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¿Por qué LaSexta carga contra Iker Jiménez por el caso Maricarmen?

El caso Maricarmen provoca una guerra televisiva entre LaSexta y Horizonte por la cobertura del desahucio y las insinuaciones de instrumentalización.

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iker jimenez en tv

Resumen

  • LaSexta niega haber pagado o prometido nada a Maricarmen
  • Horizonte cuestionó el papel de las cámaras de El Intermedio
  • El desahucio terminó convertido en una guerra abierta entre cadenas

La tensión entre LaSexta y Horizonte, el programa de Iker Jiménez en Cuatro, ha saltado del plató a las redes y de ahí al resto de la televisión. El origen está en el desahucio de Maricarmen, la mujer de 87 años que tuvo que abandonar la vivienda madrileña en la que había vivido durante siete décadas. Pero el choque no gira tanto alrededor del desalojo como de una cuestión más incómoda: por qué había cámaras de El Intermedio dentro de la casa y si la historia de la mujer fue utilizada con fines mediáticos o políticos.

Horizonte planteó durante su emisión que el caso podía haber sido instrumentalizado. Carmen Porter llamó la atención sobre las cámaras profesionales instaladas en el interior de la vivienda y varios colaboradores llevaron la discusión más lejos. Roberto Vaquero llegó a sugerir que a Maricarmen podían haberle prometido algo. LaSexta lo niega tajantemente: sostiene que la mujer pidió precisamente que su historia fuese contada y asegura que no recibió dinero ni contraprestación alguna.

Qué dijo realmente Horizonte sobre el desahucio

Conviene separar las voces, porque en una bronca televisiva las frases terminan mezclándose con bastante facilidad. Y después resulta que todos dijeron todo. Durante el debate, varios participantes de Horizonte defendieron la idea de que el desahucio había adquirido una dimensión política que iba mucho más allá del caso concreto.

Beatriz Talegón habló expresamente de uso político y sostuvo que se había utilizado a Maricarmen dentro de una campaña vinculada al debate sobre la vivienda. Roberto Vaquero argumentó, por su parte, que determinadas organizaciones y dirigentes habían escogido precisamente este desahucio para amplificarlo.

Iker Jiménez intervino señalando que se había elegido concretamente un caso dentro de una conversación en la que se discutía por qué este lanzamiento había alcanzado semejante repercusión pública. El matiz importa: no todas las afirmaciones más duras que después circularon asociadas al presentador fueron pronunciadas personalmente por él.

El punto que terminó encendiendo a LaSexta llegó después. Carmen Porter reparó en las imágenes grabadas desde el interior y subrayó que allí había cámaras profesionales cuando la Policía accedió a la vivienda. Un colaborador afirmó entonces que a Maricarmen le habían prometido algo, mientras Porter concluyó que la mujer había sido utilizada.

Hasta el momento, no se ha presentado públicamente una prueba que acredite que LaSexta pagara, prometiera una compensación o alcanzara un acuerdo económico de ese tipo con Maricarmen. La cadena de Atresmedia niega que ocurriera.

Andrea Ropero responde y LaSexta cierra filas

Andrea Ropero era la periodista que estaba dentro de la vivienda durante el lanzamiento. Su reacción fue rápida y bastante poco diplomática. Recurrió al historial paranormal de los responsables de Horizonte para ironizar sobre quienes, según ella, veían fantasmas donde no los había, y reclamó más empatía y menos bulos.

A partir de ahí dejó de ser una discusión entre dos programas. Iñaki López dedicó parte de Más Vale Tarde a responder y aseguró que Maricarmen no recibió nada de LaSexta ni pidió ninguna contraprestación. Según esa versión, lo que quería era que los medios contaran públicamente lo que estaba ocurriendo con su desahucio.

López aportó además un detalle relevante para entender la presencia del equipo dentro del inmueble: Andrea Ropero había llegado al lugar hacia las cuatro de la madrugada. La cadena presenta así esas cámaras no como prueba de una operación preparada alrededor del desalojo, sino como el resultado de un equipo periodístico que había conseguido acceso y llevaba horas siguiendo el caso.

A la defensa se sumaron otros rostros de LaSexta. Jordi Évole respaldó públicamente a Ropero, mientras otros profesionales de la cadena defendieron el valor periodístico de las imágenes. La pelea, para entonces, estaba servida. Una de esas discusiones en las que la televisión deja durante un rato de contar la noticia y se convierte ella misma en noticia.

Por qué las cámaras dentro de la casa están en el centro

La presencia de una cámara dentro de una vivienda durante un desahucio produce imágenes extraordinariamente potentes. No se ve únicamente una fachada, un cordón policial o una protesta en la calle. Se ve la puerta desde el otro lado. El ruido. La espera. La intimidad de quien sabe que dentro de unos minutos dejará de estar en su casa. Esa fue precisamente una de las particularidades de la cobertura de El Intermedio.

Ropero pudo documentar el lanzamiento desde el interior de la vivienda mientras otros medios permanecían fuera. Horizonte interpretó esa circunstancia dentro de una tesis más amplia sobre la preparación mediática del caso. LaSexta sostiene justo lo contrario: estar dentro constituye periodismo sobre el terreno y Maricarmen había permitido esa presencia porque quería hacer visible su situación.

Una cámara, por sí sola, no demuestra una contraprestación ni permite concluir que existiese un acuerdo oculto. Demuestra algo bastante más sencillo: que había un equipo de televisión allí. Para sostener acusaciones adicionales hacen falta elementos adicionales, no únicamente la existencia de imágenes grabadas desde el salón de una casa.

Qué ocurrió realmente con Maricarmen

Debajo del ruido entre cadenas queda el hecho que originó todo esto. Maricarmen Abascal, de 87 años, fue desahuciada el miércoles 23 de septiembre de su vivienda en la calle Alcalde Sáinz de Baranda, en el distrito madrileño de Retiro, donde llevaba alrededor de 70 años viviendo.

La comisión judicial ejecutó el lanzamiento y la mujer abandonó finalmente el inmueble en camilla, atendida por sanitarios, mientras en el exterior se concentraban decenas de personas. La propiedad correspondía a Urbagestión y, según explicó la defensa de Maricarmen, las negociaciones mantenidas antes del desalojo no lograron detenerlo.

El conflicto venía de lejos. Maricarmen pagaba unos 500 euros mensuales bajo un antiguo régimen de alquiler. La propiedad reclamaba una renta considerablemente superior para mantenerla en la vivienda, mientras su pensión no alcanzaba para asumir esas condiciones. Incluso apareció una donante dispuesta a cubrir la diferencia económica, pero tampoco esa propuesta evitó finalmente el lanzamiento.

El caso había alcanzado ya una importante dimensión social y política antes de que Horizonte entrara en escena. Asociaciones relacionadas con la vivienda, representantes públicos y diferentes voces conocidas se habían pronunciado sobre su situación. El desahucio terminó convertido en símbolo del problema de acceso a la vivienda, aunque cada actor interpretara después ese símbolo a su manera.

Una batalla que también habla de televisión

Hay otro ingrediente inevitable. Horizonte y El Intermedio viven en un ecosistema televisivo donde programas, cadenas y presentadores compiten no solo por contar una historia, sino también por audiencia, conversación pública y credibilidad. Esto no invalida ninguna información por sí mismo, pero sí ayuda a entender la temperatura alcanzada por el enfrentamiento.

Una acusación contra la cobertura de un competidor ya no queda encerrada en el plató de origen. En cuestión de minutos circula por redes sociales, recibe respuestas de periodistas y compañeros de cadena y termina convertida en otro contenido televisivo. Aquí ocurrió exactamente eso: la discusión sobre Maricarmen acabó transformándose en una discusión sobre quienes habían contado su historia.

El debate inicial era si el caso había sido seleccionado y amplificado políticamente. Después pasó a ser si las cámaras de LaSexta constituían una prueba de esa supuesta operación. Y finalmente desembocó en una especie de Iker Jiménez contra LaSexta, aunque esa simplificación borre un detalle importante: las declaraciones más contundentes fueron realizadas también por Carmen Porter y por colaboradores de Horizonte, no todas personalmente por Jiménez.

De Maricarmen a una guerra abierta entre cadenas

El enfrentamiento tiene así dos planos distintos que conviene no confundir. Uno es legítimamente debatible: hasta qué punto los casos sociales especialmente dramáticos terminan utilizados por partidos, colectivos o medios para defender determinados relatos sobre la vivienda. Esa discusión existe y trasciende el caso de Maricarmen.

El otro es mucho más concreto: la insinuación de que la mujer recibió o pudo recibir algo a cambio de permitir la cobertura. LaSexta lo niega de forma categórica y, con la información conocida, no se ha hecho pública una prueba que demuestre esa contraprestación.

En medio queda Maricarmen. Ochenta y siete años, una casa en la que pasó prácticamente toda su vida y una salida en camilla que terminó recorriendo televisiones, periódicos y redes sociales. El caso social que originó la discusión corre el riesgo de quedar enterrado bajo la pelea de platós.

Ahí está la paradoja de toda esta tormenta. Horizonte abrió un debate sobre la posible explotación mediática de un desahucio y la respuesta de LaSexta convirtió esa misma discusión en uno de los grandes asuntos televisivos del día. La televisión observando a la televisión mientras, unos metros más abajo, seguía estando la historia original: una mujer que acababa de perder su casa.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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