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¿Qué pasó en la rave ilegal de La Granja? 10 detenidos y 65 positivos

La rave ilegal de La Granja deja 10 detenidos, 65 positivos al volante, drogas, daños y una semana de tensión en este pueblo rural cacereño.

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fiesta rave La Granja en Caceres

La multitudinaria rave ilegal de La Granja, en Cáceres, terminó con diez personas detenidas, 65 conductores denunciados tras dar positivo en alcohol y/o drogas y más de una treintena de expedientes por tenencia o consumo de estupefacientes. Es el balance definitivo hecho público por la Guardia Civil tras un dispositivo que se prolongó del 13 al 20 de agosto y que tuvo que gestionar, durante una semana, una concentración de unas 3.000 personas y alrededor de 1.000 vehículos.

Cuatro de los arrestados están relacionados con presuntos delitos de usurpación de inmuebles y daños. Los otros seis fueron detenidos por delitos vinculados con la seguridad vial. La cifra dibuja bastante bien la dimensión de lo ocurrido: un pueblo de apenas unos cientos de habitantes recibió de golpe una población varias veces superior a la habitual, caravanas, coches, equipos de sonido y una fiesta instalada en fincas privadas sin autorización. Y todo ello con el verano extremeño como decorado, que no suele ser precisamente un lugar fresco donde improvisar una ciudad temporal.

Diez detenidos y casi un centenar de denuncias

El balance policial permite reconstruir con más precisión aquella semana. La Guardia Civil arrestó a cuatro personas por su presunta implicación en usurpación y daños y durante las actuaciones intervino también varias armas blancas.

A esos arrestos se sumaron seis vinculados con infracciones penales de tráfico. Dos conductores fueron investigados por conducir bajo los efectos del alcohol o bajo la influencia de drogas; hubo además dos casos de conducción sin permiso, uno por negativa a someterse a las pruebas reglamentarias de alcoholemia y otro por conducción temeraria.

El capítulo administrativo fue todavía más voluminoso. Los agentes tramitaron más de treinta expedientes por tenencia y consumo de drogas en espacios públicos y formularon otras denuncias relacionadas con la acampada ilegal y con incumplimientos de la Ley de Aguas.

En conjunto, los balances del operativo sitúan las actuaciones sancionadoras en torno al centenar de denuncias. Una cifra considerable, aunque conviene distinguir entre las infracciones administrativas y los hechos que terminaron dando lugar a diligencias penales.

Los 65 positivos de alcohol y drogas, el dato que preocupa en carretera

Uno de los datos más llamativos aparece fuera del recinto de la fiesta. Un total de 65 conductores dieron positivo en alcohol y/o drogas durante los controles establecidos alrededor de La Granja y fueron denunciados por infringir la normativa de seguridad vial.

No todos esos positivos constituyen automáticamente un delito. La legislación diferencia entre las infracciones administrativas y aquellos casos en los que la tasa, la influencia de las sustancias o la conducta del conductor entra en el terreno penal. En esta ocasión se abrieron diligencias por dos positivos considerados delictivos y por otros cuatro comportamientos relacionados con la seguridad vial.

Hay, sin embargo, un dato relevante en medio de semejante tráfico de coches, furgonetas, caravanas y camiones: no se registraron siniestros viales relacionados con la rave, según el balance de la Guardia Civil. Visto el número de positivos detectados, no es precisamente una nota menor.

Una concentración de 3.000 personas junto a un pueblo de unos 300 habitantes

La fiesta comenzó a tomar forma durante la noche del 13 al 14 de agosto en varias parcelas próximas a la piscina natural de La Granja, una pequeña localidad del norte de Cáceres situada entre los montes de Trasierra y el río Ambroz.

En pocas horas llegaron unas 3.000 personas y cerca de 1.000 vehículos, según las estimaciones manejadas durante aquellos días. Había asistentes españoles y extranjeros, entre ellos ciudadanos franceses y portugueses, y la convocatoria se había extendido mediante redes sociales y canales de comunicación utilizados por este tipo de encuentros.

La desproporción era evidente. La Granja tiene poco más de 300 habitantes: durante la rave había aproximadamente diez asistentes a la fiesta por cada vecino del municipio. Un pequeño pueblo extremeño convertido, casi de una noche para otra, en una aglomeración temporal de miles de personas.

Los terrenos ocupados pertenecían a varios propietarios privados. Los dueños de cuatro parcelas denunciaron la ocupación y solicitaron judicialmente el desalojo mientras la Guardia Civil mantenía controles en los accesos y trataba de evitar que siguieran entrando vehículos y participantes.

Golpes de calor, drogas, alcohol y varios traslados médicos

El problema no quedó limitado al ruido, la ocupación de las fincas o las infracciones de tráfico. Durante la concentración los agentes tuvieron que prestar numerosos auxilios sanitarios.

Hubo personas atendidas por golpes de calor, consumo excesivo de alcohol y sustancias estupefacientes, fracturas y distintas lesiones en brazos y piernas. Algunos afectados necesitaron asistencia sanitaria y fueron trasladados posteriormente a centros médicos. En una de las primeras jornadas, un hombre tuvo que ser llevado de manera involuntaria a un hospital debido al consumo de drogas.

El calor añadía otro elemento incómodo. Durante aquellos días se produjo incluso un incendio forestal en las inmediaciones de la concentración, estabilizado posteriormente por los medios del Plan Infoex. El alcalde de La Granja había advertido precisamente del peligro que podía suponer un fuego en una zona con miles de personas, vehículos estacionados y accesos condicionados por el propio dispositivo.

La Guardia Civil optó durante buena parte del encuentro por controlar el perímetro, impedir nuevas llegadas y evitar una intervención precipitada que pudiera generar un problema mayor. En concentraciones de varios miles de personas, la diferencia entre desalojar y provocar una estampida de vehículos no es precisamente un matiz administrativo.

El desalojo terminó sin incidentes

La salida de participantes comenzó de forma gradual durante los últimos días de la rave. Muchos abandonaron las fincas por iniciativa propia mientras los agentes seguían vigilando los accesos y las carreteras cercanas.

El 20 de agosto, con todavía vehículos dentro de los terrenos ocupados, la Guardia Civil inició a las 12:00 un dispositivo específico de desalojo. Fueron retirados alrededor de 80 vehículos y la operación se dio por terminada a las 13:30, sin incidentes. Únicamente quedaron dos vehículos que no podían abandonar el lugar por averías mecánicas.

Así terminó una concentración que había obligado durante una semana a mantener efectivos dedicados a seguridad ciudadana, tráfico y prevención, además de vigilancia terrestre y aérea y asistencia ante emergencias. El objetivo inmediato era evitar que aquello creciera más; después llegó la recuperación progresiva de las fincas y del entorno.

Por qué estas raves pueden aparecer casi de repente

La experiencia de La Granja vuelve a poner el foco en un modelo de convocatoria diseñado precisamente para dificultar que las autoridades conozcan con demasiada antelación el lugar exacto de la fiesta.

Algunos asistentes describieron durante aquellos días un sistema de localización escalonada, conocido informalmente como triangulación: se facilita primero un punto de encuentro y la ubicación definitiva se transmite después, cuando parte de los participantes ya está en movimiento. El resultado es bastante prosaico pese al aire clandestino del método: cuando la Administración descubre el destino final, pueden estar llegando cientos de vehículos a la vez.

Eso explica parte de la dificultad policial, pero no altera la naturaleza jurídica de lo ocurrido. Que una fiesta carezca de entrada, promotor visible o escenario convencional no convierte automáticamente un terreno privado en tierra de nadie. Persisten las normas sobre propiedad, tráfico, drogas, acampada, seguridad y protección del entorno.

La factura que dejó una semana de fiesta en La Granja

El balance conocido el 28 de agosto pone cifras a unas jornadas que durante varios días fueron una sucesión de imágenes llamativas: miles de personas junto a una piscina natural, filas de furgonetas, música, parcelas ocupadas y agentes controlando accesos.

La fotografía definitiva es menos pintoresca. Son 10 detenidos, 65 conductores denunciados, más de treinta expedientes relacionados con estupefacientes, varias armas blancas intervenidas y numerosos auxilios sanitarios. A cambio, el operativo terminó sin accidentes de tráfico vinculados a la concentración y el desalojo final pudo completarse sin incidentes.

Durante una semana, La Granja dejó de parecerse al tranquilo municipio cacereño que es el resto del año. La música acabó el 20 de agosto; las cifras policiales han llegado después. Y, como ocurre tantas veces, hacen bastante más ruido del que parecía quedar cuando se apagaron los altavoces.

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Director editorial de Don Porqué y analista de iGaming con más de 15 años cubriendo el sector del juego online en España. Especializado en regulación, bonos y seguridad de los casinos online.

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