Actualidad
¿Por qué Casteleiro quiere comparecer ante el Congreso por Ceuta?
La directora del CNI quiere acudir al Congreso para detallar qué información existía antes de la crisis de Ceuta y cómo llegó a las instituciones.

Resumen
- Robles asegura que Casteleiro quiere comparecer en el Congreso
- El CNI deberá aclarar qué sabía antes de la crisis de Ceuta
- La sesión será secreta y estará sujeta a límites de información
La directora del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Esperanza Casteleiro, está dispuesta a comparecer en el Congreso para explicar el papel de los servicios de inteligencia en la crisis de Ceuta y, según Margarita Robles, tiene incluso un «especial interés» en hacerlo. La ministra de Defensa sostiene que no existe ningún obstáculo para su presencia ante la comisión parlamentaria que controla los secretos oficiales y que acudirá en cuanto sea convocada.
La comparecencia puede convertirse en una de las piezas políticas más relevantes para reconstruir qué sabía el CNI antes de la llegada masiva de migrantes a Ceuta de finales de julio, qué información trasladó a otras instituciones y hasta qué punto era posible anticipar la dimensión de lo que terminó ocurriendo. Eso es, en esencia, lo que quieren conocer varios grupos parlamentarios. Aunque con una particularidad nada menor: la sesión será a puerta cerrada y parte de la información seguirá protegida por el régimen de secretos oficiales.
Casteleiro comparecerá «en cuanto se la convoque»
Margarita Robles fue especialmente explícita este martes, 15 de septiembre. Preguntada en los pasillos del Senado por la posible comparecencia de Casteleiro, afirmó que la directora del CNI «no tiene obstáculo» para acudir al Congreso y añadió que posee un interés especial en comparecer.
La ministra quiso despejar así cualquier impresión de bloqueo desde Defensa. «En cuanto se la convoque, va a ir», insistió. Robles recordó, además, que el Ministerio de Defensa comparece periódicamente ante la Comisión de Control de los Créditos Destinados a Gastos Reservados, más conocida como comisión de secretos oficiales.
La responsable de Defensa fue un poco más lejos: aseguró que le gustaría que se respetara la periodicidad prevista para esta rendición de cuentas y que las comparecencias pudieran celebrarse cada seis meses. La última intervención de la propia Robles en esta comisión tuvo lugar el 15 de enero de 2026.
Qué deberá explicar el CNI sobre la crisis de Ceuta
El núcleo del debate no está tanto en si Casteleiro quiere hablar como en qué podrá aclarar. Las peticiones parlamentarias plantean cuestiones relacionadas con la información que manejaba el CNI antes de los acontecimientos de finales de julio en Ceuta y con la forma en que esos datos circularon entre los organismos del Estado.
Sumar solicitó que Casteleiro compareciera para explicar qué conocían los servicios de inteligencia antes de la entrada masiva y pidió también acceso a los informes que pudieran haberse elaborado durante los días previos. El Congreso registra asimismo solicitudes del PP y de Vox relacionadas con la actuación del CNI, las advertencias previas y las consecuencias para la seguridad nacional.
No es una discusión puramente burocrática. Detrás aparece una cuestión políticamente incómoda: determinar qué información existía, cuándo llegó y quién la recibió. En inteligencia, unas horas pueden cambiar el significado de un documento y una palabra —aviso, alerta, información preliminar— puede terminar provocando semanas de batalla parlamentaria.
Los avisos previos están en el centro de la polémica
Durante las últimas semanas se han conocido documentos y comunicaciones relacionadas con las convocatorias difundidas antes de los acontecimientos de Ceuta. La controversia se ha concentrado en establecer si aquellas señales constituían una advertencia suficientemente clara sobre lo que podía suceder y, sobre todo, si permitían prever la magnitud real de la crisis.
Robles ya había defendido que existieron informaciones previas, aunque posteriormente el Gobierno subrayó que ninguno de los organismos implicados había anticipado una situación de semejante dimensión. La distinción importa: detectar movimientos o convocatorias no equivale necesariamente a prever con precisión cuántas personas intentarán cruzar una frontera, cómo evolucionará la situación o qué capacidad de respuesta será necesaria.
Por eso la comparecencia de Casteleiro tiene interés político. La oposición busca reconstruir la cadena de información y varios socios parlamentarios quieren conocer con más detalle qué ocurrió dentro del aparato del Estado antes de la crisis. Defensa, mientras tanto, sostiene que no está impidiendo esas explicaciones.
Lo que puede contar una directora de inteligencia
Hay, sin embargo, una frontera evidente. La comisión parlamentaria puede acceder a materias clasificadas, pero la propia Ley 11/2002 establece límites respecto a cuestiones como las fuentes y medios del CNI o determinada información procedente de servicios extranjeros y organizaciones internacionales. Los diputados que forman parte de esta comisión están además obligados a mantener secreto sobre la documentación y las explicaciones que reciben.
Eso significa que la comparecencia puede resultar muy relevante para el control parlamentario sin convertirse después en una retransmisión pública de cada detalle. Es precisamente la lógica del sistema: permitir que determinados diputados fiscalicen la actividad de los servicios de inteligencia sin hacer pública información cuya difusión podría comprometer operaciones, fuentes o relaciones con otros servicios.
Robles niega que Defensa esté frenando las explicaciones
Las declaraciones de la ministra llegan después de que el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, reclamara que Robles permitiera comparecer a la directora del CNI para conocer lo sucedido en Ceuta. El mensaje pronunciado ahora por Defensa intenta desmontar precisamente esa tesis: Casteleiro no solo puede acudir, sino que quiere hacerlo.
Fuentes de Defensa indicaron también que la propia ministra tiene interés en comparecer nuevamente cuando sea convocada y ofrecer explicaciones sobre todas las cuestiones relacionadas con su departamento, especialmente aquellas que afectan al CNI. Robles justificó igualmente que en agosto no abordara determinados detalles sobre Ceuta porque necesitaba tiempo para preparar los datos y ofrecer información suficientemente sólida.
Ahí está una parte del pulso político. Los grupos que reclaman explicaciones quieren establecer responsabilidades y reconstruir la secuencia previa a la crisis; el Gobierno insiste en que el control parlamentario debe apoyarse en información contrastada y no convertirse en una carrera de declaraciones cruzadas. Algo más fácil de decir que de practicar cuando entran en juego inteligencia, inmigración, Marruecos y una crisis política de primer orden.
Marruecos también sobrevuela la comparecencia
Otro de los asuntos que inevitablemente rodea el caso es el posible papel de Marruecos. Robles fue preguntada este martes por las afirmaciones de socios parlamentarios del Gobierno que apuntan hacia una responsabilidad marroquí en la llegada masiva de migrantes.
La ministra evitó respaldar esas acusaciones y respondió con una frase seca: cada persona es responsable de sus palabras y quien sostenga una afirmación semejante debe explicarla. No aportó, por tanto, ninguna confirmación pública de que el Gobierno atribuya a Marruecos la organización de los acontecimientos.
Precisamente por tratarse de una cuestión que puede rozar información clasificada y relaciones internacionales sensibles, la comisión secreta del Congreso ofrece un marco muy distinto al de una rueda de prensa. Lo que los diputados puedan conocer allí no tiene por qué acabar después reproducido en público.
El Congreso tendrá ahora la palabra
Esperanza Casteleiro dirige el CNI desde mayo de 2022, después de una larga trayectoria dentro de los servicios de inteligencia españoles. El Centro está adscrito al Ministerio de Defensa, aunque su actividad está sometida a mecanismos específicos de control parlamentario.
El siguiente movimiento depende, por tanto, del Congreso. Robles asegura que la directora acudirá cuando reciba la convocatoria y las solicitudes parlamentarias ya colocan sobre la mesa asuntos muy concretos: los informes previos, las comunicaciones entre organismos, la evaluación del riesgo y la respuesta ante la crisis de Ceuta.
La comparecencia difícilmente despejará hacia el exterior todos los interrogantes —la inteligencia trabaja precisamente con una parte de sus ventanas cerradas—, pero sí puede permitir a los diputados autorizados contrastar las versiones que durante semanas han alimentado la disputa. Y ahí estará el verdadero examen: comprobar si las piezas encajan cuando las explicaciones dejan los pasillos del Congreso y entran, finalmente, en la sala donde los secretos también tienen que rendir cuentas.












