿Quién ganó hoy La Vuelta? Resumen del 28 de agosto: Leknessund gana

Leknessund conquista Valdelinares, Pogačar amplía su renta y Enric Mas sigue segundo en una Vuelta que empieza a marcar diferencias de peso.

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Andreas Leknessund ha ganado este viernes la séptima etapa de La Vuelta a España 2026, disputada sobre 149,8 kilómetros entre Vall d’Alba y Aramón Valdelinares. El noruego de Uno-X Mobility culminó una larga escapada y llegó solo a la cima, con su compañero Tobias Halland Johannessen segundo a 34 segundos y Wout van Aert tercero a 47. Victoria de fuga, sí, pero no un día inocuo para quienes miran la clasificación general.

Porque detrás volvió a aparecer Tadej Pogačar. El esloveno no necesitó ganar la etapa para continuar haciendo su carrera: atacó en los kilómetros finales, distanció de nuevo a buena parte de sus rivales y conserva el maillot rojo con 3 minutos y 50 segundos sobre Enric Mas. El español resistió mejor que el resto y permanece segundo. Primož Roglič es tercero, ya a 4:50. La fotografía de La Vuelta empieza a adquirir contornos bastante nítidos.

Leknessund convierte Valdelinares en territorio noruego

La jornada tenía bastante más montaña de la que sugerían sus 149,8 kilómetros. Desde Vall d’Alba hasta la estación turolense de Aramón Valdelinares se acumularon unos 3.685 metros de desnivel, cinco puertos puntuables y una meta situada tras 9,8 kilómetros de subida al 5,9% de pendiente media. No era una pared de hormigón, pero después de varias horas entrando y saliendo de puertos, el asfalto pesa de otra manera.

La escapada tardó en estabilizarse. Wout van Aert fue uno de sus grandes agitadores y durante buena parte de la etapa rodó delante junto a Leknessund, antes de que apareciesen nombres como Tobias Johannessen, Alexey Lutsenko y Eddie Dunbar. La carrera tenía ese aspecto engañosamente tranquilo de los días en que el pelotón concede minutos mientras varios equipos empiezan a hacer cuentas con la calculadora escondida bajo el maillot.

Uno-X fue quien mejor entendió la situación. Llegó a la subida definitiva con dos cartas y las jugó sin complejos. Leknessund atacó, abrió hueco y se marchó hacia una victoria de enorme carga emocional para el conjunto noruego. Johannessen remató la faena entrando segundo. Doblete de Uno-X en Valdelinares, precisamente en una jornada marcada en Noruega por la muerte del rey Harald V; los corredores del equipo compitieron con crespones negros. El propio Leknessund terminó la etapa visiblemente emocionado.

Leknessund gana con 34 segundos sobre Johannessen

Leknessund cruzó la meta en 3 horas, 49 minutos y 47 segundos. Johannessen terminó a 34 segundos y Van Aert, después de gastar una cantidad generosa de combustible durante la jornada, conservó el tercer puesto a 47. Jakob Omrzel fue cuarto a 58 segundos; Juan Felipe Rodríguez, quinto a 1:13; Iván Ramiro Sosa, sexto a 1:16; Alexey Lutsenko, séptimo a 1:44; Eddie Dunbar, octavo a 1:51; Léo Bisiaux, noveno a 1:53, y Raúl García Pierna cerró el décimo puesto a 2:14.

La victoria del noruego tiene también un pequeño peso histórico: no ganaba un corredor de su país una etapa de La Vuelta desde 2010. Dieciséis años después, Noruega no solo volvió a ganar, sino que colocó a dos hombres en las dos primeras posiciones. Difícil mejorar el decorado.

Pogačar no gana la etapa, pero vuelve a ganar tiempo

En la otra carrera, la importante a tres semanas vista, UAE Team Emirates-XRG dejó que la fuga respirase. No había demasiada necesidad de perseguirla: Pogačar ya había conquistado tres etapas durante los seis primeros días y disponía de un margen considerable en la clasificación. Gastar al equipo por otra victoria habría sido bonito para la estadística y bastante menos brillante para la gestión de fuerzas.

Cuando llegó el momento, sin embargo, el líder volvió a acelerar. Pogačar atacó cerca de la meta y abrió otro pequeño agujero entre los aspirantes a la general. Enric Mas fue quien mejor limitó el daño: terminó únicamente diez segundos por detrás del esloveno en ese duelo particular, mientras otros favoritos cedieron más terreno. El resultado parcial se lo llevó Leknessund; el movimiento estratégico volvió a llevar la firma del maillot rojo.

Mas, además, consolida una posición que hace apenas unos días parecía bastante menos evidente. Después de su excelente actuación camino de Castelló, donde fue capaz de medirse prácticamente de tú a tú con Pogačar, el balear ha vuelto a sostenerse en la montaña. Movistar tiene al segundo clasificado de La Vuelta y, sobre todo, un colchón de un minuto respecto a Roglič. No permite hablar todavía de una lucha abierta por el rojo —3:50 siguen siendo una barbaridad cuando delante marcha Pogačar—, pero sí cambia la pelea por el podio.

Así queda la clasificación general de La Vuelta

Pogačar lidera con un tiempo acumulado de 19 horas, 32 minutos y 37 segundos. Enric Mas es segundo a 3:50 y Primož Roglič ocupa la tercera posición a 4:50. Felix Gall queda cuarto a 5:01; Sepp Kuss, quinto a 6:05; Oscar Onley, sexto a 6:06; Richard Carapaz, séptimo a 6:12; Mattias Skjelmose, octavo a 7:17; Harold Tejada, noveno a 7:46, y Gregor Mühlberger completa los diez primeros a 9:29.

La tabla empieza a establecer fronteras. Hay solo 11 segundos entre Roglič y Gall, mientras Kuss, Onley y Carapaz aparecen comprimidos en apenas siete segundos entre la quinta y la séptima plaza. Ahí hay carrera. Mucha. Más atrás, Tejada se mantiene dentro de los diez mejores y Mühlberger entra décimo, aunque ya cerca de la barrera psicológica de los diez minutos.

Para Mas, la situación presenta una curiosa mezcla. Pogačar continúa lejos, pero el español tiene exactamente un minuto de margen sobre Roglič y 1:11 respecto a Gall. Puede mirar hacia delante sin dejar de escuchar el ruido que llega por detrás. En una gran vuelta, esa doble vigilancia suele consumir piernas casi tanto como una pendiente.

Una primera semana que deja a Pogačar en otra dimensión

La Vuelta apenas ha completado siete etapas y Pogačar ya ha conseguido construir una ventaja que muchos líderes firmarían entrando en la tercera semana. Su ofensiva de larga distancia en Andorra fue el primer gran mazazo; después llegaron más movimientos, bonificaciones y diferencias hasta convertir el maillot rojo en algo bastante parecido a su uniforme habitual.

Eso no significa que la carrera esté terminada. Significa algo más incómodo para sus rivales: necesitan hacerle perder tiempo, no simplemente esperar a que llegue un mal día. Roglič supera los cuatro minutos y medio; Gall, los cinco. Mas continúa siendo el único hombre situado a menos de cuatro minutos.

Y queda montaña de sobra. La edición de 2026 está diseñada con una acumulación notable de finales exigentes durante la segunda y tercera semanas, además de una contrarreloj individual de 32,1 kilómetros entre El Puerto de Santa María y Jerez. La carretera todavía tiene espacio para desfallecimientos, averías, caídas, ataques lejanos y alianzas imposibles. Lo de siempre en una gran vuelta, vaya. Lo que cambia es que Pogačar puede permitirse esperar; los demás, bastante menos.

Puçol-Xeraco da un respiro antes del enorme examen de Aitana

El sábado 29 de agosto llegará la octava etapa, 171 kilómetros entre Puçol y Xeraco. La organización la clasifica como llana y, salvo que el viento, una caída o alguna fuga especialmente resistente rompan el guion, ofrece una oportunidad mucho más amable para los hombres de la general y bastante más interesante para velocistas y corredores rápidos.

No será completamente plana. En la parte final aparece el Alto de Barx, aunque quedan suficientes kilómetros después de su paso para reorganizar una persecución antes de Xeraco. Tras la sucesión de montaña de los últimos días, Pogačar, Mas, Roglič, Gall y compañía agradecerán probablemente una jornada donde el principal trabajo consista en colocarse bien, evitar sustos y gastar lo mínimo posible.

El auténtico problema espera el domingo. La novena etapa viajará desde La Vila Joiosa hasta el Alto de Aitana, con 187,4 kilómetros y una acumulación de montaña excepcional antes del primer día de descanso. Será una de esas jornadas en las que mirar únicamente la pendiente del último puerto equivale a observar el último capítulo de una película sin haber visto las dos horas anteriores.

Ahí sí volverá la pelea grande. Pogačar dispone de margen para administrar, pero su manera de correr rara vez se parece demasiado a administrar. Mas afrontará el terreno desde una segunda plaza reforzada; Roglič y Gall necesitan empezar a recuperar tiempo, y corredores como Kuss, Onley o Carapaz están separados por segundos en una batalla feroz por las posiciones inmediatamente posteriores.

Valdelinares aclara el mapa antes de la siguiente montaña

Leknessund se marcha de Valdelinares con la fotografía, el triunfo y una de esas victorias que sobreviven mucho mejor que cualquier tabla de Excel. Uno-X firmó un doblete histórico y Noruega recuperó un lugar en el palmarés de etapas de La Vuelta después de dieciséis años.

Pogačar, mientras tanto, se lleva algo menos vistoso y bastante más valioso: otro día descontado del calendario, unos segundos añadidos a sus perseguidores y el maillot rojo perfectamente colocado sobre los hombros. Mas conserva la segunda plaza y confirma que, por rendimiento, es actualmente el rival que mejor está sobreviviendo al vendaval esloveno.

La clasificación todavía puede romperse muchas veces antes del desenlace de La Vuelta. Pero tras siete etapas hay una evidencia bastante difícil de disimular: Pogačar manda con 3:50 sobre Mas, Roglič y Gall ya están más allá de los cuatro minutos y la batalla por el podio empieza a tener casi tanta tensión como la lucha por el triunfo. El sábado llegará una pequeña tregua camino de Xeraco. El domingo, en Aitana, desaparecerán las cortesías.

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Director editorial de Don Porqué y analista de iGaming con más de 15 años cubriendo el sector del juego online en España. Especializado en regulación, bonos y seguridad de los casinos online.

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