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El regreso de Morante: fechas anunciadas y situación actual
Sevilla fue el escenario elegido para su regreso, con más citas previstas en la temporada taurina de 2026.

Foto: Wiki
Morante de la Puebla anunció su regreso a los ruedos para el Domingo de Resurrección, el 5 de abril de 2026, en la Real Maestranza de Sevilla. La reaparición se planteó seis meses después de que el torero se quitara la coleta en Las Ventas, el 12 de octubre de 2025. Esa fecha sevillana, sin embargo, ya ha pasado: el calendario conocido también incluía tardes en la Feria de Abril, el Corpus Christi, San Miguel y la Feria de Málaga, en agosto.
La planificación apuntaba a una vuelta con varias actuaciones, no a un único paseíllo. En Sevilla se anunciaron cinco comparecencias, aunque la información publicada no coincidía plenamente sobre si San Miguel era una fecha cerrada o un hueco reservado. Como todas esas citas corresponden a 2026, no debe confundirse el anuncio de la reaparición con una fecha futura: los datos disponibles no precisan cuándo será su próxima actuación después de ese calendario.
La Maestranza, escenario elegido para reaparecer
El regreso se situó en una fecha de gran significado para Sevilla. El 5 de abril, Domingo de Resurrección, Morante debía volver a vestirse de luces en la Real Maestranza, la plaza que concentra buena parte de su vínculo artístico con la ciudad. La elección ofrecía una respuesta concreta a la expectativa creada por su gesto en Madrid: la vuelta se proyectaba en su tierra y en uno de los escenarios centrales de su temporada.
La distancia entre el adiós escénico y la reaparición prevista era de casi seis meses. El 12 de octubre de 2025, durante la Corrida de la Hispanidad en Las Ventas, Morante cortó dos orejas al cuarto toro y, después, se quitó la coleta en el ruedo. La imagen se interpretó como una retirada, pero su posterior testimonio público dejó abierta la posibilidad de que no fuera definitiva. La fecha de abril materializaba esa posibilidad como un regreso anunciado, aunque no borraba la complejidad del proceso personal que él había descrito.
La Maestranza tampoco aparecía en el plan como una cita aislada. La temporada sevillana se diseñó alrededor de varias tardes distribuidas entre primavera y otoño, con el Domingo de Resurrección como punto de partida. Ese reparto permitía que la presencia del diestro se extendiera más allá del primer reencuentro con la afición. La diferencia importa: una reaparición es el primer regreso tras una pausa; el calendario posterior muestra si esa vuelta se concibe como algo puntual o como una participación sostenida.
Qué actuaciones se habían previsto en Sevilla
La planificación atribuida al nuevo proyecto empresarial de la plaza contemplaba dos actuaciones más durante la Feria de Abril, además de la del Domingo de Resurrección. A ellas se sumaba la corrida del Corpus Christi, una fecha que la empresa quería recuperar dentro del calendario taurino sevillano. Para Morante, esa cita tenía un valor especial dentro del conjunto anunciado, que reunía celebraciones de primavera y una jornada tradicional de la ciudad.
La quinta tarde se vinculó a la Feria de San Miguel, en septiembre. En las informaciones sobre el calendario aparecieron dos formulaciones: una presentaba cinco comparecencias como cerradas, incluida San Miguel; otra hablaba de cuatro fechas confirmadas y de un espacio reservado para que Morante pudiera decidir si toreaba. Por eso, el número de tardes previsto en Sevilla debe leerse con ese matiz: cuatro citas se describieron de forma concreta y la última dependía, al menos según una de las versiones, de una decisión posterior.
La diferencia no es menor para entender el alcance del anuncio. Un hueco disponible en un cartel no equivale necesariamente a un contrato confirmado, y una previsión empresarial puede cambiar antes de que se cierre la composición definitiva de una corrida. Así, el plan apuntaba a cinco tardes en la Maestranza, el mismo número atribuido a su temporada anterior allí, pero las versiones no daban idéntico grado de certeza a la cita de San Miguel. No hay base para convertir esa discrepancia en una confirmación más rotunda.
El conjunto sí dibujaba una estrategia reconocible: concentrar la vuelta en Sevilla y repartir las actuaciones entre fechas de fuerte arraigo local. Resurrección abría el ciclo; la Feria de Abril y el Corpus lo prolongaban; San Miguel podía llevarlo hasta septiembre. Más que una reaparición de un día, el anuncio describía una temporada construida alrededor de la Maestranza, con la salvedad de que el último compromiso no aparecía igual de firme en todas las informaciones.
Las fechas de Málaga también formaban parte del calendario
El programa previsto para Morante no se limitaba a Sevilla. En la Feria de Málaga se le anunciaba en dos corridas, los días 20 y 22 de agosto de 2026, ambas a las 19:00 horas en La Malagueta. La primera tarde iba a compartir cartel con Diego Urdiales y Fortes, con toros de Núñez del Cuvillo. La segunda estaba planteada como una corrida extraordinaria por el 150 aniversario de la plaza.
Para esa cita del sábado 22 se anunciaba un cartel con Roca Rey y David de Miranda, y reses de Torrealta y Garcigrande. La programación también contemplaba la retransmisión de ambos festejos por Canal Sur Televisión, dentro de una serie de corridas emitidas desde la feria. Estas fechas eran compromisos anunciados para agosto, no una respuesta a una futura reaparición: a 23 de septiembre de 2026, ya han quedado atrás en el calendario.
La doble presencia malagueña ayuda a distinguir dos sentidos posibles de la pregunta por su vuelta. Una cosa es saber cuándo se fijó la primera actuación tras el gesto de Las Ventas, y otra, cuándo volvería a torear después de completar —o no— las fechas de 2026. Para lo primero, el anuncio señalaba Sevilla el 5 de abril. Para lo segundo, la información disponible aquí no identifica una nueva cita posterior a las de Málaga y San Miguel. No hay que presentar una fecha pasada como si aún estuviera por llegar.
El gesto de Las Ventas y el sentido de la retirada
La expectación por su regreso nació de una escena que parecía definitiva. El 12 de octubre de 2025, Morante actuó en Madrid en una jornada que incluyó un festival matinal en homenaje a Antoñete y, después, la Corrida de la Hispanidad. Tras cortar dos orejas al cuarto toro, se quitó la coleta en el centro de Las Ventas. El gesto, inesperado para el público, convirtió el final de la tarde en una despedida simbólica.
Sin embargo, quitarse la coleta no resolvía por sí solo la cuestión de si dejaría de torear para siempre. A finales de diciembre, después de recibir por tercera vez la Oreja de Oro de Radio Nacional de España, habló en el programa Clarín sobre su estado y sobre la posibilidad de regresar. Expresó que deseaba que aquello fuera un punto y aparte, aunque también reconoció que no podía saber cómo evolucionaría su situación. Su testimonio mostraba una esperanza, no una garantía, y ayuda a comprender por qué el anuncio de abril se recibió como una noticia de peso.
La secuencia también impide reducirlo todo a una maniobra de calendario. Entre octubre y abril había un intervalo de medio año, pero la duración de la pausa no explica por sí misma la decisión. El propio torero describió una lucha interior y señaló que su relación con el toreo estaba atravesada por un problema de salud mental. La vuelta anunciada era, por tanto, un cambio en sus planes públicos, no una prueba de que las dificultades hubieran desaparecido.
La salud mental, un factor que él mismo hizo público
Morante ha hablado de un trastorno disociativo complejo que, según explicó, le fue diagnosticado años atrás. También vinculó su retirada a la necesidad de retomar un tratamiento farmacológico y continuar su proceso de recuperación. Son datos personales que conviene tratar con cuidado: permiten contextualizar sus propias declaraciones, pero no autorizan a extraer conclusiones clínicas sobre su estado actual ni a atribuirle una evolución que no haya comunicado.
En sus intervenciones también relató que en 2004 viajó a Miami para someterse a sesiones de electroshock y que experimentó fallos de memoria que relacionó con ese tratamiento. Más tarde mencionó desplazamientos a Lisboa y Marinha Grande, en Portugal, mientras seguía con medicación y acudía a su psiquiatra. Ese contexto explica que la decisión de volver no se leyera como una simple cuestión profesional: el propio Morante la situó dentro de un proceso de salud personal que no puede resumirse en una fecha de cartel.
La información sobre tratamientos y diagnósticos pertenece a su experiencia y a lo que él decidió contar públicamente. No permite determinar si una actuación concreta era compatible con su recuperación ni si una pausa habría sido suficiente. En cuestiones de salud mental, el calendario taurino y las declaraciones de un artista no sustituyen la valoración de los profesionales que conocen su caso. La lectura rigurosa consiste en reconocer el contexto, sin convertirlo en especulación ni en una explicación total de cada decisión.
También por eso, el anuncio de una reaparición no debe interpretarse automáticamente como el final de sus dificultades. Un compromiso artístico puede coexistir con un tratamiento y con una evolución que no sigue una línea recta. Morante había expresado ilusión por volver a disfrutar de su oficio, pero dejó claro que las decisiones relacionadas con su cabeza eran difíciles. El regreso previsto hablaba de su intención de torear; no ofrecía un parte médico ni una certeza sobre el futuro.
Un regreso anunciado no equivale a una fecha próxima
En la actualidad, la respuesta temporal depende de qué se entienda por volver. Tras la retirada simbólica de octubre de 2025, la reaparición se fijó para el 5 de abril de 2026 en Sevilla. Después se anunciaron actuaciones en la Feria de Abril, el Corpus Christi, Málaga en agosto y, con distinto grado de confirmación, San Miguel. Todas esas fechas pertenecen a un calendario que ya ha transcurrido a 23 de septiembre de 2026.
Los anuncios permiten reconstruir el plan con bastante claridad, pero no confirman por sí solos qué compromisos acabaron celebrándose ni cuál será la siguiente aparición. La información disponible no aporta una fecha posterior al ciclo de 2026. Por eso, lo más preciso es hablar de una reaparición fijada para Resurrección y de una temporada con varias citas previstas, sin convertir esa programación en una afirmación sobre su actividad actual o futura.
El matiz devuelve la historia a su punto de partida. En Las Ventas, Morante se despidió de una forma que parecía cerrar una etapa; meses después, el calendario sevillano anunció una vuelta con varias tardes, y su propio discurso dejó abierta la puerta a un punto y aparte. La fecha emblemática fue el 5 de abril de 2026, pero el siguiente regreso aún no queda establecido por estos datos. Entre ambas cosas está la diferencia esencial entre una reaparición anunciada y una carrera cuyo rumbo, como él mismo reconoció, no podía darse por resuelto de antemano.

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