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¿Qué pasó en la comunión de las hijas de Kiko Hernández y Fran Antón?
Kiko Hernández y Fran Antón recuerdan la comunión de Abril y Jimena con nuevas imágenes, invitados conocidos y detalles de una jornada muy familiar.

Resumen
- Kiko Hernández recuerda la comunión de Abril y Jimena celebrada en abril
- Nuevas imágenes muestran invitados, detalles y momentos familiares
- La celebración reunió a Fran Antón, amigos y rostros conocidos de la TV
Kiko Hernández y Fran Antón han vuelto a colocar en primer plano uno de los momentos más íntimos de su familia: la Primera Comunión de Abril y Jimena. La nueva publicación del televisivo, acompañada de imágenes y un agradecimiento muy personal a quienes participaron en la celebración, ha disparado otra vez el interés por una ceremonia que, en realidad, no acaba de producirse: tuvo lugar en Madrid el 26 de abril de 2026.
Lo nuevo es ese álbum familiar que reaparece meses después y el mensaje con el que Hernández y Antón recuerdan el día. Familiares, amigos, actuaciones, vestidos de comunión, una comida posterior y muchos detalles que hasta ahora habían circulado de forma fragmentaria. La fotografía completa —nunca mejor dicho— dibuja una celebración muy familiar, aunque con varios rostros conocidos alrededor.
La publicación que ha devuelto la comunión a la actualidad
Kiko Hernández ha querido agradecer públicamente el trabajo y el cariño de quienes hicieron posible aquella jornada. En su mensaje menciona al fotógrafo Ricardo Arranz, a Mensajeros de la Paz, al entorno parroquial del padre Ángel y al espacio en el que continuó la fiesta. También dedica unas palabras especiales a los amigos y familiares que hicieron esfuerzos por acompañarles.
El tono está lejos del Kiko televisivo de la réplica rápida y el colmillo afilado. Aquí aparece, sobre todo, el padre. Hernández habla de tiempo, ilusión y afecto; de personas que hicieron “malabares” por estar presentes y de un día que la familia difícilmente olvidará. Es esa parte más privada de su vida la que explica que la historia haya recuperado fuerza cuatro meses después de la celebración.
Las imágenes difundidas muestran una decoración donde predominaban el blanco y los detalles dorados, con una puesta en escena muy cuidada pero sin convertir la comunión en una gala televisiva, aunque alguna cara conocida había, claro. Tras la ceremonia religiosa, la jornada continuó con una comida y una celebración familiar junto al círculo próximo de la pareja.
Abril y Jimena fueron las verdaderas protagonistas
Abril y Jimena, nacidas en 2017, tenían nueve años cuando celebraron su Primera Comunión. Para la ocasión llevaron diseños de Vuvalu Moda, firma especializada en ropa infantil de ceremonia. Antes del acto también se habían visto batas personalizadas con sus nombres y referencias a la fecha, uno de esos detalles domésticos que terminan contando más de una celebración que cualquier posado milimétricamente ensayado.
Kiko Hernández y Fran Antón optaron por una estética coordinada. Ambos llevaron trajes en tonos beige de Roberto Vicentti, confeccionados a través de Sedka Novios, aunque diferenciaron sus conjuntos mediante las corbatas. Una verde oscura y otra rosa, según las informaciones difundidas tras la ceremonia.
Los invitados conocidos que acompañaron a la familia
La comunión reunió a familiares y amigos, pero también a nombres vinculados desde hace años al mundo de la televisión y el espectáculo. Entre los asistentes citados tras la celebración estuvieron Charo Reina, Lara Dibildos y Marta López. Reina, además, protagonizó un momento musical dedicado a las niñas.
No era, pese al ecos mediático posterior, una alfombra roja. El centro seguían siendo Abril y Jimena y esa parece haber sido también la intención de Hernández y Antón: enseñar parte del día sin desplazar a las niñas del lugar que les correspondía.
Una celebración que continuó en Cuatro Vientos
Después de la ceremonia, familiares e invitados se trasladaron a El Mirador de Cuatro Vientos, un espacio madrileño destinado a bodas y grandes celebraciones familiares. Allí continuó la fiesta en un ambiente más distendido, con comida, jardines y actividades para los más pequeños.
El lugar vuelve a aparecer expresamente en el mensaje reciente de agradecimiento de la pareja. No es un dato menor: el nuevo material publicado no cambia lo conocido sobre la comunión, pero sí completa la dimensión personal de aquella jornada, especialmente al identificar a algunas de las personas y entidades a las que Kiko y Fran atribuyen parte del éxito de la celebración.
El vínculo de Kiko Hernández con el padre Ángel viene de lejos
La referencia al padre Ángel tiene una historia detrás. No aparece de manera casual en el relato familiar de Hernández. Abril y Jimena fueron bautizadas cuando eran bebés por el fundador de Mensajeros de la Paz, después de una etapa especialmente complicada tras su nacimiento.
Las niñas nacieron prematuramente en Estados Unidos y permanecieron ingresadas durante sus primeros meses de vida. Hernández contó años después que había hecho una promesa: si todo salía bien, las bautizaría al llegar a España. Así ocurrió, en la iglesia de San Antón de Madrid, con el padre Ángel oficiando el sacramento.
Por eso su presencia simbólica vuelve a encajar en esta nueva celebración religiosa. Hay una continuidad familiar evidente entre aquel bautizo, celebrado cuando las niñas apenas comenzaban su vida, y una Primera Comunión que llegó nueve años después.
Kiko Hernández y Fran Antón, de Melilla a una nueva etapa en Madrid
La celebración también pertenece a un año de cambios para la familia. Hernández y Antón han dejado atrás su etapa en Melilla y se han instalado nuevamente en Madrid junto a las niñas, después de meses complicados alrededor de su proyecto empresarial en la ciudad autónoma.
En junio, Hernández explicó además que Abril y Jimena afrontaban el cambio de ciudad y de colegio después de terminar el curso con buenas notas. El colaborador se mostró especialmente orgulloso de cómo habían asumido esa mudanza y el comienzo de una etapa diferente.
La comunión queda así situada en mitad de ese tránsito: todavía con buena parte de la vida familiar marcada por los años anteriores, pero con Madrid recuperando progresivamente su peso como centro cotidiano y profesional de la pareja.
El álbum familiar que reaparece cuatro meses después
La noticia que vuelve a mover el nombre de Kiko Hernández no es una segunda comunión ni una ceremonia celebrada este septiembre. Es la recuperación pública, con nuevo material y agradecimientos, de aquella jornada del 26 de abril en la que Abril y Jimena hicieron la Primera Comunión acompañadas por Kiko, Fran y buena parte de su entorno.
Y quizá ahí esté lo que ha hecho funcionar de nuevo unas imágenes meses después. Durante años, Hernández construyó buena parte de su personaje televisivo entrando —a veces con botas embarradas— en las vidas ajenas mientras protegía férreamente la suya. Con sus hijas ha ido haciendo justamente lo contrario: abrir pequeñas ventanas de su vida familiar, medidas, escogidas. Esta vez la ventana muestra vestidos blancos, trajes beige, música, amigos y dos niñas en el centro. Una escena familiar, mucho más sencilla que el ruido televisivo que suele acompañar su apellido.












