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Jedet gana el juicio por la agresión sexual denunciada en los Feroz
El fallo cierra una etapa judicial y reabre el debate sobre el cuidado a quienes denuncian.

Foto: Wiki
Una sentencia condenatoria ha puesto fin al juicio por los hechos denunciados por Jedet tras la fiesta posterior a los Premios Feroz de 2023 en Zaragoza. La actriz anunció el fallo el 28 de enero de 2026 y señaló que el Juzgado de lo Penal número 7 de la ciudad dio por probados los hechos ocurridos durante aquella madrugada. La resolución condena al productor audiovisual Javier Pérez Santana por agresión sexual y vejaciones injustas, según comunicó ella. El proceso judicial se prolongó durante tres años, un periodo que Jedet describe como profundamente desgastante y con consecuencias para su salud mental, su trabajo y su vida personal.
El anuncio no vino acompañado de un desglose de la pena ni de otros detalles técnicos de la sentencia. Por tanto, no se conocen a partir de su comunicado la duración de una eventual pena de prisión, una indemnización u otras medidas. Lo que sí queda establecido en la información difundida es que el juzgado dictó una condena y consideró probados los hechos denunciados. Para la actriz, el fallo supone el cierre de una etapa; también devuelve la atención a lo sucedido en una celebración del sector audiovisual y a la respuesta que reciben quienes denuncian. La resolución judicial y el relato público de Jedet son dos planos relacionados, pero no idénticos: el primero fija una decisión; el segundo expresa el impacto personal del camino hasta llegar a ella.
Qué ocurrió en la fiesta posterior a los Premios Feroz
Los hechos se remontan a la madrugada del 29 de enero de 2023, después de la gala de los Premios Feroz celebrada en Zaragoza. La celebración posterior tuvo lugar en el Espacio Ebro, donde, según la información difundida entonces, se encontraban asistentes vinculados al evento. El episodio denunciado por Jedet ocurrió entre las 4 y las 6 de la mañana. La actriz atribuyó al productor Javier Pérez Santana tocamientos no consentidos y conductas de acoso sexual, además de insultos tránsfobos. El contexto de una fiesta no altera el punto central del caso: el consentimiento, que no se presume por el ambiente, la hora ni la relación entre las personas presentes.
La denuncia dio lugar a la intervención policial y a una investigación. Pérez Santana fue detenido aquella mañana y posteriormente quedó en libertad mientras seguía el procedimiento. La Unidad de Familia y Mujer de la Policía Nacional participó en las diligencias, según la información publicada sobre el caso. La investigación y la posterior tramitación judicial fueron separando el episodio de la circulación inicial de versiones y comentarios: una denuncia se examina mediante testimonios y pruebas ante las autoridades, no se resuelve por la reacción pública que provoca. La sentencia anunciada ahora cierra ese recorrido en el ámbito penal, al menos en la instancia a la que se refiere la información disponible.
En aquellos días también se informó de otra denuncia relacionada con la fiesta, presentada por un hombre contra otra persona. El presentador y humorista Bob Pop contó que Pérez Santana había intentado besarle sin su consentimiento. Son episodios y relatos distintos, y no deben confundirse con el procedimiento de Jedet. La condena anunciada por la actriz se refiere a su denuncia contra el productor; la existencia de otros testimonios o de una segunda investigación no permite atribuir a todos los casos el mismo desenlace judicial. Distinguir cada denuncia evita convertir varias historias en una sola y mantiene claro qué hechos son objeto de la sentencia comunicada.
Qué se conoce de la sentencia y qué no se ha hecho público
Jedet comunicó que el Juzgado de lo Penal número 7 de Zaragoza dictó una sentencia condenatoria y dio por probados los hechos ocurridos después de la gala. En su anuncio, presentó el resultado como una victoria judicial tras tres años de espera. Esa es la información concreta disponible sobre el fallo. No se han difundido en el comunicado los fundamentos jurídicos completos ni el detalle de las penas, por lo que no es posible precisar las consecuencias exactas para el condenado sin conocer el texto íntegro de la resolución. La condena es un dato confirmado por la comunicación de la actriz; la pena concreta no figura en esa información.
La precisión importa porque una sentencia puede incluir distintos aspectos jurídicos, y el término condena no basta por sí solo para describirlos. No corresponde completar con conjeturas los elementos que no han sido publicados. Tampoco puede deducirse de la duración del proceso que haya existido una circunstancia específica que explique cada demora: los procedimientos judiciales tienen fases y ritmos que no se detallan en la información disponible. En este caso, lo prudente es limitarse a lo comunicado: el juzgado resolvió el procedimiento y Jedet informó de un fallo condenatorio relacionado con la agresión sexual y las vejaciones injustas que denunció. La ausencia de detalles no resta valor a la decisión, pero sí marca el límite de lo que puede afirmarse sobre ella.
La noticia pone fin a la incertidumbre sobre el resultado del juicio, no necesariamente a todas las posibles consecuencias legales de la resolución. La información difundida no aclara si la sentencia es firme ni si cabe algún recurso, de modo que no conviene presentar como definitivo aquello que no se ha confirmado. Sí permite hablar de una decisión judicial condenatoria en la causa, sin confundirla con una declaración de la actriz ni con las primeras diligencias policiales de 2023. Una resolución judicial debe explicarse con el alcance que se conoce, sin adornar el resultado con datos no publicados.
Tres años de espera y el coste de sostener una denuncia
En el mensaje con el que hizo público el resultado, Jedet explicó que el proceso tuvo un impacto real en su salud mental, su trabajo y su vida personal. Lo describió como una carga persistente y una herida que la acompañó durante años. No presentó la victoria judicial como una reparación automática de todo lo ocurrido: junto al alivio aparece el agotamiento de haber tenido que sostener un procedimiento largo, volver sobre los hechos y esperar una resolución. El desenlace del juicio no borra el coste de atravesarlo, una diferencia que suele desaparecer cuando la noticia se reduce a quién ganó o perdió.
La actriz también expresó empatía hacia las mujeres que deciden no denunciar porque temen la duración y la complejidad de los procesos, así como la necesidad de revivir lo sucedido. Su mensaje no convierte la denuncia en una decisión sencilla ni idéntica para todas las personas. Al contrario, reconoce que cada una tiene sus tiempos y su propio proceso. Esa consideración es relevante para entender el alcance de sus palabras: animar a que se hable de los abusos no equivale a exigir a todas las víctimas que actúen de la misma manera. Denunciar puede tener un precio personal, y reconocerlo no invalida el valor de quienes sí deciden acudir a la justicia.
Jedet explicó que, a pesar de ese desgaste, considera que denunciar fue necesario y lo relacionó con la posibilidad de proteger a otras personas y establecer límites frente a conductas que no deberían normalizarse. También afirmó que hay compañeras de la industria que han vivido situaciones similares, aunque no todas quieran o puedan contarlas públicamente. Su llamamiento se dirige especialmente a las mujeres del ámbito cultural y audiovisual, pero el fondo de su mensaje no depende de que todas compartan una experiencia idéntica: reclama que las vivencias de quienes sufren abusos sean tomadas en serio. La solidaridad que plantea no sustituye la decisión individual, sino que cuestiona el aislamiento que puede rodear a una denuncia.
Los testigos y la importancia de contar lo ocurrido
En su comunicado, Jedet agradeció el apoyo de quienes la acompañaron durante el proceso y destacó a los testigos que comparecieron ante el juez para explicar lo que sabían. También reconoció a sus abogadas, a su psicólogo, a su representante, a su madre y a personas de su entorno, entre ellas el actor Pol Monen y Andrea Compton. Ese reconocimiento muestra una dimensión menos visible del proceso: la denuncia no se sostiene únicamente en el momento de acudir a la Policía, sino también en el tiempo posterior, cuando se requiere apoyo emocional y personas dispuestas a aportar su testimonio. La participación de testigos puede ser decisiva para reconstruir un episodio, aunque cada caso dependa de las pruebas valoradas por el juzgado.
La actriz puso el acento en que declarar ante un juez puede resultar difícil incluso para quien no fue directamente afectado. En una fiesta concurrida, los hechos pueden suceder en medio de ruido, movimiento y conversaciones cruzadas; reconstruir después quién vio qué y cuándo requiere precisión. No basta con que circule una versión en redes ni con que varias personas comenten lo sucedido: el procedimiento judicial necesita que la información relevante llegue por las vías correspondientes y pueda ser examinada. El testimonio público y la declaración judicial cumplen funciones diferentes, aunque ambos puedan contribuir a que una experiencia deje de quedar en silencio.
Ese matiz ayuda a entender por qué el caso no se explica solo con la secuencia de una detención y una sentencia. Entre ambos momentos hubo una investigación, testimonios y un juicio. La información disponible no detalla todas las pruebas ni el razonamiento del tribunal, así que no corresponde reconstruirlos. Sí permite señalar que Jedet agradeció expresamente a quienes declararon y que el juzgado acabó dictando una condena. El recorrido judicial se apoya en hechos y pruebas examinados en sede judicial, no en la popularidad de las personas implicadas ni en la cantidad de atención mediática que recibe una causa.
La crítica de Jedet a la organización de los Feroz
El comunicado de la actriz no se limitó al resultado del juicio. Jedet criticó a la organización de los Premios Feroz porque, según su versión, fue en el marco de sus premios donde ocurrieron los hechos y esa misma organización filtró su nombre a la prensa mientras regresaba de Zaragoza a Madrid. Afirmó que la difusión de su identidad la llevó a apartarse de Madrid durante semanas para protegerse. Se trata de una acusación formulada por ella, que conviene atribuir con claridad: no es un hecho judicial que se desprenda automáticamente de la condena al productor. La responsabilidad que Jedet atribuye a la organización pertenece a un plano distinto del fallo penal.
También dijo que, durante los años del proceso, no sintió interés por su bienestar y que no volvió a ser invitada a los premios, salvo el año siguiente, cuando acudió tras la insistencia de su equipo. Le resultó especialmente doloroso, explicó, que una entidad cuyos actos incluyen discursos sobre los derechos de las mujeres y del colectivo LGTBI no hubiera aplicado esos valores, a su juicio, cuando ella necesitaba apoyo. Su reproche plantea una cuestión más amplia sobre el cuidado institucional, pero no demuestra por sí mismo cómo actuó cada persona de la organización ni permite atribuir responsabilidades que no hayan sido acreditadas. La crítica expresa la experiencia y la valoración de la actriz, y así debe presentarse.
En 2023, la Asociación de Informadores Cinematográficos de España, organizadora de los Feroz, señaló que el equipo de seguridad intervino al conocer los hechos y atendió a las personas afectadas, según la información difundida entonces. La coexistencia de esa explicación institucional y el reproche posterior de Jedet deja una distancia que no se resuelve con la sentencia contra Pérez Santana: una cosa es la respuesta inmediata en el recinto y otra, el acompañamiento en los meses y años siguientes. La protección en un evento no termina necesariamente cuando se apagan las luces; también importa cómo se preserva la intimidad y cómo se trata a quien denuncia después de la noche en cuestión.
Una celebración que abrió una conversación incómoda
El caso convirtió una fiesta posterior a una ceremonia cultural en escenario de una discusión sobre límites, consentimiento y responsabilidad. Una celebración profesional reúne a personas que comparten un espacio, pero eso no transforma los acercamientos físicos en algo automáticamente aceptado. Los besos o los tocamientos requieren consentimiento, y el ambiente festivo no elimina esa necesidad. La condena comunicada por Jedet devuelve esa idea al centro, aunque la sentencia completa no se haya publicado en la información disponible. El contexto social puede explicar dónde ocurrió un hecho, pero no lo justifica.
La presencia de relatos distintos sobre conductas ocurridas aquella noche amplió el debate en el sector audiovisual. Bob Pop contó que Pérez Santana había intentado besarle sin permiso, y también se informó de otra denuncia tramitada en relación con la fiesta. Esos antecedentes ayudan a comprender por qué el episodio tuvo repercusión más allá de la causa de Jedet, pero no autorizan a presentar todas las acusaciones como probadas por una sola sentencia. Cada relato tiene su propio recorrido y requiere su propia valoración. La atención pública no debe borrar las diferencias entre una denuncia, un testimonio y un hecho declarado probado.
La conversación también alcanzó la manera en que se habla de las agresiones sexuales en espacios de ocio y en entornos profesionales. A menudo, la primera reacción busca reducir lo ocurrido a un malentendido o a una noche confusa. Sin embargo, esa explicación no sustituye el análisis de la conducta denunciada ni la valoración judicial. En este caso, el dato nuevo es precisamente que el juzgado dictó una condena tras el procedimiento. A la vez, el debate sobre la prevención y el acompañamiento no queda resuelto por un veredicto individual: las organizaciones y los espacios de trabajo siguen teniendo que pensar cómo actuar ante una denuncia. La justicia penal determina responsabilidades concretas; la cultura de un sector se construye también con sus respuestas cotidianas.
El fallo cierra una etapa, no borra lo vivido
Jedet terminó su mensaje con la idea de que la pesadilla llegaba a su fin y de que podía seguir adelante con la tranquilidad de haber dicho la verdad y confiado en la justicia. Esa frase expresa el alivio con el que recibió la sentencia, pero no convierte el final judicial en un borrón sobre los tres años anteriores. La propia actriz ha explicado el impacto que tuvo el proceso en su vida, y su balance combina satisfacción por el resultado con el recuerdo de un desgaste que no desaparece de un día para otro. El cierre de una causa y la recuperación personal no son necesariamente el mismo momento.
La noticia central es clara: el Juzgado de lo Penal número 7 de Zaragoza dictó una sentencia condenatoria contra Javier Pérez Santana por los hechos denunciados por Jedet tras la fiesta de los Premios Feroz de 2023. La actriz hizo público el fallo el 28 de enero de 2026, después de tres años de proceso. Los detalles concretos de la pena y otros aspectos técnicos no se han difundido en la información disponible, por lo que no deben darse por conocidos. Lo que sí deja el caso es una decisión judicial y el testimonio de una mujer sobre el coste de llegar hasta ella.
La madrugada en el Espacio Ebro quedó atrás en el calendario, pero su alcance va más allá de una gala y de una causa penal. La sentencia reconoce judicialmente los hechos denunciados, mientras que las palabras de Jedet recuerdan el peso de la espera, la necesidad de apoyo y la importancia de no exponer a quien comunica una agresión. El proceso concluye con un fallo; la conversación sobre cómo proteger a las personas en eventos profesionales y cómo acompañarlas después continúa abierta. La medida de una respuesta no está solo en su rapidez, sino también en el respeto con que trata a quienes han tenido que pedirla.

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