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Ciencia

La Voyager 1 enmudeció 48 horas a 24.000 millones de kilómetros: esto es lo que sabe la NASA

El objeto humano más lejano dejó de responder los días 18 y 19 de octubre. La señal volvió sola y la NASA aún no sabe por qué.

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Resumen

  • La NASA perdió la señal de la Voyager 1 los días 18 y 19 de octubre; volvió sola el día 20, a 24.000 millones de kilómetros de la Tierra.
  • Un grupo de propulsores se apagó y el sistema de protección contra fallos puso la nave en modo seguro, pero la causa exacta sigue sin explicarse.
  • Con casi 50 años en el espacio y 4 vatios menos cada año, la misión entra en su fase más imprevisible hasta el verano de 2027.

Veinticuatro mil millones de kilómetros. Esa es la distancia a la que la Voyager 1, el objeto construido por el ser humano que más lejos ha llegado jamás, dejó de responder a la Tierra los días 18 y 19 de octubre. Dos pases programados de la Red del Espacio Profundo, separados por 24 horas, se cerraron sin detectar ni un susurro de radio procedente de la sonda. Al tercer día, sin que nadie enviara un solo comando de rescate, la señal reapareció como si nada hubiera pasado.

La NASA confirmó el episodio el 29 de octubre en su blog de misión. Lo extraordinario no es solo el apagón en sí, sino que se resolvió solo: el equipo del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) no llegó ni a ejecutar la secuencia de diagnóstico. La nave, con casi medio siglo de servicio a sus espaldas, se arregló a sí misma mientras cruzaba el espacio interestelar.

48 h
de silencio de radio
24.000 M km
distancia a la Tierra
4 W
de potencia perdidos al año
1977
año de lanzamiento

Dos días de silencio en la Red del Espacio Profundo

La Deep Space Network es el sistema de antenas gigantes que la NASA reparte en tres complejos alrededor del planeta, colocados a unos 120 grados de longitud entre sí para que siempre haya alguna instalación con línea de vista hacia cualquier rincón del sistema solar. Es la oreja con la que la agencia escucha a las sondas que viajan más allá de la Luna, y es también su boca para enviarles órdenes.

Cuando una nave situada a un día-luz de distancia no contesta en dos pases consecutivos, el margen de maniobra es escaso: cualquier comando que se envíe tarda 24 horas en llegar, y la respuesta, otras 24 en volver. En la práctica, los ingenieros trabajan contra un reloj que va con dos días de retraso respecto a lo que ocurre a bordo.

Esto fue exactamente lo que sucedió con la Voyager 1, con una cronología que el equipo de misión ha reconstruido así:

  1. 118 de octubre. Primer pase programado: las antenas no detectan señal de radio procedente de la sonda.
  2. 219 de octubre. Segundo intento, 24 horas después. Sigue el silencio. En tierra empiezan a prepararse los comandos de diagnóstico.
  3. 320 de octubre. La señal reaparece por sí sola, antes de que la NASA llegue a intervenir. El contacto se mantiene estable desde entonces.
  4. 429 de octubre. El equipo publica su balance: un grupo de propulsores cayó y sus respaldos se activaron automáticamente. La causa del fallo sigue abierta.

¿Qué es la protección contra fallos y por qué salvó la nave?

La investigación ha determinado que, durante el apagón, uno de los grupos de propulsores de la Voyager 1 dejó de funcionar y sus sistemas de reserva entraron en acción sin intervención humana. Ese intercambio es la firma característica de lo que la NASA llama fault protection: cuando los ordenadores de a bordo detectan algo anómalo, colocan la sonda en una configuración segura y estable y pausan las operaciones normales, dando tiempo a los ingenieros para diagnosticar el problema.

La lógica es la misma que la de un cortacircuito doméstico: ante una anomalía, mejor cortar y esperar que insistir y romperse. Lo inquietante del caso es lo que la agencia no ha explicado: por qué se apagaron los propulsores principales y por qué esa maniobra defensiva terminó en una pérdida completa de señal durante dos días. El JPL tampoco ha precisado cuánto tiempo estuvo la nave en modo seguro ni si el episodio puede repetirse.

«Es la primera vez que vemos a la nave espacial hacer algo así, pero también estamos en un punto de la misión en el que tenemos que esperar lo inesperado» — Kareem Badaruddin, gestor de la misión Voyager en el JPL

📌 Dato clave: la señal regresó sola el 20 de octubre, antes de que la Tierra enviara ningún comando de rescate. A esa distancia, una orden tarda un día entero en llegar.

Una nave de 1977 con la energía cada vez más justa

Para entender por qué cualquier anomalía inquieta tanto al equipo, hay que mirar la cuenta de resultados energética de la misión. Las Voyager no llevan paneles solares: se alimentan de generadores termoeléctricos de radioisótopos, dispositivos que convierten en electricidad el calor que desprende el plutonio al desintegrarse. Como el plutonio se agota de forma inexorable, ambas sondas pierden unos 4 vatios de potencia cada año.

Eso obliga a una gestión milimétrica. A principios de septiembre, los ingenieros completaron en la Voyager 1 una maniobra que el equipo bautizó como el «Big Bang»: apagar tres dispositivos y sustituirlos por tres alternativas de menor consumo, seis semanas después de haber hecho el mismo intercambio en la Voyager 2. Ese trasvase permitirá que los instrumentos científicos supervivientes funcionen más tiempo del previsto.

  • ✓La Voyager 1 salió de la Tierra en septiembre de 1977, unas semanas después que su gemela.
  • ✓Cruzó al espacio interestelar en agosto de 2012; la Voyager 2 lo hizo en noviembre de 2018.
  • ✓Sigue siendo el objeto humano más lejano: ninguna otra máquina se ha alejado tanto de casa.
  • ✓Cada apagón de subsistemas estira la vida útil de los instrumentos que quedan encendidos.

Hay un detalle que convierte cada fallo en algo más que un problema de ingeniería. A bordo de ambas sondas viaja el Disco Dorado, un fonógrafo con saludos en 55 idiomas, música de todas las culturas y un mapa de la posición de la Tierra que la NASA preparó como mensaje en una botella cósmica. La Voyager 1 no solo es la máquina más lejana jamás construida: es la que más lejos se llevará ese disco, mucho después de que sus instrumentos se apaguen uno a uno. Cuando eso ocurra —los ingenieros calculan que la energía no dará mucho más allá de mediados de la década de 2030—, la sonda seguirá viajando en silencio durante miles de millones de años.

De ahí que el equipo del JPL administre cada vatio como si fuera el último y celebre cada susto resuelto. Un apagón de 48 horas a un día-luz de casa habría sido el final de muchas misiones; para esta, ha sido un susto más en un historial que incluye memorias de ordenador anticuadas, propulsores jubilados hace décadas vueltos a encender y parches de software escritos para máquinas que nadie recuerda cómo funcionaban por dentro.

El próximo hito: un día-luz de distancia

El episodio llega en un momento simbólico de la misión. Dentro de pocas semanas, la Voyager 1 se convertirá en el primer artefacto humano en alcanzar un día-luz de separación de la Tierra: la distancia a la que un mensaje de radio tarda 24 horas completas en ir y otras 24 en volver. Cada conversación con la nave será, literalmente, un diálogo con el pasado y con el futuro a la vez.

El propio equipo reconoce que hasta el verano de 2027 hay que estar preparado para más sorpresas como esta. La sonda seguirá enviando datos del medio interestelar —el material que llena el espacio entre las estrellas— mientras le quede un vatio, y cada fallo resuelto compra meses de ciencia imposible de obtener de otra forma.

De momento, la Voyager 1 continúa respondiendo a los pases diarios de la Deep Space Network. Lo que ocurrió exactamente durante aquellas 48 horas de octubre quizá no llegue a saberse nunca: la nave más veterana de la NASA guarda sus secretos a un día-luz de distancia, y allí nadie puede acercarse a echar un vistazo.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.