Historia
¿Qué santo se celebra hoy 31 de agosto? San Ramón Nonato y santoral
San Ramón Nonato, José de Arimatea, Nicodemo y otros santos protagonizan el santoral del 31 de agosto, una fecha cargada de historia cristiana.

El 31 de agosto tiene un protagonista reconocible en el santoral católico: San Ramón Nonato, religioso mercedario del siglo XIII vinculado a la redención de cautivos y especialmente venerado como protector de las embarazadas, los partos y las matronas. Quienes se llaman Ramón encuentran, por tanto, una de las fechas tradicionales de su onomástica en esta última jornada de agosto.
Pero el santoral del día es bastante más amplio. Este lunes 31 de agosto de 2026, dentro de la XXII semana del Tiempo Ordinario, la Iglesia recuerda también a los santos José de Arimatea y Nicodemo, San Aidano de Lindisfarne, San Arístides de Atenas y San Paulino de Tréveris, entre otras figuras veneradas por la tradición cristiana. Agosto se marcha así con una nómina curiosamente heterogénea: un mercedario catalán, dos personajes de los Evangelios, un evangelizador de las islas británicas, un filósofo ateniense y un obispo enfrentado al arrianismo.
San Ramón Nonato, el santo más celebrado del 31 de agosto
La historia de San Ramón Nonato arranca con un episodio tan extraordinario que terminó dándole nombre. La tradición sostiene que nació en Cataluña después de ser extraído con vida del cuerpo de su madre, que había fallecido antes de dar a luz. De ahí el apelativo latino non natus, es decir, «no nacido», entendido aquí en el sentido de no haber nacido mediante un parto ordinario.
Vivió durante la primera mitad del siglo XIII y hacia 1224 ingresó en la Orden de la Merced, la comunidad religiosa fundada en aquel contexto histórico para auxiliar y rescatar a cristianos cautivos. La Península y el Mediterráneo eran entonces una frontera mucho menos abstracta que la de los mapas: incursiones, comercio, guerras y cautiverios formaban parte de una realidad áspera, cotidiana. La redención de prisioneros no era una bonita metáfora piadosa; significaba reunir dinero, viajar y, en ocasiones, jugarse literalmente el pellejo.
Ramón marchó al norte de África y acabó siendo hecho prisionero. La tradición mercedaria recuerda que sufrió torturas durante su cautiverio precisamente por continuar predicando. Regresó finalmente a España y la tradición sostiene que el papa Gregorio IX lo llamó a Roma y lo nombró cardenal, aunque murió en 1240 antes de desarrollar aquella nueva etapa de su vida.
Por qué San Ramón Nonato protege a embarazadas y matronas
La devoción posterior quedó inevitablemente marcada por las circunstancias atribuidas a su nacimiento. San Ramón pasó a ser invocado especialmente por mujeres embarazadas, madres, parejas que desean tener hijos y profesionales vinculados al parto. Su figura quedó así estrechamente relacionada con las matronas y la maternidad, una asociación que ha atravesado siglos.
La veneración se mantiene en distintos países. No es extraño encontrar imágenes del santo en parroquias, hospitales antiguos o comunidades religiosas relacionadas con la protección de la maternidad. Su iconografía suele mostrar el hábito mercedario y elementos que recuerdan tanto su condición religiosa como las penalidades padecidas durante el cautiverio.
Y ahí reside buena parte de la fuerza popular del personaje. Su biografía mezcla nacimiento, cautiverio, resistencia y libertad, asuntos perfectamente comprensibles incluso fuera del lenguaje religioso. Pocas vidas medievales pueden resumirse con ingredientes tan rotundos.
Qué otros santos se celebran el 31 de agosto
Aunque San Ramón ocupa buena parte del escaparate, no está solo. El santoral católico recuerda este día a San Aidano de Lindisfarne, obispo y abad del siglo VII que desempeñó un papel importante en la evangelización de Northumbria, en la actual Inglaterra. Llegó desde la tradición monástica de Iona y estableció en Lindisfarne un monasterio que acabaría convertido en uno de los grandes centros espirituales y culturales del cristianismo insular.
También figura San Arístides de Atenas, filósofo cristiano del siglo II. Su perfil resulta singular: frente a la imagen algo simplona de una Antigüedad donde fe y pensamiento supuestamente caminaban por aceras distintas, Arístides utilizó precisamente las herramientas intelectuales de su tiempo para defender el cristianismo. La tradición le atribuye una apología dirigida al emperador Adriano alrededor del año 150.
Otro nombre del día es San Paulino de Tréveris, obispo del siglo IV que defendió a San Atanasio durante las disputas provocadas por el arrianismo. Aquellos debates sobre la naturaleza de Cristo pueden resultar materia para especialistas, pero entonces removían imperios, obispos y emperadores. Paulino terminó desterrado a Frigia y murió lejos de su sede episcopal en el año 358.
El calendario recuerda asimismo al beato Andrés Dotti, sacerdote de la Orden de los Siervos de María, y al beato Alfredo Ildefonso Schuster, benedictino, cardenal y arzobispo de Milán, fallecido en 1954. El 31 de agosto, visto de cerca, está bastante más concurrido de lo que suele sugerir una simple felicitación de santo.
José de Arimatea y Nicodemo también tienen su día
Hay dos nombres del 31 de agosto que llevan directamente al relato de la Pasión: José de Arimatea y Nicodemo. Los Evangelios sitúan a ambos en el entorno de Jesús y, particularmente, en uno de los momentos más delicados posteriores a la crucifixión.
José de Arimatea aparece como un hombre relevante que pidió a Poncio Pilato autorización para hacerse cargo del cuerpo de Jesús. Nicodemo, fariseo mencionado previamente en el Evangelio de Juan, acudió también para participar en la preparación de la sepultura. Según el relato evangélico, llevaron mirra y áloe, envolvieron el cuerpo en lienzos y lo depositaron en un sepulcro nuevo.
No son personajes secundarios en sentido estricto. Su presencia introduce una paradoja interesante: hombres relacionados con ambientes influyentes, inicialmente discretos en su cercanía a Jesús, aparecen públicamente precisamente cuando hacerlo parecía menos rentable. Cuando todo estaba perdido, José de Arimatea y Nicodemo estaban allí.
La Iglesia los conmemora conjuntamente el 31 de agosto, conservando la memoria de aquel gesto funerario que forma parte del relato evangélico de la muerte y sepultura de Cristo.
El santoral y la onomástica no son exactamente lo mismo
En España seguimos utilizando «santo» y «onomástica» casi como sinónimos en las conversaciones familiares. «Es tu santo» basta. Sin embargo, el santoral es, en sentido amplio, el calendario que reúne las conmemoraciones de santos y beatos, mientras que la onomástica personal depende de cuál de esas celebraciones corresponda al nombre de cada persona.
Por eso una misma fecha puede reunir bastantes figuras y, al mismo tiempo, quedar asociada popularmente a una sola. El 31 de agosto ocurre exactamente eso: Ramón es el nombre que domina la jornada, aunque la memoria litúrgica e histórica resulte mucho más poblada.
También conviene distinguir estas conmemoraciones de las grandes solemnidades del calendario católico. No todos los santos recordados en un día implican una fiesta litúrgica universal de igual rango. El calendario tiene sus jerarquías, sus memorias y sus particularidades locales; un mosaico acumulado durante siglos, no una agenda fabricada de una sentada.
Un 31 de agosto marcado por Ramón y una historia poco común
El santo del 31 de agosto de 2026 es, sobre todo, San Ramón Nonato en la tradición popular española. Su peculiar nacimiento, su incorporación a los mercedarios, la labor dedicada a los cautivos y la veneración posterior como protector de embarazadas y matronas explican que su nombre haya eclipsado a buena parte de sus compañeros de calendario.
Pero el santoral conserva más memoria de la que suele caber en una felicitación de WhatsApp. José de Arimatea y Nicodemo remiten directamente a los Evangelios; Aidano, a la expansión del cristianismo por las islas británicas; Arístides, al encuentro entre filosofía y fe; Paulino de Tréveris, a las duras disputas religiosas de la Antigüedad tardía.
Así se despide agosto: con San Ramón Nonato en primer plano y siglos de historia detrás. Mucho equipaje para una sola casilla del calendario del 31 de agosto.










