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Naturaleza

¿Dónde se ha sentido el terremoto de Murcia con epicentro en Pliego?

Un terremoto de magnitud 3,9 sacude Murcia con epicentro en Pliego y se siente en decenas de municipios, con ecos hasta Alicante y Albacete.

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dibujo de un sismografo

Un terremoto de magnitud 3,9 Mw ha sacudido este domingo 2 de agosto la Región de Murcia. El movimiento se produjo a las 11:59:28 horas, tuvo su epicentro al sureste de Pliego y se originó a solo cuatro kilómetros de profundidad. Fue breve, pero lo bastante nítido como para hacer vibrar ventanas, muebles y paredes en decenas de municipios.

El seísmo se ha sentido con mayor claridad en Mula, Campos del Río, Javalí Nuevo y Barinas, pedanía de Abanilla, donde alcanzó una intensidad máxima IV en la escala macrosísmica europea. También fue percibido en Murcia capital, Molina de Segura, Librilla, Alhama de Murcia, Archena, Bullas, Totana, Lorca y Cartagena, además de distintos puntos de Alicante y Albacete. Hasta la última información disponible, no constaban daños personales ni materiales de consideración.

Las primeras estimaciones difundidas tras el temblor hablaron de una magnitud de 4,1, una cifra todavía presente en algunos avisos y medios de comunicación. El cálculo actualizado del Instituto Geográfico Nacional sitúa el terremoto en 3,9 Mw. No hay misterio ni contradicción sísmica: los parámetros iniciales se afinan cuando los técnicos analizan más estaciones, más ondas y diferentes métodos de medición. La tierra tiembla en segundos; los números, en cambio, necesitan algo más de cocina.

El Centro de Coordinación de Emergencias recibió alrededor de 90 llamadas en menos de una hora, principalmente de vecinos alarmados que querían confirmar qué había ocurrido. Los avisos llegaron desde Pliego, Librilla, Albudeite, Campos del Río, Molina de Segura, Alhama de Murcia, Lorca y la ciudad de Murcia, entre otras localidades. La Comunidad activó el Plan SISMIMUR en fase de preemergencia y situación 0, destinada al seguimiento y la información.

Un epicentro poco profundo al sureste de Pliego

El epicentro fue localizado al sureste de Pliego, en el centro geográfico de la Región de Murcia. El hipocentro —el punto bajo tierra donde comienza la ruptura— se situó a unos cuatro kilómetros de profundidad, una distancia relativamente pequeña. Ese carácter superficial ayuda a entender por qué un terremoto moderado pudo sentirse con tanta nitidez y despertar a media región de su sobremesa dominical.

Algunos vecinos describieron un golpe seco, parecido a una explosión, seguido de una vibración corta. Otros escucharon crujir muebles, persianas y cristales. En edificios altos, el balanceo resultó más perceptible; no porque el seísmo fuese necesariamente más fuerte allí, sino porque las plantas superiores pueden amplificar la sensación de movimiento. Unos segundos bastan para que una casa conocida parezca, de pronto, un barco mal amarrado.

El terremoto tuvo una intensidad de grado IV en Barinas, Campos del Río, Javalí Nuevo, La Puebla de Mula y Mula. En Pliego, Librilla, Fuente Librilla, Abanilla y varias zonas de Molina de Segura y Murcia se situó entre los grados III y IV. Esa intensidad describe cómo fue percibido el movimiento y qué efectos produjo; no debe confundirse con la magnitud, que mide la energía liberada en el foco.

Los municipios donde más se notó el temblor

La sacudida fue especialmente clara en el eje formado por Pliego, Mula y Campos del Río, pero el mapa elaborado a partir de los testimonios ciudadanos dibuja una huella mucho mayor. Se sintió con intensidad III en Archena, Bullas, Ceutí, Molina de Segura, Totana, Puerto Lumbreras, Las Torres de Cotillas y distintas pedanías de Murcia. En algunas viviendas se movieron objetos ligeros y vibraron puertas; en otras apenas se percibió un zumbido bajo los pies.

Murcia capital registró numerosos testimonios, aunque la intensidad fue desigual según el barrio, el tipo de edificio y la planta. Se recibieron comunicaciones desde Espinardo, La Alberca, Churra, El Palmar, Sangonera la Seca, Rincón de Seca, San Ginés, Zarandona y otras pedanías. También hubo registros en Lorca, Águilas, Mazarrón, La Unión y Cartagena. La distancia al epicentro importa, pero el terreno, la construcción y la posición dentro del inmueble también escriben su propia versión del temblor.

Fuera de la Región de Murcia, el terremoto alcanzó el sur de Alicante y parte de Albacete. Hubo percepciones en Elche, Torrevieja, Orihuela, Santa Pola, Alicante, Almoradí, Elda, Petrer, Hellín, Almansa y Albacete capital. Allí la intensidad fue menor, generalmente de grado II o entre II y III: una vibración débil, advertida sobre todo por personas en reposo o en las plantas altas.

Por qué algunas personas lo sintieron y otras no

Dos vecinos separados por una pared pueden contar experiencias completamente distintas. Uno nota cómo tiembla el sofá; el otro continúa preparando café sin enterarse. La percepción depende del suelo sobre el que se asienta el edificio, de la altura, de los materiales, del ruido ambiental y hasta de si la persona estaba quieta o caminando.

Los terrenos blandos pueden amplificar determinadas ondas, mientras que una estructura rígida y baja responde de manera diferente a una torre de varias plantas. También influye la profundidad: al tratarse de un seísmo superficial, la energía recorrió una distancia corta antes de alcanzar la superficie. El resultado fue una sacudida muy perceptible cerca del epicentro, aunque sin la magnitud necesaria para provocar, según los datos disponibles, daños relevantes.

Por qué se habló primero de magnitud 4,1

Durante los minutos posteriores a un terremoto aparecen estimaciones automáticas elaboradas con los primeros registros disponibles. Conforme llegan datos de más estaciones sísmicas, los especialistas recalculan la localización, la profundidad y la magnitud. De ahí que el episodio de Pliego apareciera inicialmente con magnitud 4,1 y después quedara fijado en 3,9 Mw.

Tampoco todas las magnitudes utilizan exactamente el mismo método. La magnitud momento, expresada como Mw, se calcula a partir de las características físicas de la ruptura; otras escalas se basan en determinados tipos de ondas. Para la conversación cotidiana la diferencia entre 3,9 y 4,1 parece pequeña, casi una discusión de decimales. Para el análisis científico, sin embargo, conviene especificar la escala utilizada.

La intensidad IV no significa que el terremoto tuviera magnitud cuatro. La magnitud es un único valor asignado al seísmo; la intensidad cambia de un lugar a otro según cómo se sintió y los efectos observados. En Mula pudo alcanzar grado IV, mientras que en Alicante quedó en grado II. El terremoto es el mismo. Lo que varía es su huella.

Murcia y una actividad sísmica que no es excepcional

La Región de Murcia se encuentra en una de las áreas con mayor actividad sísmica de la Península. El sureste español está condicionado por el lento acercamiento entre las placas euroasiática y africana y por la presencia de varias fallas activas. No significa que cada temblor anuncie otro mayor, ni que exista una secuencia inevitable. Significa, sencillamente, que el terreno acumula y libera tensiones. A veces lo hace con discreción; otras, con un golpe que levanta a todo el edificio.

La Península Ibérica registra entre 1.200 y 1.400 terremotos al año, la mayoría de magnitud reducida y no percibidos por la población. Los movimientos de magnitud entre 3,0 y 3,9 se producen con bastante regularidad, mientras que los comprendidos entre 4,0 y 4,9 son mucho menos frecuentes. La inmensa mayoría no causa daños.

El recuerdo de Lorca explica parte de la inquietud que generan estos episodios en Murcia. El terremoto del 11 de mayo de 2011 alcanzó una magnitud de 5,1, provocó nueve muertes y causó daños estructurales graves o moderados en numerosos edificios. Aquel seísmo fue más potente, tuvo consecuencias radicalmente distintas y no debe utilizarse para inflar cualquier temblor posterior, pero permanece en la memoria regional como una cicatriz bajo el yeso.

Réplicas, predicciones y precauciones razonables

Tras un terremoto pueden producirse réplicas, generalmente de menor magnitud, aunque no es posible asegurar de antemano si aparecerán, cuántas serán o qué intensidad alcanzarán. La vigilancia sísmica continúa de forma automática mediante la red de estaciones del Instituto Geográfico Nacional. La activación preventiva del SISMIMUR permite mantener coordinados a los servicios de emergencia sin que eso implique una situación de daños generalizados.

La ciencia no dispone de un método capaz de predecir con precisión la hora, el lugar y la magnitud de un terremoto futuro. Los mensajes que anuncian una gran sacudida inminente basándose en nubes extrañas, comportamiento animal o cadenas de WhatsApp pertenecen a esa industria artesanal del pánico que nunca cierra por vacaciones. La información fiable procede de los organismos de vigilancia sísmica, Protección Civil y los servicios de emergencias.

Ante un nuevo temblor, conviene alejarse de ventanas, cristales y muebles que puedan caer; dentro de un edificio es preferible protegerse junto a elementos resistentes y no utilizar el ascensor. En la calle, hay que separarse de fachadas, cornisas, postes y tendidos eléctricos. Después, toca comprobar si existen daños visibles, fugas o personas heridas y llamar al 112 solo cuando haya una emergencia real. La calma no detiene las placas tectónicas, pero evita convertir un sobresalto en un problema mayor.

Un susto extenso, pero sin daños relevantes

El terremoto de Pliego deja una fotografía clara: magnitud 3,9 Mw, epicentro al sureste del municipio, cuatro kilómetros de profundidad y una intensidad máxima IV. Fue ampliamente sentido en la Región de Murcia y alcanzó puntos de Alicante y Albacete, aunque con menor fuerza. Los servicios de emergencia atendieron decenas de llamadas, activaron el seguimiento preventivo y no comunicaron consecuencias personales ni materiales de consideración.

Queda el ruido seco, el ligero vaivén y esa comprobación casi instintiva de lámparas y paredes. También queda el dato, menos espectacular pero bastante más útil: Murcia vive sobre un territorio sísmicamente activo y los pequeños terremotos forman parte de su realidad geológica. El de este domingo se hizo notar mucho. Por fortuna, el temblor terminó en susto.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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