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¿Cómo hizo España historia con 24 victorias consecutivas en críquet?

España rompió una barrera histórica en el críquet con 24 victorias seguidas, por encima de Australia, antes de que Portugal frenara la racha.

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España ha firmado una de esas estadísticas que obligan a mirar dos veces la pantalla: 24 victorias internacionales consecutivas en críquet masculino, una racha jamás alcanzada hasta entonces por una selección. Ni India, ni Inglaterra, ni Pakistán. Tampoco Australia, el gigante que había conservado durante más de dos décadas el registro de referencia.

Hay una precisión importante. España no superó una racha australiana de 23 victorias, como se ha repetido en algunos titulares. El antiguo récord llevaba 23 años vigente, pero Australia había ganado 20 partidos internacionales consecutivos en 2003. España rebasó esa cifra el 14 de agosto de 2026 al derrotar a Finlandia y después estiró el registro hasta 24 triunfos seguidos. La secuencia terminó el 21 de agosto con una derrota ante Portugal.

España llevó hasta 24 una racha que parecía improbable

El momento histórico llegó en Finlandia, durante la fase subregional europea de clasificación para el Mundial masculino T20 de 2028. España abrió el torneo venciendo a la selección anfitriona por ocho wickets y alcanzó así su 21.ª victoria consecutiva, una más que la Australia de Ricky Ponting y Steve Waugh.

No quedó ahí. El equipo español derrotó posteriormente a la Isla de Man por siete wickets, aplastó a Luxemburgo por 141 carreras y ganó a Bulgaria por nueve wickets. Contra los búlgaros, el 18 de agosto, España necesitaba 60 carreras para imponerse y liquidó la persecución en apenas 29 lanzamientos. Una pequeña demolición deportiva.

Aquella victoria colocó el contador en 24 partidos ganados consecutivamente. El dato resulta especialmente llamativo porque el críquet continúa siendo un deporte minoritario en España, eclipsado hasta extremos casi cómicos por el fútbol, el baloncesto, el tenis o el ciclismo. Mientras los focos miraban hacia otros estadios, la selección española estaba acumulando un récord internacional.

Una racha construida durante más de tres años

La secuencia comenzó en febrero de 2023 y fue creciendo a través de partidos y series internacionales T20 frente a selecciones como Isla de Man, Jersey y Croacia, además de los compromisos clasificatorios europeos.

España había alcanzado las 20 victorias seguidas a finales de 2025. Llegaba, por tanto, al verano de 2026 igualada con aquella Australia que durante años había parecido intocable en las tablas estadísticas. Finlandia fue la frontera. Después llegaron otras tres victorias.

El récord tiene otro precedente importante. En agosto de 2024, España ya había establecido la mejor racha de la historia del críquet internacional T20 masculino al alcanzar 14 victorias consecutivas, superando las 13 de Malasia y Bermudas. Afganistán e India, entre las grandes referencias de esta modalidad, habían llegado a 12.

Qué significa T20 y por qué España compite en esta modalidad

El T20 es la versión más rápida del críquet internacional: cada equipo dispone de un máximo de 20 overs, con seis lanzamientos por over. El resultado suele resolverse en unas pocas horas, frente a los partidos Test que pueden prolongarse durante cinco días.

Es un formato veloz, agresivo y bastante menos ceremonial que el críquet tradicional. Para países emergentes resulta también una puerta de entrada más accesible a la competición internacional. España ha encontrado precisamente ahí su terreno de crecimiento.

El récord de Australia que España dejó atrás

La comparación tiene aroma histórico. Australia acumuló 20 victorias internacionales consecutivas entre enero y mayo de 2003, cuando poseía probablemente el equipo más dominante del planeta. Aquella racha combinó 17 partidos ODI —encuentros de 50 overs— y tres Test.

Ricky Ponting dirigió al equipo en los partidos de un día, mientras Steve Waugh ejercía de capitán en Test. Por medio apareció nada menos que el Mundial de 2003, conquistado por Australia sin perder un encuentro. Era un equipo plagado de figuras y acostumbrado a tratar las finales como quien pasa por la oficina.

España ha superado aquella cifra con una diferencia evidente: sus 24 victorias pertenecen al formato T20I y se han producido principalmente frente a otras selecciones asociadas europeas. Equiparar ambas rachas como si el nivel competitivo fuese idéntico sería tramposo; negar el récord español porque sus rivales no sean India o Australia, también.

La estadística mide una cosa muy concreta: partidos internacionales ganados consecutivamente. Y ahí, el nuevo registro masculino quedó establecido en 24 victorias para España.

Un récord enorme, aunque no convierta a España en potencia mundial

Conviene separar la hazaña estadística de la jerarquía deportiva. España pertenece al grupo de miembros asociados del Consejo Internacional de Críquet y todavía se mueve lejos de las grandes selecciones que concentran dinero, audiencias, ligas profesionales y tradición.

Australia, India o Inglaterra manejan ecosistemas deportivos que España simplemente no tiene. En el subcontinente indio, un gran partido de críquet paraliza ciudades. En España puede jugarse un internacional a pocos kilómetros y una parte considerable de la población ni siquiera conocerá las reglas. Esa distancia explica mejor la dimensión del récord español.

Eso hace peculiar la marca, no menor. El críquet español ha avanzado apoyado en clubes locales y en una comunidad formada por jugadores de procedencias muy distintas, reflejo de un deporte que históricamente ha viajado con las migraciones. La selección ha terminado convirtiendo ese tejido discreto en resultados internacionales sostenidos.

Portugal terminó la racha, pero no borró las 24 victorias

La historia tuvo un epílogo menos amable para España. El 21 de agosto, Portugal se impuso por 57 carreras en la final del clasificatorio europeo disputada en Kerava, Finlandia.

Portugal terminó sus 20 overs con 160 carreras por seis eliminados. España respondió con 103 y perdió su último wicket después de 17,1 overs. Daniel Doyle Calle fue el máximo anotador español con 29 carreras, mientras Edward Fleming resultó decisivo para Portugal con tres wickets concediendo únicamente 13 carreras.

La derrota puso fin a la racha. También tuvo una consecuencia más dolorosa que perder un récord activo: fue Portugal quien avanzó a la siguiente fase europea de clasificación para el Mundial T20 de 2028.

Y aquí aparece una de esas ironías que el deporte reparte con bastante eficiencia. España había ganado los cuatro partidos de su grupo, había roto un récord mundial de más de dos décadas y llegaba lanzada. Perdió el encuentro que realmente daba el billete.

España entra en los libros del críquet por una vía inesperada

El 24 seguirá figurando aunque la racha haya terminado. Eso es precisamente lo que distingue un récord de una clasificación: España conserva la marca histórica, aunque Portugal ganase el partido posterior y siguiera adelante en el camino hacia el Mundial.

Durante años, hablar de España y récords internacionales remitía casi inevitablemente al fútbol, al tenis, al baloncesto o al motociclismo. El críquet apenas aparecía en el paisaje. De repente, una selección española ha dejado atrás una estadística que pertenecía a la Australia de Ponting y Waugh, dos nombres monumentales de este deporte.

No significa que España sea la nueva Australia del críquet. Ni remotamente. Significa algo más concreto y, precisamente por eso, difícil de discutir: ninguna selección masculina había encadenado 24 victorias internacionales. España lo hizo entre 2023 y agosto de 2026. En un deporte donde casi nadie esperaba encontrar una bandera española en lo alto de esa tabla, ahí está.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.