Actualidad
Manresa: ¿qué ocurrió en el kilómetro previo al apuñalamiento mortal?
Los Mossos reconstruyen los últimos minutos de Carles Vilajosana: casi un kilómetro de acoso, una puñalada mortal y dos menores en régimen cerrado

Resumen
- Vilajosana fue seguido casi un kilómetro antes de recibir la puñalada mortal
- Dos menores de 15 y 16 años están internados cautelarmente en régimen cerrado
- Uno de los detenidos había salido de un centro juvenil el 31 de julio
La investigación sobre la muerte de Carles Vilajosana, el jardinero de 45 años apuñalado durante la madrugada del 1 de septiembre en Manresa, ha permitido reconstruir con mucha más precisión sus últimos minutos. Lo que inicialmente apareció como una pelea callejera en plena resaca de la Festa Major fue, según los testimonios recabados por los Mossos d’Esquadra, una secuencia bastante más larga: Vilajosana había intervenido horas antes para separar a dos grupos de jóvenes y, cuando volvió a encontrarse con algunos de ellos, comenzó un enfrentamiento que se prolongó por varias calles de las Escodines.
El recorrido fue de casi un kilómetro. Vilajosana y sus amigos pasaron por calles como Nou de Santa Clara, Sant Maurici y Divina Pastora. En esta última zona habría recibido la puñalada que le perforó el corazón. Todavía pudo avanzar unos metros hasta la calle Sant Jaume, donde acabó desplomándose. Los servicios de emergencia intentaron reanimarlo, pero la herida era mortal.
Un encuentro anterior que cambia la reconstrucción del crimen
Uno de los datos que más ayuda a entender lo ocurrido apareció después de las primeras detenciones. Horas antes del ataque, Carles Vilajosana había acudido con sus dos hijos gemelos al correfoc de la Festa Major de Manresa. Tras terminar el acto y después de que los niños se marcharan con su madre, permaneció en la ciudad con varios amigos.
En algún momento de la noche se encontraron con una pelea entre dos grupos de adolescentes. Vilajosana intervino para separarlos. No era, por tanto, uno de los protagonistas originales de aquella disputa. Se había metido en medio para intentar detenerla.
La noche continuó y los grupos se separaron. Más tarde, ya alrededor de las cinco de la madrugada, Vilajosana y sus acompañantes volvieron a coincidir con algunos de aquellos jóvenes. Ahí empezó una segunda secuencia, mucho más grave.
Según los testimonios recogidos durante la investigación, uno de los adolescentes habría lanzado un cono de tráfico hacia el grupo de Vilajosana. Se produjeron entonces nuevos enfrentamientos y desplazamientos por el barrio. No fue un encontronazo de apenas unos segundos: el episodio se extendió por distintas calles hasta desembocar en la agresión mortal.
De Nou de Santa Clara a Divina Pastora: casi un kilómetro
La reconstrucción más reciente sitúa el inicio de esta segunda fase en el entorno de Nou de Santa Clara. Desde allí, los implicados fueron desplazándose por Sant Maurici y otras calles de las Escodines.
El trayecto importa. Y mucho. Permite abandonar la primera imagen, algo borrosa, de una pelea espontánea concentrada únicamente en la calle Sant Jaume. Los investigadores manejan ahora una secuencia en movimiento, con encontronazos sucesivos y un recorrido de algo menos de un kilómetro.
El grupo de adolescentes estaba formado por cuatro o cinco jóvenes; Vilajosana también se encontraba acompañado por varios amigos. Precisamente la presencia de esos testigos directos ha permitido a la División de Investigación Criminal reconstruir buena parte de lo sucedido.
La agresión decisiva habría ocurrido en Divina Pastora. Allí, uno de los menores habría asestado a Vilajosana una única cuchillada en el pecho. La herida alcanzó el corazón y provocó una hemorragia de extrema gravedad.
La calle Sant Jaume fue el lugar donde cayó, no donde empezó todo
Este detalle corrige y amplía las primeras informaciones conocidas tras el homicidio. Vilajosana consiguió avanzar después de resultar herido y terminó cayendo en la calle Sant Jaume, punto en el que fue localizado gravemente herido.
Los agentes que llegaron primero comenzaron las maniobras de reanimación hasta la llegada de los sanitarios. No pudieron salvarle.
En la primera información publicada sobre el apuñalamiento mortal en Manresa ya se recogían la muerte del jardinero, las dos detenciones y los primeros interrogantes sobre la mecánica del ataque. La investigación posterior ha permitido completar aquella fotografía inicial y situar la puñalada mortal dentro de un episodio mucho más prolongado.
Dos menores de 15 y 16 años, internados en régimen cerrado
La justicia ha acordado el internamiento cautelar en régimen cerrado de los dos menores detenidos, de 15 y 16 años, por su presunta participación en los hechos. Uno de ellos deberá recibir también tratamiento terapéutico.
Por ahora, la calificación judicial es de homicidio, una consideración provisional que podría modificarse a medida que avance la investigación y se determine con precisión la responsabilidad de cada implicado.
Los testimonios sitúan al adolescente de 16 años como presunto autor de la puñalada mortal. Al menor de 15 años se le atribuye participación en el enfrentamiento previo. La investigación deberá establecer qué hizo exactamente cada uno y comprobar el papel de los demás jóvenes que formaban parte del grupo.
Conviene conservar algo que con frecuencia desaparece cuando una noticia salta de los atestados policiales a las redes sociales: que dos personas hayan sido detenidas e internadas cautelarmente no equivale a una condena. El procedimiento continúa bajo la jurisdicción de menores.
Uno de los detenidos había salido de un centro juvenil el 31 de julio
El historial del menor de 15 años ha añadido una segunda capa al caso. El adolescente había permanecido casi tres meses internado en el centro de justicia juvenil Can Llupià, en Barcelona, después de otra agresión grave ocurrida también en Manresa.
Aquel episodio se remonta al 8 de abril. Un camarero estaba recogiendo la terraza de un establecimiento cuando fue atacado con un destornillador. El arma penetró unos cuatro centímetros en la zona próxima al hombro y al pecho. La víctima sobrevivió después de apartarse instintivamente en el momento de la agresión.
Semanas después, tras otro supuesto robo violento, el joven ingresó en Can Llupià el 6 de mayo mientras esperaba juicio. Salió el 31 de julio, en régimen de libertad vigilada. Poco más de un mes después fue detenido de nuevo por su presunta participación en el episodio que acabó con la vida de Vilajosana.
Es uno de los elementos que han abierto en Manresa un debate incómodo sobre reincidencia juvenil, seguimiento de menores conflictivos y capacidad del sistema de protección y justicia juvenil. Las respuestas fáciles abundan; los expedientes sociales, familiares, educativos y judiciales suelen ser bastante menos fotogénicos.
Quién era Carles Vilajosana y por qué su muerte ha golpeado al Bages
Carles Vilajosana tenía 45 años, era padre de dos hijos gemelos y residía en Castellnou de Bages. Había trabajado en el sector del vino, regentó durante una etapa un conocido establecimiento de Manresa y en los últimos años se dedicaba profesionalmente al mantenimiento de jardines y zonas verdes.
Era una persona conocida en la comarca y participaba activamente en la vida social. De ahí que el homicidio haya provocado una reacción especialmente intensa en Manresa y Castellnou de Bages: minutos de silencio, concentraciones y una marcha con velas han reunido a centenares de vecinos.
Este viernes, 4 de septiembre, está prevista a las 12.00 la ceremonia funeraria en el Nou Tanatori Mémora de Manresa, después del velatorio iniciado el jueves.
La imagen que queda de aquellas últimas horas tiene una crueldad difícil de esquivar. Vilajosana había llevado a sus hijos al correfoc, después siguió la fiesta con amigos y, en algún momento de la madrugada, decidió intervenir para separar una pelea ajena. Un gesto bastante corriente. Casi doméstico. Horas después estaba muerto.
El crimen también ha desatado desinformación sobre los detenidos
La conmoción por el homicidio ha convivido desde el primer momento con afirmaciones falsas difundidas en redes sociales y utilizadas también en el debate político. Se aseguró, entre otras cosas, que los dos arrestados eran menores extranjeros no acompañados.
Los datos confirmados no sostienen esa versión. Ambos jóvenes nacieron en Cataluña. El adolescente de 16 años nació en Manresa y es hijo de padres marroquíes; el de 15 años también nació en Manresa y es hijo de padres españoles.
Su origen familiar no altera una coma de la gravedad de los hechos investigados ni de los antecedentes conocidos. Tampoco sustituye a la investigación policial. Convertir un homicidio en combustible identitario antes incluso de reconstruir qué ocurrió es una tentación vieja; las redes sociales simplemente le han puesto turbo.
El centro del caso sigue siendo otro: un hombre murió de una cuchillada en el corazón, existen dos menores investigados, hay testigos directos y los Mossos han podido reconstruir una secuencia que comenzó bastante antes del punto donde finalmente cayó la víctima.
Una noche que ahora puede reconstruirse calle a calle
Tres días después del crimen, la investigación ofrece una imagen mucho más definida. Carles Vilajosana intervino inicialmente en una pelea entre jóvenes, volvió a encontrarse después con uno de aquellos grupos y quedó atrapado en un enfrentamiento que avanzó durante casi un kilómetro por las Escodines. La agresión mortal se habría producido en Divina Pastora; Sant Jaume fue el lugar donde terminó desplomándose.
Los dos menores detenidos permanecen internados en régimen cerrado y el procedimiento sigue abierto bajo una calificación provisional de homicidio. Quedan cuestiones por resolver, especialmente el grado concreto de participación de cada joven y el papel de los demás integrantes del grupo.
Lo esencial, sin embargo, empieza a estar trazado. No fue simplemente una pelea surgida a las cinco de la mañana en un punto cualquiera de Manresa. Hubo un encuentro anterior, una mediación, un segundo cruce, un largo desplazamiento por el barrio y, al final de ese recorrido, una sola puñalada. Bastó.












