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¿Por qué Pakistán veta y expulsa a estudiantes afganos de medicina?

Pakistán ordena la salida de estudiantes afganos de Medicina y Odontología y prohíbe nuevas admisiones universitarias en plena tensión con Kabul.

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estudiantes afganos de medicina

Resumen

  • Pakistán ordena regresar a los afganos que estudian Medicina y Odontología
  • El veto afecta a alumnos ya matriculados y también a nuevas admisiones
  • La medida llega en plena tensión política y fronteriza entre Islamabad y Kabul

Pakistán ha ordenado a los ciudadanos afganos que cursan Medicina u Odontología en sus universidades que regresen a Afganistán y ha cerrado, al mismo tiempo, la puerta a nuevas matriculaciones. La decisión alcanza a estudiantes que ya tenían plaza y estaban cursando sus estudios, no solo a futuros aspirantes, y afecta tanto a instituciones públicas como privadas del país.

La instrucción procede del Consejo Médico y Odontológico de Pakistán (PMDC) y obliga a los centros a completar los trámites necesarios para facilitar la salida de los alumnos. No se trata únicamente, por tanto, de impedir la llegada de nuevos estudiantes: quienes estaban dentro del sistema universitario también quedan afectados. Una frontera académica que se cierra cuando muchos ya estaban al otro lado.

Qué ha ordenado exactamente Pakistán

La directiva remitida a las facultades establece que los ciudadanos afganos previamente matriculados en programas médicos o dentales deben regresar a Afganistán. Las instituciones tienen que tramitar la documentación necesaria, incluidos los certificados de no objeción —conocidos como NOC—, y facilitar administrativamente su salida del país.

La prohibición se extiende a nuevas admisiones, asignaciones de plaza, transferencias entre universidades y otros mecanismos que pudieran permitir a estudiantes afganos continuar o comenzar estos estudios durante el curso académico actual. La medida permanecerá vigente hasta nueva orden.

El alcance resulta especialmente significativo porque no distingue, al menos en la documentación conocida, entre estudiantes recién llegados y alumnos con varios cursos completados. Tampoco se ha aclarado si quienes se encuentren a pocos meses de graduarse podrán acogerse a alguna excepción. Ese silencio administrativo no es un detalle menor cuando detrás hay carreras de cinco años, prácticas clínicas y expedientes que no se meten en una maleta con la misma facilidad que unos apuntes.

La orden llevaba semanas gestándose

La carta más reciente del regulador está fechada el 1 de septiembre de 2026, aunque reitera instrucciones emitidas inicialmente el 31 de julio. La orden comenzó a conocerse públicamente después de que el documento circulara fuera de los canales oficiales habituales y las autoridades confirmaran su contenido.

La justificación incluida en la comunicación es escueta: el asunto se considera de máxima prioridad y responde a directrices de política nacional. No se atribuye a esos alumnos una conducta individual concreta ni se presenta la medida como respuesta a irregularidades académicas. El criterio determinante es su nacionalidad afgana.

De las deportaciones a las aulas universitarias

La decisión no aparece en el vacío. Pakistán lleva desde finales de 2023 desarrollando su Plan de Repatriación de Extranjeros Ilegales, una política que comenzó dirigida principalmente a personas sin documentación regular y que ha ido ampliándose mientras las relaciones con Afganistán se deterioraban.

La novedad aquí es evidente: la presión alcanza a estudiantes integrados en un ámbito muy regulado, el de las carreras sanitarias. No hablamos solo de personas interceptadas por carecer de permiso de residencia. Hablamos de alumnos admitidos en universidades, con expedientes abiertos y formación profesional en marcha. Precisamente por eso la orden del PMDC supone un salto cualitativo respecto a las primeras fases de la campaña migratoria.

Entre septiembre de 2023 y el 31 de julio de 2026, más de 2,6 millones de afganos regresaron desde Pakistán a Afganistán. Durante 2026, hasta finales de agosto, los retornos desde territorio paquistaní se contaban también por cientos de miles, entre salidas voluntarias, retornos espontáneos y deportaciones. El movimiento de población, lejos de ser puntual, se ha convertido en una de las grandes consecuencias de la ruptura política entre los dos vecinos.

Una relación entre Islamabad y Kabul bajo mínimos

El telón de fondo es la profunda crisis diplomática y de seguridad entre Pakistán y el Gobierno de facto de los talibanes. Islamabad acusa desde hace años a Kabul de permitir que militantes del Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP) utilicen territorio afgano para preparar ataques contra objetivos paquistaníes. Las autoridades afganas rechazan esa acusación.

La tensión dejó de ser exclusivamente diplomática hace tiempo. Los dos países han vivido enfrentamientos fronterizos particularmente graves desde octubre de 2025, seguidos de nuevos episodios de violencia durante 2026. A principios de septiembre, las fuerzas paquistaníes aseguraron haber abatido a 15 militantes que trataban de cruzar desde Afganistán hacia Waziristán del Norte, otro episodio que ilustra hasta qué punto la frontera se ha convertido en una herida difícil de cerrar.

Pakistán sostiene que sus restricciones migratorias responden a motivos de seguridad nacional y al cumplimiento de sus leyes de extranjería. Las organizaciones internacionales y humanitarias, en cambio, han advertido repetidamente sobre los riesgos de los retornos forzados a Afganistán, especialmente para las personas más vulnerables. El choque entre seguridad, inmigración y derechos individuales se ha convertido así en una de las cuestiones más ásperas de la relación entre ambos países.

Qué ocurre con los estudiantes afganos afectados

Por el momento no existe una cifra oficial de estudiantes afganos de Medicina y Odontología afectados. El regulador tampoco ha detallado cómo podrán continuar sus titulaciones en Afganistán, qué ocurrirá con las asignaturas aprobadas o hasta qué punto las universidades afganas reconocerán automáticamente los créditos cursados en Pakistán.

Ese vacío práctico importa tanto como la decisión política. Las carreras sanitarias dependen de programas homologados, prácticas hospitalarias, evaluaciones clínicas y requisitos profesionales específicos. Trasladar un expediente universitario internacional no consiste simplemente en cambiar el nombre de la facultad en una ficha. Puede implicar diferencias curriculares, plazas disponibles y reconocimiento de cursos anteriores.

Quienes pretendieran comenzar Medicina u Odontología en Pakistán desde Afganistán encuentran la puerta directamente cerrada. La prohibición afecta a admisiones, colocaciones y traslados durante el curso vigente y seguirá aplicándose mientras las autoridades paquistaníes no dicten nuevas instrucciones.

Eso convierte una medida inicialmente vinculada al movimiento migratorio en algo más amplio: una restricción que alcanza al acceso a la educación superior por razón de nacionalidad. Y ahí aparece la parte incómoda del asunto. Un Gobierno puede endurecer su política fronteriza; otra cosa es que la presión diplomática entre dos Estados termine cayendo, por extensión, sobre estudiantes cuya relación con el conflicto puede limitarse a tener el pasaporte equivocado en el momento equivocado.

Afganistán recibe a más jóvenes en un momento delicado

El regreso forzado o precipitado de estudiantes ocurre, además, en un país con una situación educativa especialmente frágil. Afganistán continúa sometido a fuertes restricciones impuestas por las autoridades talibanes, particularmente contra mujeres y niñas, mientras el retorno masivo desde Pakistán e Irán aumenta la presión sobre viviendas, empleo, asistencia sanitaria y servicios básicos.

Para los futuros médicos afganos, el problema tiene una segunda lectura. Afganistán necesita profesionales sanitarios, pero devolver estudiantes antes de que completen su formación no garantiza que pueda incorporarlos inmediatamente a sus propias universidades. En Medicina, interrumpir una carrera a mitad de camino puede significar perder meses, cursos enteros o incluso la posibilidad de obtener la misma titulación.

La política fronteriza entra también en la universidad

La decisión del PMDC dibuja con bastante nitidez el momento que atraviesan Pakistán y Afganistán. La desconfianza entre ambos Gobiernos, alimentada por atentados, acusaciones cruzadas y choques fronterizos, ha terminado alcanzando un terreno que hasta hace poco parecía más protegido de la tormenta política: las aulas universitarias.

Pakistán no ha anunciado por ahora excepciones, calendarios especiales ni mecanismos públicos para salvaguardar las carreras ya iniciadas. Los estudiantes afganos matriculados en Medicina y Odontología deben regresar a su país y las facultades tienen prohibido incorporar a nuevos alumnos afganos hasta nuevo aviso. Esa es, de momento, la realidad administrativa. Y también la paradoja: en una región necesitada de médicos, una disputa entre Estados acaba dejando los libros cerrados antes de terminar el curso.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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