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¿Qué pasó en Monte Perdido? Muere un montañero de 56 años tras caer

Un montañero de 56 años muere tras caer en Pineta, en Ordesa y Monte Perdido, en una semana negra marcada por varios rescates en el Pirineo.

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Un senderista estadounidense de 56 años

Un senderista estadounidense de 56 años ha muerto después de sufrir una caída vertical mientras recorría la zona de la Colada de Pineta, en el término municipal de Bielsa, dentro del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, en Huesca. El accidente ocurrió el miércoles 19 de agosto y el aviso a los servicios de emergencia se recibió a las 17:18 horas a través del 112 y del 062.

La noticia explica por qué Monte Perdido ha irrumpido entre las búsquedas de las últimas horas, aunque conviene precisar algo que algunos titulares pueden difuminar: el accidente no se produjo en la cima de Monte Perdido ni consta que ocurriera en la conocida Escupidera. La localización comunicada por los servicios de emergencia es la Colada de Pineta, en el sector de Pineta del parque nacional. El valle es uno de los cuatro grandes ámbitos que conforman este espacio protegido del Pirineo aragonés.

La muerte se enmarca, además, en unos días especialmente duros para los equipos de montaña de Huesca. Entre el 16 y el 20 de agosto, la Guardia Civil tuvo que intervenir en 19 operaciones de rescate en el Pirineo oscense. En ese corto intervalo murieron dos personas: el estadounidense accidentado en Pineta y un senderista francés de 63 años que falleció dos días antes, aparentemente por un problema cardiaco, durante una excursión en Hecho.

La caída mortal ocurrió en la Colada de Pineta

El hombre fallecido era vecino de Florida, Estados Unidos, y realizaba la excursión acompañado por otras tres personas. Tras recibirse el aviso, se movilizaron especialistas del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña, el GREIM de Boltaña, y la Unidad Aérea de Benasque. Cuando los equipos llegaron a la zona localizaron al grupo y comprobaron que el senderista había sufrido una caída vertical cuyas lesiones resultaron mortales.

Su cuerpo fue evacuado en helicóptero hasta la helisuperficie de Boltaña y quedó a disposición de los servicios funerarios para su posterior traslado al Instituto de Medicina Legal de Zaragoza. No han trascendido, por ahora, otros detalles que permitan reconstruir con precisión cómo se produjo la caída.

Y ahí conviene detenerse. Una noticia de montaña puede parecer inmediatamente completa cuando aparecen palabras como caída, helicóptero y rescate, pero entre esas tres palabras cabe medio mundo: un resbalón, una pérdida de equilibrio, un desprendimiento, una mala pisada. Las informaciones disponibles no precisan el mecanismo concreto del accidente, de modo que atribuirle una causa más específica sería ir más lejos de lo que permiten los datos conocidos.

Tres acompañantes ilesos, pero bloqueados tras el accidente

Los otros tres miembros del grupo no sufrieron heridas físicas, aunque los equipos de rescate apreciaron en ellos un estado de bloqueo psicológico después de presenciar lo ocurrido. Eran una mujer española de 51 años, residente también en Florida; un hombre español de 45 años, vecino de Alcorcón; y un ciudadano mexicano de 53 años residente en Florida.

Los tres fueron evacuados hasta el Parador de Bielsa. Desde allí pudieron continuar posteriormente por sus propios medios. El dato puede parecer secundario frente a la muerte del compañero, pero ayuda a reconstruir el alcance real de una intervención de estas características: el rescate no termina siempre cuando se localiza al accidentado. También hay que sacar de terreno complicado a quienes continúan allí, a veces físicamente intactos y emocionalmente desbordados.

El accidente tuvo lugar en uno de los paisajes más abruptos del Pirineo. Pineta es una de las grandes puertas de entrada al macizo de Monte Perdido, con el fondo del valle como punto de partida de numerosos itinerarios hacia el circo y las zonas de alta montaña. Es, además, uno de los sectores que concentran más visitantes dentro del parque nacional durante los meses de verano.

Otra muerte dos días antes en el Pirineo oscense

El fallecimiento en Pineta no fue el único de la semana. El lunes 17 de agosto murió un senderista francés de 63 años, vecino de Bayona, durante una excursión por la senda de los Ganchos, en el término municipal de Hecho.

Son dos sucesos distintos y en lugares diferentes. El primero ocurrió en el entorno de Ordesa y Monte Perdido y estuvo provocado por una caída; el segundo tuvo lugar en el valle de Hecho y los servicios de emergencia apuntaron a un posible infarto. Juntarlos bajo la etiqueta de tragedia en el Pirineo resulta comprensible por la coincidencia temporal, pero no fueron partes de un mismo accidente.

Un posible infarto en la senda de los Ganchos

En el caso del excursionista francés intervinieron especialistas del GREIM de Jaca, la Unidad Aérea de Huesca y servicios sanitarios del 061. El hombre fue localizado sin vida y las primeras informaciones señalaron como causa probable un episodio cardiaco. Su cuerpo tuvo que ser trasladado inicialmente a pie hasta un punto al que podía aproximarse el helicóptero y, desde allí, fue evacuado a la helisuperficie de Jaca.

La distancia entre ambos sucesos importa. Hecho y Pineta pertenecen al mismo gran escenario pirenaico, pero no son la misma zona. El segundo fallecimiento, por tanto, no ocurrió en Monte Perdido. La asociación aparece porque ambos casos forman parte del balance de rescates comunicado en las mismas fechas.

Diecinueve rescates en cinco días: la dimensión de la semana

Entre el domingo 16 y el jueves 20 de agosto, los especialistas de montaña de la Guardia Civil realizaron 19 intervenciones en la provincia de Huesca. Hubo caídas, lesiones de tobillo y rodilla, traumatismos, agotamiento, deshidratación, problemas médicos y montañeros que quedaron enriscados, es decir, atrapados en puntos de los que ya no podían continuar ni retroceder con seguridad.

Monte Perdido aparece varias veces en esa sucesión. El domingo 16, un francés de 33 años tuvo que ser evacuado después de sufrir una torcedura de tobillo durante la ruta normal y fue localizado en el refugio de Góriz. Al día siguiente, un montañero de 65 años resultó herido tras una caída en el Cuello de Monte Perdido. Ya el miércoles, otro hombre sufrió una caída cerca de Góriz; y el jueves un montañero de 63 años se accidentó igualmente en terreno abrupto próximo al refugio.

No todos los rescates tuvieron, ni mucho menos, consecuencias graves. Hubo excursionistas evacuados prácticamente ilesos y otros con lesiones de diversa consideración. Pero la concentración de intervenciones en apenas cinco días deja una fotografía bastante nítida del trabajo que soportan los grupos especializados de montaña durante agosto, cuando la afluencia se multiplica y las rutas del Pirineo reciben desde senderistas ocasionales hasta escaladores experimentados.

El balance resulta especialmente severo porque, con estas últimas víctimas, 11 personas han muerto este verano mientras practicaban actividades deportivas en la naturaleza en la provincia de Huesca. Una cifra que coloca el foco no solo sobre Monte Perdido, sino sobre una temporada especialmente intensa en buena parte del Pirineo aragonés.

Por qué Monte Perdido aparece entre las búsquedas

El repunte del término tiene una explicación inmediata: la muerte del estadounidense se ha difundido asociada al nombre del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, uno de los enclaves naturales españoles con mayor reconocimiento y, en pleno verano, con una enorme presencia de visitantes.

Pero el nombre puede conducir a una interpretación demasiado rápida. No se ha informado de un accidente en la propia cumbre de Monte Perdido. El escenario fue la Colada de Pineta, en Bielsa, dentro de un parque mucho más extenso que la montaña que le presta parte de su nombre. Ordesa, Añisclo, Escuaín y Pineta forman cuatro valles profundamente distintos alrededor del macizo.

Pineta, precisamente, tiene una geografía que cambia de aspecto casi a cada tramo. El fondo del valle ofrece praderas y accesos muy frecuentados; por encima aparecen grandes paredes, pendientes, zonas pedregosas y terrenos propiamente alpinos. Una misma palabra, senderismo, puede servir para describir desde un paseo relativamente sencillo hasta una jornada larga por terreno donde un error tiene consecuencias muy distintas. La montaña tiene esa incómoda costumbre de no leer las etiquetas turísticas.

El sector de Pineta posee, de hecho, características propias dentro del parque y no debe confundirse sin más con el valle de Ordesa o con la ascensión a la cima. Esa distinción geográfica permite entender mejor el accidente sin convertir todo el macizo en un único escenario indistinto.

Una montaña concurrida, una semana demasiado dura

Lo ocurrido en Monte Perdido deja un dato central y confirmado: un estadounidense de 56 años perdió la vida el miércoles 19 de agosto tras una caída vertical en la Colada de Pineta, mientras realizaba una excursión con otras tres personas. Sus acompañantes salieron físicamente ilesos y fueron evacuados después del accidente.

Dos días antes había fallecido el senderista francés de 63 años en Hecho, probablemente por un infarto. Alrededor de ambos casos se acumulan otras 17 actuaciones de rescate en solo cinco días. Caídas, torceduras, agotamiento, bloqueos en crestas, piedras que se desprenden. La estadística es fría; el terreno, bastante menos.

Monte Perdido vuelve así a ocupar titulares por la cara más áspera del Pirineo. No por un único gran desastre ni por una cadena de accidentes conectados entre sí, sino por algo más cotidiano y quizá por eso más revelador: muchísima gente en la montaña y numerosos incidentes concentrados en muy pocos días. En medio de ese flujo de excursionistas, dos salidas terminaron de la peor manera posible.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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