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¿Por qué Sharon Stone lleva tanto tiempo en celibato a los 68 años?
Sharon Stone lleva tiempo en celibato: a los 68 años prefiere esperar a alguien a quien quiera de verdad antes que mantener una relación pasajera.

Foto: Attila Nemeth / U.S. Embassy Berlin / Wikimedia Commons — imagen recortada, dominio público.
Resumen
- Sharon Stone lleva «bastante tiempo» viviendo en celibato
- A los 68 años, busca afecto, compañía y una relación estable
- No ha revelado cuánto dura exactamente esta etapa de su vida
Sharon Stone ha contado que lleva «bastante tiempo» viviendo en celibato. No ha dado una fecha concreta ni ha explicado cuántos meses o años dura esa etapa. Sí ha dejado claro el motivo: a los 68 años ya no le interesan las relaciones sexuales sin un vínculo afectivo real y prefiere esperar hasta encontrar a una persona por la que sienta verdadero cariño.
La actriz de Instinto básico y Casino lo explicó al hablar de su vida sentimental en Mayim Bialik’s Breakdown. Sus prioridades, dice, han cambiado. Con sus tres hijos ya adultos, Stone busca compañía, afecto y una relación estable, no simplemente alguien con quien mantener sexo. Dicho de una manera bastante menos hollywoodiense: no está esperando al príncipe azul; sencillamente ha dejado de conformarse con pasar el rato.
Sharon Stone explica por qué ha elegido el celibato
La palabra utilizada por la propia Stone fue celibato, aunque en este caso no habla de un compromiso religioso ni de una renuncia definitiva al sexo. Describe una decisión personal: permanecer sin relaciones sexuales mientras no aparezca alguien con quien quiera compartir algo más profundo.
Durante la conversación con Mayim Bialik, la actriz repasó con bastante humor su historial sentimental. Ha tenido parejas buenas, parejas malas y periodos, según resumió, de buena, mala y directamente ninguna suerte. Tras esas experiencias ha llegado a un punto en el que solo quiere estar con alguien que realmente le importe.
Ese matiz cambia bastante la historia. No hay un rechazo del amor ni una proclama contra las relaciones. Stone quiere volver a enamorarse, pero no parece dispuesta a utilizar las citas o el sexo casual como sala de espera. La abstinencia, por tanto, es una consecuencia de sus actuales criterios sentimentales, no el objetivo en sí mismo.
Cuánto tiempo lleva Sharon Stone sin mantener relaciones
Aquí conviene separar lo que se sabe de lo que simplemente resulta tentador imaginar. Stone no ha revelado cuánto dura exactamente su celibato. Se ha limitado a decir que lleva así «bastante tiempo», de modo que atribuirle un número concreto de meses o años sería inventarlo.
También ha explicado que hace mucho que no tiene novio. Ambas cosas están relacionadas, pero no permiten establecer una cronología exacta de su última relación o de su última experiencia sexual. La intimidad de Sharon Stone sigue teniendo límites, incluso cuando una estrella de Hollywood decide entreabrir la puerta.
Lo que sí resulta inequívoco es el cambio de etapa. Sus hijos han crecido y la actriz afirma que desea encontrar a un compañero de vida, no únicamente una pareja sexual. Incluso reconoce cierto cansancio ante ese tipo de relaciones más superficiales.
Del icono sexual de los noventa a elegir cuándo decir no
La confesión llama especialmente la atención por quién la hace. Sharon Stone quedó convertida en uno de los grandes símbolos sexuales de Hollywood después de Instinto básico, estrenada en 1992. Su Catherine Tramell pasó a formar parte de la cultura popular y condicionó durante años la manera en que una parte del público miraba a la actriz.
Después llegó Casino, de Martin Scorsese, una interpretación mucho más amplia que aquella etiqueta de mujer fatal. Por su trabajo como Ginger McKenna ganó el Globo de Oro y obtuvo una nominación al Óscar. Pero el magnetismo sexual de Stone continuó funcionando como una especie de subtítulo permanente de su carrera. Tres décadas después, una decisión íntima bastante corriente —no acostarse con alguien porque no le apetece hacerlo sin afecto— vuelve a convertirse en noticia internacional.
Hay cierta ironía ahí. Durante años Hollywood convirtió su sexualidad en espectáculo; a los 68, Stone reivindica precisamente lo contrario: el derecho a decidir sobre su intimidad. Sin manifiestos grandilocuentes. Con una frase.
Dos matrimonios y una vida sentimental con altibajos
La actriz ha estado casada en dos ocasiones. Su primer matrimonio fue con el productor Michael Greenburg, entre 1984 y 1990. Años después contrajo matrimonio con el periodista Phil Bronstein; estuvieron juntos desde 1998 hasta 2004.
Con Bronstein adoptó en 2000 a su primer hijo, Roan. Posteriormente, ya como madre soltera, Stone adoptó a Laird y Quinn. Los tres son actualmente adultos, una circunstancia que ella misma conecta con esta nueva etapa: después de muchos años con la maternidad ocupando un espacio central, su idea de pareja mira hacia otro sitio.
Stone tampoco presenta su pasado sentimental como una sucesión de desgracias. Ha amado y ha mantenido relaciones importantes. Lo que asegura es algo más preciso y quizá más incómodo para el imaginario romántico: no cree haber encontrado todavía el gran amor de su vida. Haber tenido amores no significa necesariamente haber encontrado a la persona con la que uno quiere recorrer el último tramo.
Una predicción amorosa que Stone todavía recuerda
En la conversación apareció además uno de esos detalles que parecen escritos para una película. Stone relató que cuando era muy joven una vidente le dijo que conocería a su alma gemela cuando fuera bastante mayor. Años después, según su relato, otra persona habría realizado una predicción semejante.
La actriz cuenta la anécdota como parte de sus propias creencias y experiencias, no como una certeza verificable, pero le encuentra ahora una curiosa resonancia. Se acerca a los 70 y asegura que todavía confía en conocer a alguien especial. No ha renunciado al amor; simplemente ha elevado el precio de entrada.
No es la primera vez que Sharon Stone se cansa de las citas
Su posición tampoco ha aparecido de repente. En 2020 ya habló públicamente de su desencanto con las citas. Entonces explicaba que prefería dedicar tiempo a sus hijos y amigos antes que mantener relaciones poco sinceras o emocionalmente inmaduras.
Aquellas declaraciones encajan bastante bien con lo que dice seis años después. Lo que entonces era hartazgo parece haberse convertido en una elección más tranquila: estar sola no funciona para Stone como un problema que deba corregirse a toda costa.
Ahí está probablemente la parte más interesante de sus palabras. Durante décadas, la soltería de una actriz famosa se narraba casi siempre como una anomalía pendiente de solución: quién será su nueva pareja, con quién ha cenado, quién entró en aquel coche. Stone cambia ligeramente el guion. Ya no importa tanto quién aparezca, sino si quien aparezca merece quedarse.
El amor después de los 60, lejos del viejo guion de Hollywood
La confesión de Sharon Stone ha circulado con rapidez porque reúne varios ingredientes irresistibles para la cultura popular: una estrella mundial, sexo, edad y relaciones. Pero reducirla a «Sharon Stone no mantiene relaciones sexuales» sería quedarse con la cáscara.
Lo que realmente ha explicado es una redefinición de sus prioridades afectivas. No quiere sexo por llenar un espacio, ni una relación simplemente porque la vida en pareja continúe siendo presentada como una especie de certificado de normalidad. Busca cariño, complicidad y compañía; mientras no los encuentre, prefiere seguir sola.
Una decisión íntima que rompe con la imagen de siempre
Y quizá esa sea la paradoja más llamativa. La mujer que Hollywood convirtió en sinónimo de deseo durante los años noventa habla ahora del deseo desde un lugar mucho menos cinematográfico y bastante más reconocible: poder elegir. A los 68 años, Sharon Stone continúa creyendo en encontrar un gran amor. Lo que ha dejado de hacer es aceptar cualquier sustituto mientras llega.












