Tecnología
¿Quién es John Ternus, nuevo CEO de Apple tras 15 años de Tim Cook?
Apple estrena CEO con John Ternus tras 15 años de Tim Cook, que seguirá ligado a la compañía. La nueva etapa llega con grandes retos tecnológicos.

Este 31 de agosto de 2026 es el último día de Tim Cook como consejero delegado de Apple. El relevo, anunciado meses atrás y preparado sin sobresaltos públicos, se hará efectivo el 1 de septiembre, cuando John Ternus asuma como nuevo CEO de la compañía de Cupertino. Es el primer cambio en la cúspide de Apple en 15 años y, por mucho que se haya cocinado a fuego lento, marca una frontera bastante nítida entre dos épocas.
Hay un matiz importante: Cook no se marcha de Apple. Deja la dirección ejecutiva cotidiana, pero pasa a ser presidente ejecutivo de la junta directiva, desde donde seguirá participando en determinados asuntos de la compañía, entre ellos las relaciones con responsables políticos y reguladores. Ternus, de 50 años, ocupará el despacho del CEO y entrará también en el consejo de administración. Cambio de conductor, sí; tirar las llaves del coche por la ventanilla, no.
Apple había confirmado la sucesión el pasado 20 de abril después de que su consejo la aprobara por unanimidad. Durante el verano, Cook y Ternus han trabajado juntos en la transición. No hay golpe palaciego, dimisiones tormentosas ni un candidato llegado desde Silicon Valley con una carpeta llena de palabras como disrupción. El elegido estaba dentro. Muy dentro.
Tim Cook deja el puesto de CEO, pero no se va de Apple
Tim Cook llegó al cargo de consejero delegado en 2011, cuando tomó el relevo de Steve Jobs. Heredó una empresa reverenciada por sus productos pero sometida, al mismo tiempo, a una pregunta bastante incómoda: si Apple podría continuar siendo Apple sin su fundador como figura central.
Quince años después, Cook entrega una compañía radicalmente distinta. Según los datos publicados por la propia empresa, la capitalización bursátil pasó de unos 350.000 millones de dólares cuando asumió el puesto a alrededor de 4 billones, mientras los ingresos anuales crecieron desde 108.000 millones en el ejercicio fiscal de 2011 hasta más de 416.000 millones en 2025. La base instalada supera los 2.500 millones de dispositivos activos.
Su etapa tampoco consistió simplemente en vender más iPhone, aunque vender iPhone nunca ha sido precisamente un negocio menor. Bajo Cook aparecieron el Apple Watch, los AirPods y el Vision Pro; Apple convirtió los servicios en una división de más de 100.000 millones de dólares y completó el salto de los Mac desde los procesadores Intel hacia chips diseñados por la propia compañía. Esa transición dio a Cupertino un control mucho mayor sobre la combinación de hardware y software, uno de esos detalles técnicos que el consumidor apenas ve pero acaba notando en autonomía, rendimiento y diseño.
Cook deja también una Apple mucho más institucional, más pendiente de gobiernos y tribunales y, por necesidad, bastante menos inocente respecto al poder que acumula una tecnológica de su tamaño. La privacidad se convirtió en uno de sus grandes argumentos comerciales y políticos; al mismo tiempo, la App Store, las comisiones, la competencia y la relación con los reguladores han situado a la compañía bajo un escrutinio constante.
Quién es John Ternus y por qué Apple lo ha elegido
John Ternus no llega a Cupertino. Lleva allí prácticamente media vida profesional. Entró en el equipo de diseño de producto de Apple en 2001, pasó a ser vicepresidente de Ingeniería de Hardware en 2013 y desde 2021 formaba parte del equipo ejecutivo como vicepresidente sénior de esa división. Antes había trabajado como ingeniero mecánico en Virtual Research Systems y se graduó en Ingeniería Mecánica por la Universidad de Pensilvania.
Su departamento ha estado detrás del desarrollo de algunas de las familias esenciales del catálogo: iPhone, iPad, Mac, Apple Watch, AirPods y Vision Pro. Ternus ha supervisado generaciones sucesivas de estos dispositivos y participó en la renovación del Mac durante el periodo en que Apple reforzó su integración entre procesadores propios, diseño industrial y sistema operativo.
Un ingeniero para una compañía que necesita volver a sorprender
La elección resulta significativa porque Apple coloca al frente a un hombre de hardware, no a un ejecutivo procedente de ventas, finanzas o servicios. Ternus conoce el producto desde las entrañas: materiales, baterías, placas, pantallas, arquitectura interna, procesos de fabricación. Es una elección bastante clásica para una empresa que, pese a vivir cada vez más de suscripciones y servicios, continúa dependiendo de que millones de personas quieran volver a sacar la tarjeta cuando aparece un nuevo dispositivo.
También es exactamente la edad que tenía Cook cuando sucedió a Jobs: 50 años. La comparación tiene algo de simetría corporativa, aunque los desafíos son diferentes. Cook heredó la obligación casi imposible de demostrar que Apple sobreviviría a Jobs. Ternus recibe una empresa gigantesca y rentable, pero también la sospecha recurrente de que su enorme maquinaria comercial corre más rápido que su capacidad para sorprender con nuevos productos.
Y ahí aparece el asunto que sobrevuela toda la transición: la inteligencia artificial.
La herencia de Cook es enorme, también sus problemas pendientes
Apple sigue dominando algunos de los mercados tecnológicos más rentables del planeta, pero el tablero ha cambiado. La carrera de la inteligencia artificial generativa ha permitido a Microsoft, Google, OpenAI y otras compañías marcar el ritmo de una conversación tecnológica en la que Cupertino no siempre ha llevado la batuta.
Durante años, Apple pudo permitirse llegar tarde a determinadas tecnologías y presentarlas después como una experiencia más refinada. Funcionó con teléfonos grandes, relojes inteligentes e incluso algunas funciones de software. Con la IA resulta más complicado: los modelos evolucionan en meses, las inversiones se cuentan por decenas de miles de millones y el usuario empieza a esperar asistentes capaces de comprender, razonar y ejecutar tareas, no simplemente responder a órdenes rígidas.
A Ternus le tocará gestionar ese desfase sin descuidar la máquina que paga las facturas. El iPhone continúa en el centro del ecosistema, los servicios son cada vez más importantes y los Mac han ganado nueva vida gracias a los chips propios. Al mismo tiempo, Apple tiene que responder a las presiones regulatorias, gestionar una cadena de producción repartida por varios países y reducir una dependencia de China que durante décadas fue una ventaja industrial y ahora también se percibe como riesgo geopolítico.
El primer gran examen llega apenas unos días después
Ternus tendrá poco tiempo para acostumbrarse al título. Apple tiene previsto celebrar el 9 de septiembre de 2026 su siguiente gran presentación de productos, el primer gran evento de la compañía bajo el nuevo CEO. Las expectativas se concentran en la siguiente generación del iPhone y, especialmente, en la posibilidad de que Apple dé finalmente el salto al mercado de los teléfonos plegables.
Será una imagen cargada de simbolismo. Durante años, Cook fue quien salía al escenario para ordenar el relato: cifras, vídeos impecables, ejecutivos entrando y saliendo, y ese césped de Apple Park que parece no haber conocido jamás una hoja seca. Esta vez, todas las miradas buscarán a John Ternus.
Más continuidad que revolución inmediata
Conviene no esperar una Apple irreconocible el martes por la mañana. Ternus ha sido elegido precisamente porque representa la continuidad cultural y técnica de la empresa. Lleva 25 años dentro, conoce los equipos y ha participado en muchas de las decisiones que han construido el catálogo actual. Un nuevo CEO no reinventa una compañía de esta dimensión en una semana, y probablemente tampoco pretende hacerlo.
La diferencia aparecerá con el tiempo: qué productos consigue llevar al mercado, cuánto riesgo acepta, qué espacio concede a la IA y hasta dónde mantiene la filosofía de Cook. También habrá que observar la relación entre ambos. Cook seguirá en la estructura de poder, algo que puede proporcionar estabilidad pero que obliga a delimitar con cuidado dónde termina la influencia del antiguo CEO y comienza la autoridad real del nuevo. Apple ha diseñado una transición suave; las transiciones suaves, a veces, son las más delicadas.
Apple cambia de jefe y la próxima era se jugará en el producto
La salida de Tim Cook del puesto de CEO termina una etapa excepcional por crecimiento, escala y rentabilidad. No convirtió Apple en otra empresa: convirtió aquella Apple heredada de Steve Jobs en una corporación muchísimo mayor, con un ecosistema de dispositivos y servicios presente en la vida diaria de cientos de millones de personas.
Desde el 1 de septiembre de 2026, esa responsabilidad será de John Ternus. Ingeniero, veterano de Cupertino y hombre formado durante un cuarto de siglo dentro de la cultura de Apple. No recibe una compañía en crisis. Casi lo contrario, y quizá ahí esté la dificultad: cuando el edificio vale billones, mover una pared resulta mucho más complicado.
Ternus tendrá que conservar lo que funciona sin limitarse a administrar la herencia. Hardware, inteligencia artificial, nuevos formatos de producto y regulación marcarán sus primeros años. Cook deja un gigante extraordinariamente rentable. El trabajo de su sucesor será demostrar que un gigante todavía puede aprender a moverse con agilidad.












