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La remontada del Levante aprieta la salvación: quién respira

El 3-2 mueve la zona baja, pero los partidos pendientes impiden dar por salvado a nadie.

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Etta Eyong

Foto: Levante UD

El Levante sigue en puestos de descenso pese a su remontada por 3-2 ante Osasuna, pero el resultado ha estrechado todavía más la pelea por la permanencia. En la clasificación provisional de la jornada 35, trece equipos aparecen separados por ocho puntos: del Getafe y el Athletic, con 44, al Levante, con 36. Entre ambos extremos hay clubes que hasta hace poco parecían mirar hacia objetivos distintos y que ahora no pueden desentenderse del retrovisor.

La victoria granota no salva a nadie por sí sola y tampoco convierte en descendido a quien pierde. La tabla se toma después de un partido que Levante y Osasuna ya han disputado, mientras varios de sus rivales todavía tienen que completar la jornada. En ese corte, el Sevilla suma 37; Elche, Mallorca y Girona, 38; Valencia y Espanyol, 39; el Rayo, 42; y la Real Sociedad y Osasuna, 43. La distancia es real, pero la fotografía aún puede cambiar cuando se jueguen los encuentros pendientes.

Un partido que alteró el orden de la zona baja

Osasuna parecía haber dejado el encuentro encarrilado antes de que el Levante encontrara su ritmo. Un gol en propia puerta de Toljan en el minuto 3 y el tanto de Budimir en el 11 pusieron el 0-2 en el marcador. Para los locales, obligados a sumar, el comienzo fue una sacudida doble: no solo se encontraron por detrás, sino que cada minuto sin reacción acercaba la noche a una derrota de consecuencias serias para su permanencia.

Víctor García cambió el guion con dos goles en los minutos 35 y 37. Antes del descanso, la expulsión del portero Sergio Herrera por tocar el balón con la mano fuera del área dejó a Osasuna con diez jugadores y añadió otra variable al partido. No significó que el Levante tuviera la victoria asegurada: debía superar la urgencia, encontrar espacios y convertir la superioridad numérica en ocasiones. El gol de Etta Eyong, de cabeza en el minuto 90, resolvió ese pulso y puso el 3-2 definitivo. La remontada fue valiosa precisamente porque el equipo tuvo que sostenerla hasta el último tramo.

El resultado también tuvo un peso emocional particular por la presencia de Alessio Lisci, entrenador de Osasuna y antiguo técnico del Levante. Pero el valor de la noche no depende solo de ese reencuentro ni de la épica del marcador. Para los granotas, los tres puntos interrumpen una secuencia de presión y devuelven margen para competir; para Osasuna, perder después de ir dos goles arriba deja una oportunidad desperdiciada. En una fase final tan apretada, el efecto de un partido se mide tanto en puntos como en el impulso o el golpe anímico que deja.

Qué equipos están más cerca de respirar

Por puntuación, Getafe y Athletic parten en la posición más cómoda entre los trece implicados, con 44 puntos. La Real Sociedad y Osasuna tienen 43, y el Rayo suma 42. Esa renta los sitúa por delante del bloque central, aunque no permite dar por cerrada su situación: todavía quedan partidos por jugar y varios rivales pueden recortar distancias en enfrentamientos directos. La lectura prudente es que el grupo de 42 a 44 puntos tiene más margen, no una garantía matemática.

El Getafe ilustra bien la diferencia entre estar relativamente bien colocado y tener el final resuelto. Con 44 puntos, todavía tiene por delante partidos ante Oviedo, Mallorca, Elche y Osasuna. Los cruces con equipos de la zona comprometida pueden ayudarle a cerrar la permanencia, pero también permiten que un rival directo sume. El Athletic, también con 44, afronta al Valencia, al Espanyol, al Celta y al Real Madrid. Su posición es mejor que la de los equipos de abajo, pero el calendario aún le exige competir frente a adversarios con objetivos propios.

La Real Sociedad suma 43 y tiene en el tramo final al Betis, Girona, Valencia y Espanyol. Osasuna, que mantiene la misma cifra después de caer en Valencia, debe enfrentarse al Atlético, al Espanyol y al Getafe. El Rayo, con 42, encara al Girona, al Valencia, al Villarreal y al Alavés. No todos esos partidos tienen la misma dificultad ni el mismo impacto, pero varios enfrentan a equipos que todavía necesitan puntos. Por eso, una victoria puede generar un doble efecto: acercar a quien gana a la salvación y dejar a su rival con menos margen.

El bloque central: margen estrecho y cruces decisivos

Valencia y Espanyol llegan a este corte con 39 puntos. Su colchón respecto a la parte baja existe, pero no es suficiente para relajarse en una temporada en la que trece equipos caben en ocho puntos. El Valencia se mide al Athletic, al Rayo, a la Real Sociedad y al Barcelona; el partido ante el Rayo destaca porque ambos necesitan que la distancia no se reduzca. El Espanyol tiene por delante al Sevilla, al Athletic, a Osasuna y a la Real Sociedad. Sus calendarios mezclan rivales directos con equipos que también persiguen objetivos importantes.

Elche, Mallorca y Girona comparten 38 puntos, aunque sus recorridos finales son distintos. El Elche recibe al Alavés y después juega ante el Betis, el Getafe y el Girona. Para el Mallorca, el calendario incluye al Villarreal, al Getafe, al Levante y al Oviedo. El Girona debe enfrentarse al Rayo, a la Real Sociedad, al Atlético y al Elche. Cada uno dispone de oportunidades para sumar ante rivales de la parte baja o media, pero esa posibilidad viene acompañada de una exigencia clara: sus adversarios también pueden sacar provecho de esos encuentros.

El duelo entre Girona y Elche, previsto para el cierre, podría cobrar especial relevancia si ambos llegan todavía necesitados. Algo parecido ocurre con Mallorca-Levante, un choque directo que ofrece a los dos la opción de sumar y, al mismo tiempo, impedir que lo haga el otro. No hace falta convertir esos partidos en finales anticipadas para entender su importancia. Cuando los equipos implicados se enfrentan, el valor práctico del resultado se amplía: no solo cuenta lo que añade el vencedor, sino lo que deja de sumar su rival.

Sevilla, Alavés y Levante, con menos red

El Sevilla tiene 37 puntos antes de recibir al Espanyol. Después le esperan el Villarreal, el Real Madrid y el Celta. La visita del Espanyol es especialmente delicada porque ambos llegan cerca en la clasificación y necesitan evitar que la zona de descenso se les aproxime. Un triunfo daría aire al Sevilla y frenaría a un rival directo; una derrota podría apretar todavía más la pelea. El nombre del club o su historial no alteran la cuenta: en la tabla cuentan los puntos que se suman, no el prestigio acumulado.

El Alavés está empatado con el Levante en 36 puntos, aunque los granotas ya han añadido los tres que obtuvieron ante Osasuna. Su calendario incluye al Elche, al Barcelona, al Oviedo y al Rayo. El partido contra el Elche ofrece una ocasión directa para modificar la distancia entre equipos de abajo, mientras que los encuentros posteriores obligan a combinar la necesidad de puntuar con la dificultad de cada rival. El Levante, por su parte, debe visitar al Celta, recibir al Mallorca y cerrar ante el Betis. El margen de los dos equipos es muy reducido, pero cada uno conserva partidos en los que puede cambiar su situación con sus propios resultados.

La victoria altera el ánimo del Levante, no su posición de partida: sigue en la zona de descenso y necesita continuidad. El entrenador Luis Castro ha transmitido confianza en la capacidad del grupo para pelear por cada punto y ha destacado la energía de sus futbolistas. También valoró el trabajo de Víctor García y el esfuerzo de jugadores como Dela, Brugui y Morales. Sobre Eyong, explicó que el delantero no estaba plenamente recuperado y que le concedió más minutos de los recomendados por el médico. Es un detalle que ayuda a entender el contexto de su participación, aunque el dato decisivo para la tabla sea otro: su cabezazo convirtió una noche de posible derrota en tres puntos.

El calendario puede ser una salida o una trampa

En la zona baja, un partido contra un rival directo puede parecer más asequible que uno ante un equipo de la parte alta, pero no siempre resulta más sencillo. Hay más presión porque ambos conocen el valor de cada balón y porque el resultado afecta a dos cuentas a la vez. Mallorca y Alavés tienen varios encuentros frente a clubes próximos en la clasificación; el Levante también afrontará al Mallorca. En esas citas, ganar puede acercar la permanencia de forma más visible que un triunfo aislado ante un equipo alejado de la pelea.

También hay calendarios difíciles por la combinación de rivales y por el momento en que llegan. El Sevilla afronta al Espanyol, al Villarreal, al Real Madrid y al Celta; el Girona, al Rayo, a la Real Sociedad, al Atlético y al Elche; el Valencia, al Athletic, al Rayo, a la Real Sociedad y al Barcelona; y el Espanyol, al Sevilla, al Athletic, a Osasuna y a la Real Sociedad. Eso no permite anticipar resultados ni señalar a un descendido. Sí muestra que varios equipos deberán obtener puntos ante rivales que no pueden tratar esos partidos como un trámite.

El Levante, pese a ocupar la posición más comprometida de la lista, no tiene un calendario compuesto únicamente por enfrentamientos contra los equipos más fuertes. Celta, Mallorca y Betis son sus tres rivales pendientes. La visita a Vigo y el cierre en Sevilla plantean retos distintos, mientras que el choque con el Mallorca puede tener consecuencias directas sobre la zona baja. La permanencia depende de convertir la reacción ante Osasuna en una secuencia de resultados; una gran noche sirve para seguir en la pelea, pero no sustituye los puntos que faltan.

Los desempates también forman parte de la pelea

Cuando dos equipos terminan igualados a puntos, los enfrentamientos directos pueden inclinar la clasificación antes que la diferencia general de goles. Por eso los cruces entre clubes implicados dejan una huella que permanece después del pitido final. En esta recta, los partidos entre Getafe y Elche, Levante y Mallorca, Osasuna y Espanyol, Girona y Elche, Alavés y Rayo, o Getafe y Osasuna pueden influir tanto en el total de puntos como en la comparación entre equipos empatados.

Ese cálculo no convierte cada derrota en una sentencia ni cada victoria en una salvación automática. El resultado debe leerse junto con los partidos que quedan, la situación de los otros equipos y las reglas de desempate aplicables. La clasificación general es la primera imagen, pero no siempre ofrece toda la información necesaria para distinguir a dos clubes igualados. En una lucha tan comprimida, los detalles de los duelos directos pueden terminar teniendo un peso desproporcionado, aunque ahora todavía no se sepa qué equipos llegarán empatados al final.

También conviene separar la tensión matemática de la probabilidad deportiva. Que trece equipos estén dentro de una horquilla de ocho puntos no significa que todos tengan el mismo riesgo: los que suman 42, 43 o 44 cuentan con más margen que quienes están en 36 o 37. Pero tampoco significa que los primeros puedan dejar de puntuar. La parte alta de este grupo está mejor situada, mientras que Levante y Alavés afrontan una situación más urgente y el Sevilla conserva poca distancia sobre ellos. El orden de la clasificación señala quién respira más, no quién puede olvidarse de la lucha.

La permanencia sigue abierta tras el golpe granota

La remontada ante Osasuna cambió la conversación porque puso al Levante de nuevo en el centro de una pelea que parecía dominada por la distancia entre los primeros y los últimos. El equipo pasó del 0-2 al 3-2, con el doblete de Víctor García, la expulsión de Sergio Herrera y el remate final de Eyong. Osasuna, que había empezado con ventaja, se quedó con 43 puntos y deberá responder en sus próximos compromisos. El Levante continúa con 36, igual que el Alavés, y sigue necesitando sumar. El partido movió la tabla, pero no resolvió el descenso.

En el grupo más holgado, Getafe y Athletic encabezan la clasificación con 44 puntos, seguidos por la Real Sociedad y Osasuna con 43 y el Rayo con 42. Valencia y Espanyol están en 39; Elche, Mallorca y Girona, en 38; el Sevilla, en 37; y Alavés y Levante, en 36. Esta distribución ayuda a identificar los distintos niveles de riesgo, pero debe leerse teniendo en cuenta los encuentros pendientes de la jornada. El número de partidos disputados no es igual para todos y la tabla todavía no está cerrada.

La victoria levantinista no hizo que la salvación se acercara a un único equipo: hizo que más clubes tuvieran motivos para mirar hacia abajo. El calendario puede separar a quienes sumen pronto de quienes acumulen tropiezos, y los enfrentamientos directos añadirán presión en cada semana. Por ahora, los de arriba disponen de más aire y los de abajo de menos margen; entre ambos, una franja amplia de equipos depende de sus próximos resultados. La permanencia se decidirá en el campo y en una clasificación que, después del 3-2, todavía tiene muchas casillas por recolocar.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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