Síguenos

Tecnología

Ferrari Luce: así es su primer coche eléctrico

Cuatro motores, 1.050 CV y una silueta inédita marcan el debut eléctrico de Ferrari, previsto para 2026.

Publicado

el

primer coche eléctrico de Ferrari

Foto de Ferrari

Ferrari ha puesto nombre y cifras a su primer modelo completamente eléctrico: se llama Luce, tiene cinco plazas y adopta una carrocería elevada de cuatro puertas. La propuesta se aleja del deportivo biplaza tradicional y apuesta por un formato de uso más amplio, pero conserva prestaciones propias de la marca: cuatro motores, 1.050 CV, una velocidad máxima de 310 km/h y una autonomía anunciada de 530 kilómetros.

El cambio no consiste solo en sustituir gasolina por electricidad. El Luce lleva la electrificación a un segmento nuevo para Maranello y abre un debate sobre qué hace reconocible a un Ferrari cuando desaparecen el sonido de un motor de combustión y parte de sus proporciones clásicas. La respuesta de la marca combina rendimiento, control electrónico y una identidad acústica propia, mientras su diseño ya ha suscitado opiniones enfrentadas.

Un Ferrari eléctrico llamado Luce y con cinco plazas

El modelo que Ferrari había ido mostrando por etapas se presenta como el Luce. Sus dimensiones, de 5,02 metros de largo, 2 metros de ancho y 1,54 metros de alto, lo sitúan en el territorio de los grandes coches de lujo con carrocería elevada. No es un coupé deportivo convencional ni una berlina baja: busca combinar espacio y acceso cómodo con unas prestaciones muy superiores a las de un vehículo familiar corriente.

La configuración incluye cuatro puertas y cinco plazas, un dato que distingue al Luce de la idea inicial difundida sobre el proyecto, descrito como un gran turismo de cuatro plazas. La segunda fila y el espacio para pasajeros forman parte central de su planteamiento, aunque el diseño exterior no replica el de un SUV tradicional. Ferrari amplía así el uso potencial del coche sin abandonar la promesa de respuesta rápida y conducción deportiva.

La carrocería ha sido concebida junto a LoveFrom, el colectivo creativo cofundado por Jony Ive, conocido por su trabajo en el diseño de productos tecnológicos. El responsable de diseño de Ferrari, Flavio Manzoni, dirigió el proceso por parte de la marca. La colaboración externa explica en parte el lenguaje visual poco habitual, aunque no elimina la autoría ni el control de Ferrari sobre el resultado.

Una ruptura estética que también define su posición

La polémica alrededor del Luce se ha concentrado más en su aspecto que en el hecho de que sea eléctrico. Para algunos observadores, las proporciones y las líneas se apartan demasiado de la imagen asociada a Ferrari; otros ven en esa distancia una decisión coherente con un modelo que no pretende parecer una versión electrificada de un coche ya conocido. En diseño automovilístico, la percepción de continuidad con la historia de una marca pesa tanto como la novedad técnica.

La comparación con el Purosangue ayuda a entender la discusión. Ferrari ya había llevado una carrocería elevada a su gama, pero aquel modelo mantiene rasgos que muchos identifican de inmediato con la casa. El Luce toma otro camino y presenta una silueta distinta, además de soluciones visuales menos convencionales. La reacción no demuestra por sí sola que el diseño haya fracasado; sí muestra que la marca ha decidido asumir el riesgo de una identidad nueva.

También hay elementos reconocibles dentro de esa ruptura, como los pilotos traseros circulares, junto a detalles más llamativos, entre ellos llantas de 23 pulgadas delante y 24 detrás. El habitáculo combina pantallas con mandos físicos y una estética descrita como neorretro. Más que un simple contraste decorativo, esa mezcla apunta a una cuestión práctica: cómo actualizar la interfaz sin convertir la conducción en una sucesión de menús digitales.

Cuatro motores y 1.050 CV: las cifras del sistema eléctrico

El Luce emplea cuatro motores eléctricos, uno por rueda, con una potencia combinada anunciada de 1.050 CV y un par máximo de 990 Nm. Esa disposición permite gestionar de forma independiente la fuerza que recibe cada rueda y abre posibilidades para controlar la trayectoria y la tracción. La cifra total impresiona, pero no basta para describir cómo se comportará el coche: también importan el peso, la refrigeración y la calibración de los sistemas.

Ferrari declara una aceleración de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos y de 0 a 200 km/h en 6,8 segundos, con una velocidad máxima de 310 km/h. Son prestaciones de superdeportivo, concentradas en una carrocería de cinco plazas que pesa 2.260 kilogramos. La masa elevada es una consecuencia habitual de combinar una batería grande, una estructura capaz de soportarla y cuatro unidades de propulsión; el reto consiste en que esa inercia no domine la experiencia al volante.

El reparto de peso declarado, con un 47 % delante y un 53 % detrás, busca mantener el equilibrio entre ambos ejes. La relación de 2,16 kilogramos por caballo da una referencia del rendimiento, pero no permite anticipar por sí sola el tacto de dirección o la respuesta en curva. La prueba decisiva estará en la consistencia: cómo frena y acelera el coche tras un uso intenso, y si mantiene sus prestaciones cuando aumentan las temperaturas.

Batería, autonomía y carga: lo que se conoce y lo pendiente

La batería tiene una capacidad bruta anunciada de 122 kilovatios hora y trabaja con una arquitectura de 800 voltios. Ferrari cifra la autonomía en 530 kilómetros y la potencia máxima de carga en 350 kilovatios. Estas referencias dibujan una batería de gran tamaño y una capacidad de recarga rápida, aunque el dato de autonomía no debe confundirse con la distancia que el coche recorrerá en cualquier circunstancia.

El uso real dependerá de factores como la velocidad, la temperatura, el desnivel, el estilo de conducción y el empleo de la climatización. Un coche de 2.260 kilos con 1.050 CV puede consumir mucha energía cuando se conduce con intensidad; mantener un ritmo estable en carretera es una situación distinta. Los 530 kilómetros son una cifra anunciada, no una garantía de alcance constante en viajes rápidos, frío intenso o conducción deportiva.

La carga máxima de 350 kilovatios tampoco describe por sí sola cuánto se tarda en recuperar energía. La potencia varía durante una sesión según el nivel de carga y la temperatura de la batería, y el tiempo efectivo depende además del cargador disponible. La capacidad útil exacta no figura entre los datos detallados en la información disponible, por lo que no conviene deducirla de la capacidad bruta. Quedan por concretar tanto el tiempo de carga como el comportamiento de la autonomía en condiciones diversas.

Un chasis eléctrico con ambición deportiva

Ubicar la batería bajo el piso ayuda a bajar el centro de gravedad, una ventaja que puede reducir la tendencia de la carrocería a inclinarse en los cambios de dirección. En el Luce, esa posición se combina con cuatro motores capaces de distribuir el empuje entre las ruedas. El planteamiento busca que el control de la trayectoria no dependa únicamente de corregir una pérdida de adherencia una vez que aparece, sino de gestionar la fuerza de forma más precisa.

En un coche eléctrico de altas prestaciones, la dificultad no está solo en conseguir una aceleración contundente. También hay que mantener una respuesta previsible al frenar, girar y volver a acelerar, especialmente cuando batería y motores acumulan calor. La gestión térmica y la coordinación entre freno regenerativo y freno convencional serán aspectos importantes para determinar si el coche conserva un comportamiento estable en una conducción exigente.

La electrónica puede suavizar las transiciones y hacer que un vehículo pesado resulte más ágil de lo que sugieren sus dimensiones. Pero la tecnología no borra la física: el peso influye en las frenadas, el desgaste de los neumáticos y la respuesta en carreteras bacheadas. Ferrari no ha divulgado todos los datos necesarios para juzgar esos compromisos. Las cifras de aceleración cuentan solo una parte de la historia; el tacto real dependerá de la puesta a punto que se conozca con el coche terminado.

El sonido de un Ferrari sin motor de combustión

La ausencia de pistones y explosiones cambia una de las señales más reconocibles de un deportivo. Ferrari ha explicado que dedicó cinco años al desarrollo del sonido del Luce e hizo 40.000 kilómetros de pruebas específicas en pista. El objetivo declarado es crear una expresión acústica vinculada al sistema de propulsión y equilibrarla con el confort, en vez de reproducir de manera artificial el rugido de un motor térmico.

El enfoque parte de las vibraciones reales de los componentes eléctricos y mecánicos. Amplificarlas y darles presencia puede aportar información al conductor sobre cómo trabaja el coche, además de construir una personalidad sonora. No se trata de recuperar el sonido de un V8 o un V12, sino de encontrar otro lenguaje para un sistema que, por naturaleza, genera menos ruido de combustión.

El desafío es cultural además de técnico. Para muchos aficionados, el sonido no es un añadido: forma parte de la relación entre el conductor y el coche, y de la imagen histórica de Ferrari. Una firma acústica nueva puede resultar convincente sin imitar lo anterior, pero eso no se resuelve con una ficha técnica. La aceptación dependerá de cómo se perciba al conducir, y no solo de la explicación de ingeniería que acompañe al sistema.

Un interior que mezcla pantallas y controles físicos

En el habitáculo, Ferrari combina información digital para el conductor con mandos físicos y una pantalla central destinada a funciones como navegación, audio y conectividad. El planteamiento evita que todas las operaciones dependan de una superficie táctil. En un coche de altas prestaciones, poder localizar un control sin apartar mucho la vista de la carretera es una cuestión de uso, no solo de estilo.

La colaboración con Jony Ive y LoveFrom también se refleja en la voluntad de dar al interior una identidad distinta. El resultado descrito mezcla elementos modernos con referencias visuales más clásicas, en lugar de seguir la tendencia de llenar el salpicadero de pantallas. La interfaz tendrá que demostrar que esa combinación es sencilla en marcha, especialmente cuando el conductor necesite cambiar ajustes sin distraerse.

La carrocería y la disposición de cinco plazas anuncian un coche más versátil que un deportivo de dos asientos. Aun así, los datos disponibles no detallan dimensiones de maletero, espacio para las piernas ni comodidad de la plaza central. Por eso es pronto para juzgarlo como vehículo familiar en sentido estricto. La amplitud prometida tendrá que medirse frente a la realidad del habitáculo, no deducirse únicamente de la longitud exterior.

Fabricación en Maranello y estrategia de Ferrari

El proyecto se integra en el e-building de Maranello, la planta dedicada a la producción de componentes eléctricos. Ferrari ha planteado fabricar allí elementos clave como motores e inversores y reunir bajo su control una parte importante de la integración del sistema. Mantener esas piezas cerca del desarrollo permite ajustar hardware y software de forma coordinada, algo especialmente relevante en un modelo que inaugura una nueva familia tecnológica.

La decisión tiene además un significado industrial: el coche eléctrico no se presenta como un producto aislado encargado a terceros, sino como una extensión de las capacidades de la fábrica de Ferrari. La producción en Maranello conecta el nuevo sistema de propulsión con los procesos y conocimientos de la marca. El control de los componentes críticos puede ayudar a definir el carácter del coche, aunque no garantiza por sí solo que el resultado dinámico esté a la altura.

El Luce también se inscribe en una estrategia que no plantea abandonar de golpe los motores de combustión. La hoja de ruta citada para 2030 proyecta una combinación de un 20 % de modelos eléctricos, un 40 % híbridos y un 40 % de combustión. La proporción refleja una transición diversificada: Ferrari incorpora una tercera tecnología sin anunciar que las otras dos desaparezcan de su gama.

Precio y calendario: cifras que conviene interpretar con cautela

Las informaciones disponibles sitúan el precio de partida del Luce en torno a 550.000 euros, aunque el dato no aparece confirmado de forma uniforme como una tarifa oficial cerrada. Una referencia anterior apuntaba a 500.000 euros, mientras que otras publicaciones elevan la estimación. Por esa diferencia, la cantidad más prudente es tratar los 550.000 euros como una cifra difundida por medios, no como un precio definitivo verificado.

El coste final podría variar con el equipamiento y la personalización, habituales en un fabricante de lujo, pero no se han aportado tarifas detalladas que permitan calcularlo. Tampoco hay base suficiente para concretar el coste de mantenimiento, la garantía de la batería o los intervalos de revisión específicos del modelo. Esos datos tendrán que confirmarse en la información comercial y técnica definitiva, en lugar de extrapolarse de otros Ferrari eléctricos o híbridos.

La presentación del coche se organizó por fases: un primer adelanto estaba previsto para octubre de 2025, seguido de otra revelación a principios de 2026 y de su presentación global en la primavera de ese año. Las primeras entregas se habían situado dentro de 2026. Como el calendario no permite establecer por sí solo la disponibilidad en cada mercado, la fecha concreta de entrega y el comienzo de las ventas pueden variar según el país y la planificación comercial.

Qué separa las prestaciones anunciadas de la experiencia real

En el segmento de lujo eléctrico, las cifras de potencia y aceleración son fáciles de comparar; el comportamiento sostenido resulta más difícil. El Luce declara 1.050 CV, 2,5 segundos para alcanzar los 100 km/h y 310 km/h de velocidad máxima. El reto para Ferrari será que esas cifras convivan con un coche manejable en ciudad, cómodo en viajes y consistente cuando se conduce rápido durante más tiempo que una aceleración breve.

La autonomía y la carga también se entienden mejor como partes de un conjunto. Una batería de 122 kWh brutos proporciona una reserva amplia, pero añade masa; una arquitectura de 800 voltios y una potencia máxima de 350 kilovatios pueden facilitar recargas rápidas, pero dependen de la infraestructura y de la curva de carga. La experiencia cotidiana no se resume en el número de kilómetros homologados: también cuenta cuánto tarda una parada real y cuánto cambia el alcance con el clima o la velocidad.

Por eso, la información pendiente es sustancial: consumo homologado, potencia útil de carga a lo largo de una sesión, capacidad neta de la batería y resultados independientes de autonomía. También faltan pruebas completas que expliquen el comportamiento de los frenos, la dirección y la suspensión. Hasta que esos elementos se midan en condiciones reales, las especificaciones permiten entender la ambición del proyecto, pero no anticipar por completo cómo se sentirá al volante.

El primer paso eléctrico de Maranello abre una nueva etapa

El Luce es una apuesta de gran alcance porque altera a la vez la propulsión, la forma de la carrocería y la expectativa que rodea a un Ferrari. No intenta ser un superdeportivo pequeño con baterías: propone un vehículo de cinco plazas, alto y pesado, con cuatro motores y prestaciones de primer nivel. Esa combinación ensancha la gama y obliga a reconsiderar qué rasgos de la marca son esenciales y cuáles pueden transformarse.

Su diseño ha provocado respuestas divididas, mientras que los datos técnicos muestran una ambición clara: 1.050 CV, 530 kilómetros de autonomía anunciada y hasta 310 km/h. Pero la identidad de un coche no se decide únicamente en una presentación, ni se demuestra con una aceleración de catálogo. La puesta a punto, el sonido y la facilidad de uso deberán sostener esas cifras cuando el modelo llegue a manos de sus primeros conductores.

Ferrari no ha convertido su transición en una renuncia inmediata a los híbridos ni a los motores de combustión. Ha abierto una vía eléctrica propia y ha elegido hacerlo con un coche que rompe varias convenciones a la vez. El verdadero alcance del Luce se verá en si logra que esa ruptura parezca natural: no porque imite el pasado, sino porque consiga que una tecnología distinta tenga un carácter reconocible en Maranello.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído