Naturaleza
¿Qué tiempo hará en España este 21 de agosto, comunidad a comunidad?
El 21 de agosto trae menos calor en buena parte de España, lluvias en el norte y tormentas fuertes en el Mediterráneo a lo largo del viernes.

España estrena este viernes 21 de agosto con un tiempo bastante distinto al de las jornadas de calor sofocante que han dominado buena parte del país. La entrada de una masa de aire más fresca provocará un descenso general de las temperaturas, mientras las lluvias y los chubascos seguirán concentrándose en el Cantábrico, el nordeste peninsular y Baleares. En el centro, el oeste y buena parte del sur habrá más sol y una atmósfera bastante más tranquila.
La parte delicada del mapa está, sobre todo, en Baleares y el Mediterráneo nororiental. Durante la madrugada las tormentas pueden ser muy fuertes en Mallorca y Menorca, acompañadas de rachas violentas de viento; después, la inestabilidad irá perdiendo algo de músculo en las islas, pero durante la segunda mitad del viernes las precipitaciones podrían intensificarse en sectores del sur de Cataluña. También habrá que vigilar el norte de Castellón al final del día. Mientras tanto, el Cantábrico seguirá bajo nubes y precipitaciones, aunque cada vez menos intensas conforme pasen las horas.
No será, pues, un viernes meteorológicamente uniforme. Agosto afloja el puño en muchas regiones, aunque no precisamente en todas: todavía habrá lugares con máximas superiores a los 30 grados, humedad pegajosa junto al Mediterráneo y noches cálidas. La novedad está en el contraste. Hace apenas unas jornadas el termómetro parecía empeñado en discutir cada récord; este viernes, en buena parte de la Península, vuelve a cifras bastante más razonables para finales de agosto.
El calor pierde terreno y entra aire más fresco
El cambio tiene una explicación bastante sencilla. Una vaguada, una elongación de aire frío en las capas altas de la atmósfera, ha atravesado la Península acompañada por una masa de origen polar más fresca. Esa combinación ha barrido parte del aire muy cálido acumulado durante los últimos días y ha favorecido la formación de lluvias y tormentas allí donde todavía encuentra humedad suficiente.
Las temperaturas bajan de manera bastante generalizada y en algunas zonas se moverán incluso algo por debajo de lo habitual para estas fechas. El alivio será especialmente perceptible en el norte y en áreas donde las máximas habían quedado disparadas durante el episodio cálido. Eso no convierte el 21 de agosto en una jornada fresca de repente —seguimos en pleno verano—, pero sí rompe la dinámica de calor extremo.
El oeste peninsular disfrutará del escenario más sencillo: ambiente predominantemente seco, grandes claros y máximas más contenidas. El centro seguirá siendo cálido durante las horas centrales, aunque sin los excesos recientes. En cambio, mirar solo al termómetro sería quedarse con media película: lluvia, tormentas y viento seguirán teniendo protagonismo en el norte y el este.
Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco: nubes y paraguas
En Galicia, el frente deja tras de sí una jornada más variable. Las nubes serán más abundantes en el norte y cerca del litoral, donde puede escaparse alguna precipitación débil, mientras en el interior y especialmente hacia el sur se abrirán claros con mayor facilidad. El ambiente será bastante más llevadero que durante los picos de calor anteriores y las temperaturas quedarán contenidas, sobre todo cerca de la costa.
Asturias afrontará un viernes nuboso, fresco para lo que veníamos viendo y con lluvias débiles o chubascos, más probables en la franja cantábrica y áreas de montaña. No será una jornada de lluvia uniforme durante las 24 horas, pero el cielo tendrá poco aspecto veraniego durante bastantes momentos del día. Las máximas serán suaves, especialmente junto al mar.
En Cantabria se repetirá una fotografía parecida, incluso más húmeda durante las primeras horas. Santander y buena parte del litoral tendrán cielos muy nubosos con precipitaciones que tenderán a perder intensidad conforme avance la jornada. El termómetro quedará en torno a valores propios de un verano cantábrico clásico: nada de noches de horno ni tardes de cuarenta grados. Y casi se agradece escribirlo.
El País Vasco seguirá bajo la influencia de la circulación húmeda del norte. En la vertiente cantábrica, especialmente en Gipuzkoa y Bizkaia, se esperan nubes abundantes y lluvias, más frecuentes durante la primera mitad del viernes y progresivamente más irregulares después. El ambiente será fresco y las máximas costeras rondarán poco más de los 20 grados en numerosos puntos.
Navarra y La Rioja: el fresco también entra por el Ebro
En Navarra habrá una diferencia clara entre el norte y la Ribera. Las comarcas cantábricas y pirenaicas tendrán más nubosidad, algunas precipitaciones y temperaturas bajas para un viernes de agosto, mientras hacia Tudela y el sur de la comunidad el cielo ofrecerá más claros y el ambiente será algo más cálido. La pérdida de grados respecto a los días anteriores será, aun así, perceptible.
La Rioja tendrá intervalos nubosos, nubes bajas durante las primeras horas y posibilidad de precipitaciones débiles, principalmente en la Ibérica. Soplará viento del norte y noroeste y las máximas bajarán moderadamente: Logroño se moverá aproximadamente entre 17 y 27 grados, Haro entre 16 y 27 y Calahorra entre 17 y 28. Un agosto bastante civilizado, al menos durante unas horas.
Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana y Baleares: la zona más inestable
Aragón quedará cerca de la franja donde la atmósfera mantiene más energía. El valle del Ebro tendrá ratos de sol y un ambiente cálido, pero la nubosidad crecerá en áreas de montaña y habrá posibilidad de chubascos, especialmente alrededor del Pirineo y del Sistema Ibérico. Las temperaturas estarán por debajo de los valores extremos registrados durante la fase más cálida de agosto.
En Cataluña conviene prestar especial atención a la segunda mitad del viernes. La posibilidad de precipitaciones fuertes se concentra en el nordeste y los episodios más intensos podrían afectar a sectores del litoral sur catalán, donde existe riesgo de lluvias localmente muy fuertes e incluso persistentes. En otras zonas habrá una combinación bastante irregular de nubes, claros y chubascos.
La Comunidad Valenciana tendrá una mañana bastante más tranquila de lo que podría sugerir el recuerdo de las tormentas del jueves. Predominarán los cielos poco nubosos, aunque desde el mediodía crecerán nubes de evolución en el interior norte. Puede producirse algún chubasco débil y, hacia últimas horas, podrían reaparecer las tormentas en puntos del litoral.
El foco está en el norte de Castellón, donde se esperan episodios de lluvia y tormenta durante la tarde y la noche. Los núcleos más intensos podrían dejar en poco tiempo cantidades importantes de agua, además de granizo y rachas muy fuertes. Las temperaturas descenderán, de forma especialmente acusada en las máximas del litoral norte valenciano.
Baleares será uno de los territorios que más atención exigirá durante la madrugada y las primeras horas. Mallorca y Menorca pueden recibir tormentas muy fuertes, con aguaceros y rachas intensas de viento. La situación tenderá a mejorar después, aunque el mar seguirá revuelto en algunos momentos y no conviene confundir una mejoría general con la desaparición inmediata de la inestabilidad.
No significa que vaya a llover con la misma intensidad durante todo el día ni en todas las islas. Precisamente las tormentas mediterráneas tienen esa desagradable costumbre: pueden dejar un aguacero formidable en un municipio y poco más que cuatro gotas unos kilómetros más lejos.
Castilla y León, Madrid, Castilla-La Mancha y Extremadura: más calma
En Castilla y León el viernes será sensiblemente más fresco. Todavía pueden quedar nubes y alguna precipitación débil o chubasco, sobre todo en las provincias septentrionales, el este y las zonas montañosas, pero la tendencia general será hacia una atmósfera menos revuelta que la del jueves. Las máximas quedarán mayoritariamente en valores bastante más cómodos, con muchas zonas de la meseta entre los veintitantos grados.
La Comunidad de Madrid tendrá un panorama mucho más estable. En la capital dominará el sol, con temperaturas que rondarán los 31 grados de máxima y 18 de mínima. En la Sierra aparecerán nubes bajas por la mañana y nubosidad de evolución después del mediodía; existe la posibilidad de algún chubasco vespertino aislado, aunque sin un escenario general de tormentas. En Navacerrada el ambiente será, lógicamente, mucho más fresco.
En Castilla-La Mancha predominará igualmente el tiempo veraniego, pero sin una nueva escalada térmica. Albacete tendrá cielos poco nubosos con algunas nubes de evolución y máximas alrededor de 33 grados en la capital, Almansa y Hellín. Cuenca se quedará cerca de 29 grados, aunque la Serranía continúa siendo una zona donde puede crecer nubosidad de evolución.
Extremadura queda bastante al margen de las precipitaciones más importantes. Cáceres y Badajoz tendrán una jornada principalmente seca y soleada, con algunas nubes de paso y temperaturas todavía altas durante la tarde, pero bastante lejos del calor extraordinario de episodios anteriores. El contraste entre mañana y tarde será más acusado y las noches empiezan a dar algo de tregua.
Andalucía, Murcia, Ceuta, Melilla y Canarias: verano con matices
En Andalucía continuará predominando el ambiente estable. El cielo estará poco nuboso o despejado en buena parte de Sevilla, Córdoba, Huelva y Jaén, mientras Cádiz y el entorno del Estrecho pueden recibir intervalos de nubes bajas. En las provincias orientales habrá alguna nube de evolución, pero la jornada será en conjunto seca. Granada se moverá alrededor de los 32 grados en la capital y Cádiz tendrá temperaturas mucho más moderadas por la influencia atlántica.
El calor continúa en la Región de Murcia, aunque pierde parte de su agresividad. En el interior todavía se pueden alcanzar unos 34 o 35 grados, con máximas cercanas a 33 junto al Mar Menor. El cielo presentará nubes dispersas y el ambiente seguirá siendo húmedo cerca del litoral. Después de las noches abrasadoras registradas en el sureste durante los últimos días, cualquier bajada se nota; otra cosa es llamar fresco a 34 grados, que ya sería pedirle imaginación al termómetro.
En Ceuta, el Estrecho puede favorecer la aparición de intervalos de nubes bajas, con temperaturas moderadas por el mar y viento marítimo. Melilla tendrá un escenario básicamente veraniego, con cielos poco nubosos, ambiente cálido y brisas costeras. Ninguna de las dos ciudades autónomas aparece en el núcleo de las precipitaciones más relevantes previstas para este viernes.
Canarias mantiene su régimen clásico de alisios. Lanzarote y Fuerteventura tendrán intervalos nubosos durante la mañana, con baja probabilidad de lluvias débiles y claros más amplios por la tarde. En el norte de Gran Canaria, Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro serán más frecuentes las nubes y algunas precipitaciones débiles; al sur, en cambio, dominarán el sol y el calor. El viento del norte y nordeste soplará moderado, con intervalos fuertes y rachas localmente muy fuertes en las zonas habitualmente expuestas.
En Gran Canaria todavía pueden superarse los 32 grados en vertientes del sur y oeste, mientras Lanzarote rondará los 30 en Arrecife y Fuerteventura tendrá valores más contenidos junto al mar. Aquí no llega el brusco vuelco térmico peninsular: manda el Atlántico, los alisios y esa geografía canaria que consigue meter varios tipos de tiempo en una isla antes de la hora de comer.
De la noche tropical al paraguas: un viernes de contrastes
El 21 de agosto de 2026 deja atrás la España uniformemente abrasadora de jornadas anteriores y recupera un mapa mucho más fragmentado. El norte tendrá nubes, lluvia y temperaturas suaves; el centro y el oeste ganarán estabilidad; Andalucía y Murcia conservarán el calor veraniego, y el Mediterráneo nororiental seguirá pendiente de tormentas que pueden descargar con intensidad en poco tiempo.
El principal cambio, sin embargo, está en los termómetros. La llegada de aire más fresco devuelve amplias zonas de la Península a temperaturas más normales para finales de agosto. No desaparece el verano, ni mucho menos. Simplemente deja de parecer una prueba de resistencia.
La atención durante este viernes debe concentrarse en Mallorca y Menorca durante la madrugada, el Cantábrico por las precipitaciones, el nordeste y especialmente sectores del sur de Cataluña durante la segunda mitad del día, además del norte de Castellón al final de la jornada. Son fenómenos muy locales y de evolución rápida; unos pocos kilómetros pueden separar una tarde gris de un chaparrón severo. Ese será, más que el calor, el detalle meteorológico que marque el día.

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