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Naturaleza

¿Por qué tiembla Churriana de la Vega tras los seísmos de Granada?

Churriana de la Vega y otros municipios de Granada registran nuevos terremotos de baja magnitud dentro de una serie sísmica que sigue activa.

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Churriana de la Vega

Por Rubemoma - CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

Resumen

  • Churriana de la Vega registró un seísmo de magnitud 1,5 durante la madrugada
  • La Zubia, Maracena y Ogíjares también sintieron nuevos movimientos
  • La serie sísmica de Granada sigue activa, pero sin daños en estos temblores

Churriana de la Vega vuelve a estar en el foco de la serie sísmica de Granada después de que un terremoto de magnitud 1,5 se registrara a las 4:59 horas de este viernes, 4 de septiembre. El epicentro se situó al noreste del municipio y el foco, a unos tres kilómetros de profundidad. Pese a su reducida magnitud, el movimiento fue percibido por parte de la población.

No fue un episodio aislado. Apenas dos horas después, a las 6:50, se registró otro seísmo sentido, esta vez con epicentro al noreste de La Zubia, magnitud 1,4 y una profundidad estimada de nueve kilómetros. Ambos temblores forman parte de la prolongada serie sísmica del área metropolitana de Granada que mantiene actividad desde mediados de agosto.

Y la tierra siguió moviéndose durante la mañana. A las 9:48 quedó registrado un terremoto de magnitud 1,6 al suroeste de Maracena, también sentido por la población, y a las 11:20 otro de magnitud 1,5 al noreste de Ogíjares. Son movimientos pequeños, sí. Pero en una provincia que acumula semanas mirando de reojo lámparas, persianas y vasos de agua, basta una vibración breve para que muchos sepan perfectamente qué está ocurriendo.

Dos terremotos sentidos durante la madrugada

El seísmo de Churriana de la Vega se produjo a las 4:59 horas, con una magnitud de 1,5 mbLg. Su escasa profundidad ayuda a entender por qué pudo notarse pese a tratarse de un movimiento de poca energía. Cuando el foco de un terremoto está cerca de la superficie, las ondas sísmicas recorren menos terreno antes de llegar a edificios y personas.

A las 6:50 llegó el movimiento de La Zubia. Fue algo menor, de magnitud 1,4, aunque también figura como sentido. En ninguno de estos dos episodios se han comunicado daños.

Conviene distinguir aquí dos conceptos que suelen mezclarse cuando el suelo decide hacerse notar. La magnitud mide el tamaño del terremoto, es decir, la energía liberada; la intensidad describe cómo se percibe y qué efectos produce en un lugar concreto. Un seísmo pequeño y superficial puede sentirse con claridad muy cerca del epicentro sin tener capacidad destructiva significativa.

Churriana no es un epicentro casual dentro de esta serie

Churriana de la Vega lleva apareciendo repetidamente en los registros sísmicos de las últimas semanas. El 29 de agosto, por ejemplo, otro terremoto de magnitud 2,3 con epicentro en el municipio fue percibido en diferentes localidades del cinturón metropolitano y en Granada capital.

La localidad está, además, entre las más afectadas económicamente por el episodio iniciado en agosto. A comienzos de septiembre se contabilizaban 2.243 solicitudes de indemnización procedentes de Churriana de la Vega, por detrás de Armilla y Ogíjares entre los municipios metropolitanos con mayor número de reclamaciones.

Es decir: el terremoto de esta madrugada ha sido pequeño, pero cae sobre un terreno —también emocional— que viene bastante removido.

Una serie sísmica que comenzó el 14 de agosto

La explicación de lo que ocurre este viernes no está únicamente en estos últimos temblores. El contexto arranca el 14 de agosto, cuando comenzó la denominada serie sísmica de Alhendín, concentrada principalmente en el sector sur del área metropolitana de Granada.

Hasta el 31 de agosto, el balance alcanzaba 1.430 terremotos en 17 días, de los que 122 habían sido sentidos por la población. La mayoría tenía magnitudes iguales o inferiores a 2. Desde entonces han continuado registrándose movimientos, por lo que aquella cifra funciona ya como una fotografía parcial de una secuencia que sigue activa.

Los episodios de mayor energía llegaron los días 15 y 18 de agosto, con dos terremotos principales de magnitud momento 4,8. Aquellos sí fueron otra cosa. Se sintieron ampliamente y provocaron daños en numerosos edificios de Granada y su área metropolitana.

El 18 de agosto se sucedieron además varios movimientos importantes, con magnitudes entre 3,9 y 4,8. Hubo personas heridas, desalojos preventivos y numerosos desperfectos. La factura material ha terminado dibujando la dimensión real del episodio mucho mejor que cualquier adjetivo.

Más de 105 millones de euros en daños reclamados

A 1 de septiembre se habían recibido 41.228 solicitudes de indemnización relacionadas con los terremotos de Granada. La estimación preliminar situaba el coste por encima de los 105 millones de euros.

La enorme mayoría corresponde a viviendas y comunidades de propietarios. Granada capital concentra más de 21.000 reclamaciones, pero el mapa de daños se extiende por Armilla, Ogíjares, Churriana de la Vega, Las Gabias, La Zubia, Maracena, Vegas del Genil, Alhendín, Gójar, Cájar y otros municipios.

También se han revisado edificios públicos, centros educativos y elementos patrimoniales. La Alhambra ha requerido inspecciones por desperfectos detectados en algunas almenas, mientras que la Universidad de Granada ha evaluado daños en distintos inmuebles. El temblor dura segundos; la inspección de grietas, cornisas y estructuras, bastante más.

Por qué tiembla tanto la Vega de Granada

No hay nada extraño, desde el punto de vista geológico, en que Granada registre terremotos. La cuenca de Granada es una de las zonas de mayor actividad sísmica de la Península Ibérica y está atravesada o delimitada por numerosos sistemas de fallas.

El origen profundo se encuentra en la compleja tectónica de las cordilleras Béticas y en la interacción entre las placas euroasiática y africana. Dicho sin convertir el subsuelo en una clase interminable de geología: la corteza terrestre de esta zona está sometida a esfuerzos que se liberan periódicamente mediante movimientos en sus fallas.

Entre las estructuras conocidas en la cuenca aparecen las fallas de Belicena-Alhendín, Granada, Dílar, Santa Fe, Atarfe, Alfacar o Padul-Nigüelas, junto con otros sistemas menores. Esa red explica una sismicidad frecuente, generalmente superficial y de magnitud baja o moderada.

Granada ya ha vivido otros enjambres sísmicos

Tampoco es nueva la aparición de muchos terremotos agrupados en semanas o meses. Entre diciembre de 2020 y agosto de 2021, la serie de Atarfe-Santa Fe produjo más de 3.000 movimientos, incluidos varios terremotos superiores a magnitud 4.

Un enjambre sísmico no significa que todos los seísmos sean réplicas mecánicamente idénticas de un único terremoto ni permite fijar una fecha para su final. Puede haber fases de mayor actividad, periodos relativamente tranquilos y nuevos repuntes. El subsuelo, por desgracia para nuestra afición humana al calendario, no trabaja con agenda.

¿Los nuevos terremotos anuncian otro más fuerte?

No hay base científica para afirmar que los movimientos pequeños registrados este viernes en Churriana de la Vega, La Zubia, Maracena u Ogíjares vayan a desembocar necesariamente en un terremoto de mayor magnitud.

Actualmente no existe ningún método capaz de predecir con precisión el momento, el lugar y la magnitud de un terremoto. Se pueden estudiar fallas, secuencias, probabilidades y distribución de la energía; anticipar un seísmo concreto con fecha y hora sigue fuera del alcance de la ciencia.

Esto importa especialmente después de varias semanas de temblores. Que continúen apareciendo terremotos no demuestra que vaya a producirse uno mayor, pero tampoco permite decretar que la serie haya terminado. Los especialistas observan precisamente su evolución: frecuencia, localización, profundidad y magnitud de los eventos.

Y una precisión que evita bastante ruido: hablar de fallas capaces de generar terremotos fuertes describe peligrosidad geológica, no una predicción inmediata. España posee numerosas fallas activas capaces de producir seísmos importantes. De ahí no se desprende que una de ellas vaya a romper mañana, la próxima semana ni este año.

Granada sigue moviéndose, aunque los últimos seísmos son pequeños

Lo ocurrido en Churriana de la Vega durante la madrugada del 4 de septiembre encaja, por ahora, en la fase de movimientos de baja magnitud que continúa acompañando a la serie sísmica de Granada. El terremoto de las 4:59 alcanzó magnitud 1,5; el de La Zubia, a las 6:50, magnitud 1,4. Después fueron sentidos otros dos movimientos de 1,6 en Maracena y 1,5 en Ogíjares.

No se han comunicado daños provocados por estos últimos terremotos. Ese es el dato importante.

La actividad, sin embargo, no puede darse todavía por terminada. Después de más de 1.400 movimientos contabilizados desde mediados de agosto y de dos terremotos principales de magnitud 4,8, el área metropolitana continúa registrando pequeños ajustes. Churriana vuelve así a aparecer en el mapa sísmico de Granada. Esta vez con un temblor leve, corto, pero suficientemente cercano a la superficie como para despertar a más de uno antes que el despertador.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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