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Historia

¿Qué pasó el 13 de septiembre? Efemérides que marcaron la historia

El 13 de septiembre reúne episodios decisivos en España y el mundo entero, desde El Escorial y Primo de Rivera hasta Luna 2, Oslo y Super Mario.

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Qué pasó el 13 de septiembre

Resumen

  • El 13 de septiembre dejó episodios decisivos en España y el mundo
  • Primo de Rivera, Luna 2, Oslo y Super Mario comparten esta fecha
  • También nacieron figuras como Roald Dahl, Aute y Milton S. Hershey

El 13 de septiembre no es una fecha cualquiera en el calendario histórico. En España coincide con episodios que van desde el final de las grandes obras de El Escorial y la muerte de Felipe II hasta el golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera, el atentado de la cafetería Rolando o una de las noches más memorables de Rafael Nadal. Fuera de nuestras fronteras, el mismo día dejó una batalla decisiva por Canadá, un episodio que acabaría dando letra al himno de Estados Unidos, un caso médico convertido en leyenda de la neurociencia, la llegada soviética a la Luna, el nacimiento de Super Mario y la firma de los Acuerdos de Oslo.

Las efemérides del 13 de septiembre dibujan así una mezcla bastante improbable: reyes, dictaduras, terrorismo, exploración espacial, videojuegos, diplomacia y deporte. La historia tiene esas cosas. Fechas aparentemente corrientes que, al mirar hacia atrás, resultan estar bastante concurridas.

Este domingo 13 de septiembre de 2026 se cumplen, entre otros aniversarios, 442 años de la colocación de la última piedra de El Escorial, 103 años del golpe de Primo de Rivera, 52 años del atentado de la calle del Correo y 41 años del lanzamiento japonés del primer Super Mario Bros. Hay mucho que recordar.

España y el 13 de septiembre: de Felipe II a Primo de Rivera

Una de las coincidencias más llamativas de esta fecha está en San Lorenzo de El Escorial. El 13 de septiembre de 1584 se colocó la última piedra del monasterio, 21 años después del comienzo de las obras. Esa inscripción se considera la fecha simbólica de terminación del edificio. Conviene precisar el dato porque algunas recopilaciones de efemérides sitúan equivocadamente el final de las obras en 1594: la fecha documentada es 1584.

Y el calendario quiso rizar el rizo. Exactamente catorce años después, el 13 de septiembre de 1598, Felipe II murió en el propio monasterio de San Lorenzo de El Escorial, a los 71 años. Había reinado en España desde 1556 y dejó a Felipe III una monarquía extendida por Europa, América, Asia y África, además de un aparato imperial tan formidable como difícil —y caro— de mantener. El edificio al que había dedicado buena parte de su reinado acabó siendo también el escenario de sus últimos días.

Mucho más adelante, el 13 de septiembre de 1923, España despertó con un golpe de Estado. Miguel Primo de Rivera, entonces capitán general de Cataluña, se sublevó contra el Gobierno en plena crisis del sistema de la Restauración. Alfonso XIII terminó aceptando la nueva situación y Primo de Rivera quedó al frente de un Directorio Militar. Llegaron la suspensión de garantías constitucionales, la censura de prensa y un régimen dictatorial que se prolongó hasta 1930. No fue una simple crisis ministerial de las muchas de aquella España inestable: marcó la interrupción del parlamentarismo constitucional y agravó el desgaste de la propia monarquía.

Hay otro 13 de septiembre español bastante más oscuro. En 1974, una bomba explotó en la cafetería Rolando, en la calle del Correo de Madrid, a escasos metros de la Puerta del Sol y de la entonces Dirección General de Seguridad. El atentado de ETA causó 13 muertos y alrededor de 60 heridos. El artefacto contenía unos 30 kilos de dinamita y elementos metálicos utilizados como metralla. Hasta la matanza de Hipercor de 1987 fue el atentado de ETA con mayor número de víctimas mortales.

La fecha española tiene también una página mucho más amable. La noche del 13 de septiembre de 2010, Rafael Nadal derrotó a Novak Djokovic por 6-4, 5-7, 6-4 y 6-2 y ganó por primera vez el US Open. A los 24 años completaba así los cuatro grandes torneos del tenis y se convertía en el hombre más joven de la Era Abierta que lograba entonces el Grand Slam de carrera. Nueva York era el grande que se le resistía; aquella noche dejó de hacerlo.

Quebec, Baltimore y un accidente que cambió la neurociencia

El 13 de septiembre de 1759, durante la Guerra de los Siete Años, británicos y franceses se enfrentaron en las Llanuras de Abraham, a las puertas de Quebec. Las tropas de James Wolfe vencieron a las dirigidas por Louis-Joseph de Montcalm; ambos comandantes murieron a consecuencia de las heridas. Quebec capituló cinco días después. La guerra norteamericana todavía no había acabado, pero aquella batalla modificó decisivamente el equilibrio entre Francia y Gran Bretaña en el continente y abrió el camino hacia el dominio británico de Nueva Francia.

Otro 13 de septiembre, esta vez en 1814, los barcos británicos comenzaron un intenso bombardeo contra Fort McHenry, que protegía Baltimore durante la guerra anglo-estadounidense de 1812. El ataque se prolongó unas 25 horas. Al amanecer siguiente, la gran bandera estadounidense seguía ondeando sobre el fuerte. Francis Scott Key había contemplado la escena y escribió unos versos inspirados por aquella imagen; con el tiempo se convertirían en The Star-Spangled Banner, el himno nacional de Estados Unidos. Un bombardeo, una bandera todavía en pie y una canción que sobrevivió mucho más que los cañones.

El 13 de septiembre de 1848 ocurrió algo de naturaleza completamente distinta. Phineas Gage, capataz de una cuadrilla ferroviaria en Vermont, sufrió una explosión mientras preparaba una carga. Una barra de hierro de más de un metro atravesó su mejilla y parte del cráneo. Gage sobrevivió, algo ya extraordinario para la medicina del siglo XIX, y su caso terminó ocupando un lugar central en la historia de la neurología por la posible relación entre las lesiones del lóbulo frontal, la conducta y la personalidad.

Aquí conviene quitar algo de polvo a la leyenda. Durante décadas se presentó a Gage casi como un hombre completamente transformado de la noche a la mañana, una especie de doctor Jekyll neurológico. La realidad documental es más matizada y algunas reconstrucciones populares exageraron los cambios de personalidad. Lo indiscutible es que su supervivencia y la naturaleza de la lesión hicieron del caso una referencia de la neurociencia para estudiar cómo determinadas áreas cerebrales intervienen en el comportamiento.

1959: el día en que un objeto humano llegó a la Luna

La carrera espacial todavía estaba dando sus primeros pasos cuando la Unión Soviética consiguió otro de sus golpes de efecto. El 13 de septiembre de 1959, la sonda Luna 2 impactó contra la superficie lunar y se convirtió en el primer artefacto construido por el ser humano que alcanzaba otro cuerpo celeste.

Había despegado el día anterior. El impacto se produjo a las 22:02 UTC, en una zona situada entre Mare Imbrium y Mare Serenitatis. La misión llevaba instrumentos científicos y emblemas soviéticos; sus mediciones tampoco detectaron un campo magnético lunar significativo. Faltaban todavía casi diez años para que un ser humano pisara la Luna, pero aquella pequeña máquina soviética ya había llegado hasta allí.

La hazaña tuvo también una carga política enorme. Sputnik había sorprendido al mundo en 1957 y Luna 2 reforzó la ventaja propagandística soviética en los primeros años de la carrera espacial. El espacio era ciencia, desde luego, pero también un gigantesco escaparate de la Guerra Fría.

1985: Mario salió a correr por primera vez

El salto histórico más inesperado llega el 13 de septiembre de 1985. Nintendo puso a la venta en Japón Super Mario Bros. para Famicom, la versión japonesa de la consola que después conquistaría buena parte del mundo como Nintendo Entertainment System.

Aquel cartucho aparentemente sencillo —correr hacia la derecha, saltar obstáculos, entrar en tuberías— acabó convertido en una pieza central de la cultura popular contemporánea. Superó los 40 millones de unidades vendidas y quedó como el título más vendido de Famicom. No inventó a Mario, que ya había aparecido anteriormente, pero sí convirtió definitivamente al fontanero en una de las figuras reconocibles de la industria del entretenimiento.

Visto cuatro décadas después parece inevitable. No lo era. El videojuego doméstico atravesaba años difíciles en algunos mercados y Nintendo terminó ayudando a reconstruir todo un negocio alrededor de personajes, mundos persistentes y mecánicas sencillas. Una idea bastante elemental: que un buen salto puede durar generaciones.

De Attica a Oslo: violencia, negociación y derechos

El 13 de septiembre de 1971 terminó por la fuerza el levantamiento de la prisión de Attica, en el estado de Nueva York. Los presos habían tomado parte de la cárcel cuatro días antes y reclamaban cambios en las condiciones penitenciarias. Las negociaciones fracasaron y las autoridades ordenaron recuperar el recinto.

La operación fue brutal. La Policía Estatal y funcionarios penitenciarios dispararon cerca de 2.000 proyectiles durante el asalto. Murieron 29 presos y 10 rehenes en la intervención; el balance total de los cinco días de rebelión ascendió a 43 fallecidos. Al día siguiente, las autopsias contradijeron las primeras versiones oficiales según las cuales varios rehenes habían sido degollados por los presos: los análisis determinaron que habían muerto por disparos de las fuerzas que recuperaron la prisión. Attica quedó grabada como uno de los episodios más controvertidos de la historia penitenciaria estadounidense.

Veintidós años más tarde, el césped de la Casa Blanca ofrecía una escena muy distinta. El 13 de septiembre de 1993 se firmó en Washington la Declaración de Principios israelo-palestina asociada a los Acuerdos de Oslo. El ministro israelí de Exteriores, Shimon Peres, y el representante de la Organización para la Liberación de Palestina Mahmoud Abbas fueron quienes estamparon formalmente las firmas; detrás quedaron para la historia Yitzhak Rabin y Yasser Arafat estrechándose la mano ante Bill Clinton.

El acuerdo abría un periodo de autogobierno palestino provisional y planteaba negociaciones posteriores sobre las cuestiones más difíciles, entre ellas Jerusalén, las fronteras y los refugiados. Las expectativas fueron enormes. Los resultados, bastante menos. El proceso de paz acabaría encallando, pero aquella imagen del 13 de septiembre sigue siendo una de las fotografías políticas más reconocibles de finales del siglo XX.

También un 13 de septiembre de 2007, la Asamblea General de Naciones Unidas adoptó la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. La votación terminó con 143 países a favor, cuatro en contra y 11 abstenciones. Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Estados Unidos votaron inicialmente en contra, aunque posteriormente los cuatro países modificaron su posición y expresaron su apoyo al texto. La declaración fijó estándares internacionales sobre identidad, cultura, tierras, participación y derechos colectivos de los pueblos indígenas.

Quién nació un 13 de septiembre

La fecha también dejó nombres propios. El 13 de septiembre de 1857 nació Milton S. Hershey, empresario estadounidense que acabaría levantando uno de los grandes imperios industriales del chocolate y destinando buena parte de su patrimonio a proyectos educativos y comunitarios. La coincidencia explica, en parte, la asociación popular de esta jornada con celebraciones dedicadas al chocolate, aunque no debe confundirse esa costumbre con una conmemoración oficial de Naciones Unidas.

En 1916 nació Roald Dahl, escritor galés y autor de títulos como Charlie y la fábrica de chocolate, Matilda o Las brujas. Su literatura infantil hizo algo que no siempre se toleraba en el género: tratar a los niños como lectores capaces de disfrutar del humor negro, la crueldad caricaturesca y unos adultos bastante idiotas. Quizá por eso sigue funcionando.

Y el 13 de septiembre de 1943 nació Luis Eduardo Aute en Manila, hijo de padre español y madre filipina. Cantautor, pintor, poeta, cineasta y escultor, convirtió esa mezcla de disciplinas en una carrera difícil de encerrar bajo una sola etiqueta. Murió en Madrid en 2020 y dejó canciones que forman parte de la memoria cultural española de varias generaciones.

Una fecha atravesada por el poder, la ciencia y la cultura

Mirado de corrido, el 13 de septiembre parece casi un pequeño catálogo de lo que la historia humana sabe hacer. Construir monumentos y derribar gobiernos; lanzar sondas hacia la Luna y bombas dentro de una cafetería; negociar la paz, fracasar después, escribir canciones, inventar videojuegos. Incluso una barra de hierro atravesando accidentalmente un cráneo encontró su sitio en esta fecha y terminó ayudando a replantear cómo entendemos el cerebro.

En España, pocos días del calendario reúnen imágenes tan distintas como Felipe II en El Escorial, Primo de Rivera, la calle del Correo y Rafael Nadal tendido sobre la pista de Nueva York después de conquistar el único Grand Slam que todavía se le escapaba. Cuatro escenas. Cuatro siglos. Ninguna se parece demasiado a la anterior.

Eso son, al final, las efemérides del 13 de septiembre cuando se observan con perspectiva: no una sucesión de números polvorientos, sino la extraña comprobación de que detrás de una fecha cualquiera pueden esconderse guerras, descubrimientos, tragedias, obras de arte y hasta un fontanero italiano vestido de rojo saltando sobre una seta.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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