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Por qué las encuestas del 29-N trasladan hasta 30 escaños de la izquierda a la derecha
Las encuestas dibujan un trasvase de hasta 30 escaños de la izquierda a la derecha. La clave no está solo en los votos: está en la ley D’Hondt.

Resumen
- El sondeo de Sigma Dos para EL MUNDO otorga 201 escaños a PP y Vox frente a 117 para PSOE, Frente Amplio y Podemos.
- La izquierda pierde diputados en 23 provincias y en otras 29 el último escaño se disputa voto a voto entre bloques.
- La ley D’Hondt explica el grueso del trasvase: dividir el voto en circunscripciones pequeñas regala asientos al rival.
El 51% de los españoles votaría hoy a la derecha y el 36,2% a la izquierda. Entre esas dos cifras cabe un terremoto parlamentario: hasta 30 escaños que en la legislatura que se cierra ocupaban diputados progresistas pasarían a manos de PP y Vox si el 29 de noviembre se cumple lo que dibuja el último sondeo de Sigma Dos para EL MUNDO, elaborado durante la primera quincena de octubre. No es solo que la derecha sume. Es que la izquierda se desangra provincia a provincia, y buena parte de esa sangre acaba en el bando contrario.
Las encuestas no mienten, pero tampoco cuentan toda la verdad: traducen votos a escaños pasando por un filtro matemático que castiga con una dureza desigual a quien llega dividido a las urnas. Ese filtro tiene nombre propio —ley D’Hondt— y es la pieza que casi nadie explica cuando se publican los barómetros. Vamos a ello.
El sondeo de Sigma Dos, provincia a provincia
El escenario más probable del sondeo da al PP el 31,5% de los votos y 136 diputados —pierde medio punto en una semana, pero mejora en 1,6 su resultado de 2023— y a Vox un 19,5% con 65 escaños, récord histórico para la formación de Santiago Abascal. Frente a ellos, el PSOE se quedaría en el 25,3% y entre 101 y 106 asientos (104 en el cálculo central): 17 menos que hace tres años, repartidos en al menos 12 provincias. El espacio a su izquierda —Frente Amplio, Podemos y la alianza valenciana— reuniría el 10,9% de las papeletas, apenas 1,4 puntos menos que Sumar en 2023, pero su castigo en escaños es desproporcionado: de 31 diputados a 13.
Ahí está la primera pista del fenómeno: un punto y medio de voto no explica una caída de 18 escaños. Lo que lo explica es dónde se pierden esos votos. Estos son los datos territoriales que conviene retener:
- ✓La izquierda pierde diputados en 23 provincias con seguridad y la disputa sigue abierta en otras seis. Solo Navarra se libra del desplome.
- ✓PP y Vox se imponen a la suma del resto en 40 provincias, el 80% del mapa. En 2023 ganaron en el 56%.
- ✓Abascal arrebata diputados a Feijóo en al menos siete circunscripciones: Cádiz, Huesca, Valencia, Cuenca, Toledo, Salamanca y Madrid.
- ✓Vox podría obtener representación en hasta 41 provincias; en 2023 solo lo hizo en 24.
La ley D’Hondt: por qué ir dividido cuesta el doble
En España no votamos en una circunscripción única, sino en 52: cada provincia elige su propio reparto de los 350 diputados, y Soria reparte dos mientras Madrid reparte 37. Dentro de cada provincia, los escaños se adjudican con el sistema D’Hondt: se divide el número de votos de cada candidatura entre 1, 2, 3 y así sucesivamente, y los cocientes más altos se llevan asiento. La consecuencia práctica es que el último escaño de cada provincia se lo lleva quien tiene el cociente más alto, y ese umbral sube cuanto más pequeña es la circunscripción.
Imaginemos una provincia de cinco diputados donde la izquierda suma 45.000 votos y la derecha 44.000. Si esos 45.000 votos van en una sola papeleta, el reparto puede dar dos o tres escaños al bloque progresista. Si se parten en dos candidaturas de 30.000 y 15.000 votos, la segunda se queda muy probablemente fuera del reparto y sus votos no valen escaño: valen nada. El NC Report lo cuantifica para LA RAZÓN con crudeza: de los 22 diputados que pierde el espacio de Sumar por ir dividido, 14 o 15 acaban en manos de PP y Vox, y el PSOE solo rasca uno o dos.
- 1Los votos se cuentan por provincia. No existe un porcentaje nacional que reparta escaños: cada circunscripción es un mundo con su propio umbral.
- 2D’Hondt premia la concentración. Una candidatura que roza el umbral del último escaño lo gana entero; la que se queda a mil votos, cero.
- 3Dividirse regala el escaño marginal. Por eso el hundimiento de Sumar no se queda en abstención ni migra al PSOE: activa directamente el último asiento de cada provincia a favor de la derecha.
«Lejos de traducirse en un trasvase de votos y diputados hacia el PSOE, el hundimiento de ese espacio político beneficiaría principalmente al PP y a Vox, que se repartirían entre 14 y 15 de los 22 escaños que perdería la coalición» — análisis de NC Report publicado en LA RAZÓN
¿Y qué dicen las demás encuestas del 29-N?
Sigma Dos no está sola. Todas las casas serias dibujan el mismo escenario de fondo —mayoría amplia para PP y Vox, hundimiento del espacio a la izquierda del PSOE—, aunque con matices que conviene comparar antes de dar ninguna cifra por buena:
| Encuestadora (medio) | PSOE | PP | Vox | Suma derecha |
|---|---|---|---|---|
| Sigma Dos (EL MUNDO, oct.) | 104 | 136 | 65 | 201 |
| GAD3 (ABC, 12 oct.) | 107 | 133 | 65 | 198 |
| IMOP (El Confidencial, 5–7 oct.) | 110 | 130 | 70 | 201 (con UPN) |
| NC Report (LA RAZÓN, oct.) | — | — | — | recibe 14–15 del desplome de Sumar |
| CIS (octubre) | 34% del voto (1.º) | 22,2% | — | da la vuelta al escenario |
Fuente: EL MUNDO, ABC, El Confidencial, LA RAZÓN y CIS · Datos de octubre de 2026
El CIS es la excepción que confirma la regla: da al PSOE un 34% y once puntos de ventaja sobre el PP. ¿A quién creer? EL PAÍS analizó hace unos días el historial de las encuestadoras españolas y el veredicto es razonablemente tranquilizador: las estimaciones finales se desvían del resultado unos dos puntos por partido. Sigma Dos, eso sí, sobrestimó a la izquierda en 23 de las 31 elecciones analizadas desde 2018; en las generales, el sesgo suele invertirse y las casas tienden a dar a la derecha más ventaja de la que luego obtiene. Ningún sondeo de octubre se ha movido tanto como para alterar el bloque: todos, salvo el CIS, colocan a PP y Vox por encima de los 176 escaños de la mayoría absoluta.
Veintinueve provincias donde el último escaño baila
El detalle más interesante del sondeo no es el marcador de bloques, sino su fragilidad: en 29 provincias el último escaño se disputa ahora mismo entre la izquierda y la derecha. Eso significa que el resultado final puede moverse varios asientos con desplazamientos de voto pequeños, y que la campaña —y sobre todo la participación— vale más de lo que sugiere una foto fija de octubre.
Los indecisos refuerzan esa idea. Entre quienes votaron a Sánchez en 2023, un 11% aún no sabe qué hará; entre los de Yolanda Díaz, un 13,2%. En el electorado de Feijóo y Abascal, las dudas caen al 4% y al 3,1%. Traducción: la derecha llega movilizada y la izquierda llega con la mochila abierta. Y ahí aparece el fantasma del voto útil, la gran discusión de aquí al 29-N: concentrar papeletas en el PSOE para arañar últimos escaños, o sostener a Frente Amplio y Podemos aunque cada papeleta divida rinda menos.
Quedan seis semanas y media. Si algo enseña el precedente de 2023 es que las encuestas de octubre no son el resultado de noviembre: aquel año los sondeos también anticiparon un vuelco de la derecha que las urnas suavizaron. Lo que sí parece sólido, encuesta tras encuesta, es el mecanismo de fondo: mientras la izquierda del PSOE concurra partida en dos, la ley D’Hondt seguirá haciendo de cada provincia pequeña una ruleta cargada para sus intereses. El 29-N sabremos cuántas balas salieron por el cañón equivocado.










