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Naturaleza

¿Qué pasa en Las Hurdes? 1.600 hectáreas y 700 evacuados por el fuego

Las Hurdes afronta un incendio de 1.600 hectáreas y 700 evacuados, con más de 200 efectivos y 26 medios aéreos tras una noche más favorable.

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el incendio de Aiguamúrcia

El incendio forestal declarado en Pinofranqueado, en plena comarca cacereña de Las Hurdes, ha recorrido unas 1.600 hectáreas de pinar y mantiene evacuadas a alrededor de 700 personas. La madrugada ha dado un pequeño respiro: bajaron las temperaturas, aumentó con fuerza la humedad y los equipos terrestres pudieron trabajar en condiciones bastante menos hostiles que las del martes. Pero conviene no confundir las palabras. La evolución ha mejorado; el incendio no está controlado y la emergencia continúa en Situación Operativa 2 del Plan Infocaex.

La mañana de este miércoles 19 de agosto concentra buena parte de las esperanzas del operativo. Se han incorporado 26 medios aéreos y sobre el terreno trabajan más de 200 efectivos, después de que unas 150 personas permanecieran durante toda la noche combatiendo las llamas. La Unidad Militar de Emergencias (UME) se ha sumado a un dispositivo en el que participan también el Plan Infoex, medios estatales, bomberos de la Diputación de Cáceres, Guardia Civil y recursos procedentes de Castilla y León.

El dato de las 1.600 hectáreas es, de momento, una primera estimación. No equivale necesariamente a 1.600 hectáreas completamente calcinadas ni debe tomarse como una cifra cerrada: la superficie se revisará cuando sea posible delimitar con mayor precisión el perímetro recorrido por el fuego. En incendios de esta magnitud, medir antes de que el terreno pueda reconocerse con seguridad tiene algo de dibujar un mapa mientras todavía se está moviendo el suelo bajo los pies.

Una noche mejor, pero Las Hurdes sigue en emergencia

La diferencia entre la tarde del martes y la madrugada ha sido notable. Durante las primeras horas, el incendio mostró un comportamiento convectivo muy intenso: la enorme cantidad de calor liberada impulsó grandes masas de aire hacia arriba y llegó a generar condiciones meteorológicas propias alrededor del frente, con viento y temperatura alterados por el mismo fuego. Es uno de los escenarios que más complica el trabajo de los bomberos, porque las llamas dejan de obedecer dócilmente al viento general y empiezan, en cierto modo, a fabricar sus propias reglas.

Con la noche cambió esa ecuación. La temperatura descendió y la humedad relativa llegó a rondar el 85%, lo que redujo la agresividad del incendio y permitió aprovechar zonas donde el fuego podía ser atacado con mayor eficacia. Los equipos terrestres trabajaron durante horas preparando líneas, defendiendo núcleos de población y tratando de impedir nuevos avances. Esa mejora explica el tono algo menos sombrío de primera hora, aunque todavía sería prematuro hablar de una estabilización general.

Ahora el factor decisivo vuelve a ser el día. Con luz pueden operar helicópteros y aviones, pero también regresan el calor, la caída de la humedad y los cambios de viento que tantas veces convierten una mañana razonablemente tranquila en una tarde mucho más complicada. Las condiciones meteorológicas volverán a marcar el comportamiento del incendio y la posibilidad de consolidar el trabajo realizado durante la madrugada.

Unas 700 personas evacuadas de diez alquerías

La emergencia ha obligado a abandonar sus casas a alrededor de 700 vecinos de Horcajo, Avellanar, Erías, Castillo, El Gasco, Martilandrán, Aldehuela, La Fragosa, Robledo y Cerezal. Parte de los evacuados permanece alojada en la residencia de estudiantes Gregorio Marañón, en Caminomorisco.

También fue desalojado El Cottolengo de Las Hurdes, un centro dedicado a personas con discapacidad severa. Sus 34 usuarios fueron trasladados al Centro Sociosanitario de Plasencia y al centro Hermanitas de los Pobres. Es uno de esos detalles que explican mejor la gravedad real de un incendio que cualquier columna de humo fotografiada desde lejos: evacuar una alquería ya es complicado; trasladar a personas especialmente vulnerables exige hacerlo rápido, pero también con una delicadeza logística enorme.

Los desalojos siguen teniendo carácter preventivo y no se ha autorizado un regreso generalizado a las poblaciones afectadas. Hasta que los responsables de la emergencia consideren seguros los accesos y desaparezca el riesgo de reactivaciones o cambios bruscos del frente, la prioridad continúa siendo mantener a los vecinos fuera de las zonas expuestas.

Por qué no se permite volver aunque el fuego parezca más tranquilo

Un incendio forestal no termina cuando desaparecen las llamas visibles desde un pueblo. Pueden quedar focos calientes, árboles dañados con riesgo de caída, humo denso en determinados barrancos y zonas quemadas capaces de reactivarse con una racha de viento. También es imprescindible dejar libres las carreteras y pistas forestales para que circulen autobombas, maquinaria pesada, ambulancias y vehículos de coordinación.

Por eso una evolución favorable durante varias horas puede convivir perfectamente con el mantenimiento de las evacuaciones. Mejorar no significa estar a salvo. Y en Las Hurdes, por el momento, esa diferencia semántica sigue teniendo consecuencias bastante concretas.

Más de 200 efectivos y 26 aeronaves contra el incendio

El dispositivo desplegado este miércoles supera los 200 profesionales y cuenta con 26 medios aéreos previstos para intervenir en los distintos frentes. Durante la noche trabajaron alrededor de 150 efectivos, entre ellos unidades de bomberos forestales, maquinaria pesada, agentes del Medio Natural y técnicos de extinción. A ellos se han incorporado efectivos de la UME y recursos de distintas administraciones.

El despliegue es importante porque la orografía de Las Hurdes no concede demasiadas facilidades. Laderas pronunciadas, masas de pinar, barrancos y pequeñas carreteras hacen que un punto situado a poca distancia en línea recta pueda resultar endiabladamente difícil de alcanzar desde tierra. Ahí los medios aéreos resultan fundamentales: descargan agua o retardante, enfrían sectores y ayudan a contener frentes mientras los equipos terrestres consolidan líneas de defensa.

No son, sin embargo, una varita mágica. Los aviones pueden descargar miles de litros sobre una zona concreta, pero el control definitivo se consigue desde tierra, apagando puntos calientes y asegurando el perímetro. Tampoco pueden volar siempre: humo, viento, turbulencias, falta de visibilidad o la presencia irresponsable de un dron particular pueden obligar a suspender temporalmente las operaciones. Precisamente por eso las autoridades han insistido en que no se utilicen drones particulares en el área del incendio.

El frente que mira hacia Nuñomoral y Salamanca

Parte del esfuerzo se ha concentrado en evitar que el incendio avance hacia sectores más difíciles de la comarca y en proteger las poblaciones amenazadas. Durante la noche se realizaron trabajos defensivos en áreas próximas a Horcajo y El Moral, mientras en Castilla y León también se sigue de cerca la evolución de las llamas por la proximidad del fuego al límite provincial de Salamanca.

La cercanía entre ambas comunidades explica la participación de medios de Infocyl. En un gran incendio, la frontera administrativa que aparece tan nítida en un mapa desaparece enseguida bajo el humo: una ladera cacereña y otra salmantina forman, para el fuego, la misma montaña.

Dónde comenzó el fuego y qué se sabe sobre su origen

El incendio se declaró aproximadamente a las 14:30 del martes 18 de agosto, en una cuneta de la carretera CC-122, entre los núcleos de Robledo y Avellanar, dentro del entorno de Pinofranqueado. La propagación fue muy rápida y poco después ya se habían activado medidas especiales por la posible afección a personas y bienes.

Que el primer foco se localizara junto a una carretera es un dato sobre el punto de inicio, no una explicación sobre la causa. Con la información disponible no puede afirmarse seriamente si hubo negligencia, accidente, fallo mecánico, acción intencionada u otro origen. Confundir ambas cosas sería cómodo, y también incorrecto.

La investigación de las causas suele avanzar cuando el incendio permite regresar con seguridad a la zona donde comenzaron las llamas. Allí se buscan patrones de combustión, restos materiales y otros indicios que permitan reconstruir qué ocurrió. Hasta entonces, cualquier culpable colocado a toda prisa en las redes sociales pertenece más al género de la conjetura que al de los hechos.

Por qué 1.600 hectáreas todavía no cuentan toda la historia

Una hectárea equivale a 10.000 metros cuadrados, de modo que 1.600 hectáreas representan unos 16 kilómetros cuadrados de superficie. Es una referencia útil para comprender la dimensión del incendio, aunque el daño real dependerá de qué partes del territorio hayan ardido con mayor intensidad y de cuánto haya resistido la vegetación dentro del perímetro.

La primera valoración apunta a que la superficie afectada corresponde principalmente a pinar. Más adelante habrá que diferenciar entre zonas completamente quemadas, áreas recorridas por fuego de menor intensidad y terrenos incluidos en el perímetro que quizá hayan sufrido un impacto mucho menor. De ahí que las primeras cifras cambien con frecuencia durante los grandes incendios.

También habrá una factura menos visible. Suelo expuesto a la erosión, fauna desplazada, caminos deteriorados, explotaciones rurales perjudicadas y un paisaje que tardará años en recomponerse. El color negro llega en unas horas; el verde vuelve mucho más despacio.

Las Hurdes sigue pendiente del viento y del fuego

La situación de este miércoles es mejor que la vivida durante las horas más violentas del martes, pero Las Hurdes continúa bajo un dispositivo de emergencia de gran escala. Permanecen alrededor de 700 personas evacuadas, la superficie provisional recorrida por el incendio ronda las 1.600 hectáreas y se mantiene la Situación Operativa 2 mientras centenares de profesionales trabajan sobre el terreno.

La imagen más fiel es menos espectacular que las llamas de la víspera, pero bastante más exacta: una comarca todavía cubierta de humo, helicópteros regresando al cielo y equipos terrestres aprovechando cada hora favorable para cerrar terreno al fuego. Hay una mejora, sí. Pero todavía queda incendio.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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