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¿Cómo creció un 43% el patrimonio de Milei y el de Karina se triplicó?
Javier Milei declaró 295 millones de pesos al cierre de 2025, un 43% más, y Karina Milei triplicó su patrimonio hasta superar los 35 millones.

El patrimonio declarado por Javier Milei aumentó un 43,3 % durante 2025: pasó de 206,05 millones a 295,18 millones de pesos argentinos, una diferencia de algo más de 89 millones. El salto de su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, fue bastante mayor: sus activos declarados pasaron de 11,4 millones a 35,31 millones, aproximadamente el triple en doce meses.
Los porcentajes impresionan, pero necesitan una lupa antes que un megáfono. Una parte importante del incremento no corresponde a nuevos inmuebles, coches o fortunas aparecidas de repente, sino a la actualización del valor fiscal de propiedades, a mayores depósitos y al efecto de expresar en pesos unas tenencias en dólares que ya existían. Dicho de otra manera: la cifra patrimonial creció con fuerza, pero leer ese 43 % como una ganancia equivalente en dinero fresco sería engañoso.
Milei declara 295 millones de pesos: qué bienes tiene
La última declaración jurada patrimonial correspondiente al ejercicio 2025 sitúa a Milei con 295.182.652 pesos en bienes, depósitos y dinero, frente a los 206.046.375 pesos informados al cierre de 2024. No aparece, sin embargo, una colección nueva de propiedades ni un garaje presidencial súbitamente desbordado.
El mandatario mantiene una casa de 100 metros cuadrados en Buenos Aires, incorporada a su patrimonio en marzo de 2000. Su valoración fiscal pasó de 38,42 millones a aproximadamente 73,57 millones de pesos. Esa actualización contable explica una parte relevante del aumento anual del patrimonio.
También siguen figurando los mismos dos vehículos: una Mercedes-Benz Sprinter de 2015, declarada por unos 20,17 millones de pesos, y un Peugeot RCZ Coupé de 2013, valorado en 16,25 millones. Entre ambos suman algo más de 36,4 millones y su valoración permaneció estable durante el ejercicio. La motosierra, al menos en este rincón del formulario, no encontró demasiado que cortar.
Donde sí hay movimiento es en el dinero. Milei declara 20.000 dólares en efectivo, además de 680.000 pesos, y mantiene una caja de ahorro con unos 65.562 dólares. Esa cuenta fue valorada al cierre del ejercicio en unos 94,8 millones de pesos. La cantidad de dólares apenas cambió respecto al periodo anterior; lo que cambió de manera notable fue su traducción a moneda argentina.
Ese matiz importa. Un dólar guardado puede seguir siendo exactamente un dólar mientras su expresión contable en pesos engorda. En una economía marcada durante años por la inflación y la depreciación del peso, mirar únicamente el número nominal es un poco como medir una habitación con una cinta métrica que va encogiendo.
El aumento del 43% no equivale a un 43% más de riqueza real
Argentina terminó 2025 con una inflación acumulada del 31,5 %. El crecimiento nominal del patrimonio declarado por Milei, del 43,3 %, superó esa tasa, pero la comparación tampoco permite concluir sin más que su riqueza real aumentara exactamente en esa proporción. Las declaraciones juradas utilizan criterios fiscales de valoración y mezclan inmuebles, efectivo, depósitos y activos sometidos a cambios de cotización.
Hay otro dato que ayuda a entender la evolución. El presidente declaró 93,88 millones de pesos de ingresos brutos durante 2025. Tras las deducciones correspondientes, el resultado neto informado fue de unos 81,81 millones, mientras que sus consumos y gastos personales ascendieron a 66,26 millones. Al cierre figuraba además una deuda de algo más de 586.000 pesos con una entidad bancaria.
La declaración es, por tanto, una fotografía patrimonial tomada bajo unas reglas contables concretas, no una reconstrucción de cada movimiento económico del titular. Y el crecimiento de una declaración jurada, por llamativo que resulte políticamente, no constituye por sí mismo una prueba de enriquecimiento ilícito. Un porcentaje permite comparar dos momentos; no explica, él solo, la historia que hay entre ambos.
Karina Milei triplica su patrimonio en apenas un año
El caso de Karina Milei es incluso más vistoso sobre el papel. La secretaria general de la Presidencia pasó de declarar 11,40 millones de pesos a 35,31 millones, un incremento cercano al 210 %. Es decir, terminó 2025 con algo más de tres veces el patrimonio declarado al comienzo del ejercicio.
La explicación principal está concentrada en ladrillos. Karina Milei posee un departamento con cochera de 150 metros cuadrados en Vicente López, adquirido en 2011 con fondos propios y declarado como vivienda. Su valoración pasó de 3,99 millones a 28,16 millones de pesos, una subida superior al 600 %. Solo ese cambio explica prácticamente todo el espectacular salto porcentual que aparece al comparar ambos ejercicios.
Casi 28 de sus 35 millones corresponden al inmueble
El resto del patrimonio declarado es bastante más terrenal. Karina informó 500.000 pesos en efectivo, unos 2,04 millones en una caja de ahorro, alrededor de 3,85 millones en una billetera virtual y apenas 76,69 dólares en su cuenta en moneda estadounidense. También declaró deudas bancarias por unos 969.000 pesos.
Sus ingresos brutos por trabajo personal durante el ejercicio alcanzaron aproximadamente 46,59 millones de pesos. De nuevo, el titular bruto —su patrimonio se triplica— cuenta una verdad matemática, aunque incompleta. No aparecieron tres pisos nuevos, una cartera millonaria de acciones o montañas de dólares recién incorporadas. El principal motor fue la revalorización de una vivienda que ya formaba parte de su patrimonio.
Los Milei siguen lejos de los grandes patrimonios del Gobierno
Las cifras de Javier y Karina Milei llaman la atención por su crecimiento porcentual, aunque quedan pequeñas cuando se comparan con algunos miembros del Ejecutivo argentino. El ministro de Economía, Luis Caputo, declaró tras una rectificación unos 19.509 millones de pesos entre bienes y dinero. Federico Sturzenegger, responsable de Desregulación y Transformación del Estado, declaró alrededor de 3.641 millones.
Caputo es, con diferencia, uno de los casos más llamativos. De unos 13.030 millones de pesos declarados específicamente como ahorros, aproximadamente 12.422 millones estaban depositados en el extranjero, cerca del 95 %. La mayor partida correspondía a una cuenta corriente denominada en dólares.
Ahí aparece una contradicción políticamente más incómoda que el simple crecimiento patrimonial de los hermanos Milei. El Gobierno argentino ha animado a ciudadanos y empresarios a introducir sus dólares en el sistema financiero local y ha impulsado mecanismos destinados a facilitar la entrada de fondos. Entretanto, algunos de sus responsables económicos con mayor patrimonio mantienen una parte abrumadora de sus ahorros fuera del país. La confianza, parece, admite distintas geografías.
Los dólares en el extranjero abren otro frente político
La cuestión llegó también al Congreso. Legisladores de la oposición peronista promovieron una iniciativa para que determinados altos cargos de los poderes públicos tuviesen que repatriar al menos el 50 % de sus activos financieros declarados en el exterior. El argumento era esencialmente político: quienes reclaman confianza en el sistema argentino deberían asumir parte de ese mismo riesgo con su propio dinero.
La propuesta no consiguió los apoyos suficientes para prosperar. El episodio, sin embargo, añadió combustible a una discusión que desborda las declaraciones juradas: dónde guardan su dinero los dirigentes de un Gobierno que trata de convencer a los argentinos de que mantengan sus ahorros dentro del país.
El contraste resulta especialmente sensible porque durante 2025 los salarios registrados crecieron alrededor de un 28,8 %, por debajo de una inflación anual del 31,5 %. Es inevitable que, en ese paisaje, un titular sobre patrimonios presidenciales creciendo un 43 % o un 210 % produzca ruido. Pero el ruido político y la explicación económica no siempre son lo mismo.
Qué explica realmente el salto patrimonial de los Milei
La nueva declaración jurada deja dos cifras incontestables: Javier Milei cerró 2025 con 295,18 millones de pesos declarados, un 43,3 % más que un año antes, y Karina Milei alcanzó los 35,31 millones, más de tres veces el nivel registrado anteriormente. Son variaciones suficientemente fuertes como para atraer la atención pública y someterse al escrutinio reservado a cualquier gobernante.
Pero el detalle cambia bastante la escena. Milei conserva la misma vivienda, los mismos coches y prácticamente las mismas tenencias físicas de dólares; pesan la actualización de su inmueble, el aumento de depósitos y la mayor valoración en pesos de la moneda estadounidense. En Karina, el salto procede sobre todo de una revaluación superior al 600 % de su único inmueble declarado.
El porcentaje aislado tiene la contundencia de un martillazo. La declaración completa resulta menos cinematográfica y bastante más útil: permite observar qué aumentó, cuánto y por qué. Y deja también una paradoja más áspera sobre la mesa: mientras el Gobierno pide que los argentinos confíen sus dólares al país, algunos de sus ministros con mayor patrimonio continúan prefiriendo que buena parte de los suyos duerma lejos de casa.












