Actualidad
¿Dónde golpearon las inundaciones de Afganistán y cuántos muertos hay?
Afganistán busca a más de 100 desaparecidos tras unas inundaciones que dejan 20 muertos y más de 80 heridos en la remota región de Nuristán.

Las inundaciones que han golpeado la provincia de Nuristán, en el este montañoso de Afganistán, dejan al menos 20 muertos, más de 80 heridos y más de 100 desaparecidos. El balance, difundido este lunes 20 de julio por la agencia afgana de gestión de desastres, es provisional y puede aumentar conforme avancen las tareas de búsqueda.
El principal foco conocido de la catástrofe se encuentra en Parun, la capital provincial. Horas antes del último recuento nacional, las autoridades locales habían comunicado el hallazgo de nueve cadáveres y contabilizaban 105 personas sin localizar. Entre ellas figuraban el alcalde de la ciudad y varios funcionarios. La diferencia entre ambos balances refleja una emergencia en plena evolución, no necesariamente cifras incompatibles.
La riada ha caído sobre uno de los territorios más abruptos, aislados y difíciles de recorrer del país. En Nuristán, una carretera cortada puede dejar incomunicado un valle entero y convertir unos pocos kilómetros en una distancia casi insalvable. Entre montañas, barro y comunicaciones frágiles, todavía resulta imposible conocer la dimensión definitiva del desastre.
Un balance de víctimas que sigue abierto
La palabra desaparecido exige prudencia. No equivale automáticamente a fallecido: puede incluir a personas aisladas, incomunicadas o desplazadas por la corriente. Pero en una inundación repentina, con viviendas arrasadas y barrancos convertidos en torrentes, el paso de las horas estrecha el margen para encontrar supervivientes.
Las autoridades todavía no han presentado un inventario consolidado de casas destruidas, carreteras cortadas o aldeas aisladas. Tampoco se conoce la distribución exacta de los heridos ni cuántos se encuentran en estado grave. Ese vacío de información no resulta extraño en Nuristán, donde una llamada puede tardar más en atravesar una montaña que una crecida en llevarse un puente.
Las cifras cambiaron en pocas horas
El primer recuento provincial habló de nueve muertos y 105 desaparecidos. Después, la agencia nacional elevó a 20 el número de fallecidos e incorporó más de 80 heridos. Es probable que los equipos locales fueran comunicando nuevos hallazgos mientras se ampliaba la zona inspeccionada.
Conviene mantener las cifras acompañadas de dos palabras que suelen perderse cuando una tragedia entra en las redes sociales: al menos. El balance describe lo confirmado, no la dimensión definitiva de la catástrofe. Aún quedan comunidades incomunicadas y zonas donde los equipos de emergencia no han podido realizar una evaluación completa.
Parun, atrapada entre montañas y agua
Nuristán se extiende por una región abrupta del Hindu Kush, junto a la frontera con Pakistán. Su paisaje está formado por laderas escarpadas, bosques, gargantas fluviales y valles estrechos en los que se concentran pueblos, caminos y cultivos. Es una geografía de una belleza casi insolente; también una trampa cuando llueve con violencia.
El agua desciende por las pendientes con poca capacidad para extenderse de forma gradual. Gana velocidad, arrastra piedras, troncos y barro, y entra en las zonas habitadas como una pared turbia. Una precipitación que en una llanura causaría calles anegadas puede transformarse allí en una avenida repentina con capacidad para derribar viviendas y borrar carreteras.
Nuristán es, además, una de las provincias afganas más remotas. Muchas aldeas se encuentran comunicadas mediante caminos de montaña que pueden quedar sepultados por un desprendimiento o cortados por la crecida de un río. La emergencia no termina cuando deja de llover: entonces empieza la pelea por alcanzar a quienes han quedado aislados.
El aviso previo de lluvias y crecidas
Dos días antes de conocerse la tragedia, el Ministerio afgano de Transporte y Aviación Civil había advertido de lluvias, tormentas y posibles inundaciones repentinas en Nuristán y otras provincias orientales. El pronóstico contemplaba acumulaciones de entre 10 y 25 milímetros y fuertes rachas de viento en distintas zonas del país.
El aviso demuestra que existía riesgo meteorológico, pero no permite concluir que la población de Parun recibiera una alerta precisa, que dispusiera de tiempo para evacuar o que la intensidad real de las precipitaciones coincidiera con el cálculo inicial. En terrenos tan quebrados, la lluvia caída varios kilómetros más arriba puede alcanzar una aldea cuando allí apenas chispea. Esa es una de las caras más traicioneras de las riadas.
Los sistemas de alerta también tropiezan con una realidad elemental: para avisar hace falta cobertura, electricidad y comunicaciones estables. Tres recursos que no siempre están disponibles en los valles de Nuristán, especialmente durante un temporal.
El rescate avanza entre barro y carreteras destruidas
La búsqueda de los desaparecidos se enfrenta a un obstáculo inmediato: llegar hasta la zona afectada. Las carreteras de montaña pueden quedar bloqueadas por desprendimientos, corrimientos de tierra o tramos hundidos. Los vehículos pesados avanzan con dificultad y los helicópteros no siempre encuentran una superficie segura donde aterrizar.
Después viene el barro. Remover escombros empapados, vigas, troncos y rocas sin maquinaria convierte el rescate en una operación lenta, física, casi artesanal. Vecinos y familiares suelen ser los primeros en excavar, mientras los equipos profesionales intentan abrir accesos y trasladar a los heridos. Algunas comunidades pueden pasar horas —incluso días— fuera del mapa informativo.
La atención médica plantea otro cuello de botella. Los supervivientes no solo presentan golpes, fracturas o heridas abiertas; también pueden sufrir hipotermia, infecciones y deshidratación. Si una carretera desaparece, un centro sanitario situado a pocos kilómetros puede quedar, en la práctica, al otro lado del mundo.
También preocupa el acceso al agua potable. Las inundaciones contaminan pozos, dañan conducciones y mezclan el agua de consumo con barro, residuos y aguas fecales. Tras la primera oleada de víctimas llega otra amenaza menos visible: la propagación de enfermedades entre una población que ha perdido vivienda, alimentos y medicinas.
Afganistán encadena temporales y una ayuda insuficiente
La inundación de Nuristán no llega aislada. Afganistán arrastra desde el comienzo de 2026 una sucesión de lluvias, nevadas, deslizamientos y crecidas. A principios de abril, las autoridades contabilizaban 77 muertos y 137 heridos por fenómenos meteorológicos ocurridos desde finales de marzo. También informaron de cientos de viviendas destruidas, miles de casas dañadas y numerosos kilómetros de carreteras afectados.
La estación húmeda siguió golpeando después. Entre finales de mayo y comienzos de junio, nuevas inundaciones repentinas en el norte y noreste afectaron a centenares de familias, causaron al menos 11 muertes e interrumpieron caminos y servicios sanitarios. Las mujeres embarazadas, los niños y las personas mayores quedan especialmente expuestos cuando una clínica resulta dañada o incomunicada.
No existe por el momento un estudio que permita atribuir esta inundación concreta al cambio climático. Sería aventurado hacerlo con un parte provisional y unas pocas imágenes. Sí existe una realidad más amplia: Afganistán es extremadamente vulnerable a inundaciones, sequías, terremotos, avalanchas y deslizamientos, mientras su capacidad de prevención y respuesta sigue debilitada por décadas de guerra, pobreza e infraestructuras precarias.
Una catástrofe natural nunca cae sobre una hoja en blanco. Lo hace sobre familias que ya han perdido cosechas, sobre viviendas levantadas con madera y barro, sobre centros sanitarios escasos. También sobre un sistema humanitario exhausto, obligado a repartir recursos menguantes entre millones de personas.
El plan de respuesta de Naciones Unidas para Afganistán necesitaba 1.710 millones de dólares en 2026. Al terminar mayo solo había recibido alrededor de 269 millones, una fracción del dinero solicitado. Traducido del lenguaje burocrático: menos alimentos, menos refugios, menos medicamentos y equipos de emergencia obligados a decidir qué incendio apagar primero.
Los recortes se notan especialmente fuera de las grandes ciudades. En lugares como Nuristán, distribuir agua potable, mantas, material médico o tiendas de campaña implica recorrer rutas que a veces apenas merecen ese nombre. Cuando una inundación destruye esos pasos, la distancia deja de medirse en kilómetros y empieza a medirse en días.
Nuristán vuelve a contar a sus desaparecidos
La provincia conoce demasiado bien este paisaje después del agua. En julio de 2021, otra inundación repentina mató al menos a 113 personas en Nuristán, dejó decenas de desaparecidos y dañó o destruyó más de 170 viviendas. Cinco años después, el escenario vuelve a mostrar barrancos desbordados, familias buscando nombres y cifras que ascienden con el paso de las horas.
Queda por saber cuántas comunidades han sido alcanzadas, qué daños han sufrido Parun y sus alrededores y cuántas personas podrán ser localizadas con vida. La prioridad inmediata es encontrar a los desaparecidos, atender a los heridos y conseguir que la ayuda atraviese unas montañas que, bajo la lluvia, parecen cerrarse sobre sí mismas.
De momento, el balance confirmado es durísimo: 20 fallecidos, más de 80 heridos y más de 100 desaparecidos. En Nuristán, conocida como la Tierra de la Luz, la noche será larga.

Actualidad¿Qué se sabe hoy de los terremotos de Venezuela y cómo sigue el país?
Salud¿Por qué me duelen las piernas por dentro? Causas, síntomas y alertas
Naturaleza¿Dónde siguen activos los incendios en España este 28 de septiembre?
Economía¿Cómo funciona la nueva cuenta de Revolut al 3,51% TAE en España?
ActualidadSan Miguel 2026: fecha, día de la semana y santoral
Actualidad¿Cuánto cuesta el desfile de la Fiesta Nacional en Madrid en 2026?
Economía¿Cuándo llega Kaufland a España y qué ciudades tendrán compra online?
Actualidad¿Qué pasó con el terremoto de Colombia? Balance, víctimas y réplicas
Ocio¿Cuándo es Halloween 2026 en España y qué día se celebra este año?
ActualidadCalendario laboral 2026: ¿cuántos días festivos tendrás en España?
Salud¿Por qué mi sudor huele mal y antes no? Causas y cuándo preocuparse
Ocio¿Cómo queda la Liga Endesa? Fichajes, bajas y renovaciones 2026-27









