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Tecnología

¿Cómo supera Xiaomi al A19 Pro del iPhone 17 Pro gracias al Xring O3?

Xiaomi estrena el Xring O3, un chip de 3 nm con 200 TOPS de IA que planta cara al A19 Pro y refuerza su apuesta por chips propios en móviles.

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Xiaomi estrena el Xring O3

Xiaomi acaba de poner sobre la mesa una pieza de silicio que dice bastante más sobre su futuro que otra cámara con zoom imposible o una batería ligeramente mayor. El nuevo Xring O3 es un procesador diseñado por la propia compañía, fabricado con tecnología de 3 nanómetros y concebido para asumir una parte creciente del trabajo que hasta ahora Xiaomi confiaba a Qualcomm y MediaTek. Su cifra más vistosa está en la inteligencia artificial: la nueva unidad neuronal alcanza 200 TOPS de cálculo tensorial, un registro que, bajo esa métrica concreta, ronda seis veces la capacidad atribuida al sistema neuronal del A19 Pro del iPhone 17 Pro.

Conviene colocar el asterisco antes de que la carrera de cifras se convierta en una carrera de caballos. Eso no significa que el nuevo Xiaomi sea seis veces más rápido que un iPhone 17 Pro en uso cotidiano, videojuegos, fotografía o aplicaciones. Los TOPS miden operaciones matemáticas destinadas sobre todo a cargas de inteligencia artificial y ni siquiera permiten siempre comparaciones perfectamente equivalentes entre arquitecturas. La noticia relevante, aun así, permanece intacta: Xiaomi ya diseña chips móviles de primer nivel y empieza a competir en un terreno durante años reservado a Apple, Qualcomm, MediaTek, Samsung y Huawei.

El movimiento tampoco es un experimento de laboratorio. El Xring O3 llegará a productos comerciales y forma parte de una inversión mucho mayor en semiconductores propios. Xiaomi ha destinado más de 20.000 millones de yuanes, alrededor de 3.000 millones de dólares, a desarrollar esta actividad y ha levantado un equipo de más de 3.000 profesionales dedicado al diseño de chips. La compañía quiere vender teléfonos, sí, pero también controlar una porción mayor de lo que ocurre dentro de ellos. Ahí está el auténtico cambio.

Xring O3: diez núcleos y una apuesta poco habitual

El procesador adopta una configuración de diez núcleos de CPU, todos orientados al rendimiento, una decisión bastante agresiva para un chip móvil. Frente al tradicional reparto entre núcleos rápidos y pequeños núcleos de eficiencia, Xiaomi ha optado por una arquitectura que persigue músculo bruto y mayor capacidad en trabajos pesados.

La configuración comunicada sitúa dos núcleos C1-Ultra hasta 4,35 GHz, cuatro C1-Premium a 3,68 GHz y otros cuatro C1-Pro a 3,15 GHz. Xiaomi atribuye a esta CPU una mejora cercana al 60% en rendimiento multinúcleo respecto al Xring O1, la primera generación de su plataforma moderna de procesadores propios. En Geekbench 6.5, las cifras difundidas durante la presentación rondan los 3.945 puntos con un núcleo y los 15.221 puntos en multinúcleo. Son resultados formidables sobre el papel; falta verlos dentro de un teléfono real, caliente, con batería y varias aplicaciones abiertas, ese territorio menos glamuroso donde los récords de escenario suelen empezar a adelgazar.

Más de cinco millones de puntos en AnTuTu

Xiaomi asegura que el Xring O3 alcanza 5,22 millones de puntos en AnTuTu v11, con lo que se convertiría en el primer procesador móvil que rompe la barrera de los cinco millones en esta prueba. La GPU, una G2-Ultra NX de 16 núcleos, ofrecería además hasta un 85% más de rendimiento gráfico respecto a la generación anterior.

AnTuTu resulta útil para hacerse una idea del potencial de un dispositivo, pero no reproduce una tarde entera utilizando el móvil. Una puntuación enorme puede convivir con temperaturas elevadas, reducción automática de frecuencia o un gasto energético mayor de lo deseable. Xiaomi afirma haber avanzado también en eficiencia, pero serán los dispositivos comerciales los que indiquen cuánto de ese músculo permanece después de veinte minutos de juego, edición de vídeo o generación de contenido mediante IA.

Es una diferencia importante. Un SoC moderno no gana únicamente por correr; también debe hacerlo sin abrasar la batería ni el chasis. Apple lleva años afinando precisamente ese equilibrio y Qualcomm ha convertido la eficiencia sostenida en uno de sus principales campos de batalla. Xiaomi acaba de entrar en esa discusión con bastante ruido y, por ahora, buenos números.

Los 200 TOPS que colocan la inteligencia artificial en el centro

La parte más llamativa del Xring O3 es su NPU de cuatro núcleos, diseñada específicamente para procesar modelos de inteligencia artificial dentro del propio dispositivo. Xiaomi habla de 200 TOPS de capacidad tensorial y de un aumento del 45% frente a la generación anterior. No es una mejora cosmética: revela hacia dónde piensa dirigir la compañía sus próximos teléfonos, tabletas, ordenadores e incluso automóviles.

El objetivo es ejecutar cada vez más funciones sin mandar datos continuamente a servidores externos. Traducción instantánea, edición generativa de fotografías, reconocimiento de imágenes, asistentes capaces de interpretar información personal o modelos lingüísticos pequeños pueden funcionar de forma local cuando existe suficiente potencia. Eso reduce latencia, puede mejorar la privacidad y evita depender permanentemente de una conexión rápida.

Xiaomi ha diseñado el chip pensando en MiMo, su propia familia de modelos de inteligencia artificial. El procesamiento no queda encerrado únicamente en la NPU: CPU, GPU y otros bloques especializados pueden colaborar dependiendo de la carga. La estrategia recuerda a la que está siguiendo todo el sector, aunque con una diferencia significativa: Xiaomi pretende controlar tanto el dispositivo como una parte creciente del silicio y del modelo de IA que funciona en su interior.

La comparación con Apple merece, eso sí, quitar un poco de confeti tecnológico. Apple no publica una cifra oficial de TOPS para el Neural Engine del A19 Pro en sus especificaciones comerciales. Sí confirma un Neural Engine de 16 núcleos, acompañado por una GPU de seis núcleos con aceleradores neuronales, concebidos conjuntamente para ejecutar Apple Intelligence y modelos de lenguaje en el dispositivo.

La afirmación de que el Xring O3 puede rondar una capacidad casi seis veces superior procede, por tanto, de una equivalencia centrada en determinadas operaciones de inteligencia artificial, no de una prueba que coloque dos teléfonos sobre una mesa y demuestre que uno termina cualquier tarea seis veces antes. Incluso cuando dos fabricantes publican TOPS, pueden estar contabilizando precisiones numéricas, unidades y condiciones distintas. 200 TOPS impresionan, pero no sustituyen a las pruebas reales.

Lo interesante es otra cosa: hace pocos años habría resultado bastante pintoresco imaginar a Xiaomi comparando un procesador diseñado en Pekín con el corazón de silicio del iPhone Pro. Ahora la comparación ya no parece un chiste corporativo. Esa distancia se ha encogido.

LPDDR6 y 3 nanómetros: Xiaomi quiere controlar el conjunto

El Xring O3 también estrena compatibilidad con memoria LPDDR6, con velocidades anunciadas de hasta 10.667 Mbps y un ancho de banda aproximado de 113,8 GB/s. Es un salto cercano al 48% frente al Xring O1 y, según los datos difundidos en la presentación, convierte al procesador en uno de los primeros grandes chips móviles preparados para este nuevo estándar de memoria.

Ese ancho de banda importa porque los modelos de IA tienen hambre de datos. La potencia de cálculo sirve de poco cuando el procesador pasa demasiado tiempo esperando a que la memoria le entregue información. Es como instalar un motor enorme detrás de una carretera estrecha: muchos caballos, poca salida. LPDDR6 ensancha esa carretera.

El chip utiliza un proceso de fabricación de 3 nanómetros y la producción corre a cargo de TSMC, la misma fundición taiwanesa que fabrica una parte esencial de los procesadores más avanzados de la industria. Xiaomi diseña; TSMC convierte esos planos en silicio. El esquema se parece bastante al de Apple, aunque la experiencia acumulada por los de Cupertino sigue siendo incomparablemente mayor.

El Xring O3 integra unos 24.000 millones de transistores en una superficie aproximada de 133 mm², una densidad que permite reunir CPU, GPU, inteligencia artificial, procesamiento de imagen y otros componentes dentro del mismo SoC. Aquí el tamaño se mide en milímetros y las ambiciones, evidentemente, en kilómetros.

De Qualcomm y MediaTek a una Xiaomi mucho más independiente

Durante años, Xiaomi ha dependido ampliamente de procesadores Snapdragon y MediaTek para construir su catálogo. No va a abandonarlos mañana. Sería caro, complicado y bastante poco sensato. El objetivo inmediato es menos dramático y mucho más estratégico: disponer de una alternativa propia para productos clave.

Eso proporciona varias ventajas. Xiaomi puede ajustar el procesador a sus cámaras, su sistema operativo, sus modelos de IA o sus futuros dispositivos sin esperar a que un proveedor externo introduzca determinada función. También adquiere mayor margen para diferenciar sus teléfonos de docenas de rivales Android que terminan utilizando chips muy parecidos.

La cadena de suministro pesa igualmente. Apple lleva años diseñando sus procesadores A y M; Samsung dispone de Exynos; Huawei mantiene su apuesta por Kirin pese a las restricciones internacionales. Xiaomi quiere entrar en ese pequeño club donde fabricar un dispositivo ya no consiste únicamente en seleccionar componentes de un catálogo.

Los dispositivos con el anterior Xring O1 ya habían superado el millón de unidades enviadas desde su estreno en 2025. El volumen continúa lejos de las decenas de millones de teléfonos que Xiaomi vende cada trimestre, pero permite probar diseños, software y procesos industriales sin apostar toda la empresa a una sola carta.

Xiaomi 18 Fold será el primer escaparate del nuevo chip

El estreno comercial del Xring O3 está previsto para septiembre en el Xiaomi 18 Fold, el próximo plegable de gama alta de la compañía. También se ha anunciado su utilización en la Xiaomi Pad 9 Pro Max. Inicialmente serán productos dirigidos al mercado chino, una precaución lógica para una plataforma todavía joven.

Xiaomi aspira a distribuir entre 200.000 y 300.000 unidades de su próximo plegable equipado con el nuevo procesador. No es una invasión planetaria. Es, más bien, una prueba a escala comercial suficientemente grande para saber si el chip funciona fuera de las diapositivas de presentación.

La compañía enseñó además un prototipo denominado AI Cube, un pequeño ordenador que combina el Xring O3 con otros dos desarrollos propios, el O100 y el D100, para ejecutar modelos de inteligencia artificial de forma local. El O100 está pensado como acelerador específico para IA; el D100 apunta a los sistemas de conducción inteligente de los coches eléctricos de Xiaomi. De pronto, aquel fabricante conocido en Europa por vender móviles competitivos y pulseras baratas tiene una división de automóviles y diseña procesadores de 3 nanómetros. El calendario tecnológico tiene estas ironías.

La verdadera batalla de Xiaomi empieza dentro del dispositivo

El Xring O3 importa menos por superar una cifra del iPhone que por demostrar hasta dónde pretende llegar Xiaomi. Los 200 TOPS, los diez núcleos de CPU, la memoria LPDDR6 y los más de cinco millones de puntos anunciados en AnTuTu dibujan un procesador técnicamente ambicioso, aunque todavía pendiente del examen que de verdad cuenta: teléfonos comerciales, pruebas independientes, consumo, temperatura y rendimiento sostenido.

Apple conserva una ventaja difícil de condensar en una gráfica: lleva más de una década diseñando chips móviles a gran escala y coordinándolos con su propio hardware y software. Qualcomm tampoco se ha quedado mirando el escaparate. Y la próxima generación de semiconductores de 2 nanómetros volverá a mover la portería.

Xiaomi, sin embargo, ya no parece conformarse con comprar el motor y diseñar la carrocería alrededor. Quiere fabricar su propio motor, escribir parte del software que lo gobierna y colocarlo después en teléfonos, tabletas, ordenadores y coches. El Xring O3 es todavía una generación muy joven dentro de la estrategia de silicio propio de la marca. Pero es una generación que ya obliga a mirar. Y eso, en una industria donde fabricar un chip avanzado cuesta miles de millones antes de vender la primera unidad, no es precisamente poca cosa.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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