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Rula Jebreal llama mono a Hakeem Jeffries y termina pidiendo perdón
El insulto de Rula Jebreal a Hakeem Jeffries provocó una fuerte reacción en EE. UU. y obligó a la periodista a ofrecer disculpas públicas después.

Foto 1: Nick Stepowyj (Flickr) — CC BY 2.0 — vía Wikimedia Commons. Foto 2: U.S. Government — dominio público — vía Wikimedia Commons.
Resumen
- Rula Jebreal llamó “mono de AIPAC” a Hakeem Jeffries y desató una polémica
- Jebreal retiró el término y ofreció disculpas incondicionales públicamente
- El Congressional Black Caucus rechazó su explicación sobre el comentario
Rula Jebreal ha quedado en el centro de una fuerte polémica en Estados Unidos después de llamar “mono de AIPAC” a Hakeem Jeffries, líder demócrata en la Cámara de Representantes y uno de los políticos afroamericanos con mayor poder institucional del país. La periodista pronunció el insulto mientras criticaba la relación de Jeffries con AIPAC y su posición sobre Israel. Después trató de explicar que no pretendía emplear la palabra con sentido racista y, ante la oleada de críticas, terminó ofreciendo disculpas públicas.
La controversia no se apagó con el perdón. El Congressional Black Caucus, que agrupa a legisladores negros del Congreso estadounidense, rechazó de plano la explicación de Jebreal y sostuvo que llamar “mono” a un hombre negro arrastra una carga racista imposible de borrar simplemente aclarando después que esa no era la intención. Ahí está el centro del caso: una discusión inicialmente política sobre Israel, Palestina y la influencia de AIPAC acabó convertida en un debate sobre racismo, lenguaje y límites del discurso político.
Qué dijo Rula Jebreal sobre Hakeem Jeffries
La secuencia ocurrió durante una intervención de Jebreal en The Left Hook, el pódcast presentado por Wajahat Ali. La periodista estaba atacando con dureza el respaldo político de Jeffries a Israel y la influencia que, a su juicio, ejerce el American Israel Public Affairs Committee (AIPAC), una de las organizaciones proisraelíes más influyentes de la política estadounidense.
Jebreal comenzó jugando con el nombre del congresista. Señaló que Hakeem significa “sanador” en árabe, pero afirmó que Jeffries, lejos de sanar, era una figura divisiva. Fue entonces cuando lanzó la expresión que incendió la conversación: lo definió como un “mono de AIPAC”, añadiendo inmediatamente que no pretendía utilizarla en sentido racista. También lo describió como una especie de “recadero”, dentro de su crítica a la influencia política del grupo.
La coletilla no resolvió precisamente el problema. Decir “no lo digo de forma racista” después de emplear una expresión históricamente utilizada para deshumanizar a las personas negras es un poco como romper un cristal y explicar que el ruido no era la intención. El cristal, mientras tanto, sigue en el suelo.
La explicación de los “tres monos sabios”
Durante la propia conversación, Wajahat Ali llamó la atención sobre las connotaciones raciales del término. Jebreal respondió entonces que estaba pensando en la conocida imagen japonesa de los tres monos sabios: uno que no ve el mal, otro que no lo escucha y otro que no lo dice.
Su explicación pretendía trasladar el insulto desde el terreno racial al político: Jeffries, según su argumento, estaría evitando ver, escuchar o denunciar lo que Jebreal considera responsabilidad de Israel en la devastación de Gaza.
El matiz que no desactivó la palabra
El problema es que las palabras no llegan desnudas a una conversación. Arrastran siglos, imágenes, insultos anteriores. En Estados Unidos, la comparación de personas negras con monos o simios tiene una larga historia racista, vinculada a teorías pseudocientíficas, caricaturas y propaganda utilizada para negarles humanidad e igualdad.
Por eso la intención declarada por Jebreal quedó en segundo plano. El debate pasó rápidamente de qué quería decir a qué había dicho realmente.
Las disculpas de Rula Jebreal
Tras la difusión del fragmento y el crecimiento de la polémica en redes sociales y medios estadounidenses, Jebreal publicó una disculpa. Mantuvo su crítica política a Jeffries y a AIPAC, pero reconoció que el término utilizado había sido “inapropiado y ofensivo” y afirmó que nunca debería haberlo empleado.
Terminó ofreciendo disculpas incondicionales. No retiró, sin embargo, el fondo de su acusación: continuó censurando la relación de Jeffries con AIPAC y cuestionando su posición respecto a la actuación israelí en Gaza.
Esa diferencia importa. Jebreal pidió perdón por la palabra, no por su crítica a Jeffries. Una cosa es discutir la financiación política estadounidense, el peso de los grupos de presión o el apoyo de Washington a Israel; otra, bastante distinta, escoger un insulto con una carga histórica que desplaza cualquier discusión racional hacia un terreno mucho más turbio.
Por qué el Congressional Black Caucus condenó sus palabras
La respuesta más contundente llegó del Congressional Black Caucus (CBC). El grupo rechazó la posibilidad de interpretar de manera inocua la comparación y sostuvo que no existe una forma no racista de llamar “mono” a Jeffries, que es negro.
También criticó el clima político y mediático que permite que determinadas expresiones sean toleradas cuando proceden del lado ideológico considerado propio. El mensaje contenía una idea incómoda para las trincheras habituales de internet: el racismo no cambia de naturaleza según quién lo pronuncie.
Otros dirigentes demócratas se sumaron a las críticas. Entre ellos, el congresista neoyorquino Ritchie Torres, conocido por su firme apoyo a Israel, reprochó la expresión y reclamó el mismo estándar moral independientemente de que el comentario proceda de la derecha o de la izquierda.
Jeffries, mientras tanto, no necesitaba presentación dentro de Washington. Es el líder demócrata de la Cámara de Representantes, cargo para el que fue elegido por sus compañeros en 2022 y nuevamente en 2024, y es actualmente el demócrata de mayor rango dentro de la Cámara.
Quién es Rula Jebreal y por qué sus palabras tienen repercusión
Rula Jebreal nació en Haifa en 1973, creció en Jerusalén y desarrolló buena parte de su carrera profesional en Italia. Es periodista, escritora y analista de política internacional, tiene ciudadanía israelí e italiana y lleva años participando en el debate occidental sobre Palestina, Israel y Oriente Próximo.
Su trayectoria explica parte del eco del episodio. No se trata de una desconocida que escribió una barbaridad desde una cuenta anónima a las tres de la madrugada. Jebreal ha trabajado en televisión, ha intervenido en medios internacionales y ha construido una identidad pública muy ligada a la defensa de los derechos palestinos y a la denuncia de la política israelí.
Precisamente por eso la contradicción ha resultado tan llamativa. Una periodista que ha denunciado repetidamente la discriminación y el lenguaje deshumanizador terminó utilizando una expresión que una parte central de la comunidad política negra estadounidense considera inequívocamente racista. La paradoja hizo el resto.
AIPAC, Israel y el conflicto político que había detrás
Antes de que una palabra se comiera toda la conversación, el enfrentamiento tenía un trasfondo político muy concreto. Jebreal estaba cuestionando el papel de AIPAC y el apoyo de dirigentes demócratas como Jeffries a Israel.
AIPAC es una organización estadounidense dedicada a promover una relación estrecha entre Estados Unidos e Israel y posee una influencia considerable en Washington. Su actividad y la de estructuras políticas vinculadas a su entorno son objeto de una disputa creciente dentro del Partido Demócrata: sectores moderados mantienen una relación tradicionalmente cercana con Israel, mientras una parte del ala progresista exige limitar o condicionar ese respaldo por la guerra de Gaza y la situación de los palestinos.
Jebreal pertenece claramente a este último espacio crítico. Ha acusado repetidamente a Israel de cometer graves abusos contra la población palestina y, en su disculpa a Jeffries, volvió a expresar esa posición. Pero la legitimidad de una crítica política no convierte automáticamente en legítimo cualquier lenguaje utilizado para formularla.
Ese matiz, bastante elemental y a veces extraordinariamente escurridizo en las redes sociales, explica por qué la controversia ha saltado de Estados Unidos a Italia y otros países europeos.
Una palabra que terminó devorando el argumento
El episodio de Rula Jebreal y Hakeem Jeffries deja una escena reconocible de la política contemporánea: una discusión compleja sobre Israel, Palestina, dinero, grupos de presión y poder institucional reducida de repente a una sola palabra. No porque los demás asuntos carezcan de importancia, sino porque algunas palabras poseen suficiente historia detrás como para ocupar toda la habitación.
Jebreal ha reconocido que se equivocó al utilizarla y ha pedido perdón sin retirar su crítica política. El Congressional Black Caucus considera, aun así, que la explicación sobre los tres monos sabios no cambia la naturaleza del comentario.
Y ahí permanece la controversia. Criticar a Jeffries, AIPAC o la política estadounidense hacia Israel forma parte del debate democrático. Convertir esa crítica en una comparación racialmente cargada abre otra discusión completamente distinta. Una mucho más antigua, y también bastante más difícil de despachar con una aclaración posterior.












