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¿Qué deporte ver hoy 5 de julio? F1, Wimbledon, Tour y basket en TV

F1 en Silverstone, Tour por Barcelona, Wimbledon y España de basket arman una jornada deportiva fuerte, con MotoGP y rugby en pausa para ver

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Resumen

  • F1, Wimbledon, Tour y basket concentran el deporte del 5 de julio
  • Silverstone, Montjuïc y Tiflis marcan los grandes focos de la jornada
  • MotoGP descansa y el rugby internacional queda pendiente del 11 de julio

El 5 de julio viene cargado de deporte serio, del que obliga a ordenar la tarde con cierto instinto de controlador aéreo. La jornada tiene tres grandes columnas: Wimbledon, con los octavos de final ya asomando los dientes; el Gran Premio de Gran Bretaña de Fórmula 1, con Silverstone siempre dispuesto a convertir una curva rápida en examen de carácter; y el Tour de Francia, que continúa en Cataluña con una etapa de Tarragona a Barcelona que no es paseo turístico, aunque el decorado invite a sacar postal.

La recomendación práctica es sencilla: tenis desde el mediodía, ciclismo en la sobremesa, Fórmula 1 a las 16:00, baloncesto de España a las 17:30 y, para quienes hayan madrugado con vocación casi monástica, Fórmula E desde Shanghái. MotoGP y rugby también entran en la conversación, pero con matiz: no son el plato fuerte competitivo del domingo, porque el Mundial de motociclismo está entre grandes premios y el rugby internacional mira ya hacia la siguiente ventana. No pasa nada. A veces el calendario también respira.

Wimbledon abre la tarde con octavos y nombres de cartel

Wimbledon entra en ese tramo en el que el césped ya no luce tan perfecto, las rodillas empiezan a hablar y los favoritos dejan de ganar por simple autoridad administrativa. Este domingo toca cuarta ronda, la frontera donde el torneo empieza a separar aspirantes de supervivientes. En el cuadro aparecen nombres de primerísimo escaparate: Novak Djokovic, Jannik Sinner, Aryna Sabalenka, Naomi Osaka y Coco Gauff, entre otros. Londres, en julio, haciendo de Londres: tradición impecable, tensión seca y algún drama servido en bandeja de plata.

Para el público español hay un foco claro: Alejandro Davidovich ante Felix Auger-Aliassime, previsto en el segundo turno de la pista 1, alrededor de las 16:00 en horario peninsular, siempre condicionado por la duración del partido anterior. Es decir, horario de siesta nacional, pero con saque directo. Davidovich llega a un cruce de esos que no necesitan demasiada literatura: ganar significaría meterse en cuartos y rozar su mejor versión de Grand Slam, esa zona donde el tenis deja de ser una promesa y se convierte en currículo.

La otra joya del día es el Sabalenka-Osaka. Potencia contra potencia, golpes como portazos, poco margen para el romanticismo. Osaka busca romper una mala serie reciente ante la número uno y el césped puede darle algo de oxígeno, porque la bola corre, el intercambio se acorta y el partido se vuelve más de reflejos que de paciencia. En paralelo, Sinner aparece como una de esas presencias que ordenan el torneo sin levantar la voz. Wimbledon hoy es la cita más larga y flexible, perfecta para tenerla de fondo y volver a ella como quien vuelve a una novela buena.

Silverstone pone la gasolina noble: la F1 manda a las 16:00

La Fórmula 1 corre hoy en Silverstone, y eso ya basta para subir el volumen. No todos los circuitos tienen biografía; Silverstone sí. Allí la velocidad no parece una línea recta, sino una corriente de aire. El Gran Premio de Gran Bretaña se disputa a las 16:00 en España y llega con una parrilla deliciosa para quien disfrute del pequeño teatro de las jerarquías rotas: Kimi Antonelli sale desde la pole, por delante de Charles Leclerc y Lewis Hamilton.

Antonelli no está en modo promesa, sino en modo problema para todos los demás. El joven de Mercedes ganó la sprint, firmó la pole y se ha plantado en el domingo con una mezcla irritante de serenidad y descaro. Leclerc, segundo, tiene una oportunidad real si Ferrari cuida los neumáticos y no se entrega a esa vieja afición por complicarse la vida con el cronómetro en la mano. Hamilton, tercero, añade la capa emocional: Silverstone, el público británico, Ferrari, memoria viva. Mucho material para una tarde de motor con pulso.

La carrera tendrá 52 vueltas y más de 300 kilómetros, una distancia suficiente para que el guion se ensucie. Viento, degradación, paradas, tráfico, coche de seguridad; Silverstone siempre guarda una lima en el bolsillo. Max Verstappen sale más atrás de lo habitual y eso convierte su carrera en otra historia paralela: remontar sin destrozar las gomas, atacar sin regalar segundos, sobrevivir a un circuito donde el error se paga con grava y cara larga. No es mala televisión. Al contrario.

El Tour sigue en Cataluña: Tarragona-Barcelona y Montjuïc como juez

El Tour de Francia no ha venido a Cataluña para hacerse fotos y marcharse. La segunda etapa, entre Tarragona y Barcelona, tiene 168,5 kilómetros y un final con veneno en Montjuïc, donde la carretera se estrecha, se inclina y empieza a pedir piernas de verdad. La primera mitad mira al mar, con ese aire amable de costa que engaña un poco; la segunda se vuelve áspera, nerviosa, de repechos que van acumulando ácido láctico como quien no quiere la cosa.

El día llega con Jonas Vingegaard de amarillo tras la contrarreloj por equipos inaugural en Barcelona. Visma golpeó primero y Tadej Pogacar ya tiene una pequeña cuenta pendiente, de esas que en el Tour pesan aunque parezcan segundos sueltos. Montjuïc puede no decidir la carrera, claro, pero sí puede revelar gestos: quién respira mejor, quién mira demasiado al potenciómetro, quién tiene equipo y quién tiene compañía decorativa. En julio, el ciclismo habla bajito antes de gritar.

Para el espectador español, la etapa es una de las citas más agradecidas del día porque mezcla paisaje reconocible, interés deportivo y horario cómodo. Se puede ver por Teledeporte, RTVE Play, La 1 en sus ventanas de cobertura y Eurosport, con una franja que encaja entre sobremesa y tarde. El final en Barcelona añade algo que el Tour no siempre tiene cuando cruza España: cercanía emocional. No es lo mismo ver una cota perdida en la campiña francesa que ver sufrir al pelotón en una montaña urbana que huele a asfalto caliente, pino y turismo despistado.

El detalle que puede romper la etapa

La subida a Montjuïc no es el Tourmalet, ni falta que le hace. Su peligro está en la repetición, en el final explosivo y en esa pendiente que parece breve hasta que la afrontas por tercera vez. Los clasicómanos, los corredores con cambio de ritmo y los favoritos que no quieran regalar nada tienen aquí un pequeño escenario de cuchillo fino. No ganará el Tour quien venza hoy, pero quien pierda comba tendrá que explicar más de lo que le gustaría.

España también juega al baloncesto: Georgia mide el estado real

A las 17:30, España visita a Georgia en Tiflis dentro de la clasificación para el Mundial de baloncesto 2027. Es el tipo de partido que puede parecer menor desde lejos, pero no lo es tanto: las ventanas FIBA no perdonan despistes, los resultados se arrastran y cada victoria limpia el camino hacia la siguiente fase. España llega invicta en esta primera ronda, con el billete encarrilado y la obligación, muy española también, de no convertir lo cómodo en un lío.

El encuentro se podrá seguir por Teledeporte y tiene interés por varias razones. Primero, porque Georgia en casa suele jugar con una dureza que no sale en las estadísticas básicas. Segundo, porque la selección española está en un momento de construcción, con Chus Mateo ajustando piezas, roles y automatismos. Tercero, porque estos partidos enseñan algo que no siempre aparece en los grandes torneos: quién sirve para competir cuando no hay alfombra roja, cuando el pabellón aprieta y el marcador se pone feo.

No será el evento más ruidoso del día, pero sí uno de los más útiles para medir fondo de armario. Willy Hernangómez aparece como referencia interior, y alrededor suyo España necesita continuidad, defensa y algo de colmillo. Ganar fuera en una ventana de clasificación nunca envejece mal.

Motor más allá de la F1: Fórmula E sí, MotoGP no

El madrugón de la jornada lo pone la Fórmula E en Shanghái, con la segunda carrera del fin de semana marcada por los cambios de horario por mal tiempo. La carrera dominical queda en la mañana española, muy pronto, casi territorio de cafetería abierta antes de tiempo. Es una cita interesante para los muy cafeteros del motor eléctrico, sobre todo porque el campeonato entra en esa parte en la que cada punto pesa más y los errores empiezan a oler a sentencia.

MotoGP, en cambio, no tiene gran premio este domingo. Conviene decirlo claro porque muchos lo buscarán en la programación: el campeonato viene de Assen y la siguiente parada es Alemania, del 10 al 12 de julio. Así que hoy no hay carrera de MotoGP, ni sprint, ni domingo de himno y neumático trasero al límite. La moto grande descansa. El ruido, esta vez, lo pone Silverstone.

También hay sitio para quienes busquen algo fuera del carril principal. Las finales de Premier Padel en Burdeos aparecen como opción de tarde, y el calendario de televisión deportiva deja alguna ventana de boxeo y competiciones internacionales. Pero el menú fuerte, el que de verdad sostiene el día, está en otro sitio: hierba londinense, asfalto británico, montaña urbana catalana y una pista complicada en Tiflis.

Rugby en pausa, pero no fuera del radar

El rugby no desaparece, solo se desplaza. La nueva Nations Championship ya ha abierto su ciclo de julio, pero este domingo no concentra el gran bloque de partidos internacionales. El siguiente paquete fuerte llega el 11 de julio, con cruces de alto voltaje entre hemisferios. Traducido a idioma de sofá: hoy no es el día para montar la tarde alrededor del oval, aunque sí para mirar el calendario de reojo.

Esto tiene su gracia. En una jornada tan llena, el rugby internacional queda como un animal grande detrás de la puerta, esperando su turno. Y lo tendrá pronto. Inglaterra, Francia, Irlanda, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Australia, Argentina, Fiji o Japón no necesitan demasiada campaña para vender un partido. Les basta con chocar. Hoy, sin embargo, el centro de gravedad está en otros deportes.

Un domingo de mando a distancia y café largo

La mejor elección depende del tipo de espectador. Quien quiera continuidad y tensión lenta debe quedarse con Wimbledon. Quien busque una hora y media de adrenalina limpia, que marque en rojo la F1 a las 16:00. Quien prefiera narrativa de fondo, paisaje y táctica, tiene el Tour de Francia llegando a Barcelona con Montjuïc como juez. Y quien quiera seguir a España, de verdad, más allá de los grandes escaparates, tiene el Georgia-España de baloncesto a las 17:30.

El día viene generoso, casi demasiado. No todo merece la misma atención, pero sí hay una jerarquía clara: Wimbledon para abrir boca, Tour para la sobremesa, Silverstone como golpe central y baloncesto para rematar la tarde con una selección que sigue construyendo camino. Domingo deportivo de los buenos. Sin fuegos artificiales falsos. Con suficiente materia para no aburrirse ni un minuto.

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