Historia
¿Qué santos se celebran hoy 30 de agosto? Santoral completo y nombres
El santoral del 30 de agosto recuerda a san Félix, san Adaucto, san Pamaquio y otros santos, con la singular historia de Santa Rosa de Lima.

El santoral de hoy, domingo 30 de agosto de 2026, recuerda a varios santos y beatos de épocas muy distintas. Entre las figuras que encabezan la jornada están san Félix y san Adaucto, mártires de la Roma de comienzos del siglo IV, y san Pamaquio de Roma, senador convertido en una referencia de caridad cristiana. El calendario incluye también nombres como san Fiacro, san Agilo de Rébais, san Fantino el Joven, san Bononio de Lucedio, san Pedro de Trevi y varios beatos.
Para quien busca saber quién celebra su santo el 30 de agosto, por tanto, hay más de una respuesta. Félix, Adaucto, Pamaquio, Fiacro, Fantino, Bononio, Agilo o Gaudencia aparecen asociados a esta fecha, junto con figuras más cercanas en el tiempo como el beato Alfredo Ildefonso Schuster. También existen calendarios particulares que recuerdan este día a santa Juana Jugan, fundadora de las Hermanitas de los Pobres. Y queda un nombre muy conocido que suele provocar confusión: Santa Rosa de Lima.
San Félix y san Adaucto, los mártires que marcan el 30 de agosto
La referencia más antigua y sólida del santoral de esta jornada conduce hasta la Roma imperial. San Félix, sacerdote, y san Adaucto son venerados como mártires y tradicionalmente se sitúa su muerte durante las persecuciones contra los cristianos de comienzos del siglo IV, en tiempos de Diocleciano.
Fueron enterrados en el cementerio de Comodila, junto a la vía Ostiense, una de aquellas grandes arterias que salían de Roma. Su culto es antiquísimo. Mucho más prudente hay que ser, en cambio, con algunos detalles de su biografía: los relatos escritos siglos después mezclaron memoria histórica, tradición y elementos legendarios, algo bastante habitual cuando se rasca en los primeros siglos del cristianismo.
La tradición cuenta que Félix era conducido a la ejecución cuando otro hombre salió de entre la gente y se declaró también cristiano. Acabó compartiendo su condena. Al desconocerse su nombre habría recibido el de Adaucto, relacionado con la idea de alguien que ha sido «añadido». Una escena casi cinematográfica —el condenado que camina hacia la muerte y alguien que decide acompañarlo—, aunque la historiografía religiosa distingue cuidadosamente entre el núcleo antiguo de su culto y los detalles narrativos posteriores.
San Pamaquio de Roma, de senador poderoso a servidor de los pobres
Otro de los grandes nombres del santoral del 30 de agosto es san Pamaquio, una figura peculiar porque su historia se aleja bastante del molde habitual del mártir perseguido. Perteneció a la élite de Roma, fue senador y estuvo relacionado con algunos de los grandes intelectuales cristianos de su época, especialmente san Jerónimo.
Tras quedar viudo, su vida dio un giro. Pamaquio destinó buena parte de su posición y de sus recursos a la asistencia de quienes tenían mucho menos: pobres, enfermos, extranjeros y peregrinos. Junto con santa Fabiola participó en la creación de un hospicio en Portus, cerca de Ostia, destinado a acoger a personas necesitadas que llegaban a Roma.
Aquello merece cierta perspectiva. En una sociedad sin sanidad pública, servicios sociales o redes asistenciales como las actuales, levantar un lugar estable donde un desconocido pudiera recibir alojamiento y cuidados no era exactamente un gesto decorativo de beneficencia. Era infraestructura social en estado embrionario.
Pamaquio murió hacia el año 410, precisamente en una época convulsa para Roma. Su recuerdo quedó unido menos a hazañas espectaculares que a una combinación bastante menos vistosa, pero quizá más concreta: dinero, influencia y posición puestos al servicio de quienes no los tenían.
San Fiacro, el eremita cuyo nombre terminó viajando por Europa
Entre los santos de este domingo también aparece san Fiacro, conocido igualmente como Fiacrio en algunos santorales españoles. De origen irlandés, vivió alrededor del siglo VII y se estableció en la región francesa de Meaux, donde llevó una existencia eremítica.
Su figura terminó vinculándose especialmente al cultivo de la tierra, las plantas medicinales y los jardines. El nombre de Fiacro tuvo, siglos después, una curiosa segunda vida: en Francia terminó asociado incluso a los antiguos coches de alquiler. De un ermitaño medieval a los antepasados del taxi. El santoral también guarda estas pequeñas bifurcaciones de la historia.
Junto a él se recuerda a san Agilo de Rébais, abad del siglo VII; san Fantino el Joven, eremita relacionado con Tesalónica; san Bononio de Lucedio, abad; san Pedro de Trevi y santa Gaudencia, además de otros santos cuya presencia puede variar ligeramente entre los diferentes calendarios y martirologios particulares.
Los beatos del 30 de agosto y varios nombres ligados a España
La fecha conserva también memoria de personas mucho más próximas a nuestro tiempo. Entre ellas destaca el beato Alfredo Ildefonso Schuster, benedictino y cardenal arzobispo de Milán, fallecido el 30 de agosto de 1954. Fue una personalidad importante de la Iglesia italiana durante los difíciles años del fascismo y la Segunda Guerra Mundial y fue beatificado en 1996.
En los santorales utilizados en España aparecen asimismo la beata María Ráfols, religiosa nacida en Vilafranca del Penedès y estrechamente vinculada a Zaragoza; el beato Joaquín Ferrer Adell y el beato Vicente Gabanes Badenas, religiosos españoles muertos durante la persecución religiosa de 1936. También se recuerda al beato Juan Juvenal Ancina, obispo italiano, y al beato Ghebra Miguel, sacerdote etíope del siglo XIX.
Hay otra figura española vinculada oficialmente al 30 de agosto: la beata María de los Ángeles Ginard Martí, religiosa mallorquina asesinada en 1936 y beatificada en 2005. Su memoria litúrgica fue establecida precisamente en esta fecha. El santoral, visto de cerca, no es una página congelada en la Edad Media; llega prácticamente hasta la historia contemporánea.
Santa Juana Jugan y la atención a los ancianos pobres
El 30 de agosto también está asociado en distintos calendarios católicos a santa Juana Jugan, conocida en religión como María de la Cruz. Nació en la Bretaña francesa en 1792 y vivió en una Europa atravesada por las secuelas sociales y religiosas de la Revolución Francesa.
Su obra nació de algo muy concreto: comenzó acogiendo a ancianas pobres y terminó fundando las Hermanitas de los Pobres, congregación dedicada especialmente al cuidado de personas mayores sin recursos. Murió en 1879 y Benedicto XVI la canonizó en 2009.
Hay calendarios que sitúan su conmemoración junto al 29 de agosto, fecha de su muerte, y otros mantienen el 30 de agosto como día de su fiesta. Esa pequeña diferencia explica por qué su nombre aparece en algunos santorales de esta jornada y desaparece en otros. No es raro: el calendario universal, los calendarios propios de congregaciones y las celebraciones locales no siempre colocan una misma memoria exactamente en la misma casilla.
¿Santa Rosa de Lima se celebra el 30 de agosto en España?
Aquí está la confusión más habitual. Santa Rosa de Lima sí se celebra el 30 de agosto en Perú y la fecha mantiene un enorme arraigo en buena parte de América. Sin embargo, en el calendario litúrgico general actual su memoria fue trasladada al 23 de agosto, que es también la fecha utilizada habitualmente en España.
La explicación viene de lejos. Cuando Clemente X canonizó a Rosa de Lima en 1671, su fiesta quedó fijada originalmente el 30 de agosto. Después de la reforma del calendario litúrgico posterior al Concilio Vaticano II, la celebración universal pasó al 23 de agosto, mientras Perú y otros lugares conservaron por tradición la fecha histórica del día 30.
Rosa había muerto en Lima el 24 de agosto de 1617, pero ese día estaba ocupado por la festividad de san Bartolomé Apóstol. De ahí nació un pequeño rompecabezas de calendario que todavía provoca titulares contradictorios cuatro siglos después.
Así que una persona en España que busque el santo del 30 de agosto puede encontrar a Santa Rosa en algunas páginas y no en otras. Ambas referencias tienen una explicación histórica, pero no significan exactamente lo mismo: en España su memoria litúrgica corresponde al 23 de agosto; en Perú, el 30 sigue siendo su gran jornada festiva.
Un domingo con un santoral especialmente amplio
Este 30 de agosto de 2026 cae en domingo, dentro del Tiempo Ordinario, de modo que la celebración dominical determina la liturgia de la jornada. Eso no borra el santoral: simplemente distingue entre la misa propia del domingo y las numerosas personas veneradas por la Iglesia cuya memoria histórica coincide con esta fecha.
El calendario deja así una nómina bastante singular. Desde los mártires Félix y Adaucto, enterrados en la Roma de la Antigüedad, hasta el senador Pamaquio; desde el ermitaño Fiacro hasta religiosas dedicadas a pobres, enfermos y ancianos; desde figuras medievales hasta beatos españoles del siglo XX. Casi diecisiete siglos comprimidos en una sola casilla.
Para las onomásticas del 30 de agosto, los nombres más directamente vinculados al santoral son Félix, Adaucto, Pamaquio, Agilo, Bononio, Fantino, Fiacro, Pedro y Gaudencia, junto con los nombres correspondientes a los beatos y santos conmemorados en calendarios particulares. Y con Santa Rosa conviene recordar la letra pequeña —que aquí importa—: 30 de agosto en Perú, 23 de agosto en España y en el calendario general actual.










