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Naturaleza

Los murciélagos que beben en piscinas: por qué aparece justo en verano

La piscina puede ser un bebedero nocturno y también una trampa para estos mamíferos voladores.

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Murciélago bebiendo de una piscina durante la noche

En las noches cálidas, un murciélago puede rozar la superficie de una piscina con la boca abierta, tomar unas gotas y desaparecer en apenas unos segundos. No está jugando ni buscando un lugar donde bañarse: está aprovechando un punto de agua accesible, especialmente cuando los arroyos, charcas y abrevaderos naturales se han secado. El vuelo rasante suele ser tan breve que apenas deja un círculo de ondas bajo la luz exterior.

La escena responde a una conducta normal de hidratación. La mayoría de las especies no se posa para beber, sino que reduce la altura, toca el agua con la lengua o el hocico y vuelve a ganar altura. Sin embargo, una piscina no siempre es segura: sus paredes verticales, el agua tratada y la ausencia de una salida convierten un sorbo nocturno en una posible trampa. Beber de una piscina y caer dentro de ella son situaciones completamente distintas.

El vuelo rasante que revela la sed

Los murciélagos insectívoros suelen abandonar sus refugios al anochecer, cuando disminuye la temperatura y comienza la actividad de polillas, mosquitos y otros insectos. En ese primer tramo de la noche necesitan reponer líquidos, porque el vuelo consume energía y la superficie de sus alas favorece la pérdida de humedad. Una lámina de agua abierta, tranquila y visible desde el aire puede convertirse en una referencia muy eficaz.

El animal no necesita aterrizar para localizarla. La ecolocalización le permite emitir sonidos de alta frecuencia y analizar los ecos que regresan desde el entorno. Una superficie lisa devuelve un patrón diferente al de la vegetación o el suelo, mientras que el movimiento de un filtro, una fuente o las pequeñas ondas modifica esa señal. La piscina destaca como una mancha despejada en un paisaje nocturno lleno de obstáculos, aunque el murciélago no interprete el agua con la misma imagen visual que una persona.

El acercamiento suele hacerse en diagonal y con un giro rápido. Algunas especies realizan varias pasadas antes de beber, sobre todo si hay viento, reflejos intensos o personas cerca. La boca entra en contacto con el agua durante una fracción de segundo y el animal se eleva de nuevo. Este método reduce el riesgo de mojar el pelaje y las alas, pero exige precisión y espacio suficiente para maniobrar.

¿Por qué eligen una piscina?

Una piscina doméstica puede parecer un recurso poco natural, pero reúne varias características que los murciélagos buscan: superficie amplia, agua accesible y ausencia de plantas densas que dificulten el vuelo. En zonas urbanas y suburbanas, además, los cauces naturales han sido canalizados, cubiertos o rodeados de muros. La piscina acaba funcionando como un sustituto accidental de una charca, no porque sea el bebedero ideal, sino porque a menudo es el único disponible.

La sequía intensifica este comportamiento. En regiones mediterráneas, los meses de verano pueden dejar sin agua pequeñas lagunas temporales y depresiones del terreno. Las hembras lactantes soportan una demanda especialmente alta: producir leche requiere líquidos y energía, y la cría limita el tiempo disponible para buscar recursos. En esos periodos, un punto de agua cercano a un refugio puede influir en el uso que una colonia hace del paisaje.

La ubicación también importa. Una piscina próxima a árboles, muros de piedra, cultivos o zonas de ribera ofrece más probabilidades de recibir visitas que otra instalada en un espacio completamente abierto y muy iluminado. No todos los murciélagos vuelan igual: los pequeños y ágiles pueden aprovechar superficies reducidas, mientras que las especies grandes necesitan más margen para girar y mantener el vuelo. El tamaño corporal, la forma de las alas y el hábitat determinan qué puntos de agua resultan utilizables.

El agua no les resulta extraña, pero tampoco son animales acuáticos

Los murciélagos no son animales acuáticos. Su anatomía está diseñada para volar, trepar y colgarse, no para permanecer en el agua. Sus alas son membranas finas extendidas entre los dedos, los brazos, el cuerpo y, en muchas especies, las extremidades posteriores. Esa estructura permite un control extraordinario en el aire, pero pierde eficacia cuando se moja y aumenta de peso.

Algunos individuos pueden mantenerse a flote durante un tiempo corto y avanzar con movimientos de las extremidades, especialmente en aguas calmadas. Esa capacidad no equivale a una adaptación para nadar largas distancias. Un murciélago que cae al agua está intentando sobrevivir, no disfrutando de un baño. El agotamiento, la hipotermia, la dificultad para extender las alas y la imposibilidad de alcanzar una orilla pueden terminar rápidamente en ahogamiento.

También existe una diferencia entre introducir brevemente el hocico en la superficie y sumergir el cuerpo. Durante la bebida, el animal conserva el control del vuelo y casi todo su cuerpo permanece seco. En una caída, en cambio, el pelaje puede empaparse y la membrana alar adherirse o plegarse. Una piscina con escalones internos puede ofrecer una oportunidad de salida, pero las paredes lisas y verticales suelen ser mucho más difíciles de superar.

Qué ocurre cuando un murciélago cae dentro

El primer problema no es necesariamente el agua, sino la geometría del vaso. Una persona ve con claridad una escalera o una esquina; un murciélago exhausto recibe ecos confusos de una superficie brillante, cambia de dirección constantemente y puede no encontrar el punto de salida. El cloro no provoca una muerte inmediata por sí solo, pero el contacto prolongado con agua tratada añade irritación, estrés y pérdida de temperatura.

El animal intentará apoyarse en la pared, nadar o trepar por cualquier elemento rugoso. Si solo encuentra azulejo liso, cada intento consume energía. La fatiga llega antes cuando la piscina está fría, el viento dificulta el vuelo o el ejemplar es joven. Una salida física colocada antes del accidente es mucho más eficaz que tratar de rescatarlo cuando ya está debilitado.

La solución más sencilla para una piscina privada es una rampa de escape con superficie antideslizante, fijada de forma estable y con un extremo dentro del agua. Debe permitir que el animal se agarre sin quedar atrapado entre piezas sueltas. También pueden utilizarse dispositivos comerciales de rescate para fauna, siempre que estén diseñados para no enredar alas, patas ni uñas. La rampa debe revisarse con frecuencia, porque una pieza desplazada puede convertirse en otro obstáculo.

Si el murciélago aparece en el agua, no conviene tocarlo con las manos, envolverlo ni sacarlo a pulso. Las mordeduras son poco frecuentes, pero cualquier mamífero silvestre puede transmitir rabia u otras infecciones si existe contacto directo. La prioridad es mantener distancia y avisar a los servicios de fauna, un centro de recuperación o la autoridad ambiental local. Las normas de actuación cambian según el país y la región, por lo que la manipulación doméstica no es una alternativa segura.

Las alas mojadas dificultan el regreso al refugio

El vuelo de un murciélago depende de una membrana ligera y flexible, no de plumas impermeables. Cuando esa membrana se moja, aumenta la masa que debe mover y cambia la aerodinámica del animal. El pelaje húmedo también pesa más y pierde parte de su capacidad aislante. El resultado es parecido a intentar correr con una prenda empapada: no impide todo movimiento, pero eleva el esfuerzo y reduce la resistencia.

La lluvia no significa que todos los murciélagos queden incapacitados. Muchas especies vuelan durante precipitaciones ligeras y ajustan su actividad según la intensidad del agua, la temperatura y la disponibilidad de insectos. El problema aparece cuando permanecen sumergidos o mojados durante demasiado tiempo. Un chaparrón breve forma parte del ambiente; una caída en una piscina puede comprometer la temperatura y la capacidad de vuelo.

Por esa razón, no se debe lanzar agua sobre un murciélago, intentar bañarlo ni colocarlo bajo una fuente de calor. El secado artificial puede quemar o deshidratarlo, y el estrés puede desencadenar mordeduras defensivas. Un ejemplar aparentemente inmóvil puede estar descansando, aturdido o enfermo. La distancia, la oscuridad y el asesoramiento profesional son más útiles que cualquier intervención improvisada.

Cómo reducir las visitas sin dañar a la fauna

La manera más prudente de disminuir las visitas consiste en modificar las condiciones de la piscina, no en perseguir a los animales. Cubrirla durante la noche con una cubierta bien instalada elimina el acceso al agua, aunque debe quedar tensa y sin huecos donde un murciélago u otro animal pueda quedar atrapado. Una cubierta parcialmente hundida puede ser más peligrosa que dejar la superficie abierta.

La iluminación también influye, pero no existe una regla universal. Las lámparas blancas intensas atraen a numerosos insectos y pueden concentrar actividad cerca del agua; al mismo tiempo, algunas especies evitan las zonas muy iluminadas. Cambiar a luces cálidas, reducir la intensidad y dirigirlas hacia el suelo puede disminuir la concentración de insectos sin convertir el jardín en una barrera luminosa. La oscuridad controlada protege mejor el entorno nocturno que un foco permanente.

Las piscinas con rebosaderos, fuentes o chorros pueden producir reflejos y vibraciones que alteran el comportamiento de los animales. No es necesario apagar todos los equipos de filtrado, pero sí evitar modificaciones que creen corrientes innecesarias durante las horas de mayor actividad. Mantener despejado el perímetro permite ver si hay un ejemplar atrapado y facilita que otros animales no caigan.

Si el problema se relaciona con murciélagos que entran en una vivienda, no deben sellarse agujeros de forma inmediata. Una colonia puede incluir crías incapaces de volar, y cerrar la salida durante la época reproductiva puede dejar animales atrapados dentro. La exclusión debe ser gradual, selectiva y compatible con la normativa de protección de fauna, normalmente mediante sistemas de salida unidireccional instalados por personal especializado.

Un bebedero alternativo puede ser más seguro

Ofrecer un punto de agua alternativo no obliga a atraer murciélagos a la vivienda. Una bandeja amplia y poco profunda, colocada lejos de puertas y ventanas, puede ser más segura que una piscina profunda. Debe situarse en un lugar con espacio libre para las pasadas de vuelo y con una superficie rugosa o una piedra estable que permita salir a insectos, pequeños reptiles y otros animales.

El recipiente debe limpiarse con regularidad y rellenarse con agua potable o de calidad conocida. El agua estancada acumula algas, excrementos y microorganismos; además, los mosquitos pueden reproducirse en pocos días. No es recomendable añadir productos químicos, aceites esenciales, detergentes ni desinfectantes domésticos. La higiene frecuente y la profundidad reducida importan más que el tamaño del bebedero.

Una alternativa todavía mejor es conservar o restaurar puntos de agua naturales. Una charca con bordes accesibles, vegetación adecuada y sectores de poca profundidad ofrece refugio a muchos grupos de fauna, no solo a los quirópteros. En abrevaderos para ganado, una rampa de madera rugosa, una malla fijada o una isla flotante diseñada para fauna pueden evitar ahogamientos, siempre que no generen enganches.

La colocación debe respetar el contexto local. Un recipiente junto a una ventana, una carretera o una colonia conocida puede aumentar las molestias y los riesgos. También conviene evitar que quede rodeado por vallas estrechas, alambres o redes de malla fina. El agua ayuda a la fauna cuando está conectada con una ruta de escape y un entorno tranquilo, no cuando se instala como un elemento aislado.

Qué especies pueden aparecer en el jardín

La visita a una piscina no permite identificar una especie con seguridad. Muchos murciélagos insectívoros son pequeños, vuelan rápido y pasan tan cerca que solo se percibe una silueta. Otros son más grandes y lentos, con alas adaptadas a espacios abiertos. La hora de actividad, la altura del vuelo, la forma de los giros y la presencia de árboles pueden aportar pistas, pero una identificación fiable requiere imágenes, grabaciones acústicas o experiencia especializada.

En el mundo se han descrito más de 1.400 especies de murciélagos, distribuidas en casi todos los continentes salvo la Antártida. La mayoría consume insectos, frutas, néctar u otros recursos; únicamente tres especies conocidas tienen una dieta basada en sangre y viven en América. El mito del murciélago vampiro no representa a la inmensa mayoría de estos mamíferos, que cumplen funciones ecológicas muy distintas.

Los insectívoros pueden capturar grandes cantidades de polillas, escarabajos y otros artrópodos durante una noche. Las especies frugívoras dispersan semillas y las nectarívoras transportan polen entre flores, una función relevante en ecosistemas tropicales y subtropicales. En todos los casos, el agua actúa como un recurso de apoyo, no como alimento. Ver un animal bebiendo junto a una piscina no indica que vaya a instalarse en la casa.

El valor ecológico detrás de una visita nocturna

Los murciélagos suelen pagar un precio alto por la mala reputación. El miedo se alimenta de películas, leyendas y confusiones con especies hematófagas, aunque la conducta habitual de un murciélago europeo o norteamericano sea huir de las personas. No buscan enredarse en el cabello ni atacar a quienes nadan. Su navegación precisa les permite evitar obstáculos mucho más pequeños que una cabeza humana.

En los cultivos, el control de insectos puede reducir la presión de ciertas plagas y limitar el uso de tratamientos químicos, aunque el efecto depende de la especie, el paisaje y la estación. En bosques y selvas, la polinización y la dispersión de semillas sostienen ciclos que también benefician a otras especies. La desaparición de refugios, la pérdida de agua, los pesticidas y las colisiones con infraestructuras son amenazas más importantes que la presencia ocasional en un jardín.

La disponibilidad de agua puede influir en la distribución local de las colonias. Durante una sequía, las hembras reproductoras y los juveniles afrontan una situación especialmente delicada. Una fuente segura no resuelve todos los problemas de conservación, pero sí puede reducir un riesgo concreto cuando se integra en un entorno adecuado. Una pequeña rampa en una piscina puede salvar a un individuo; preservar humedales puede sostener poblaciones enteras.

La piscina como espejo de un paisaje transformado

La imagen de un murciélago rozando el agua resume un cambio más amplio: la fauna aprende a utilizar infraestructuras humanas porque el paisaje natural ya no ofrece los mismos recursos. Piscinas, depósitos, canales y bebederos ganaderos aparecen en territorios donde antes había ríos temporales, charcas y huecos de árboles. Esa adaptación demuestra flexibilidad, pero también expone a los animales a superficies lisas, productos químicos, redes, tráfico y luces artificiales.

La respuesta más equilibrada no consiste en demonizar la piscina ni en romantizar cualquier visita. La persona responsable puede cubrir el vaso, instalar una salida, reducir la iluminación innecesaria, mantener una fuente alternativa limpia y solicitar ayuda cuando un ejemplar quede atrapado. La convivencia depende de eliminar la trampa sin eliminar al animal. En una noche silenciosa, ese gesto apenas se nota; para un murciélago exhausto puede marcar la diferencia entre volver al refugio o no hacerlo.

Una superficie de agua doméstica no es un lago, y un mamífero volador no es un nadador especializado. La observación correcta queda entre ambos extremos: los murciélagos pueden beber en vuelo, tolerar una breve exposición al agua y, en algunos casos, moverse sobre ella, pero una caída prolongada los pone en peligro. Entender esa diferencia permite actuar con menos miedo y más precisión. La mejor piscina para la fauna es la que no se convierte en una trampa.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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