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Cuando es Carnaval 2026: calendario de festejos en el mundo
Carnaval 2026 cae el 17 de febrero: calendario 2026 y fechas clave en España y el mundo, de Cádiz y Canarias a Venecia, Río y Nueva Orleans.

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Carnaval 2026 cae el 17 de febrero: calendario 2026 y fechas clave en España y el mundo, de Cádiz y Canarias a Venecia, Río y Nueva Orleans.
Carnaval 2026 tiene una fecha que lo ordena todo, desde las murgas que afinan en enero hasta la última carroza que apura la noche: el martes 17 de febrero de 2026 es el día grande y también el último. Al día siguiente, miércoles 18, llega el Miércoles de Ceniza, que es cuando el calendario —y la tradición— cambia de pantalla.
Con ese ancla se entiende el mapa entero: el fin de semana fuerte cae el 14 y 15 de febrero, el lunes 16 suele ser el día “bisagra” (medio festivo, medio despedida) y el martes 17 es ese punto exacto en el que media humanidad baila y la otra media empieza a barrer confeti… o lo deja para el jueves, que también es una costumbre.
La fecha que manda en 2026 y por qué cae cuando cae
Carnaval no se fija con un alfiler: se calcula. La mecánica suena a catecismo y a astronomía a la vez, pero es bastante simple cuando se baja a tierra. El martes de Carnaval es siempre el día anterior al Miércoles de Ceniza, y el Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma, ese tramo de 40 días (más los domingos, por eso la cifra real es mayor) que conduce hasta la Semana Santa. En 2026, el golpe de gong está claro: Ceniza es 18 de febrero y, por tanto, el último día de Carnaval es 17 de febrero.
El “fin de semana grande” de 2026: dónde cae el ruido
En términos prácticos, la mayoría de celebraciones que se pegan al calendario tradicional se apelotonan alrededor de cuatro días: sábado 14, domingo 15, lunes 16 y martes 17. El sábado suele ser el gran desfile nocturno en muchísimas ciudades europeas; el domingo es el día familiar (y el día de las comparsas con luz natural, que siempre cambia la estética); el lunes es la jornada rara, la que en algunos sitios se vuelve festivo local y en otros es simplemente una noche más; el martes es la traca final, con su punto de “última oportunidad” para salir con máscara sin que parezca que se llega tarde. Y luego, el miércoles, el silencio relativo.
A partir de ahí, cada ciudad decide si es fiel al reloj o si hace como Venecia, Niza o Las Palmas: estirar el Carnaval como si fuera un chicle de colores, semanas y semanas, hasta que el calendario se rinde.
España: febrero se llena, pero cada ciudad juega su partida
En España, Carnaval 2026 no es una única fiesta: es un archipiélago. Hay ciudades que viven el calendario litúrgico al milímetro, otras que lo doblan para encajar cabalgatas, concursos y fines de semana, y luego están las que directamente convierten el Carnaval en temporada, con actos que empiezan cuando enero aún está fresco y terminan ya con marzo en marcha.
En Cádiz, por ejemplo, el Carnaval se vive con esa mezcla de teatro y calle que no se copia, se hereda. El ayuntamiento ha fijado el núcleo del calendario con tres clavos muy visibles: la Gran Final del COAC el viernes 13 de febrero en el Gran Teatro Falla; el pregón el sábado 14, en la plaza de San Antonio, a cargo de Manu Sánchez; y la Gran Cabalgata el domingo 15. A partir de ahí, Cádiz no se apaga en el martes 17 como si fuese un interruptor: el Carnaval en la ciudad se mueve del 12 al 22 de febrero, con carruseles de coros, noches largas y esa sensación de que la sátira sigue flotando incluso cuando ya es de día. En Cádiz, la palabra COAC no es un acrónimo frío: es un calendario emocional.
El otro gran polo es Canarias, donde la idea misma de “Carnaval” se vuelve más amplia, más escénica, más de ciudad-entera. Santa Cruz de Tenerife tiene un calendario 2026 con arranque muy temprano: la gala inaugural y el sorteo/presentación de candidatas se sitúan el 16 de enero, la final de murgas aparece el 31 de enero, la Gala de Elección de la Reina cae el miércoles 11 de febrero, la Cabalgata anunciadora el viernes 13, y el Coso Apoteosis llega clavado al día final del Carnaval tradicional, el martes 17 de febrero. Además, el formato de Carnaval de Día vuelve a ser protagonista, con una primera gran cita el domingo 15 y otra el sábado 21, ya más allá del martes, como una prórroga festiva con sol y purpurina.
Y si Santa Cruz estira, Las Palmas de Gran Canaria estira todavía más. El programa oficial sitúa el Carnaval 2026 (con temática Las Vegas) desde el 23 de enero hasta el 1 de marzo, con un carril central de eventos en febrero: concursos, galas, noches temáticas y una secuencia clara de grandes fechas como la Gala de la Reina el 13 de febrero, la Gala Drag Queen el 20 de febrero y la Gran Cabalgata el 28 de febrero. Aquí el martes 17 existe, sí, pero convive con un calendario propio que hace que el Carnaval parezca una estación del año.
En la Península, además de Cádiz, hay dos nombres que en 2026 quedan especialmente “bien colocados” respecto al fin de semana grande. Badajoz, Fiesta de Interés Turístico Internacional, ha fijado su Carnaval del 13 al 22 de febrero, es decir, engancha de lleno el viernes 13, el sábado 14, el domingo 15 y toda la franja que desemboca en el martes 17, con la ciudad convertida en un tablero de comparsas, desfiles y concursos donde la frontera con Portugal se nota más en la geografía que en el ambiente. En Sitges, el Carnaval 2026 se mueve del 7 al 18 de febrero, con el tramo más intenso del 12 al 18, enlazando Jueves Lardero, rúas y el final ya en Miércoles de Ceniza; Sitges tiene ese punto de carnaval-costero, de lentejuelas que reflejan farolas, y la tradición del Rey Carnestoltes como figura central.
Y luego está el caso de Águilas (Murcia), que juega a otra escala temporal: su programa 2026 arranca el 31 de enero y se prolonga hasta el 6 de marzo. Ahí el Carnaval es un relato por capítulos, con galas, actos y un calendario que se va desplegando como un telón largo. En la misma lógica de “fechas que se adaptan”, hay municipios que adelantan desfiles para coger su propio fin de semana. Lorca, por ejemplo, ha marcado su desfile principal el sábado 7 de febrero, con personajes de corte (Reina, Momo y Musa) y más de un millar de participantes. Y en el carril de carnavales urbanos que buscan el golpe de sábado, Alicante tiene señalado el sábado 14 de febrero como su gran “Sábado Ramblero”, con programación amplia y un cierre que incluso se estira hasta marzo con actos como el Domingo de Piñata. En Torrejón de Ardoz, el calendario municipal se coloca del 13 al 15 de febrero, con conciertos anunciados y un Entierro de la Sardina como broche del domingo.
Todo esto dibuja una idea útil y muy concreta: en España, el “Carnaval 2026” se concentra alrededor del 14–17 de febrero para quien busque la fecha universal, pero los calendarios locales —sobre todo en Cádiz y Canarias— convierten el mes entero en una pista de baile con horarios propios. Y no hay contradicción: es la gracia.
Europa: máscaras que empiezan en enero y otras que llegan tarde
Europa es el continente donde más se nota que Carnaval no es una sola cosa, sino una familia entera de fiestas. La misma palabra sirve para hablar de una máscara veneciana que parece tallada en silencio y de una calle alemana a las 11:11 de la mañana donde todo el mundo canta como si fuera normal. En 2026, el eje 17 de febrero sigue mandando en muchos sitios, pero las grandes capitales del Carnaval europeo suelen moverse con ambición de calendario.
Venecia lo tiene clarísimo: el Carnevale di Venezia 2026 está programado del 31 de enero al 17 de febrero. Eso significa que la ciudad arranca con enero aún vivo y termina exactamente en el martes de Carnaval. Venecia no “espera” a febrero: abre la puerta antes, y esa anticipación tiene sentido porque su Carnaval es también una agenda cultural, un desfile continuo de actos, disfraces, bailes y puesta en escena. La imagen clásica —máscara blanca, capa oscura, el sonido del agua en los canales— no es un tópico sin más: es una estética sostenida por calendario.
En Francia, Niza vuelve a demostrar que el Carnaval puede ser el gran evento de invierno sin obedecer a la lógica de “terminar cuando empieza la Cuaresma”. Su edición 2026 se sitúa del 11 de febrero al 1 de marzo, con un programa oficial que reparte grandes desfiles, corso iluminado, batalla de flores y ese aire de Riviera que mezcla fiesta y postal. Aquí el martes 17 cae dentro, pero no define el final: es un episodio central, no el último.
En Alemania, la precisión es casi un rasgo cultural. Colonia marca el inicio del carnaval callejero el jueves 12 de febrero (Weiberfastnacht), coloca el gran Rosenmontag el lunes 16, y remata con el Violet Tuesday el martes 17 de febrero. Hay algo casi mecánico en esa secuencia: jueves se abre la ciudad, lunes se desborda, martes se apura. Y alrededor, conciertos, sesiones, bailes, celebraciones que convierten la ciudad en una especie de escenario permanente.
Bélgica aporta uno de los carnavales más singulares por tradición y puesta en escena. El Carnaval de Binche en 2026 se celebra del domingo 15 al martes 17 de febrero, y ese tramo es importante: Binche no se entiende sin su clímax del martes, con los Gilles, sus trajes, sus rituales y la sensación de estar viendo una tradición que no pide disculpas por ser antigua. Son tres días contados, compactos, intensos.
Y luego llega el giro suizo, la excepción que conviene tener grabada para no confundirse: Basilea va a contratiempo a propósito. Su Fasnacht no cae antes de Ceniza, sino después. En 2026 está programada del 23 al 25 de febrero, con el gran cortejo el lunes y el miércoles y ese arranque emblemático, el Morgestraich, que convierte la ciudad en un paisaje de luz y tambores cuando el resto de Europa ya está guardando el disfraz en el armario. Basilea demuestra que “Carnaval” puede ser también una decisión identitaria: llegar tarde, pero llegar con estilo.
Si se mira hacia el calendario ortodoxo, Europa todavía se vuelve más variada. En Grecia, por ejemplo, la temporada de Apokries (Carnaval) se relaciona con la Cuaresma ortodoxa y culmina con celebraciones que llevan a un lunes propio, el Clean Monday, que en 2026 cae el 23 de febrero. En Patras, uno de los grandes carnavales griegos, la edición 2026 arranca oficialmente el 17 de enero y sitúa su clímax con la Gran Parada el domingo 22 de febrero. Ese dato es interesante porque enseña otra forma de rematar: no es martes 17, es el domingo 22… y al día siguiente, lunes 23, empieza el tramo de recogimiento ortodoxo. Otro reloj, otra música, mismo espíritu de máscara.
América: Mardi Gras marca el ritmo y el Caribe lo electrifica
En América, el martes 17 de febrero de 2026 pesa mucho. Sobre todo en Estados Unidos, donde la palabra Mardi Gras es casi una marca cultural, y en el Caribe, donde el Carnaval tiene pulso propio, con músicas que no se parecen a ninguna otra y una calle que se convierte en escenario.
Nueva Orleans fija sin dudas su Mardi Gras Day el martes 17 de febrero de 2026, y lo importante aquí es que la ciudad entiende Carnaval como temporada. La fecha de inicio oficial se vincula a Twelfth Night, el 6 de enero, y desde ahí se construye una escalera de desfiles, krewes, bailes, tradiciones y barrios que van acumulando energía hasta el martes final. No es una fiesta que “empieza” el fin de semana y “acaba” el martes: es una narración larga que culmina ese día, con el barrio francés, St. Charles, Magazine Street y el resto del mapa urbano actuando como capítulos distintos de una misma historia.
En Trinidad y Tobago, el calendario es exacto y, además, está explicitado con una precisión casi legal: el Carnaval 2026 se celebra el lunes 16 y el martes 17 de febrero. Dos días que son el corazón del evento, con el arranque simbólico de madrugada, el J’Ouvert, cuando la gente toma la calle en un estallido que mezcla barro, pintura, música y una energía que no se explica con adjetivos. Trinidad tiene eso: no parece “una fiesta”, parece un fenómeno físico.
En Colombia, el Carnaval de Barranquilla ha situado sus fechas oficiales del 14 al 17 de febrero de 2026, lo que encaja perfecto con el patrón del fin de semana grande: sábado 14 como arranque a lo grande, domingo 15 y lunes 16 como días de grandes desfiles, y martes 17 como cierre. Barranquilla funciona como un universo con personajes, expresiones folclóricas y grandes eventos —Batalla de Flores, paradas, comparsas— que convierten la ciudad en un escenario masivo donde la tradición y la música compiten por ocupar el centro del plano.
En América del Norte hay otro “Carnaval” que merece hueco aunque sea de otra especie, porque demuestra que la palabra no siempre depende de Ceniza: el Carnaval de Québec (Carnaval de Québec) en 2026 se celebra del 6 al 15 de febrero, un gran festival de invierno con esculturas de hielo, desfiles nocturnos y el clásico Bonhomme como figura omnipresente. No es un carnaval de Cuaresma, pero sí es Carnaval en sentido de ciudad transformada, con agenda y ritual propio. En pleno febrero, mientras en otros sitios se discute si llueve o no para el desfile, Québec hace del frío el protagonista y lo convierte en espectáculo.
El resultado, mirando el continente en 2026, es un arco muy claro: 6–15 de febrero para Québec, 14–17 para Barranquilla, 16–17 para Trinidad y Tobago, y 17 como fecha absoluta para Nueva Orleans. Diferentes paisajes, mismo pulso: la calle convertida en guion.
Brasil, Bolivia y el Carnaval como temporada de alto voltaje
Si Europa aporta tradición y precisión, y América aporta Mardi Gras y Caribe, Sudamérica aporta algo que suele dejar a cualquiera sin palabras: la sensación de que Carnaval no es “una fecha”, sino un estado. En 2026, el núcleo vuelve a caer donde debe, pero los grandes carnavales del continente se comportan como temporadas con preludios, ensayos y finales con nombre propio.
En Río de Janeiro, la organización oficial de los desfiles del Grupo Especial ha marcado una secuencia nítida: los desfiles principales en el Sambódromo se celebran el domingo 15, el lunes 16 y el martes 17 de febrero de 2026. Tres noches, tres capítulos grandes, con escuelas de samba que compiten con un nivel de producción que roza lo inverosímil: carrozas como edificios móviles, baterías que suenan como un motor perfecto, coreografías que no “ocurren”, se construyen durante meses. El Carnaval de Río, además, se enmarca en una ventana más amplia que en 2026 se mueve del 13 al 21 de febrero, porque hay desfiles de otras categorías y, sobre todo, un epílogo que tiene categoría propia: el Desfile de las Campeonas el sábado 21 de febrero, cuando las mejores vuelven a salir y la ciudad revive lo mejor como quien repite una canción en bucle porque no quiere que se termine.
En São Paulo, el calendario del Sambódromo de Anhembi también queda bien definido y muy pegado a la lógica de 2026: la fiesta arranca el 7 de febrero con desfiles del Grupo de Acesso 2, el Grupo Especial desfila el 13 y 14 de febrero (viernes y sábado), el Grupo de Acesso 1 aparece el 15, y el Desfile de las Campeãs vuelve el 21 de febrero. São Paulo tiene un perfil distinto al de Río —otra escala urbana, otro tipo de público, otro ritmo— pero en lo esencial comparte algo: el Carnaval como gran industria cultural, con rivalidad, estética y un calendario que no improvisa.
En Bolivia, el Carnaval de Oruro vuelve a situarse como una de las celebraciones más intensas por la mezcla de tradición religiosa y cultura popular andina. En 2026, el marco general se mueve del 7 al 17 de febrero, con días especialmente señalados del 14 al 17. La Gran Peregrinación al Socavón se sitúa el sábado 14 de febrero, y el domingo 15 aparece como jornada central de entradas y corso. Oruro tiene un carácter muy propio: no es solo espectáculo, también es devoción; no es solo desfile, también es promesa, y esa mezcla se nota en la manera en que el Carnaval ocupa la ciudad, como un río de trajes y música que no parece tener fin.
Con Brasil y Bolivia se entiende una idea práctica: en 2026, el “martes 17” sigue siendo la piedra angular, pero los grandes carnavales sudamericanos funcionan con prólogos (enero, principios de febrero), núcleos muy concentrados (13–17) y epílogos que alargan la fiesta hasta el 21 o incluso hasta marzo, según el lugar. El calendario no solo marca días: marca intensidades.
Febrero 2026: el mundo baila hasta el 17
Con todos los nombres y fechas sobre la mesa, Carnaval 2026 se ve como un mapa con centros de gravedad. El primero es obvio: martes 17 de febrero como final universal del ciclo que desemboca en el Miércoles de Ceniza (18 de febrero). A su alrededor se apilan los días más repetidos por medio mundo —14, 15, 16 y 17—, que es cuando coinciden desfiles grandes, calles llenas y esa sensación de “ahora sí”.
El segundo centro de gravedad es la idea de temporada. En España, la temporada tiene acento y apellidos: Cádiz del 12 al 22 con su triada COAC–pregón–cabalgata en 13–14–15; Badajoz del 13 al 22; Sitges del 7 al 18 con el tramo fuerte del 12 al 18; Águilas del 31 de enero al 6 de marzo. En Canarias, temporada casi significa “medio trimestre”: Santa Cruz de Tenerife arranca el 16 de enero y coloca su coso el 17 de febrero; Las Palmas abre el 23 de enero y remata el 1 de marzo, con galas y cabalgatas que convierten el calendario en una escalera larga.
En Europa, temporada es casi marca de ciudad: Venecia del 31 de enero al 17 de febrero, Niza del 11 de febrero al 1 de marzo, Colonia con su semana de calle del 12 al 17, Binche del 15 al 17, y Basilea que llega después, del 23 al 25, como un eco tardío que se niega a desaparecer. En Grecia, el juego cambia y el clímax se mueve hacia el 22 de febrero en Patras, con un Clean Monday el 23 que confirma que no todo el continente escucha el mismo metrónomo.
En América, el 17 es una fecha que pesa: Mardi Gras en Nueva Orleans el 17, con temporada desde el 6 de enero; Trinidad y Tobago el 16–17 como corazón oficial; Barranquilla del 14 al 17 como bloque compacto; y Québec del 6 al 15 demostrando que, a veces, Carnaval es un invierno entero convertido en festival. Y en Sudamérica, la precisión convive con el exceso: Río concentra sus noches principales del 15 al 17 y se reserva el 21 para el desfile de campeonas; São Paulo coloca su Grupo Especial el 13–14 y también remata el 21; Oruro estira del 7 al 17 con su peregrinación marcada el 14.
En 2026, por tanto, Carnaval no es solo “cuándo cae”: es cómo cae. Cae en martes 17 si se mira la tradición del calendario occidental, cae en semanas si se mira la vida real de las ciudades, cae en enero si se mira Venecia o Patras, cae en marzo si se mira Niza, Las Palmas o Águilas. Y cae, sobre todo, en una idea que se repite con nombres distintos: la calle como escenario, la máscara como permiso y el calendario como excusa para que el mundo —por unos días— parezca menos serio de lo habitual.

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