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Descenso del Sella 2027: fecha, recorrido y claves para vivirlo

El 7 de agosto de 2027, el Sella reunirá competición, tradición y una fiesta que recorre Arriondas y Ribadesella.

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dos personas en kayak desciende en sella

La próxima edición del Descenso Internacional del Sella se celebrará el sábado 7 de agosto de 2027, entre Arriondas y Ribadesella, en Asturias. La salida está prevista para las 12:00 y el recorrido principal cubre unos 20 kilómetros por el río. La fecha sigue una regla estable: se disputa el primer sábado de agosto posterior al día 2, por lo que puede caer entre el 3 y el 9 del mes.

La jornada combina una prueba de piragüismo de alto nivel con la Fiesta de las Piraguas, una celebración que llena de público las orillas y las localidades del recorrido. No es lo mismo que el descenso turístico en canoa, disponible en otros momentos del verano: la regata oficial tiene salida reglada, categorías y requisitos deportivos, mientras que la actividad recreativa es una forma distinta de recorrer el río.

La fecha de 2027 y la regla que la determina

En 2027, el primer sábado de agosto cae el día 7, así que esa será la fecha de la prueba. La norma no consiste simplemente en elegir el primer sábado del mes: si ese sábado coincide con el 1 o el 2, la celebración se traslada al siguiente. Así se explica que la edición de 2026 tuviera lugar el 8 de agosto y la de 2025, el 9. El calendario depende del día de la semana, no de una fecha fija.

La pauta se ha mantenido como referencia durante décadas, aunque ha habido excepciones. En 1992, la competición se aplazó una semana y se disputó el 15 de agosto, mientras todavía se celebraban los Juegos Olímpicos de Barcelona, que terminaron el día 9. También hubo interrupciones: la Guerra Civil impidió celebrar la prueba entre 1936 y 1943, y las ediciones de 2020 y 2021 se cancelaron durante la pandemia. Por eso, la continuidad de la tradición no significa que haya tenido lugar todos los años sin excepción.

La fecha permite anticipar el fin de semana, pero no sustituye al programa detallado de cada edición. Los horarios de transportes especiales, los cortes de tráfico, los accesos y la distribución de zonas para el público pueden variar. Para quien planea el viaje, la diferencia importa: el día de la carrera se conoce con mucha antelación, pero la logística concreta se ajusta cada año.

Arriondas, Ribadesella y veinte kilómetros de río

La salida se sitúa en Arriondas, localidad del concejo de Parres, y la meta principal, bajo el puente de Ribadesella. Entre ambos puntos, los palistas recorren alrededor de 20 kilómetros por el Sella. Algunas categorías tienen un control de llegada en Llovio, a unos 15 kilómetros de la salida; el punto exacto depende de la clase y de las reglas de la competición. No todas las embarcaciones completan necesariamente el mismo tramo.

El río no funciona como una pista idéntica de un año a otro. La corriente, el nivel del agua y el viento en la zona próxima a la ría pueden modificar la lectura del recorrido y la estrategia. En los tramos de menor profundidad, encontrar una línea eficaz puede ahorrar esfuerzo; cerca de la desembocadura, la transición hacia aguas más abiertas añade otro desafío. La distancia es una cifra sencilla, pero recorrerla deprisa exige resistencia, técnica y atención constante al cauce.

La salida es uno de los momentos más reconocibles. Las embarcaciones se colocan en tierra, con las palas sujetas por una estructura que se libera cuando el semáforo cambia a verde. Antes del arranque se leen los versos tradicionales vinculados a Dionisio de la Huerta y se entona el himno de Asturias. Después, la concentración de palistas se convierte en una larga corriente de kayaks y canoas. El comienzo mezcla una señal deportiva precisa con un ritual que el público reconoce como parte de la fiesta.

La meta bajo el puente de Ribadesella ofrece el final más visible para el público, pero no es el único punto con interés. Arriondas permite ver la preparación y la salida; los tramos intermedios muestran cómo se ordena el grupo y cómo se disputan las posiciones; Llovio ayuda a entender quién termina allí y quién continúa hacia la ría. La llegada concentra la celebración, aunque suele ser también uno de los lugares más concurridos.

Una regata oficial y una actividad turística distinta

El Descenso Internacional es una competición organizada por la Federación Española de Piragüismo, con la organización del Comité Organizador del Descenso Internacional del Sella y la Federación de Piragüismo del Principado de Asturias. Los palistas que compiten deben contar con licencia deportiva del año en curso y cumplir los requisitos de inscripción. La normativa contempla una antigüedad mínima de 60 días para esa licencia. Alquilar una piragua para una excursión no habilita para participar en la carrera oficial.

En la prueba se utilizan embarcaciones individuales y dobles, como K1 y K2, además de C1 y C2 y otras modalidades contempladas por el reglamento. Las categorías se organizan por edad y clase; entre ellas figuran cadetes, júnior, sub-23, sénior, veteranos y centenarios. En esta última, la suma de las edades de los dos integrantes debe alcanzar al menos los 100 años. Algunas categorías, incluidas las de cadetes y centenarios, tienen meta en Llovio. La clasificación y el recorrido pueden diferir según la embarcación y la categoría.

La actividad turística en canoa, en cambio, permite descender un tramo del río a un ritmo recreativo y suele ofrecer diferentes puntos de salida o llegada según el operador. No forma parte de la regata ni comparte su salida multitudinaria de mediodía. Tampoco conviene confundir la experiencia habitual de verano con las condiciones del día de la carrera: ese sábado hay una afluencia extraordinaria y la circulación, los accesos y la actividad en el río están condicionados por la competición y su dispositivo.

La Mini Sella añade otra escala a la jornada: es una prueba de menor recorrido destinada a los más pequeños y organizada por el Club Piragüismo El Sella. La presencia de distintas edades y modalidades explica por qué la prueba no se reduce a una final entre los palistas más rápidos. El programa reúne competición de élite, categorías de base y participación de deportistas con perfiles muy distintos.

Cómo seguir la carrera y organizar el día

Quien quiera ver la salida puede situarse en Arriondas, donde se concentran las embarcaciones, los clubes y buena parte del público antes del mediodía. Los puntos intermedios ofrecen otra perspectiva: permiten observar la carrera ya en marcha y seguir cómo cambian las posiciones. Ribadesella, por su parte, es el escenario de la llegada principal y de la celebración posterior. Escoger un solo lugar suele ser más realista que intentar cubrir a pie varios puntos separados por el río.

El Tren Fluvial forma parte de la tradición de la jornada y acompaña el recorrido por la línea próxima al Sella, con paradas que permiten seguir distintos momentos de la prueba. Su funcionamiento y las condiciones de acceso deben comprobarse en el programa de cada edición, porque la disponibilidad y los horarios son cuestiones operativas, no una garantía fija que pueda suponerse cada año. Es una manera singular de seguir la carrera, pero requiere planificarla como parte del evento.

El tráfico aumenta de forma notable y puede haber cortes o restricciones en las vías cercanas. Los desplazamientos entre Arriondas, los puntos intermedios y Ribadesella pueden llevar más tiempo de lo habitual; además, los accesos reservados para emergencias deben mantenerse despejados. Llegar con margen y caminar cuando sea posible ayuda a evitar desplazamientos innecesarios en plena concentración de público. Las instrucciones locales y las zonas acotadas forman parte del dispositivo de seguridad.

La jornada asturiana puede alternar lluvia ligera, claros y sol intenso, por lo que conviene prepararse para condiciones cambiantes y llevar ropa adecuada para pasar tiempo al aire libre. También es importante permanecer en las zonas habilitadas: el Sella es el campo de competición, no un espacio para cruzar el cauce o acercarse a las embarcaciones. En los márgenes, el cuidado del entorno y el respeto a los accesos permiten que la fiesta conviva con la prueba.

La Fiesta de las Piraguas va más allá de la meta

El ambiente comienza antes de la salida y continúa después de la llegada. La celebración se extiende tradicionalmente durante la noche del viernes en Arriondas y la del sábado en Ribadesella. Las calles reciben a visitantes, grupos y peñas, mientras la música y los actos previos acompañan la concentración de los palistas. La prueba está declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional desde 1980, un reconocimiento a una celebración que combina deporte, identidad local y una gran convocatoria popular.

El pregón abre el ritual público y cada edición invita a una persona distinta a leerlo. Después llegan los versos, el himno y el momento de la salida. El Himno del Sella, menos conocido fuera de Asturias, recuerda lugares y símbolos ligados a la historia de la prueba, entre ellos Infiesto, donde comenzaron las primeras excursiones fluviales, y el antiguo cañón utilizado durante años para anunciar el arranque. La ceremonia conserva la memoria de una aventura que acabó convertida en acontecimiento colectivo.

Tras la carrera, la entrega de trofeos y la comida popular en los Campos de la Oba, en Llovio, prolongan la jornada. Entre los platos tradicionales se encuentran las fabes y el arroz con leche. El Tren Fluvial, las gaitas, las agrupaciones folclóricas y los vehículos engalanados forman parte del paisaje festivo, aunque el programa concreto puede cambiar. No es solo un público que mira desde la orilla: buena parte de la celebración se organiza alrededor de la llegada, de los encuentros y del recorrido compartido entre dos localidades.

De una excursión de amigos a una cita internacional

El origen se remonta a 1929, cuando Dionisio de la Huerta, Alfonso Argüelles, el doctor Benigno Morán y Manés Fernández recorrieron en piragua cinco kilómetros del río Piloña, desde Coya hasta Infiesto. La excursión duró dos horas y media y dejó sembrada la idea de repetir el viaje. En 1930 y 1931, De la Huerta, Fernández y Argüelles realizaron nuevos descensos, primero hasta Arriondas y después hasta Ribadesella. La competición nació de una salida entre amigos, no de un proyecto deportivo ya organizado.

En 1932 se fijaron las salidas en Arriondas y las llegadas en Ribadesella, y tuvo lugar la primera edición competitiva, con 13 palistas procedentes de Oviedo, Gijón, Infiesto y Ribadesella. La prueba fue provincial; en 1935 llegaron participantes de fuera de Asturias y el descenso adquirió carácter nacional. Tras la interrupción causada por la Guerra Civil, el ámbito internacional tomó forma en 1951, con palistas de Italia y Portugal. El crecimiento fue gradual: el río y el recorrido permanecieron, pero la escala de la cita cambió.

La dimensión alcanzada se aprecia también en cifras históricas de participación. En 1994 tomaron la salida más de 1.400 embarcaciones, una imagen difícil de conciliar con el comienzo modesto de la excursión de 1929. Esa transformación ayuda a entender por qué el descenso es a la vez una regata y una fiesta territorial. La tradición no se sostiene solo por la competición, sino por la capacidad de implicar a Arriondas, Ribadesella y las comunidades del entorno.

Récords, nombres propios y una historia de igualdad

En el palmarés masculino absoluto, Walter Bouzán suma 12 triunfos, mientras Julio Martínez cuenta con 11. Bouzán logró ocho victorias consecutivas en K2 junto a Álvaro Fernández Fiuza, entre 2010 y 2017. Martínez, por su parte, encadenó nueve triunfos entre 1998 y 2006. El récord de la prueba masculina K2 que recoge el palmarés corresponde a Julio Martínez y Miguel Fernández Castañón, con 1 hora, 1 minuto y 14 segundos, establecido en 2009. Son marcas que muestran hasta qué punto la coordinación de una pareja puede ser decisiva.

En la categoría femenina, Mara Santos es la palista con más victorias individuales, con 22 triunfos en el descenso. El palmarés también refleja la creciente presencia de competidoras españolas y extranjeras en K1 y K2, aunque la participación femenina no estuvo exenta de controversias. En 2017, la campeona Beatriz Manchón denunció que el reglamento no le permitía competir en la categoría absoluta junto a Manuel Busto y que la existencia de una categoría mixta no resolvía, a su juicio, la desigualdad planteada.

La reclamación llegó a los tribunales y en 2019 la Audiencia Nacional desestimó el recurso, al considerar ajustada a derecho la decisión del comité organizador. El episodio muestra que una competición con larga historia también puede quedar atravesada por debates sobre sus categorías y sus reglas. La discusión no altera el recorrido ni la fecha, pero sí forma parte del contexto deportivo del Sella.

Los podios recientes mantienen viva la competencia internacional. En 2026, Walter Bouzán y Bertín Llera ganaron la prueba masculina K2, mientras Amaia Osaba y Llara Tuset Fernández se impusieron en la femenina K2. En K1 masculino venció Alberto Plaza Sagredo y en K1 femenino, Zsófia Vörös. La lista de vencedores cambia, pero los registros históricos permiten seguir la evolución de la prueba y reconocer a quienes han marcado distintas épocas.

Un sábado de agosto que une río y territorio

La cita de 2027 vuelve a ofrecer una ocasión para conocer el oriente asturiano más allá de las horas de competición. Arriondas es el punto de partida natural para quien quiere vivir la salida; Ribadesella reúne la meta, la ría y la celebración posterior. Quienes amplían la estancia pueden combinar la jornada con visitas a los paisajes de los Picos de Europa, la costa y otras localidades de la zona, aunque el día de la prueba conviene reservarlo para los desplazamientos y la multitud que acompañan al descenso.

La diferencia entre mirar la carrera y participar en ella también ayuda a planificar: la prueba internacional exige licencia, inscripción y cumplimiento del reglamento; remar en una excursión turística es otra actividad, con tramos y condiciones propios. Para el público, el plan consiste sobre todo en elegir dónde seguir el recorrido, tener en cuenta el transporte y aceptar que los tiempos pueden depender del tráfico y del dispositivo de la jornada. El río ofrece un espectáculo deportivo, pero la fiesta se entiende mejor cuando se contempla como una celebración de todo el valle.

Desde aquella excursión de cinco kilómetros hasta una competición que reúne palistas de numerosos países, el Sella ha cambiado de escala sin perder su centro: un río, una salida compartida y el trayecto hacia el mar. El sábado 7 de agosto de 2027, las embarcaciones volverán a partir de Arriondas rumbo a Ribadesella. La regla del calendario permite saber cuándo llegará la fiesta; su historia explica por qué, año tras año, sigue convocando a deportistas y espectadores a ambas orillas.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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