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¿Por qué Alex Saab se declara culpable de lavado de dinero en EE.UU.?

Alex Saab admite lavado de dinero en Miami, acepta entregar 195 millones de dólares y abre una nueva etapa judicial con su cooperación federal.

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Han detenido a Alex Saab en Caracas

Resumen

  • Alex Saab se declara culpable de lavado de dinero ante una corte de Miami
  • El acuerdo incluye cooperación federal y el decomiso de 195 millones de dólares
  • La sentencia llegará en enero y el delito permite hasta 20 años de prisión

Alex Saab ha dado un giro decisivo a su situación judicial en Estados Unidos. El exministro venezolano y estrecho aliado de Nicolás Maduro se declaró culpable de lavado de dinero este martes 15 de septiembre ante un tribunal federal de Miami, después de haber rechazado los cargos apenas dos meses antes. No es un simple cambio de fórmula ante la jueza: detrás hay un acuerdo con la Fiscalía que puede modificar tanto su condena como el alcance de varias investigaciones abiertas.

El pacto obliga a Saab a cooperar con las autoridades federales y contempla el decomiso de 195 millones de dólares procedentes de la trama investigada. A cambio, los fiscales han aceptado recomendar una condena situada en la parte baja de la horquilla que determinen las guías federales y podrían solicitar nuevas reducciones si su colaboración resulta sustancial. El delito admite hasta 20 años de prisión y la sentencia definitiva está prevista para enero.

Qué ha admitido Alex Saab ante la jueza de Miami

Saab compareció personalmente ante la jueza federal Kathleen M. Williams, en el Distrito Sur de Florida. Había presentado una declaración de no culpabilidad el pasado 24 de julio, pero este martes cambió formalmente su posición y aceptó su responsabilidad penal.

El empresario reconoció su participación en una operación de lavado de dinero vinculada a contratos públicos venezolanos, dentro de un expediente en el que aparecen sobornos, sociedades utilizadas para mover fondos, documentación presuntamente falsa y transferencias realizadas a través del sistema financiero estadounidense.

La diferencia no es menor. Hasta este momento, buena parte de los hechos aparecían jurídicamente como acusaciones de la Fiscalía que debían probarse ante un tribunal. Con la nueva declaración, Saab admite su culpabilidad en el cargo incluido en el acuerdo y evita, salvo un vuelco procesal excepcional, un juicio ante jurado sobre ese delito.

Durante la audiencia confirmó también que no había recibido amenazas ni existía un pacto secreto al margen del presentado ante el tribunal. Ese control forma parte del procedimiento estadounidense: la jueza debe comprobar que la declaración es voluntaria y que el acusado comprende las consecuencias de lo que está aceptando.

Un pacto con 195 millones y una cooperación especialmente valiosa

La parte más delicada del acuerdo probablemente no está en la palabra culpable, sino en otra: cooperación. Saab se compromete a colaborar de forma plena y veraz con las investigaciones federales relacionadas con el caso, una obligación que puede convertir su conocimiento de los circuitos económicos venezolanos en una pieza de enorme interés judicial.

También acepta el decomiso de 195 millones de dólares considerados ganancias ilícitas de la operación. La cifra permite hacerse una idea de la dimensión económica atribuida al entramado, aunque no equivale necesariamente al volumen total de todos los negocios investigados alrededor del empresario durante años.

La causa incluye además a cuatro coacusados cuya identidad no se ha hecho pública. El acuerdo de cooperación eleva inevitablemente la atención sobre la información que Saab pueda aportar acerca de otros implicados, intermediarios, funcionarios o estructuras financieras vinculadas a las operaciones investigadas.

La pena máxima sigue siendo de 20 años

Declararse culpable no significa que Saab tenga fijada de antemano su condena. El delito puede castigarse con hasta dos décadas de prisión, pero la pena concreta dependerá de las guías federales, de los factores que valore la jueza y, especialmente, del grado de cooperación que finalmente certifique la Fiscalía.

Los fiscales han acordado recomendar el extremo inferior del rango que resulte aplicable. Si Saab aporta información considerada útil y sustancial, el Gobierno estadounidense podría respaldar una reducción adicional de la pena. Ahí está uno de los incentivos centrales del pacto: cuanto más relevante sea su colaboración, mayor puede resultar el beneficio penal.

No significa una salida inmediata ni garantiza una condena leve. La decisión final pertenece al tribunal. Sí significa que el futuro judicial de Saab ya no dependerá únicamente del delito reconocido, sino también del valor real de la información que entregue a los investigadores.

La trama CLAP detrás del caso de lavado de dinero

Uno de los núcleos del expediente está en los contratos del Comité Local de Abastecimiento y Producción, CLAP, el programa creado por el Gobierno venezolano para distribuir alimentos básicos entre familias golpeadas por la crisis económica.

La acusación sostiene que Saab y sus colaboradores utilizaron sus relaciones con funcionarios venezolanos para conseguir contratos destinados a importar productos desde países como Colombia y México. El sistema habría terminado convertido en un mecanismo para desviar cientos de millones de dólares mediante precios inflados, documentación irregular y pagos ilícitos.

El entramado descrito por los investigadores tiene elementos habituales en los grandes casos de corrupción internacional: empresas pantalla, registros manipulados, sobornos y transferencias entre distintas jurisdicciones. Dinero público destinado sobre el papel a alimentos básicos —arroz, harina de maíz, aceite— terminaba circulando por una madeja de sociedades y cuentas.

Parte de esos fondos pasó por bancos estadounidenses, un elemento fundamental para entender por qué una operación desarrollada principalmente fuera del país acabó bajo la jurisdicción de los tribunales federales de Miami.

Del negocio de los alimentos al petróleo de PDVSA

La investigación va más allá del CLAP. Las autoridades sostienen que el entramado se amplió con el tiempo y alcanzó operaciones relacionadas con Petróleos de Venezuela, PDVSA, mientras las sanciones económicas estadounidenses complicaban cada vez más el acceso de Caracas a los circuitos financieros tradicionales.

Saab y sus colaboradores habrían obtenido acceso a grandes cantidades de crudo venezolano y participado en operaciones destinadas a comercializarlo mientras se ocultaban determinadas circunstancias de las transacciones. Los ingresos volvían después a moverse entre cuentas y sociedades, alimentando un circuito financiero difícil de rastrear.

La importancia que Saab adquirió alrededor del poder venezolano se entiende también desde ahí. Cuando las sanciones hicieron más complicado operar a través de canales convencionales, quienes podían mover petróleo, mercancías y dinero fuera de esos circuitos ganaron un peso extraordinario. Saab terminó convertido en uno de esos intermediarios.

Por qué importan las cuentas bancarias de Estados Unidos

El dinero puede originarse a miles de kilómetros, pero atravesar una entidad financiera estadounidense cambia el tablero judicial. Los fiscales sostienen que una parte de los fondos ilícitos fue transferida hacia o a través de cuentas situadas en Estados Unidos.

Esa conexión permite aplicar determinadas normas federales contra el lavado de capitales y ayuda a explicar por qué operaciones asentadas fundamentalmente en Venezuela terminaron durante años bajo la lupa de investigadores y fiscales de Miami.

El indulto de 2023 no terminó con los problemas de Saab

La historia judicial de Saab parece escrita en varias vidas. Fue detenido en Cabo Verde en 2020 y extraditado posteriormente a Estados Unidos por otro proceso relacionado con lavado de dinero. En diciembre de 2023 recibió clemencia del entonces presidente Joe Biden dentro de un intercambio que permitió la liberación de ciudadanos estadounidenses presos en Venezuela.

Regresó a Caracas y acabó convertido en ministro de Industria y Producción Nacional del Gobierno de Maduro. Durante un tiempo, aquello parecía haber cerrado definitivamente su capítulo estadounidense. No ocurrió así.

Las autoridades continuaron investigando hechos que quedaban fuera del alcance de aquella medida de clemencia. El nuevo expediente desembocó en su regreso a Estados Unidos en mayo de 2026, después de ser deportado desde Venezuela bajo el Gobierno encargado de Delcy Rodríguez.

Su situación política había cambiado de golpe. Quien durante años fue defendido desde Caracas como un diplomático perseguido por Washington volvió a comparecer ante la justicia federal, esta vez dentro de un escenario venezolano completamente distinto al que había dejado pocos años antes.

La conexión con Nicolás Maduro y lo que Saab puede contar

Sobre todo este proceso aparece inevitablemente Nicolás Maduro. El expresidente venezolano permanece detenido en Nueva York tras su captura en Caracas en enero y afronta por separado cargos relacionados con narcotráfico, narcoterrorismo y armas. Su juicio está programado para junio de 2027.

El acuerdo de Saab no establece por sí mismo que vaya a declarar contra Maduro. Confundir una posibilidad con un hecho probado sería ir demasiado lejos. Pero su compromiso de cooperación adquiere una relevancia evidente por el conocimiento que acumuló durante años sobre contratos públicos, comercio exterior, petróleo y mecanismos financieros utilizados alrededor del antiguo poder venezolano.

Saab ocupó una posición poco común: empresario, intermediario internacional y, más tarde, ministro. Ese recorrido le dio acceso a operaciones económicas sensibles y a personas situadas en distintos niveles del aparato estatal. Precisamente por eso la Fiscalía puede encontrar en su colaboración algo más valioso que una simple admisión de culpabilidad.

Una confesión que puede abrir otras puertas judiciales

Alex Saab ha pasado, en apenas unas semanas, de negar los cargos a aceptar una condena penal, 195 millones de dólares de decomiso y un compromiso explícito de colaboración con Estados Unidos. Para él, el beneficio potencial está claro: reducir el castigo que decidirá la jueza. Para los fiscales, el premio puede encontrarse en otra parte, en los nombres, documentos, cuentas y operaciones que esa cooperación permita reconstruir.

La sentencia prevista para enero determinará cuánto pesa realmente el acuerdo sobre su futuro inmediato. Antes de entonces tendrá especial importancia qué considera la Fiscalía una cooperación sustancial y hasta dónde llega la información que Saab esté dispuesto y sea capaz de aportar.

Porque el movimiento verdaderamente relevante quizá no sea únicamente que Saab haya pronunciado la palabra culpable en una sala de Miami. Es que uno de los hombres que durante años ocupó una posición privilegiada en los circuitos financieros del poder venezolano ha aceptado colaborar con quienes llevan años investigándolos.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.