Naturaleza
¿Qué prevé AEMET sobre Gabrielle y qué zonas de España afectará más?
Gabrielle pierde fuerza tras pasar por Azores y se acerca a España como borrasca, con Galicia como primera zona expuesta a lluvia, viento y oleaje.

Resumen
- Gabrielle ya no es huracán y se acerca a España convertido en borrasca
- Galicia será la primera zona en notar lluvias y viento durante el sábado
- El domingo crece la incertidumbre sobre lluvias, viento y trayectoria
El antiguo huracán Gabrielle no llegará a España como huracán. Este viernes 26 de septiembre, el sistema ya ha perdido sus características tropicales tras atravesar las Azores y avanza por el Atlántico como ciclón postropical. La previsión de AEMET apunta a que se acerque a la Península durante el fin de semana, convertido en una borrasca y bastante debilitado respecto a sus horas más violentas sobre el océano.
El escenario más probable sitúa los primeros efectos en Galicia durante el sábado, con lluvias y viento, mientras que el domingo la borrasca podría alcanzar el oeste peninsular y extender las precipitaciones hacia Extremadura, Andalucía occidental y otros puntos de España. Hay un matiz importante: a 26 de septiembre todavía existe incertidumbre sobre la trayectoria exacta y la intensidad final, especialmente de cara al domingo y al comienzo de la próxima semana.
Gabrielle ya no es un huracán: qué ha cambiado
Gabrielle ha recorrido medio Atlántico con varias vidas meteorológicas. Se convirtió en tormenta tropical el 17 de septiembre y llegó a alcanzar la categoría 4 el día 23, cuando sus vientos máximos sostenidos rondaban los 220 kilómetros por hora. Después comenzó a debilitarse mientras aceleraba hacia el este y se aproximaba a las Azores.
La transformación decisiva llegó durante la noche del jueves. Al interactuar con una perturbación propia de latitudes medias y perder la convección profunda organizada característica de los ciclones tropicales, Gabrielle pasó a ser considerado un ciclón postropical. Dicho de forma menos académica: conserva una circulación potente y puede seguir dejando viento, oleaje y lluvia, pero su motor atmosférico ya no es el de un huracán.
A media tarde de este viernes, el centro se alejaba de las Azores hacia el este-noreste con vientos máximos sostenidos cercanos a 100 km/h y un desplazamiento de unos 50 km/h. El aviso de huracán para el archipiélago portugués había sido retirado. Gabrielle sigue siendo una perturbación importante, sí, pero el monstruo tropical de categoría 4 ha quedado atrás.
Y esa diferencia importa mucho para España. Hablar simplemente de la llegada del huracán Gabrielle puede dar una imagen equivocada de lo que se espera en la Península. Lo que puede aproximarse es la borrasca derivada de Gabrielle, no un huracán tropical entrando por las costas españolas.
Qué prevé AEMET para España este fin de semana
La previsión disponible este 26 de septiembre dibuja un viernes relativamente tranquilo en buena parte del país. Se esperan cielos poco nubosos o despejados en numerosas zonas, aunque con nubosidad alta avanzando desde el oeste. La principal inestabilidad queda inicialmente apartada del recorrido de Gabrielle, con posibles chubascos en Baleares y el litoral catalán.
El cambio empieza a apreciarse después. La borrasca se aproximará progresivamente desde el Atlántico, llevando consigo nubosidad, precipitaciones y un reforzamiento del viento. El oeste peninsular será la puerta de entrada de sus efectos más claros.
El sábado, Galicia será la primera en notar la borrasca
Durante el sábado 27, las lluvias asociadas a ex-Gabrielle deberían comenzar a alcanzar Galicia, mientras aumenta la nubosidad en buena parte de la mitad occidental. En el litoral gallego también pueden registrarse rachas fuertes de viento.
En buena parte del resto de la Península la jornada todavía tendrá un aspecto bastante más estable. Incluso las temperaturas tenderán a subir en algunas zonas por la entrada de vientos del sur. Es uno de esos contrastes típicamente atlánticos: lluvia acercándose por Galicia mientras en otros lugares el termómetro conserva un aire casi veraniego.
Las previsiones sitúan valores por encima de los 25 grados en sectores del Cantábrico y alrededor de 32 a 34 grados en el valle del Guadalquivir y algunos puntos interiores del área mediterránea. Septiembre se despide, pero no parece tener demasiada prisa por ponerse el abrigo.
El domingo concentra buena parte de la incertidumbre
El domingo 28 será una jornada bastante más delicada desde el punto de vista de la predicción. AEMET espera que la borrasca procedente de Gabrielle alcance el oeste de la Península, aunque su posición concreta determinará dónde llueve más, cuánto viento deja y hacia dónde se desplaza después.
Con la información disponible este viernes, las precipitaciones más significativas podrían concentrarse inicialmente en Extremadura y Andalucía occidental. Las lluvias se extenderían también a otras zonas y podrían aparecer chubascos tormentosos en sectores del Cantábrico, Cataluña y el norte de la Comunidad Valenciana.
También existe posibilidad de rachas de viento muy fuertes en áreas del oeste peninsular. En las costas atlánticas habrá que observar igualmente la evolución del estado de la mar, porque una borrasca profunda puede generar oleaje importante aunque haya perdido por completo su condición de ciclón tropical.
No toda España recibirá el episodio de la misma manera. La distancia al centro de bajas presiones, el recorrido final de la borrasca y la disposición de sus frentes marcarán diferencias notables incluso entre provincias relativamente próximas.
Qué ha dejado Gabrielle en las Azores
Las Azores ofrecen una referencia bastante gráfica de la energía que todavía conservaba el sistema antes de dirigirse hacia la Península. El archipiélago portugués pasó la madrugada bajo fuertes vientos, lluvias y mar muy alterado, especialmente en el grupo central de islas.
En la estación de Horta, en Faial, se registraron rachas de hasta 154 km/h prácticamente al nivel del mar. En Santa Bárbara, a mayor altitud, se alcanzaron valores todavía superiores, alrededor de 185 km/h. Otras estaciones del grupo central superaron ampliamente los 100 km/h.
La lluvia también fue considerable. En Graciosa se superaron los 60 litros por metro cuadrado en seis horas, mientras que en Morro Alto, en la isla de Flores, se registraron algo más de 50 litros por metro cuadrado durante el periodo más lluvioso.
Son cifras de las Azores, no una previsión para España. Conviene subrayarlo porque trasladar automáticamente esos registros a la Península sería tan tentador como incorrecto. Gabrielle continúa cambiando de estructura mientras se desplaza hacia el este y se espera que llegue considerablemente más debilitada.
Por qué resulta difícil precisar todavía dónde lloverá más
Predecir un ciclón que está completando una transición extratropical tiene una dificultad añadida. Su estructura cambia, empieza a mezclarse con otros sistemas atmosféricos y las precipitaciones dejan de organizarse como lo hacían alrededor del núcleo tropical.
Pequeñas diferencias en la trayectoria prevista pueden modificar bastante el reparto de las lluvias. Una borrasca situada unas decenas o cientos de kilómetros más al norte o al sur cambia los vientos dominantes, la entrada de humedad y las zonas donde los frentes descargan con mayor persistencia.
Por eso AEMET mantiene cautela respecto al comienzo de la próxima semana. El lunes podría aumentar la inestabilidad en el Cantábrico, el tercio oriental, Baleares y el sur de Andalucía, con posibilidad de chubascos tormentosos localmente intensos, pero la ubicación exacta de los máximos de precipitación todavía no está cerrada.
Ahí está el auténtico dato del 26 de septiembre: no que Gabrielle vaya a golpear toda España de una determinada manera, sino que existe una borrasca atlántica en aproximación cuya evolución todavía admite varios escenarios. Los mapas de tres días vista parecen sólidos hasta que la atmósfera decide mover una pieza.
De huracán a borrasca, pero todavía con efectos que vigilar
El nombre Gabrielle seguirá apareciendo durante el fin de semana, aunque meteorológicamente el sistema sea muy distinto del huracán que alcanzó categoría 4 unos días atrás. Para España, el interés está ahora en la lluvia, las rachas de viento y el oleaje que pueda generar la borrasca resultante.
A fecha de este viernes 26, Galicia aparece como la primera comunidad expuesta a sus efectos durante el sábado. El domingo aumentarían las precipitaciones en el oeste y sur de la Península, con Extremadura y Andalucía occidental entre las zonas donde podrían ser más significativas, mientras otras regiones quedarían pendientes del recorrido definitivo de la baja.
No se espera, por tanto, un huracán entrando en España. Se espera algo meteorológicamente menos espectacular en el nombre, pero no necesariamente irrelevante: una borrasca procedente de un antiguo gran huracán, todavía capaz de alterar el tiempo durante varios días. El Atlántico hace estas cosas. Cambia la etiqueta mucho antes de quedarse sin fuerza.

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