Síguenos

Actualidad

Estopa y Chenoa dieron las campanadas de TVE en 2025

La baja de Buenafuente cambió el plan de RTVE: Estopa y Chenoa encabezaron la emisión desde Sol.

Publicado

el

Andreu Buenafuente y Silvia Abril

Foto de Estrella Damm , disponible bajo la licencia CC BY 2.0

Estopa y Chenoa presentaron las campanadas de RTVE en la Nochevieja de 2025, desde la Puerta del Sol de Madrid. La pareja musical tomó el relevo después de que Andreu Buenafuente se retirara de la retransmisión por motivos de salud, lo que obligó a la cadena pública a cambiar sus planes pocas semanas antes de despedir el año. En Canarias, la emisión contó con Nia y St. Pedro.

El cambio tuvo una cronología breve, pero significativa: RTVE anunció a Buenafuente y Silvia Abril el 18 de noviembre y confirmó a Estopa y Chenoa el 18 de diciembre. Así, el programa que iba a apoyarse en la complicidad de dos humoristas acabó convertido en una celebración con acento musical. La elección final fue David y José Muñoz, los hermanos de Estopa, junto a la cantante y presentadora Chenoa.

El cambio de última hora que alteró los planes de RTVE

La primera pareja anunciada para despedir 2025 fue Andreu Buenafuente y Silvia Abril. RTVE había presentado su elección como una apuesta por el humor y por la experiencia de dos profesionales que ya habían compartido escenario y pantalla. El director de la corporación, José Pablo López, había adelantado que la propuesta tendría un planteamiento diferente al de otros años, aunque sin concretar entonces qué forma adoptaría esa diferencia.

El 21 de noviembre, tres días después del anuncio, Buenafuente comunicó que debía interrumpir su actividad en televisión por un episodio de estrés relacionado con una carga de trabajo excesiva. Más adelante explicó que no participaría en las campanadas porque necesitaba centrarse en su recuperación y no quería precipitar la vuelta. La renuncia se presentó como una decisión de salud, no como un cambio de estrategia artística. Abril, por tanto, tampoco encabezó la retransmisión, y RTVE tuvo que buscar una nueva fórmula.

El 18 de diciembre, la cadena anunció en la plaza de Callao que Estopa y Chenoa ocuparían el balcón de la Puerta del Sol. La confirmación llegó apenas trece días antes de Nochevieja. En una emisión tan ligada al ensayo, la escaleta y la coordinación técnica, ese margen exigía ajustar el guion sin alterar el objetivo principal: acompañar a millones de espectadores durante el momento más preciso y delicado de la noche televisiva. La sustitución modificó el tono previsto, pero mantuvo el escenario y la cita con el reloj.

Por qué Estopa y Chenoa encajaron en la retransmisión

La elección reunía perfiles distintos y reconocibles. David y José Muñoz llevan más de dos décadas asociados a Estopa, con una trayectoria construida entre el pop, el rock y la rumba urbana. Chenoa, por su parte, combina su carrera musical con una larga experiencia televisiva, desde su salto a la fama en la primera edición de Operación Triunfo hasta su trabajo como presentadora de formatos de entretenimiento. El nuevo trío podía aportar música, humor y soltura ante las cámaras, tres ingredientes útiles en una retransmisión festiva.

La presencia de Estopa también permitía que RTVE se apartara de la pareja humorística inicialmente anunciada sin renunciar a un registro cercano. Los hermanos Muñoz tienen una relación pública de complicidad y un estilo espontáneo que podía dar juego antes de las campanadas, mientras que Chenoa aportaba experiencia conduciendo programas en directo. No era simplemente una sustitución de nombres: el cambio daba a la emisión una identidad distinta, más vinculada a la música popular y a la celebración compartida.

La apuesta tenía, además, una lógica televisiva. Las campanadas son una emisión breve en su instante central, pero el programa empieza antes y continúa después. Los presentadores deben sostener la conversación, reaccionar a lo que ocurre en la plaza y, llegado el momento, apartarse para que el reloj y el sonido de las campanas sean claros. La química entre quienes ocupan el balcón importa tanto como su fama: en directo, los silencios, los cambios de plano y el ritmo de las intervenciones forman parte del espectáculo.

Buenafuente y Abril: la propuesta que no llegó a emitirse

La primera elección de RTVE respondía a una trayectoria compartida. Buenafuente es una figura central del humor televisivo español y ha presentado programas de entrevistas y sátira durante años. Abril ha desarrollado su carrera en televisión, teatro y cine, con un registro físico y una facilidad para la improvisación que complementan el estilo más conversacional del presentador. Juntos habían trabajado en distintas ocasiones, entre ellas la presentación de los Premios Goya de 2019 y 2020.

También compartían una actualidad profesional que hacía reconocible la pareja para la audiencia de La 1. En 2025 coincidían en Futuro imperfecto, el programa de Buenafuente, donde Abril formaba parte del universo cómico del formato. Esa relación artística ofrecía una base para una retransmisión centrada en la conversación y el humor, sin depender de un elemento visual que acaparase toda la atención. La cancelación dejó sin probar esa combinación en el balcón, por lo que no puede saberse cómo habría funcionado frente a la audiencia.

La retirada del presentador añadió una dimensión que va más allá de la programación. Su explicación pública puso sobre la mesa el impacto del estrés y de la sobrecarga laboral, además de recordar que una cita televisiva de gran audiencia no convierte en razonable forzar una recuperación. RTVE tuvo que resolver una necesidad de parrilla, pero la decisión personal de Buenafuente marcó el límite. La nueva pareja podía cubrir el hueco televisivo; no podía ni debía reemplazar la razón por la que se había producido el cambio.

La competencia con Pedroche y Chicote

Atresmedia mantuvo a Cristina Pedroche y Alberto Chicote, una pareja asociada desde hace años a sus retransmisiones de Nochevieja. En la edición de 2025-2026, el grupo planteó por primera vez una emisión simultánea en Antena 3, laSexta y atresplayer. La señal conjunta concentraba la audiencia en una misma propuesta y evitaba que los canales del grupo repartieran entre sí a los espectadores interesados en seguir a Pedroche y Chicote.

Las dos cadenas llegaban con estrategias diferentes. RTVE cambiaba de dúo y apostaba por tres figuras ligadas a la música y al entretenimiento; Atresmedia conservaba una fórmula ya reconocible y ampliaba sus ventanas de emisión. La competencia no se limitaba a quién conseguía más espectadores: también se disputaban la conversación previa, los comentarios en redes y la atención que continúa después de la última campanada. En esa noche, la imagen de los presentadores y la puesta en escena pueden generar interés mucho antes de que empiece el año nuevo.

En el caso de Pedroche, la expectación por su vestuario se ha convertido en un elemento habitual de la cobertura mediática; Chicote aporta continuidad y oficio en el directo. El simulcast permitía reforzar ese acontecimiento como una marca común del grupo y hacer que la audiencia pudiera seguirlo tanto en televisión como en internet. En paralelo, RTVE disponía de La 1 y de RTVE Play. La oferta digital ya no funciona solo como una alternativa para quien no tiene televisor: forma parte de cómo se distribuyen y se comentan estas emisiones.

Qué dicen las audiencias de la Nochevieja anterior

La edición anterior, en la que David Broncano y Lalachus presentaron las campanadas de RTVE, ofrecía un antecedente inmediato para medir la competencia. Según cifras publicadas para la retransmisión, La 1 reunió a 5.642.000 espectadores y obtuvo un 33,1% de cuota, frente a los 5.550.000 y el 32,6% de Antena 3. La diferencia fue de 92.000 espectadores y medio punto de cuota, un margen estrecho para una cita seguida por millones de personas.

Las cifras de audiencia pueden variar según se mida el programa completo, el momento exacto de las campanadas o el conjunto de señales de un grupo. Por eso conviene no tratar como equivalentes los datos de la emisión y los del minuto de mayor consumo. La comparación más útil es la que enfrenta el mismo periodo y el mismo criterio, no la que mezcla el promedio de toda la retransmisión con el pico de las doce. Aun con esa cautela, el resultado anterior mostraba una competencia muy ajustada entre La 1 y Antena 3.

Ese contexto ayuda a entender por qué cada grupo cuidó tanto su planteamiento. La audiencia de Nochevieja no depende solo de quién presenta, pero la elección de los rostros puede fijar el tono y atraer públicos distintos. Un cambio de última hora como el de RTVE podía generar curiosidad, aunque también reducía el tiempo disponible para crear expectación alrededor de la pareja. El dato de una noche no garantiza el resultado de la siguiente: el interés por el formato, la conversación previa y la ejecución en directo también cuentan.

La emisión en Canarias y el horario de las campanadas

RTVE contó con una retransmisión específica para Canarias, conducida por Nia y St. Pedro. Nia, ganadora de Operación Triunfo 2020, había participado en emisiones anteriores desde las islas; en esta ocasión compartió la presentación con St. Pedro, cantante tinerfeño que alcanzó notoriedad en el Benidorm Fest 2024. La presencia de artistas canarios permitía que el cambio de año tuviera una voz propia en el archipiélago, además de la señal principal desde Madrid.

El horario cambia según el territorio. En la España peninsular y Baleares, el año nuevo comienza a las 00.00 del 1 de enero; en Canarias, la medianoche llega una hora después. Por eso, la emisión debe ordenar dos momentos distintos dentro de una misma noche televisiva. La señal desde Sol no sustituye el relevo canario: cada territorio tiene su cuenta atrás, su hora local y su celebración en directo.

La imagen más conocida procede del reloj de la Real Casa de Correos, en la Puerta del Sol. Antes de las doce campanadas suenan los cuartos, una señal que puede confundirse con el inicio si no se sigue con atención. La retransmisión acompasa el sonido del reloj con planos de los presentadores y de la multitud. A partir de ahí, la realización debe ser especialmente precisa: una intervención demasiado larga o un cambio de plano mal calculado puede dificultar que el público siga el ritmo y tome las uvas a tiempo.

Dónde se pudo ver la retransmisión

La emisión de RTVE pudo seguirse en La 1 y en RTVE Play, la plataforma digital de la corporación, desde dispositivos conectados a internet. Atresmedia distribuyó su señal conjunta en Antena 3, laSexta y atresplayer. Esa disponibilidad en televisión y en plataformas permitía elegir entre las dos propuestas sin depender de un único canal tradicional, aunque la calidad y las opciones concretas podían variar según el dispositivo y la conexión.

En las retransmisiones de Nochevieja también importa la accesibilidad. RTVE ha incorporado en emisiones recientes opciones como subtitulado en directo y señales adaptadas, mientras que Atresmedia suele ofrecer subtítulos en sus grandes programas. La disponibilidad puede depender del canal, la plataforma y la señal seleccionada. Para las personas que necesitan apoyos de accesibilidad, no basta con conocer quién presenta: también cuenta comprobar qué opciones ofrece cada ventana de emisión en ese momento.

La televisión en abierto mantiene una ventaja sencilla: permite llegar a hogares sin necesidad de una cuenta en una plataforma. El streaming añade flexibilidad para ver desde el móvil, el ordenador o una pantalla conectada, aunque depende de la conexión y de las condiciones de cada servicio. La retransmisión ya no termina necesariamente cuando acaba el directo: los fragmentos, los resúmenes y los momentos compartidos en redes prolongan la vida del programa durante los días siguientes. Así, un minuto de campanas puede convertirse en una conversación mucho más larga.

Un rito doméstico convertido en espectáculo televisivo

Comer doce uvas al ritmo del reloj es una costumbre extendida en España desde comienzos del siglo XX. Una explicación muy difundida relaciona su popularización con un excedente de uva en Alicante en 1909 y con la venta de paquetes de doce uvas presentadas como símbolo de buena suerte. Esa versión forma parte del relato habitual sobre el origen de la tradición, aunque el rito también se asentó gracias a las costumbres urbanas y a la repetición año tras año.

La televisión amplificó esa escena doméstica y la conectó con un lugar concreto: la Puerta del Sol. La cámara convierte el reloj, la plaza y el balcón en referencias compartidas por personas que celebran en casas distintas. El formato tiene una estructura rígida en el instante decisivo, pero admite mucha variación en todo lo que lo rodea: el humor, la ropa, la música, los invitados y la forma de conversar con el público antes de la medianoche. El ritual permanece; cada pareja cambia el color de la retransmisión.

En ese contraste reside buena parte del atractivo televisivo. La gente conoce el orden de los cuartos y las campanadas, pero no sabe qué comentario, gesto o imagen se convertirá en el recuerdo de esa edición. Los presentadores deben ocupar el espacio sin competir con el reloj, y los equipos de realización coordinan sonido, cámaras, iluminación y escaleta para que todo encaje. La noche parece espontánea desde el sofá; detrás hay una preparación minuciosa que busca que la cuenta atrás parezca natural.

La noche cambió de tono, pero no de escenario

La Nochevieja de 2025-2026 quedó marcada por una sustitución poco habitual: el plan inicial de RTVE, con Buenafuente y Abril, dio paso a Estopa y Chenoa tras la retirada del humorista. La decisión cambió el carácter previsto de la emisión y llevó al balcón una combinación de música, televisión y humor. En Canarias, Nia y St. Pedro condujeron la celebración desde las islas, mientras Atresmedia mantuvo a Pedroche y Chicote en una señal compartida por sus canales y su plataforma.

El resultado mostró hasta qué punto una retransmisión aparentemente breve depende de decisiones que se toman mucho antes de que suene el reloj. Las audiencias de la edición anterior aportaban contexto, pero no una garantía; la tradición ofrecía una estructura conocida, aunque cada año necesitaba nuevos rostros y una puesta en escena capaz de captar atención. Al final, el reloj siguió siendo el centro y los presentadores, quienes dieron a esa cuenta atrás su tono propio. En la televisión de Nochevieja, esa diferencia se concentra en unos segundos y permanece en la memoria mucho después de que termine la última campanada.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído