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¿Por qué Sant Rampal recibe besos en los pies con aire acondicionado?
Sant Rampal vuelve a ser noticia por recibir a sus seguidores desde una cabina climatizada mientras varios fieles se inclinan y besan sus pies.

Sant Rampal Ji Maharaj ha vuelto a convertirse en una de las figuras más comentadas de India por una escena difícil de confundir con cualquier otra. El líder espiritual aparece sentado dentro de una cabina acristalada con aire acondicionado, protegido del calor, mientras sus seguidores esperan turno ante él. Sus pies, sin embargo, quedan accesibles desde el exterior: los devotos se inclinan, los tocan y los besan como gesto de respeto y búsqueda de bendición.
Las imágenes se han extendido con rapidez por redes sociales y medios internacionales. En uno de los vídeos difundidos se aprecia con bastante claridad el funcionamiento del peculiar montaje: Rampal permanece sentado tras el cristal, dentro del espacio refrigerado, mientras los fieles se acercan uno tras otro. Él disfruta del aire fresco; los pies hacen de ventanilla espiritual. La estampa tiene algo de rito ancestral pasado por el departamento de climatización.
Hay, eso sí, una precisión necesaria. Las imágenes permiten comprobar la existencia de la cabina, el sistema de refrigeración y el contacto de los seguidores con los pies del predicador, pero no demuestran por sí solas que toda la estructura fuera diseñada exclusivamente para facilitar esos besos. Varios medios la presentan de ese modo; otros describen su finalidad principal como una forma de proteger a Rampal de las altas temperaturas mientras recibe a sus adeptos. La diferencia parece pequeña, pero no lo es cuando un vídeo viral empieza a adquirir vida propia.
Una bendición a temperatura controlada
La construcción parece una especie de pequeño habitáculo móvil transparente. Rampal ocupa una silla en el interior y permanece separado físicamente de quienes se acercan. El cristal crea una frontera bastante gráfica: a un lado, el líder religioso y el aire acondicionado; al otro, quienes esperan para rendirle respeto.
El elemento que ha convertido el vídeo en fenómeno internacional está precisamente en esa combinación entre solemnidad religiosa y comodidad tecnológica. Besar o tocar los pies de una persona venerada no resulta, por sí mismo, un gesto extraño dentro del contexto cultural del sur de Asia. En India, tocar los pies de mayores, maestros o figuras espirituales puede expresar respeto, humildad o reverencia. Aquí el significado tradicional se cruza, sin embargo, con una puesta en escena extraordinariamente contemporánea.
Los pies, fuera; el gurú, dentro
Rampal no necesita abandonar el espacio refrigerado para mantener ese contacto ritual con sus seguidores. Los fieles se aproximan y alcanzan sus pies desde el exterior mientras él continúa sentado dentro de la cabina. La solución es sencilla, casi de ingeniería doméstica, aunque visualmente resulte irresistible para internet. El rito permanece fuera del cristal; la comodidad, dentro.
Y ahí aparece la paradoja que explica buena parte del revuelo. La práctica transmite humildad por parte del discípulo, pero se desarrolla alrededor de una estructura destinada a preservar el confort del maestro. Devoción abajo, termostato arriba. Sería una caricatura demasiado obvia si no estuviera grabada.
La viralidad tampoco nace únicamente de la extravagancia. Funciona porque la imagen cabe entera en una mirada: cristal, aire acondicionado, seguidores inclinados, pies accesibles. No hacen falta largas explicaciones. En una época acostumbrada a convertir cualquier gesto público en símbolo, la cabina climatizada termina funcionando casi como una metáfora involuntaria de la distancia entre una figura carismática y quienes la veneran.
Conviene evitar, aun así, el atajo fácil de presentar cualquier muestra de religiosidad india como algo pintoresco o irracional. El elemento excepcional no es besar los pies, una costumbre con raíces culturales reconocibles, sino el dispositivo construido alrededor del líder y la singular relación de poder que muestran las imágenes.
Del aire portátil al cubículo de cristal
La preocupación de Rampal por mantenerse fresco tampoco aparece de la nada. Meses antes ya habían circulado imágenes en las que el predicador caminaba acompañado por asistentes que desplazaban aparatos portátiles de refrigeración cerca de él durante jornadas de fuerte calor.
La nueva cabina lleva aquella solución un poco más lejos. En lugar de trasladar los refrigeradores siguiendo al líder, el espacio climatizado viaja prácticamente con él. Cristal, asiento y refrigeración forman una pequeña burbuja ambiental desde la que puede recibir a los fieles sin exponerse directamente a las temperaturas exteriores.
India soporta episodios de calor muy intenso y el uso de sistemas de refrigeración no tiene nada de extraordinario. Lo llamativo es otra cosa: la espectacular desigualdad visual entre el hombre protegido dentro del habitáculo y la multitud situada fuera. El aire acondicionado deja de ser un electrodoméstico y pasa a formar parte de la escenografía del poder religioso.
Quién es Sant Rampal y por qué es polémico
Sant Rampal Ji Maharaj no es un líder espiritual desconocido que haya alcanzado fama gracias a un vídeo curioso. Su trayectoria acumula desde hace años una enorme atención pública, seguidores numerosos y un historial judicial controvertido que convierte la palabra «polémico» en algo más que un adjetivo de titular.
Antes de dedicarse a la predicación trabajó como ingeniero en el estado de Haryana. Posteriormente construyó un movimiento religioso alrededor de sus enseñanzas y de su interpretación de la tradición vinculada al poeta y místico Kabir. Sus ashrams llegaron a atraer a grandes concentraciones de seguidores y Rampal desarrolló una considerable capacidad de movilización.
También surgieron conflictos. En 2014, su Satlok Ashram de Barwala, en el distrito de Hisar, quedó en el centro de un duro enfrentamiento después de que las autoridades intentaran detenerlo. Miles de seguidores permanecieron en el complejo y la intervención policial acabó convirtiéndose en un enorme operativo de seguridad. Seis personas murieron, entre ellas mujeres y un menor, y hubo numerosos heridos.
De la cárcel al regreso público en 2026
Rampal fue detenido en noviembre de 2014 y pasó más de once años bajo custodia. En 2018 recibió condenas a cadena perpetua en dos procedimientos relacionados con muertes ocurridas en el ashram, junto con condenas a varios seguidores. Su situación judicial fue cambiando posteriormente mediante recursos, suspensiones de condena, absoluciones en otras causas y decisiones de libertad bajo fianza.
En septiembre de 2025, el Tribunal Superior de Punjab y Haryana suspendió una de sus condenas a cadena perpetua mientras se resolvía el correspondiente recurso. En abril de 2026 obtuvo además la libertad bajo fianza en la causa pendiente relacionada con los violentos acontecimientos de 2014 y salió de la prisión de Hisar después de más de once años.
La decisión judicial incorporó condiciones destinadas a evitar nuevas situaciones de tensión colectiva. Tras recuperar la libertad, Rampal volvió a aparecer públicamente y siguió recibiendo muestras de adhesión de sus seguidores. Ese contexto ayuda a comprender por qué el vídeo de la cabina climatizada ha atraído tanta atención: no aparece un personaje excéntrico recién descubierto por las redes, sino una figura conocida desde hace más de una década por sus episodios políticos, judiciales y religiosos.
Lo que muestra el vídeo y lo que internet añade
Las imágenes ofrecen pocas dudas sobre el núcleo de la escena. Hay un recinto de cristal climatizado, Rampal permanece en su interior y varias personas se aproximan para tocar o besar sus pies. También encaja con antecedentes recientes en los que el líder utilizaba refrigeradores portátiles para combatir el calor.
Otra cosa son las intenciones exactas detrás del diseño. Afirmar que alguien construyó específicamente una cabina «para que le besaran los pies» resulta mucho más espectacular que decir que instaló un espacio acondicionado desde el que continuó recibiendo homenajes de sus seguidores. Puede que ambas cosas terminen describiendo el mismo resultado práctico, pero no significan exactamente lo mismo.
Ese matiz es especialmente pertinente cuando las escenas saltan de una red social a otra. Cada republicación lima un poco el contexto y afila otro poco el titular. Al cabo de unas horas, el vídeo termina contando más de lo que realmente puede demostrar. Aquí no hace falta adornarlo demasiado. Lo comprobable ya resulta suficientemente insólito.
El poder también tiene termostato
La cabina de Sant Rampal mezcla varias cosas que rara vez aparecen juntas con semejante nitidez: tradición religiosa, culto a una personalidad carismática, tecnología cotidiana y una separación física entre quien recibe veneración y quienes la ofrecen. No hace falta ridiculizar la fe de sus seguidores para advertir lo llamativo de una escena en la que devoción y climatización comparten escenario.
Tampoco se entiende completamente el episodio sin recordar quién está sentado detrás del cristal. Rampal es un dirigente religioso con un pasado judicial extraordinariamente controvertido, liberado en 2026 después de más de once años en prisión y todavía rodeado por una comunidad capaz de ofrecerle muestras públicas de profunda reverencia.
Al final, quizá eso explique mejor la fuerza del vídeo que el propio aire acondicionado. Los aparatos cambian, los escenarios se modernizan y hasta la devoción encuentra soluciones de ingeniería. La vieja imagen del gurú sentado ante sus discípulos sigue ahí; solo que esta vez hay una pared transparente de por medio, una corriente de aire frío dentro y una fila de fieles fuera. La modernidad, al parecer, también ha aprendido a climatizar la veneración.










