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¿Qué canción tocó Andy Burnham junto a soldados ucranianos en Kiev?

Andy Burnham toca The Smiths con soldados ucranianos en Kiev durante una visita marcada por la guerra, la música y la diplomacia de Londres.

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Andy Burnham

Foto: Scottish Government / Wikimedia Commons, CC BY 2.0. Imagen recortada.

Andy Burnham cambió durante unos minutos el lenguaje de la diplomacia por el de una guitarra eléctrica. El primer ministro británico aprovechó su visita a Kiev para tocar “Rusholme Ruffians”, de The Smiths, junto a militares ucranianos de Cultural Forces, una unidad artística que lleva música a soldados desplegados en el frente, hospitales y centros de rehabilitación. El vídeo, grabado dentro del estudio móvil del grupo, empezó a circular por las redes y acumuló millones de visualizaciones.

La escena ocurrió el 24 de agosto, durante el primer viaje al extranjero de Burnham como primer ministro del Reino Unido, apenas cinco semanas después de asumir el cargo. Había llegado a Ucrania para participar en los actos del 35.º aniversario de su independencia y reunirse con Volodímir Zelenski y otros dirigentes europeos. La agenda era bastante menos ligera que los acordes: defensa aérea, misiles de largo alcance, sanciones a Rusia y cooperación tecnológica.

The Smiths entran en el autobús de Cultural Forces

Burnham recibió la guitarra dentro del autobús utilizado por Cultural Forces, convertido en estudio móvil mientras recorre un país en guerra. La organización reúne a militares y artistas y actúa ante tropas, heridos y comunidades golpeadas por la invasión rusa. No es exactamente el camerino de un festival de verano.

El político laborista tomó el instrumento y lanzó una advertencia bastante humana: estaba “fuera de práctica”. Después tocó varios compases de “Rusholme Ruffians” y preguntó a los presentes si conocían a The Smiths. Cantar, no. Ahí prefirió no tentar demasiado a la fortuna. Las imágenes muestran el pequeño ensayo improvisado con uno de los militares dentro del vehículo.

La elección tampoco fue casual. “Rusholme Ruffians” pertenece a Meat Is Murder, el segundo álbum de The Smiths, publicado en 1985, y remite directamente al universo musical de Manchester, la ciudad alrededor de la cual Burnham construyó buena parte de su carrera política antes de llegar a Downing Street.

De The Smiths a Oasis, sin salir de Manchester

Los anfitriones ucranianos respondieron en la misma frecuencia. El militar y músico Ivan Tkalenko interpretó “Some Might Say”, de Oasis, con una bandura eléctrica, versión contemporánea del tradicional instrumento ucraniano de cuerda. Burnham escuchó sonriente y aplaudió; después llegó también un pequeño momento de canto colectivo con música de Oasis. Manchester había aterrizado en Kiev por una vía bastante improbable.

La conexión con el grupo de los hermanos Gallagher viene de lejos. Burnham ha utilizado “Some Might Say” en su comunicación política y ha tocado “Wonderwall” públicamente en otras ocasiones. Durante su etapa como alcalde del Gran Manchester incluso recurrió a Liam Gallagher para grabar mensajes destinados a la red de tranvías de la ciudad. Nada de esto convierte al primer ministro en Johnny Marr, claro, pero explica por qué la guitarra no parecía un accesorio colocado apresuradamente por un asesor de imagen.

La guitarra era solo un paréntesis dentro de una visita política

La secuencia musical ha terminado siendo una de las imágenes más compartidas del viaje, aunque el núcleo de la visita estaba en otro sitio. Burnham llegó a Kiev el Día de la Independencia de Ucrania, en su primera salida internacional desde que se convirtió en primer ministro el 20 de julio de 2026. El Gobierno británico presentó el desplazamiento como una demostración de continuidad en su respaldo político y militar a Ucrania.

Burnham participó también en una reunión de la llamada Coalición de Voluntarios, el grupo de países que coordina parte del apoyo occidental a Ucrania. Allí pidió a los aliados recurrir incluso a sus propias reservas de defensa aérea para proteger las ciudades ucranianas frente a los ataques rusos con misiles y reclamó más presión sobre las exportaciones de petróleo y gas natural licuado de Moscú.

Así que la fotografía completa tenía dos planos muy distintos: dentro del autobús, The Smiths; fuera, una guerra que continúa consumiendo munición, defensas antiaéreas, vidas y diplomacia.

Misiles e inteligencia artificial detrás del vídeo viral

Londres aprovechó el viaje para anunciar una medida de bastante mayor alcance estratégico. El Gobierno británico autorizó a la empresa de defensa MBDA a compartir información clasificada sobre componentes británicos del misil SCALP, con el objetivo de facilitar líneas de ensamblaje en Ucrania junto con Francia. El SCALP es la versión francesa del Storm Shadow y ambos sistemas comparten tecnología británica y francesa.

Burnham y Zelenski abordaron también un nuevo acuerdo bilateral sobre inteligencia artificial aplicada a la defensa, mediante el cual Reino Unido accederá a capacidades y datos desarrollados por los laboratorios militares ucranianos Avengers AI Labs. Londres presenta la cooperación como una forma de acelerar nuevas tecnologías para el campo de batalla.

Es un contraste casi cinematográfico. Un primer ministro con una guitarra en las manos consigue atravesar medio internet en unas horas; una decisión sobre tecnología de misiles necesita varios párrafos para explicar siquiera de qué estamos hablando. Las redes tienen sus propias prioridades.

Por qué el vídeo de Burnham encontró terreno fértil

La viralidad tampoco aparece de la nada. Desde su llegada a Downing Street, Burnham ha apostado por una presencia muy intensa en TikTok, Instagram y X, con vídeos menos ceremoniales que los habituales en la política británica. En sus primeras semanas como primer ministro, algunas de esas publicaciones ya habían acumulado millones de reproducciones; una pieza sobre sus primeros días en el cargo alcanzó alrededor de cinco millones de visualizaciones en TikTok.

Ese estilo comunicativo ayuda a entender por qué treinta segundos de guitarra pueden terminar ocupando más espacio digital que una reunión diplomática de varias horas. También tiene un riesgo evidente: cuando la política se adapta demasiado bien al formato del teléfono, el decorado puede devorar el asunto. En Kiev, el contexto impide olvidarlo con facilidad.

Burnham no visitaba una feria cultural. Cultural Forces trabaja precisamente porque existe una guerra y porque soldados, heridos y civiles necesitan algo tan aparentemente elemental como escuchar música en mitad de una rutina atravesada por ataques, hospitales y pérdidas. La organización actúa en el frente, en instalaciones médicas y en centros de rehabilitación. Esa circunstancia transforma una sencilla versión de The Smiths en algo bastante menos banal.

Manchester sonó en Kiev, pero la guerra seguía fuera

El vídeo deja una imagen extraña y, quizá por eso, eficaz: Andy Burnham tocando The Smiths con militares ucranianos dentro de un autobús que lleva música por un país atacado. Un político, una guitarra eléctrica, unas bromas sobre falta de práctica. Durante unos instantes no hay atril, ni banderas alineadas con precisión milimétrica, ni esa prosa diplomática que consigue hacer parecer de mármol hasta a las personas.

Pero fuera del vehículo seguía la razón por la que Burnham estaba allí. Su primera visita internacional como primer ministro estuvo marcada por nuevas decisiones sobre armamento, defensa aérea y cooperación tecnológica, además de la reafirmación del apoyo británico a Kiev.

Y entre ambas cosas quedó la música. “Rusholme Ruffians” en Kiev, Manchester a miles de kilómetros de Manchester. No detiene un misil ni resuelve una negociación, evidentemente. Cultural Forces tampoco pretende semejante milagro. Hace algo bastante más modesto y más antiguo: recordar que detrás de uniformes, gobiernos y comunicados siguen quedando personas capaces de reconocer una canción cuando alguien empieza a tocar los primeros acordes.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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