Síguenos

Ocio

¿Qué predice el nuevo Nostradamus sobre la guerra entre cinco países?

El llamado nuevo Nostradamus sitúa en octubre de 2026 una guerra con cinco países y reabre el debate sobre qué predijo realmente el vidente.

Publicado

el

El llamado nuevo Nostradamus

Una inquietante predicción sobre una supuesta guerra entre cinco países antes de que termine 2026 ha vuelto a colocar el nombre de Nostradamus entre las búsquedas más populares. Hay, sin embargo, una precisión fundamental: la profecía no pertenece al célebre astrólogo francés del siglo XVI. Su autor es Craig Hamilton-Parker, un médium británico al que algunos medios han bautizado como el “nuevo Nostradamus” o el “profeta de la fatalidad”.

Hamilton-Parker sostiene que distintas lecturas vinculadas a la tradición india de los Nadi, manuscritos en hojas de palma utilizados con fines adivinatorios, apuntan a un periodo especialmente conflictivo entre agosto y octubre de 2026. Según su interpretación, las tensiones internacionales crecerían durante agosto y septiembre y podrían desembocar en octubre en un enfrentamiento que implicaría a hasta cinco países. No existe, eso sí, ninguna evidencia científica que permita considerar estas lecturas una forma fiable de anticipar acontecimientos futuros.

El matiz importa. Y bastante. Porque buena parte del ruido que rodea la predicción mezcla tres ingredientes irresistibles para internet: Nostradamus, una fecha cercana y una gran guerra. El cóctel viene servido. Lo que realmente dijo Hamilton-Parker es bastante menos concreto que algunos titulares que ya circulan por redes sociales.

Qué ha predicho realmente el llamado nuevo Nostradamus

Hamilton-Parker sitúa entre 2026 y 2027 lo que denomina uno de los grandes periodos de alarma de sus predicciones. En una intervención difundida en internet habló de un aumento de las guerras y los conflictos internacionales durante agosto y septiembre de 2026 y aseguró que una de las lecturas que maneja apunta a que, en octubre, “hasta cinco países” podrían encontrarse implicados en un conflicto.

Eso no equivale a anunciar de forma precisa una Tercera Guerra Mundial, ni mucho menos a establecer que cinco Estados concretos vayan a declararse formalmente la guerra. De hecho, en conversaciones más amplias sobre estas predicciones se reconoce que la palabra utilizada puede admitir interpretaciones diferentes y que el supuesto enfrentamiento podría adoptar formas militares, comerciales, tecnológicas, cibernéticas o híbridas.

Ahí empieza a desinflarse un poco la bola de cristal. Una guerra convencional tiene tanques, misiles y soldados; una guerra comercial puede comenzar con aranceles; una ciberguerra, con un servidor que deja de responder a las tres de la madrugada. Meter todo bajo una misma palabra convierte la profecía en algo suficientemente elástico como para sobrevivir a casi cualquier escenario.

¿Cuáles serían los cinco países?

Este es precisamente uno de los puntos que más confusión está generando. No existe una lista inequívoca de cinco países anunciada en la predicción viral que permita afirmar que Hamilton-Parker haya señalado cinco futuros contendientes determinados.

En una conversación sobre las lecturas Nadi aparecen referencias simbólicas que Hamilton-Parker y su interlocutora relacionan de manera especulativa con algunas de las grandes potencias mundiales. Se mencionan como posibles interpretaciones Estados Unidos, China, Rusia e India, mientras que una quinta referencia podría aludir al Reino Unido o, de manera más amplia, a Europa. Pero esas identificaciones forman parte de una interpretación, no de una enumeración cerrada escrita en piedra —o, en este caso, en una hoja de palma—.

La diferencia entre una predicción y su interpretación

La distinción parece pequeña, pero cambia toda la noticia. Decir que alguien ha previsto una guerra entre Estados Unidos, China, Rusia, India y Reino Unido en octubre sería mucho más contundente. También sería ir más allá de lo que permiten sostener las declaraciones conocidas.

Hamilton-Parker habla de cuatro o cinco grandes países y de una situación de conflicto cuya naturaleza tampoco queda completamente definida. Incluso dentro de las conversaciones sobre estas lecturas se plantea que podría tratarse de una guerra no convencional, económica o relacionada con otras formas de confrontación.

La versión viral es más limpia, más aterradora y, naturalmente, mucho más compartible: cinco países, una guerra, octubre de 2026. La realidad viene con letra pequeña.

Quién es Craig Hamilton-Parker y por qué lo llaman Nostradamus

Craig Hamilton-Parker es un médium y escritor británico conocido desde hace años por publicar predicciones políticas e internacionales. Algunos medios anglosajones lo presentan como el “nuevo Nostradamus” y recuerdan que él afirma haber anticipado acontecimientos como el Brexit, la victoria electoral de Donald Trump en 2016, la pandemia de COVID-19 o la muerte de la reina Isabel II.

Conviene mantener las palabras en su sitio: se trata de aciertos atribuidos o reivindicados por el propio vidente y por publicaciones que recopilan sus pronósticos, no de una demostración de capacidad predictiva verificada mediante un procedimiento científico. En esta materia existe un viejo problema: recordar los aciertos aparentes es fácil; hacer el inventario completo de predicciones, fechas, ambigüedades y errores resulta bastante menos espectacular.

Hamilton-Parker vincula parte de sus últimas previsiones a los Nadi, una tradición de adivinación practicada sobre todo en el sur de India y asociada a manuscritos sobre hojas de palma. La tradición sostiene que antiguos sabios habrían registrado información sobre vidas y acontecimientos futuros.

La existencia histórica de manuscritos de palma en India está ampliamente documentada; otra cosa distinta es demostrar que determinadas hojas contienen profecías redactadas miles de años antes sobre personas o sucesos actuales. La antigüedad concreta y la cadena de transmisión de muchas de esas afirmaciones son precisamente algunos de los puntos difíciles de acreditar.

Por qué esta profecía encuentra terreno fértil en 2026

Una predicción de estas características probablemente tendría eco en cualquier época, pero llega en un momento especialmente propicio. El escenario internacional de 2026 está lejos de ofrecer una postal tranquilizadora y las tensiones geopolíticas ocupan desde hace meses buena parte de la agenda mundial.

Las disputas en Oriente Próximo, la guerra de Ucrania, las tensiones alrededor de Taiwán y la competencia estratégica entre Estados Unidos, China y Rusia forman parte de un tablero internacional cada vez más áspero. A ello se suman sanciones, pugnas comerciales, gasto militar creciente, amenazas cibernéticas y conflictos donde la frontera entre guerra abierta y presión política resulta cada vez más borrosa.

Es fácil comprender por qué una predicción sobre “cinco países” prende en semejante paisaje. Basta mirar un mapa: potencias nucleares enfrentadas políticamente, guerras abiertas, rutas energéticas sensibles, sanciones y drones que han dejado de parecer objetos de ciencia ficción para convertirse en material cotidiano de los informativos.

Pero un contexto peligroso no valida una profecía. Pronosticar que habrá tensiones internacionales cuando ya existen varias tensiones internacionales se parece un poco a anunciar lluvia mientras el cielo está negro. Puede acabar lloviendo, desde luego. La cuestión interesante es cuánto había realmente de predicción en el paraguas.

Nostradamus no hizo esta predicción sobre 2026

También aquí merece la pena separar personajes. Michel de Nostredame, Nostradamus, fue un médico y astrólogo francés nacido en 1503 que publicó en 1555 la primera parte de sus célebres Prophéties, una colección de cuartetas deliberadamente oscuras que durante siglos han sido reinterpretadas para relacionarlas con guerras, revoluciones, magnicidios y catástrofes ocurridas mucho después de su muerte.

No hay que confundir esas cuartetas con las afirmaciones de Hamilton-Parker. El británico recibe el apodo por comparación mediática; no es heredero de Nostradamus ni está interpretando necesariamente una profecía escrita por él cuando habla del eventual conflicto de 2026.

El mecanismo, sin embargo, resulta familiar. Los textos proféticos amplios permiten asociaciones posteriores porque contienen imágenes abiertas, metáforas y referencias sin una fecha o una identificación inequívoca. Una vez sucede algo, encontrar una frase que parezca describirlo se vuelve mucho más sencillo. Primero llega la flecha; después, a veces, dibujamos la diana alrededor.

Octubre de 2026, la fecha que alimenta las búsquedas

La parte más concreta de la nueva predicción es precisamente octubre de 2026. Hamilton-Parker sostiene que sus lecturas sitúan antes un periodo de incremento de las tensiones, especialmente durante agosto y septiembre, y que en octubre podría aparecer el conflicto con participación de hasta cinco países.

Es una fecha cercana y eso explica buena parte del interés. No hablamos de una profecía enviada cómodamente al año 2140, cuando difícilmente quedarán lectores dispuestos a pedir explicaciones. Octubre está a la vuelta del calendario.

Pero tampoco debería transformarse ese mes en una cuenta atrás. No existe información oficial de gobiernos, organismos internacionales o servicios de seguridad que respalde la existencia de una guerra de cinco países programada para octubre. Lo que existe es una predicción esotérica que coincide con una etapa real de fuerte inestabilidad geopolítica.

Y esa diferencia es la que separa una noticia curiosa de una alarma sin fundamento.

Una profecía viral frente a un mundo bastante real

La historia del “nuevo Nostradamus” funciona porque toca un nervio reconocible. Los ciudadanos no necesitan poderes paranormales para percibir que el tablero internacional atraviesa una fase incómoda. Irán, Ucrania, Gaza, Taiwán, Rusia, China y Estados Unidos forman parte de conversaciones estratégicas reales; hay arsenales, sanciones y guerras reales. El paisaje ya contiene suficiente pólvora sin añadirle necesariamente una mecha sobrenatural.

Craig Hamilton-Parker ha situado entre agosto y octubre de 2026 un periodo de creciente conflicto y sostiene que hasta cinco países podrían terminar implicados. Eso es lo que ha dicho. No ha demostrado que vaya a ocurrir, no existe una lista firme de cinco Estados y la predicción tampoco procede del Nostradamus histórico.

Tal vez ahí esté la paradoja más interesante. Quinientos años después, seguimos buscando a alguien que conozca el futuro, aunque el presente esté delante de nosotros, encendido como un enorme panel luminoso. Las profecías cambian de dueño, saltan de las cuartetas a YouTube y de las hojas de palma al algoritmo. La fascinación humana por saber qué ocurrirá mañana, en cambio, parece gozar de una salud formidable.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído