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¿Qué modelos llama Stellantis a revisión por el fallo de la cámara?

Stellantis revisa casi un millón de coches por un fallo en la cámara trasera de Jeep, Ram, Dodge y Chrysler, que tendrá arreglo por software.

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Stellantis ha puesto en marcha una llamada a revisión de unos 955.000 vehículos en todo el mundo por un problema de software que puede impedir que la imagen de la cámara trasera aparezca correctamente en la pantalla al engranar la marcha atrás. La campaña afecta a modelos recientes de Chrysler, Dodge, Jeep y Ram, principalmente de los años 2026 y 2027.

La incidencia está concentrada sobre todo en Norteamérica: aproximadamente 848.000 vehículos se encuentran en Estados Unidos, mientras que el resto se reparte entre Canadá, México y otros mercados internacionales. Stellantis asegura que, hasta el momento, no tiene constancia de accidentes ni heridos relacionados con el defecto. La solución prevista tampoco exige, en principio, desmontar medio coche: llegará mediante una actualización remota del software.

Es uno de esos fallos muy propios del automóvil contemporáneo. La cámara funciona, la pantalla funciona, el coche funciona… pero una pieza invisible de código informático puede conseguir que dejen de entenderse entre sí justo cuando el conductor espera ver qué ocurre detrás.

Stellantis llama a revisión 955.000 vehículos por la cámara trasera

El origen del problema está en el software del sistema de radio y multimedia instalado en determinados vehículos del grupo. Bajo ciertas circunstancias, ese programa puede provocar que la imagen procedente de la cámara de visión trasera no llegue a mostrarse cuando el conductor selecciona la marcha atrás.

No significa necesariamente que la propia cámara esté averiada. El defecto está relacionado con el tratamiento y la visualización de la señal, una distinción técnica que tiene bastante importancia porque permite solucionar el problema mediante software, sin sustituir componentes físicos en la mayoría de los casos.

Stellantis ha calculado que la campaña alcanza aproximadamente 955.000 unidades en todo el mundo. De ellas, unas 848.000 corresponden al mercado estadounidense. En Canadá están afectadas alrededor de 83.000 unidades y en México unas 8.000. Otras aproximadamente 16.000 se encuentran repartidas por mercados fuera de Norteamérica.

Por el momento, el fabricante no ha publicado un desglose específico para España. Por eso, que un determinado modelo aparezca entre los afectados en Estados Unidos no permite afirmar automáticamente que todas las unidades vendidas en Europa o España estén incluidas. En una campaña de seguridad importan el mercado, el año de fabricación, la configuración electrónica e incluso el número de bastidor.

Qué modelos de Chrysler, Dodge, Jeep y Ram están afectados

La llamada a revisión comprende distintas versiones correspondientes principalmente a los años modelo 2026 y 2027. Entre los Chrysler afectados aparecen el Pacifica, el Pacifica Plug-in Hybrid y el Voyager.

Dodge está representada por el Charger, mientras que Jeep concentra buena parte de la relación de vehículos implicados: Cherokee, Compass, Gladiator, Grand Cherokee, Grand Wagoneer y Wrangler.

En Ram figuran las camionetas 1500 y 2500, además del vehículo comercial ProMaster.

No todas las unidades de esos modelos tienen necesariamente el defecto. Una llamada a revisión de este tipo se delimita mediante periodos concretos de producción y configuraciones determinadas. Dos Jeep Grand Cherokee aparentemente idénticos pueden, por ejemplo, llevar versiones distintas del software o haber salido de fábrica en momentos diferentes.

Estados Unidos concentra casi nueve de cada diez vehículos

El peso estadounidense de esta campaña resulta evidente. Casi el 89 % de los aproximadamente 955.000 vehículos afectados está matriculado en Estados Unidos.

También explica por qué la información inicial está tan centrada en modelos de Chrysler, Dodge, Jeep y Ram, las marcas del universo Stellantis con mayor presencia en aquel mercado. Fiat, Peugeot, Citroën, Opel o Alfa Romeo no aparecen entre las marcas detalladas en esta campaña.

Para un propietario español, por tanto, la presencia de la palabra Stellantis en el titular no significa que cualquier Peugeot, Citroën, Opel, Fiat o Jeep deba pasar por el taller. La campaña tiene un perímetro bastante más concreto.

Qué ocurre cuando falla la cámara trasera

La consecuencia puede parecer menor hasta que se piensa en una maniobra real: un aparcamiento estrecho, un niño pasando detrás del coche, una bicicleta apoyada fuera del campo visual o una columna que desaparece bajo la línea de la luneta.

Cuando se produce el fallo, la pantalla puede no mostrar la imagen de la cámara trasera al iniciar la maniobra. El conductor pierde así una ayuda que se ha convertido en cotidiana y, sobre todo, en un elemento de seguridad destinado a cubrir parte del ángulo muerto situado inmediatamente detrás del vehículo.

Stellantis recomienda que, si la imagen no aparece, el conductor realice la maniobra utilizando los retrovisores interior y exteriores y comprobando físicamente el entorno antes de desplazarse hacia atrás.

La recomendación parece casi un regreso a la autoescuela analógica, pero tiene sentido. La cámara es una ayuda, no sustituye la observación. El problema es que millones de conductores se han acostumbrado a ella y esa costumbre pesa: cuando una pantalla que siempre responde se queda negra, durante unos segundos el coche parece haber perdido un ojo tecnológico.

En Estados Unidos, la relevancia legal tampoco es menor. La autoridad federal de seguridad vial estableció que los vehículos ligeros nuevos debían incorporar sistemas de visión trasera desde 2018, después de años de preocupación por los atropellos producidos durante maniobras marcha atrás, especialmente aquellos en los que estaban implicados niños pequeños.

Una actualización remota corregirá el problema

La reparación prevista es bastante menos aparatosa que el tamaño de la campaña. Stellantis enviará una actualización de software inalámbrica, conocida en el sector como actualización OTA, siglas de over the air.

El propietario recibirá un aviso en la pantalla multimedia del vehículo cuando el nuevo software esté disponible. La actualización permitirá corregir el comportamiento del sistema de radio responsable de que la imagen de la cámara pueda dejar de visualizarse.

Es la cara amable de que los coches se hayan convertido, poco a poco, en ordenadores con ruedas. Un error informático puede afectar simultáneamente a cientos de miles de vehículos, sí; pero también es posible corregirlo sin cambiar una pieza y, en determinados casos, sin visitar siquiera un concesionario.

Los propietarios incluidos en la campaña recibirán también las correspondientes notificaciones de Stellantis, cuyo envío está previsto que comience en septiembre de 2026 con las instrucciones aplicables a cada vehículo.

Cómo saber si un coche concreto está incluido

El modelo por sí solo no basta. La comprobación definitiva debe realizarse mediante el número de identificación del vehículo, el VIN o número de bastidor, porque es el dato que permite determinar si esa unidad forma parte de la campaña.

En Estados Unidos puede consultarse además mediante los sistemas oficiales de llamadas a revisión de la autoridad de seguridad vial. Fuera de ese mercado, el procedimiento depende de cada país y de la red de la marca.

En España, mientras no exista un desglose específico de unidades afectadas por esta campaña, el dato verdaderamente útil para quien posea uno de estos modelos importados o matriculados aquí será la comprobación individual del bastidor y cualquier comunicación oficial recibida del fabricante o del concesionario.

Un problema que Stellantis ya conoce de cerca

La cámara trasera no es territorio desconocido para el grupo. En junio de 2024, Stellantis protagonizó otra gran campaña relacionada con un problema parecido: entonces llamó a revisión a alrededor de 1,16 millones de vehículos en Norteamérica porque un fallo de software también podía impedir que apareciera correctamente la imagen de la cámara posterior.

Aquella incidencia afectaba a vehículos diferentes y constituye una campaña distinta, pero la coincidencia resulta difícil de ignorar. El automóvil moderno ha reducido muchas averías mecánicas y ha añadido otras nuevas al catálogo: congelaciones de pantalla, errores de comunicación entre módulos, sensores que dejan de hablarse y actualizaciones que terminan convertidas en asuntos de seguridad.

No es un problema exclusivo de Stellantis. Las cámaras traseras y sus sistemas de visualización han provocado llamadas a revisión en distintos fabricantes durante los últimos años. A medida que el salpicadero se digitaliza, la fiabilidad del software pasa a formar parte de la seguridad del vehículo con la misma naturalidad con la que antes se hablaba de frenos, dirección o neumáticos.

Casi un millón de coches y un fallo que cabe en unas líneas de código

La magnitud de la llamada a revisión impresiona: 955.000 vehículos. El defecto, en cambio, puede solucionarse con una actualización informática. Esa contradicción resume bastante bien el coche de 2026.

Para Stellantis, la prioridad será conseguir que la actualización llegue a todas las unidades afectadas y evitar que un error aparentemente sencillo termine produciendo un accidente. Para los propietarios, importa algo más básico: comprobar si su vehículo está incluido y no confiar en una cámara que no muestra imagen hasta que el sistema haya sido actualizado.

De momento no existen accidentes ni lesiones conocidos vinculados con esta campaña. Tampoco se ha anunciado una cifra concreta de vehículos afectados en España. Lo confirmado es más preciso: Chrysler, Dodge, Jeep y Ram tienen casi un millón de unidades llamadas a revisión en distintos mercados, y una parte cada vez más esencial de la seguridad del automóvil vuelve a depender de algo que no se ve, no hace ruido y tampoco mancha las manos: el software.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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