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¿Qué se sabe del terremoto de magnitud 3,1 que ha sacudido Granada?
Granada registra un nuevo terremoto de magnitud 3,1 cerca de Churriana de la Vega, dentro de una serie sísmica que suma casi 1.700 temblores.

Resumen
- Un terremoto de magnitud 3,1 se registra cerca de Churriana de la Vega
- No constan daños por este seísmo, dentro de una serie de casi 1.700 temblores
- Granada ya es zona gravemente afectada y se activan nuevas ayudas
Granada ha vuelto a temblar. Un terremoto de magnitud 3,1 se ha registrado este miércoles 16 de septiembre de 2026 en el área metropolitana, con epicentro localizado al noreste de Churriana de la Vega, muy cerca de la capital. El movimiento se produjo a las 09:54:07 horas y tuvo su hipocentro a unos cinco kilómetros de profundidad.
El dato esencial, de momento, es tranquilizador: en las primeras informaciones disponibles no constaban daños personales ni materiales relacionados con este nuevo seísmo. El movimiento llega, eso sí, en un escenario muy distinto al de un terremoto aislado. Granada arrastra desde mediados de agosto una prolongada serie sísmica que ha dejado edificios dañados, desalojos y decenas de miles de reclamaciones.
Y hay una coincidencia significativa en el calendario. El nuevo temblor se produce apenas unas horas después de que el Gobierno declarase oficialmente los territorios afectados por la serie de terremotos como zona afectada gravemente por una emergencia de protección civil, la denominación legal de lo que todavía suele llamarse zona catastrófica. La medida permite activar nuevas líneas de ayuda para personas, negocios y administraciones perjudicadas.
Dónde ha sido el terremoto de Granada de este miércoles
El epicentro del nuevo terremoto se encuentra al noreste de Churriana de la Vega, uno de los municipios que lleva semanas apareciendo en el mapa sísmico del área metropolitana granadina. Las primeras coordenadas difundidas sitúan el evento en torno a los 37,15 grados de latitud y -3,64 de longitud, mientras que el foco se ha calculado a unos cinco kilómetros de profundidad.
La profundidad importa. Un terremoto relativamente superficial puede percibirse con bastante claridad cerca del epicentro incluso aunque su magnitud sea moderada. Eso no significa automáticamente que vaya a causar desperfectos: magnitud, profundidad, distancia al epicentro y características de los edificios condicionan cómo se siente el movimiento y qué efectos puede provocar.
El seísmo ha sido catalogado inicialmente con una magnitud de 3,1 mbLg, una de las escalas utilizadas por el Instituto Geográfico Nacional para medir este tipo de movimientos. Los parámetros preliminares pueden variar ligeramente después, cuando los técnicos revisan las señales recogidas por las estaciones sísmicas. Es normal que una primera magnitud cambie unas décimas tras el análisis definitivo.
No ha sido, por cierto, el único movimiento registrado durante la jornada en la provincia. Durante la madrugada se había anotado también otro seísmo menor al norte de Jayena. La actividad sísmica continúa. Menos intensa que durante los grandes episodios de agosto, sí, pero todavía suficientemente presente para que cualquier vibración vuelva a despertar inquietud entre los vecinos.
Una serie sísmica que roza los 1.700 terremotos
Para entender la preocupación que provoca un terremoto de 3,1 hay que mirar unas semanas atrás. La serie sísmica de Granada comenzó a mediados de agosto y se concentró especialmente en municipios de la Vega y el área metropolitana, entre ellos Alhendín, La Zubia, Gójar, Ogíjares, Armilla, Las Gabias y la propia Churriana de la Vega.
Uno de los episodios decisivos llegó el 15 de agosto, cuando un terremoto de magnitud 4,8 con epicentro en Alhendín sacudió con fuerza el entorno metropolitano. El 18 de agosto se produjo otro movimiento de 4,8 al noroeste de Gójar. Después llegaron numerosas réplicas y terremotos de menor magnitud repartidos por distintos puntos de la zona.
Un mes después del inicio de la crisis se habían contabilizado alrededor de 1.700 movimientos sísmicos. La mayoría han sido pequeños y muchos ni siquiera perceptibles para la población. Pero una serie de esta duración pesa de otra manera: paredes que ya tenían grietas, vecinos pendientes de inspecciones, edificios desalojados y esa costumbre nada agradable de mirar una lámpara cada vez que parece balancearse.
Las cifras explican mejor el alcance. Durante la emergencia se realizaron 1.188 inspecciones técnicas de edificios y cerca de 700 personas tuvieron que abandonar preventivamente sus viviendas. Tras los primeros regresos autorizados, 418 personas seguían sin poder volver a sus casas al desactivarse la fase de emergencia del plan sísmico.
Por qué sigue temblando Granada semanas después
Que continúen registrándose terremotos después de los movimientos más fuertes no resulta extraordinario dentro de una secuencia de estas características. Las tensiones acumuladas en las fallas se redistribuyen y pueden producir numerosos episodios posteriores de menor magnitud. En el caso granadino, los especialistas han observado un decaimiento general de la actividad, aunque eso no excluye repuntes puntuales.
Ese descenso tampoco permite convertir cada temblor en una predicción. Los terremotos no pueden pronosticarse indicando con precisión día, lugar y magnitud, y un movimiento moderado no significa por sí mismo que vaya a producirse inmediatamente otro mayor. La vigilancia científica se apoya en la evolución de la secuencia, su frecuencia, su distribución espacial y la energía liberada.
Los datos técnicos de septiembre venían señalando una reducción progresiva de la frecuencia, intensidad y magnitud de los terremotos. El seísmo de 3,1 de este miércoles sirve para recordar el matiz importante: que una serie pierda fuerza no significa que el suelo deje de moverse de golpe.
Granada entra en la declaración de zona gravemente afectada
Mientras el subsuelo continúa reajustándose, la respuesta administrativa ha entrado en otra fase. El Consejo de Ministros aprobó el 15 de septiembre la declaración como zona afectada gravemente por una emergencia de protección civil de los territorios perjudicados por 112 episodios adversos ocurridos durante el verano en catorce comunidades autónomas. Entre ellos figura expresamente la serie sísmica de Alhendín-La Zubia-Granada.
El Gobierno destaca la persistencia temporal del episodio granadino y el impacto provocado entre la población y las administraciones. No es simplemente un cambio de nombre burocrático, aunque la fórmula jurídica tenga ese inconfundible aroma de boletín oficial: la declaración habilita distintos mecanismos para compensar perjuicios derivados de la emergencia.
Las medidas pueden alcanzar a viviendas, enseres, establecimientos y determinadas infraestructuras, dependiendo de los requisitos establecidos en cada línea. Las entidades locales también pueden acceder a mecanismos destinados a reparar instalaciones y servicios municipales dañados. La declaración, conviene subrayarlo, no supone una indemnización automática para cualquier residente: cada perjuicio tendrá que ser documentado y evaluado.
Cómo quedan las indemnizaciones y las ayudas por los terremotos
Desde este miércoles, los afectados pueden comenzar a recabar información y presentar la documentación correspondiente en relación con las ayudas derivadas de la emergencia. La Subdelegación del Gobierno en Granada se convierte así en uno de los puntos de referencia para quienes necesiten acreditar desperfectos y conocer qué mecanismo corresponde a su caso.
Las ayudas públicas se suman a otra pieza fundamental: las indemnizaciones del Consorcio de Compensación de Seguros. Antes de la declaración de zona gravemente afectada, el volumen de expedientes ya dibujaba el tamaño económico de la crisis. A mediados de septiembre se habían presentado más de 49.000 solicitudes de indemnización, la inmensa mayoría relacionadas con viviendas y comunidades de propietarios.
Granada capital concentra buena parte de las reclamaciones, seguida por municipios directamente expuestos al enjambre como Armilla y Ogíjares. Grietas, revestimientos desprendidos, daños estructurales, comunidades pendientes de obras y edificios inhabitables han convertido un fenómeno geológico en un problema muy doméstico. Una puerta que deja de cerrar. Una pared abierta. La casa a la que todavía no se puede volver.
La cobertura del Consorcio y las ayudas públicas funcionan mediante mecanismos diferentes. Por eso adquieren especial importancia los informes técnicos, fotografías, facturas y documentos que permitan acreditar el desperfecto y relacionarlo con los terremotos. Con decenas de miles de expedientes sobre la mesa, la reconstrucción se juega también entre peritajes y papeles.
Montero visita el Zaidín y continúa el cruce institucional
La respuesta a los terremotos también ha entrado en el debate político andaluz. La secretaria general del PSOE de Andalucía, María Jesús Montero, visitó el barrio granadino del Zaidín, una de las zonas afectadas por los daños, y destacó las medidas impulsadas por el Gobierno central. Durante la visita reclamó transparencia sobre las ayudas autonómicas y criticó lo que considera una respuesta tardía de la Junta de Andalucía.
El Gobierno andaluz, por su parte, había declarado previamente una situación excepcional para los municipios afectados y aprobado una primera partida de siete millones de euros destinada a infraestructuras municipales. El presidente de la Junta, Juanma Moreno, anunció posteriormente un paquete más amplio de 46,2 millones de euros para viviendas, centros sanitarios y educativos, servicios sociales, infraestructuras judiciales, equipamientos municipales y actuaciones en la Alhambra.
Las administraciones mantienen diferencias sobre los tiempos, las cantidades y el alcance de algunas actuaciones, aunque ambas han situado la coordinación institucional entre las necesidades de la fase de recuperación. Para los vecinos, la cuestión más tangible termina siendo bastante menos retórica: qué daños pueden cubrirse, mediante qué vía y cuándo será posible reparar una vivienda o regresar a ella.
Una Granada que repara mientras el suelo aún se mueve
El terremoto de magnitud 3,1 registrado este miércoles no tiene, según las primeras informaciones disponibles, consecuencias comparables a los fuertes movimientos de agosto. Pero llega cargado de contexto. Se produce a unos cinco kilómetros de profundidad, cerca de Churriana de la Vega y en una comarca que ha acumulado alrededor de 1.700 movimientos en apenas un mes.
La emergencia ha cambiado de aspecto. Ya no son únicamente las noches de desalojos y las sucesiones de réplicas que hacían vibrar ventanas y lámparas. Ahora aparecen las inspecciones, las obras, los expedientes, los seguros y las ayudas públicas. La geología dejó grietas; después llegan los arquitectos, los peritos, los presupuestos y la administración.
Granada continúa, por tanto, entre dos tiempos: el de una serie sísmica que pierde intensidad y el de una reconstrucción que apenas empieza. El nuevo terremoto de 3,1 confirma que la actividad no ha desaparecido. La primera noticia positiva es sencilla y bastante importante: no constan nuevos daños asociados a este movimiento. El resto, desde las reparaciones hasta el regreso de quienes siguen fuera de casa, necesitará bastante más tiempo.












