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¿Por qué Bukele puede buscar un tercer mandato en El Salvador en 2027?

El Salvador celebrará elecciones generales el 28 de febrero de 2027, con Bukele habilitado para optar a un tercer mandato presidencial consecutivo.

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Imagen: Casa Presidencial El Salvador / Wikimedia Commons, CC0

Resumen

  • El Salvador votará presidente, diputados y alcaldes el 28 de febrero de 2027
  • Bukele podrá buscar un tercer mandato tras la reforma constitucional de 2025
  • La nueva norma permite reelección indefinida y elimina la segunda vuelta

El Salvador ha entrado formalmente en campaña electoral. El Tribunal Supremo Electoral convocó las elecciones generales del 28 de febrero de 2027, una cita especialmente relevante porque Nayib Bukele podrá presentarse a un tercer mandato consecutivo después de la reforma constitucional aprobada en 2025. No es una elección presidencial más: se celebrará bajo unas reglas distintas de las que estaban vigentes cuando Bukele fue reelegido en 2024.

La modificación constitucional habilitó la reelección presidencial indefinida, amplió de cinco a seis años el periodo presidencial y eliminó la segunda vuelta. También adelantó el final del mandato que Bukele inició el 1 de junio de 2024: en lugar de concluir en 2029, terminará el 1 de junio de 2027, de manera que las elecciones presidenciales coincidan con las legislativas y municipales.

El resultado es un calendario político poco habitual. Bukele ganó en 2024 un mandato previsto inicialmente para cinco años, pero volverá a someterse a las urnas apenas tres años después. Si resulta elegido, comenzará un periodo presidencial de seis años. La reforma cambia así no solo quién puede presentarse, sino también cuánto dura el poder presidencial y cómo se decide quién gana.

El 28 de febrero de 2027 se votará mucho más que una presidencia

La convocatoria del TSE concentra en una misma jornada las elecciones para presidente y vicepresidente, diputados de la Asamblea Legislativa y concejos municipales. El objetivo declarado por las autoridades salvadoreñas es ordenar el ciclo electoral y evitar que el país encadene campañas en momentos distintos.

Desde el 1 de octubre hasta el 19 de noviembre de 2026, los partidos pueden presentar ante el TSE las solicitudes de inscripción de sus candidaturas presidenciales y legislativas. La propaganda para presidente y vicepresidente podrá desarrollarse oficialmente entre el 27 de octubre de 2026 y el 24 de febrero de 2027. La maquinaria electoral, en otras palabras, ya está formalmente en marcha.

Bukele obtuvo en julio la candidatura presidencial de Nuevas Ideas, el partido con el que gobierna. Entre las candidaturas opositoras anunciadas figuran el médico y sindicalista Rafael Aguirre, por el FMLN, y la exdiputada Mayteé Iraheta, por ARENA. La participación definitiva de cada candidatura queda sujeta al procedimiento de inscripción electoral correspondiente.

La Presidencia se decidirá sin segunda vuelta

Aquí aparece uno de los cambios con mayor impacto sobre la mecánica electoral salvadoreña. Hasta la reforma de 2025, si ningún candidato presidencial conseguía la mayoría absoluta era necesaria una segunda vuelta. Ese requisito desapareció.

En 2027 será elegida la fórmula presidencial que consiga la mayor cantidad de votos válidos, aunque no alcance el 50 %. Dicho de otra forma: bastará con quedar primero. La modificación simplifica el procedimiento, pero también cambia el peso que puede tener la dispersión del voto entre varias candidaturas.

Por qué Bukele puede optar a un tercer mandato

Para entender cómo se llega hasta aquí hay que retroceder unos años. Nayib Bukele asumió por primera vez la Presidencia en 2019. En 2021, una resolución de la Sala de lo Constitucional abrió la vía para la reelección presidencial inmediata, interpretación que generó una intensa discusión jurídica y política dentro y fuera del país.

Bukele volvió a presentarse en 2024 y obtuvo 2.701.725 votos, equivalentes al 82,66 % de los votos contabilizados para las candidaturas presidenciales. Nuevas Ideas consiguió además 54 de los 60 diputados de la Asamblea Legislativa, una mayoría parlamentaria muy amplia.

El paso decisivo llegó el 31 de julio de 2025. La Asamblea Legislativa aprobó y ratificó con 57 votos una reforma constitucional que eliminó las restricciones a la reelección presidencial, modificó la duración del mandato y suprimió la segunda vuelta.

El cambio convirtió en una posibilidad constitucional expresa lo que antes había dependido de la interpretación judicial sobre la reelección inmediata. Desde entonces, la Constitución salvadoreña permite que una misma persona vuelva a presentarse sucesivamente a la Presidencia sin un límite específico de mandatos.

La reforma constitucional abrió una fuerte disputa política

El oficialismo sostiene que la reforma amplía la capacidad de los ciudadanos para premiar o castigar a sus gobernantes mediante las urnas y que la unificación de las elecciones permite reducir costes y evitar campañas continuas. La Asamblea ha defendido también la legalidad del procedimiento y su encaje en la soberanía política del país.

Las críticas discurren por otro carril. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos expresó en agosto de 2025 su preocupación por la reelección indefinida y consideró que la reforma supone un retroceso para la democracia y el Estado de derecho, cuestionando también la rapidez con la que se aprobó. Las autoridades salvadoreñas han rechazado esas objeciones y defienden la legitimidad de los cambios.

Otros organismos y organizaciones de derechos humanos han relacionado las reformas institucionales de los últimos años con una mayor concentración del poder. El Gobierno y Nuevas Ideas sostienen, por su parte, que las transformaciones cuentan con un amplio respaldo expresado en las urnas.

La discusión, por tanto, rebasa el apellido Bukele. El debate de fondo gira alrededor de los límites a la reelección presidencial, los contrapesos institucionales y el papel que debe tener la voluntad de los electores. Una vieja conversación latinoamericana que, de cuando en cuando, reaparece con traje nuevo.

Seguridad y derechos humanos volverán a cruzarse en la campaña

Uno de los principales elementos políticos asociados al Gobierno de Bukele sigue siendo la transformación de la seguridad pública. Desde marzo de 2022, El Salvador mantiene un régimen de excepción aprobado inicialmente para combatir a las pandillas y prorrogado de manera sucesiva. La Asamblea aprobó el 23 de septiembre de 2026 su prórroga número 55, vigente entre el 28 de septiembre y el 27 de octubre.

El Gobierno y los diputados de Nuevas Ideas atribuyen a esta política una reducción extraordinaria de los homicidios y la recuperación de zonas que durante años estuvieron bajo fuerte presencia de estructuras criminales. Según los datos divulgados por la Asamblea, la tasa de homicidios pasó de 106,3 por cada 100.000 habitantes en 2015 a 1,3 en 2025.

Organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos han documentado, al mismo tiempo, denuncias sobre detenciones arbitrarias, malos tratos y vulneraciones del debido proceso durante el régimen de excepción. Son dos planos que conviven en el debate salvadoreño: la profunda caída de la violencia homicida y la controversia sobre las garantías jurídicas aplicadas durante la ofensiva contra las pandillas.

La Asamblea Legislativa también estará en juego

Las elecciones de febrero no decidirán únicamente quién ocupa la Casa Presidencial. También renovarán una Asamblea Legislativa en la que Nuevas Ideas obtuvo en 2024 54 de los 60 escaños, mientras ARENA consiguió dos; el Partido de Concertación Nacional, otros dos; el Partido Demócrata Cristiano, uno, y Vamos, uno. El FMLN quedó sin representación parlamentaria.

Ese reparto importa porque la relación entre Ejecutivo y Asamblea ha sido fundamental para las reformas desarrolladas durante los últimos años. La composición que salga de las urnas determinará el margen parlamentario del próximo Gobierno para aprobar leyes, presupuestos y eventuales modificaciones institucionales.

El registro electoral salvadoreño supera los 6,2 millones de personas y el proceso incluye mecanismos específicos para el voto desde el extranjero. En las elecciones de 2024, el TSE contabilizó 331.756 votos emitidos fuera del país, una dimensión cada vez más relevante en un Estado con una diáspora numerosa.

Una elección que estrenará las nuevas reglas de El Salvador

El 28 de febrero de 2027 será la primera elección presidencial celebrada con el sistema constitucional surgido de la reforma de 2025: reelección presidencial indefinida, mandatos de seis años y elección en una sola vuelta para la candidatura que obtenga más votos. Tres modificaciones de gran calado reunidas en una misma jornada.

Bukele llega a esa cita después de dos victorias presidenciales consecutivas y con la mayoría legislativa obtenida por Nuevas Ideas en 2024, pero el proceso que acaba de convocarse deberá pasar por la inscripción definitiva de las candidaturas, la campaña y, finalmente, el voto. El tercer mandato no queda concedido por la reforma; la reforma permite que pueda competir por él.

Ahí está la diferencia esencial. El Salvador no solo elegirá a su próximo presidente. Estrenará un sistema en el que un mandatario puede presentarse sucesivamente mientras consiga los votos necesarios. El resultado de febrero mostrará cómo funciona esta nueva arquitectura electoral cuando abandona el texto constitucional y entra, literalmente, en las urnas.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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